sábado, 11 de febrero de 2017

Los Millennials (Parte 2)

            Continúo analizando a la generación Millennial, misma que está tomando el comando de este mundo, aunque soy agnóstico, sólo me queda decir “¡Qué Dios nos agarre confesados!” ¬_¬U

            Les recuerdo que la primera entrega de este tema está disponible en este enlace.

Ahora vamos con otro factor de peso muy importante en el ambiente en el cual se crio esta generación, uno que ha permeado profundamente en el inconsciente colectivo humano actual.

El omnipotente Internet

            Una parte vital de la malformación de esta generación es que en su adolescencia el Internet estaba a todo lo que daba, así que tuvieron demasiada información (la gran mayoría basura) a su disposición y, por lo mismo, buscaron mucha de la aceptación en redes sociales.

            Eso fue una influencia enorme porque, ciertamente, el internet no sólo afectó a los Millennials, sino a la gran mayoría de la humanidad. El impacto ha afectado mucho nuestro estilo de vida, los smartphones se han vuelto vitales para la mayoría en la actualidad. Nuestro mundo ya no es el mismo gracias al internet, un ejemplo de esto es este sitio: Ya escribía desde hace años pero este blog me da la posibilidad de meterle producción (imágenes, fondos, links, tipos de letras y demás), lo cual hace que mis escritos tengan mayor alcance.


            A pesar de que ya me tocó el internet en la universidad, el gran impacto en mi vida es innegable, ahora ¿se imaginan la influencia que tuvo en una generación que creció con él desde el comienzo? La huella en el inconsciente es profunda, y en su manera de ver el mundo es determinante, por eso tanta valía los “likes”, a los comentarios, a ser “vistos” por los demás, por esa “fama” efímera que te regala la red.

            Las redes sociales por eso son tan adictivas: por la aceptación instantánea, porque cuando les das algo interesante (sea positivo o negativo) tendrás mayor impacto con las interacciones de tu “público”, y entre más de éstas logres, mayor es tu sentimiento de trascendencia.

            Por eso quieren generar un gran impacto cuando son adultos, pero no para mejorar al mundo, sino para llevarse las palmas de los demás. Y es que las redes sociales sirven para presumir tu “interesante” vida y, al mismo tiempo, para meterte presión de lo “maravillosa” que es la de los demás, así que la tuya también debe serlo para no quedarte atrás.


            Y ahí se fraguan la gran mayoría de sus amistades superficiales, ésas que están basadas en apariencias, no en un vínculo formado frente a frente, persona a persona, porque les encanta tener cientos (incluso miles) de “amigos” en sus redes sociales, son como una especie de “Stock” de importancia, de amor, de lo relevantes que creen ser para la sociedad.

Eso se refleja en un hecho curioso que vi en el vídeo del Sr. Sinek: Sin importar la gravedad de la situación, todos se reían. Ciertamente llegaba a haber ejemplos graciosos pero, si hubiera tenido la desgracia de pertenecer a dicha generación, en lugar de reírme me sentiría preocupado. Entonces, ¿por qué lo hacían? Porque ellos eran el tema de conversación y, por ende, se sentían importantes, por eso dejaban el mensaje en segundo plano: lo importante era que estaban hablando de ellos.

            Por eso el contacto humano ha pasado a segundo término, porque no pueden mostrarse tan fascinantes como lo hacen a través de la pantalla, ni tampoco son tan interesantes las otras personas cuando están en vivo. Y por eso los Millennials, cuando te regalan un poco de su atención, es que te dicen “cuéntame algo”, pero no porque les interese tu vida, sino en realidad quieren que los entretengas, para que no se aburran porque, otro efecto del exceso de pantallas, es que esta generación no se enfoca tan fácil, por lo que constantemente está aburrida y perdiendo el interés de todo.


            Toda esta adicción al Smartphone y las redes sociales, trae una falta de paciencia notoria, esto debido a las recompensas instantáneas, y es que están acostumbrados que todo esté al momento (la comida, los programas, la música, el transporte, etc.) y piensan que el resto de la vida es así de fácil.

Hubo un ejemplo en el vídeo del Sr. Sinek en que puso una analogía de alcanzar el éxito con la cima de una montaña, misma que deben escalar para lograr triunfar. Los Millennials son tan impacientes que sólo ven el éxito, no la montaña que deben escalar para alcanzarlo y ahí se frustran. No tiene la paciencia para llevar procesos lentos y complejos, lo quieren todo instantáneo y fácil, como una publicación en Facebook.

            Es tal la relevancia de las redes sociales y el impacto inconsciente en esta generación que cuando cerré el Facebook, la reacción de la gente es como si me hubiera suicidado o algo peor. Creo que sólo los de generaciones pasadas podemos librarnos, con algo de voluntad, de ese impacto tan brutal del Internet. Lo cual me da un pretexto perfecto para hablar un poco de mi generación.


Diferencia contra la Generación X

            Creo que esto de quejarse de la generación pujante, de la que viene a tomar el lugar importante en el mundo, es una tradición marcada en la humanidad. Supongo que los Baby Boomers nos criticaron tan agría y tan violentamente como ahora hago yo con la generación que viene detrás. Y, a pesar de ello, creo que nuestra situación fue diferente.

            Cuando nos bautizaron como “Generación X”, ninguno de nosotros nos sentíamos orgullosos de  serlo, y mucho menos nos iban a ver gritándolo a los cuatro vientos, porque sabíamos el toque despectivo que tenía dicha etiqueta: una generación deprimida y desmotivada que quería pasar desapercibida o quería bajarse del “tren del mame”, no queríamos molestar pero tampoco que nos molestaran.


            Recuerdo algunos intentos tímidos de explotar dicha etiqueta, en canales como MTV o una campaña de Pepsi y su “Generation Next” pero, más allá de ello, no fue un término muy explotado, tal vez porque los que pertenecíamos a ella, no nos gustaba que nos relacionaran con ella. Sólo muy pocos pendejos se sentían orgullosos de dicho mote.

            Tal vez por ello me molestan en extremo los Millennials, con todos los estigmas superficiales que acarrea el término de su generación, no sólo no se sienten apenados de ser clasificados como tal, sino que se sienten especiales por serlo. Para mí esa gente que afirma con orgullo “¡Es que soy Millennial wey!” es sinónimo de decir “¡Es que soy pendejo wey!”, porque me parece increíble que, además de que están estúpidos, se sientan importantes por ello.


            Seguramente mi perspectiva no cuenta al ser juez y parte pero, según mi visión, no se nos podía calificar de superficiales a la Generación X. Ciertamente éramos negativos, pesimistas, patéticos y demás “linduras”, pero también teníamos más profundidad, idea, sensatez y consciencia que los Millennials

            Ahora, gracias a los Millennials, ser Generación X ha evolucionado, y ha dejado de tener ese tono despectivo; después de dos décadas hemos logrado identificarnos con cierto orgullo ser de esa generación, no por el nombre en sí, sino para diferenciarnos de los pendejos que vienen detrás nuestro. En algo influye que la Generación X ya envejeció, aunque eso tiene poco que ver porque, aunque los Millennials ya empiezan a ser adultos, se siguen comportando como unos imbéciles.


            La indolente Sociedad

            Volvamos al vídeo del Señor Sinek, a un momento en el cual me indigné mucho, cuando el ponente recalca, con tanta fuerza, que no es culpa de los Millennials estar tan pendejos. ¿Y? ¿Ahora debemos hacerles un favor y tratarlos de manera especial? ¿Continuar con el círculo vicioso y seguir premiando a gente huevona y creída? En verdad me molestaba que apuntara tan fehacientemente que las falencias de los Millennials no eran su culpa, lo cual me suena bastante ridículo.

A ver, por la educación que recibí, en las circunstancias en que la recibí, tengo muchas falencias personales que se han traducido en traumas que me han fastidiado algunos aspectos de mi vida ¿es mi culpa? Se podría decir que no pero ¿hasta cuándo voy a seguir responsabilizando a mis padres, a la sociedad, al ambiente, al mundo? ¿Cuándo pretenden que uno se haga cargo de su vida?


            Si somos estrictos, bajo la perspectiva del ponente, casi nadie es culpable de lo que le pasa en este mundo PERO ¿acaso creen que eso crea algo de empatía en los demás? ¡Claro que no! Todos tenemos pedos, todos tenemos problemas y traumas, las reglas son las mismas para todos y nadie te va a dar una atención especial porque seas de una “generación incomprendida” (¿Generación incomprendida? ¡Mis bolas!).

            Ahora resulta que, de buenas a primeras, esta generación espera un trato privilegiado porque así fueron educados, por fortuna (o desgracia para ellos), el mundo no está compuesto únicamente por los alcahuetes de sus padres o sus cobardes educadores. Como diría Mafalda, el mundo ya está “empezado” y ahora ellos se tienen que adaptar a lo que hay, a la ley de la selva y, lo que sus padres no invirtieron en fortalecerlos de pequeños, ahora lo van a tener que aprender a marchas forzadas por su cuenta.


            Ciertamente quieren hacer un impacto en el mundo, pero no para mejorarlo, no para ayudar a su prójimo, sino para llevarse el reconocimiento, la fama y la fortuna, para ser importantes por ellos mismos. Para que los demás los admiren y se sientan queridos, relevantes, pero todo por su ego, no por un auténtico sentimiento de mejorar las cosas. Y el resto del mundo se da cuenta de dicha actitud egocéntrica, por eso no despiertan empatía entre el resto de generaciones.

            Breve conclusión

            Dicen que los Centennials vienen más sensatos y menos pendejos, aunque encuentro eso difícil de creer, ya que tienen las mismas adicciones al internet y están en el mismo sistema educativo palero que educó a los Millennials. Sólo el tiempo nos mostrará si se diferencian estas dos generaciones.

            Por lo mientras, en el caso de los Millennials, en algo tenía razón el Sr. Sinek al afirmar que no era su culpa ser así. Y es que ellos son un fiel reflejo de la degradación humana, de lo bajo que hemos ido cayendo como sociedad y como raza, son el resultado de la creciente estupidez, superficialidad, inseguridad y demás factores que los identifican.
 
            Cada generación es el producto de la involución humana que retrocede a pasos agigantados mientras nos dirigimos a la autodestrucción. Así que, siendo justos, tenemos bien merecidos a los Millennials, y ellos también tienen bien merecido serlo.


            Hebert Gutiérrez Morales.

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