sábado, 25 de febrero de 2017

Una Red Social llamada Twitter

            Cada red social tiene una personalidad diferente, debido a dinámicas muy propias aunque, obviamente, ninguna se libra de su grado de estupidez, natural si consideramos la poca brillantez que expresa la gran mayoría de la humanidad.

Si el grado de inteligencia es cuestionable en la mayoría de usuarios en las redes sociales, ¿por qué cerré Facebook y no Twitter? Justamente por su diferencia de esencias, misma que te permite diseñar tu propia experiencia.

            Ya que le dedique la friolera de cuatro escritos a una red tan manipuladora como Facebook, creo que es justo dedicarle uno a otra que encuentro menos nociva y que, sin duda, disfruto mucho al ser más interesante: Twitter.

            Ventajas de Twitter sobre Facebook


            Algunos de mis otrora contactos de Facebook me reclamaban (y aún lo hacen) para que regrese a dicha red social, algo que no pretendo hacer. Cuando les digo que me pueden seguir en Twitter, la respuesta generalizada es “Es que no le agarro la onda. No le entiendo.”

            Cuando estás acostumbrado al Facebook y entras a Twitter, ves como una gran limitante que sólo tienes 140 caracteres por publicación, lo cual resulta poco atractivo porque no puedes expresar tu ignorancia con total libertad. Así que, de entrada, ahí tenemos el primer filtro para dejar fuera de Twitter a muchos usuarios de Facebook: la creatividad o la flojera para expresarte.

            Ese filtro desemboca en otra ventaja del Twitter en comparación a Facebook: en la red del Sr. Zuckenberg no es fácil librarse de los compromisos sociales con tus familiares, amigos, colegas y conocidos, porque con tu “amistad” viene la obligación no escrita de “yo te leo y tú me lees”, lo cual no es justo, ni cierto, ni saludable, porque no todas las publicaciones tienen el mismo grado de interés (objetivamente hablando).


            En Twitter no tienes esa limitante o (según la perspectiva) ventaja, porque ahí te debes ganar a los seguidores, ya que no hay ninguna obligación de seguir a quien te sigue y viceversa, lo cual te da una libertad de elección que no tienes en Facebook.

            En Facebook, a cierto nivel, se entiende la obligación de ver el nacimiento del sobrinito X, la graduación de Fulanita o el nuevo trabajo de Zutanito hechos que, normalmente, te valen tres kilos de jugosa y venuda verga pero que, por compromiso social, debes pretender que te importan.

            En Twitter no. Si ves algo que te aburre, te desagrada o incómoda, simplemente dejas de seguir a la persona y a otra cosa, sin dramas, sin obligaciones, sin reclamos. Como la mayoría de quien sigues, y de tus seguidores, son perfectos desconocidos, no hay un vínculo afectivo o social que te obligue a quedarte, sólo lo relevante o atractivo de lo que compartes.


            Esa libertad también se refleja en tu identidad porque, aunque las figuras públicas sí usan su nombre real, la mayoría de usuarios “comunes” utilizamos un pseudónimo, muchos nos creamos un personaje, y eso es maravilloso.

            Dejando de lado toda esa gente corriente que usa el pseudónimo para ofender, lo que encuentro delicioso del anonimato es que no tienes que compartir nada de tu vida privada bueno, lo puedes hacer, con el riesgo de que le cagues a la gente y te ignore. (Casi) nadie te sigue por compromiso y, como (casi) nadie te conoce, te puedes expresar tranquilo, sin la autocensura que te genera que tus conocidos te juzguen.

            A pesar de estas ventajas, como todo aspecto de la vida (especialmente las redes sociales) Twitter no está exento de la infinita estupidez humana, misma que se refleja en aspectos no tan positivos, que también vale la pena analizar.


            El patético “follow” condicionado

            Como comente antes, uno debe proporcionar contenido de interés o para obtener seguidores, sin embargo, esas cuentas son escasas. Por tal motivo, en el estúpido entendido que entre más seguidores tienes más “valioso” y popular eres, es que muchos de estos twitteros basura se apoyan y se siguen mutuamente. Bien reza el dicho “Dios los hace y ellos se juntan”

            “Sígueme y te sigo” es una de las expresiones más patéticas, penosas, bajas, indignas y despreciables que puede haber en esta red social. Para mí, seguir a alguien es por algo interesante o productivo, no por compromiso ¿de qué me sirve seguir a un chingo de pendejos y que esa misma masa ignorante me siga al mismo tiempo? Por ello es fácil encontrar usuarios que siguen a miles y que al mismo tiempo son seguidos por una cantidad similar.


A ver, si con 35 cuentas apenas me doy abasto ¿cómo vas a ver las actualizaciones de miles? ¿De qué sirve que te siga alguien que en realidad no le importa lo que publicas? ¿Qué te aporta tener tanta basura? Entiendo que se sigan mutuamente como un apoyo moral pero, para fines prácticos, además del ego, no te sirve de mucho tener tanta paja en tu Timeline.

            La necesidad enfermiza de tener muchos seguidores se refleja en sitios que te ofrecen incrementarlos. ¿Cómo lo hacen? Honestamente no lo sé pero, deben de tener algún algoritmo o algo porque, de vez en cuando, me aparece que sigo a alguien que ni recuerdo pero, como tengo pocos, de inmediato les retiro mi “Follow”. Sin embargo, un movimiento así debe pasar desapercibido cuando sigues a miles de cuentas.

            Ahora, por fortuna, no es tanta la gente que práctica estas acciones tan penosas, porque menos del 10% de las cuentas en dicha red superan los 100 seguidores, así que aún debe de haber algo de gente con vergüenza que se adapta a su realidad.


Mi visión de esta red social es justa, así que no me importa que me sigan de vuelta, si me gusta lo que compartes, te voy a seguir aunque no sepas de mi existencia. Por eso, y por mamón, no sigo forzosamente a quien me sigue, por la determinación de que me sigan por lo que comparto, no por el compromiso de seguirlos. Si el “follow” está condicionado, se pueden ir por donde llegaron.

Así que es difícil que siga a los que me siguen y también lo es que los que sigo me sigan, y tampoco lo espero: mi relación con ellos es libre. Si tuviéramos esa actitud, los contenidos subirían mucho de calidad, y no habría tanto pendejo compartiendo cosas sin sentido.

El engaño de los seguidores temporales

            Otra práctica muy común en esta obsesión de conseguir más seguidores es que, repentinamente, alguien te sigue de la nada para que, al lograr tu “follow back”, te lo retiren e incrementan su número de “followers”. Esta práctica es común y como la mayoría de incautos no tiene atención en esos detalles, se quedan siguiendo a una cuenta que los engañó.


            Demasiados creen en la reciprocidad del “follow”, una especie de cortesía, una regla de etiqueta tuitera no escrita. Tal vez eso sea cierto, pero por eso me salí de Facebook: para no seguir a nadie por compromiso, para que no crean que porque ven mis publicaciones tengo la obligación de ver las de ellos. Twitter es más salvaje, más libre y más cruel, porque la atención se gana, no se regala.

            Esa falta de enfoque afecta la calidad de lo compartido. Si se preocuparan por tener contenido de calidad, original o productivo, los seguidores llegarían solos. Sin embargo, se enfocan en que muchos los sigan, para luego compartir tonterías huecas.

            Y ahí entra otra de las ventajas de Twitter: las palabras clave son mucho más importantes que tus seguidores, porque lo vital no es quien te siga, sino quien te lea. Obviamente aprecio a los más de 200 seguidores en mi cuenta pero, por fortuna, no son el único público que tengo como sería el caso en Facebook.


            Los Gomiseos

            Siguiendo con el “palerismo” o los alcahuetes, otra práctica común en el Twitter son los famosos “Gomiseos” o “gomas”. Que es otra manera de promocionarte para ganar seguidores.

            ¿Qué es gomisear? Consiste en mencionar, retuitear o darle “like” a Twitteros, que consideras de alta calidad, para promoverlos. Hasta ahí todo bien, porque encuentro loable recomendar algo interesante. El problema es que el gomiseo se fue prostituyendo.

Al Igual que el “sígueme y te sigo”, empezó el “Gomiseame y te gomiseo”, cuando acordabas esta difusión con tus contactos (igual de pendejos e irrelevantes). Primero era la simple mención pero, después empezó la proliferación de retuits a muchos de los post de la persona gomiseada, llenando tu Timeline de basura.


Como esos retuits suelen ser demasiados y de baja calidad, resultan bastante molestos. Entiendo que es una manera para que tus seguidores se conozcan entre sí, una manera de promoverlos y agradecer que te sigan, acción que en sí me parece generosa, lo que me fastidia es la calidad de tuits que comparten, ya que la gran mayoría son huecos o carecen de gracia o interés.

Pero esto es como el resto de la vida: sólo un 10% de la humanidad vale la pena, el resto es escoria que tiene poco valioso o interesante que aportar. De igual forma pasa en Twitter. Así que, para hacerme inmune a los Gomiseos, he optado es desactivar los retuits de quien los que hace y así sólo leo lo que ellos postean, que es lo que me interesa, no lo de sus seguidores pendejos.

            Arreando borregos


            Las redes sociales son una muestra muy interesante para analizar el comportamiento humano. Dentro de esas dinámicas he identificado un grupo de gente que se autodenomina “La Legión Holk”, mismos que eran liderados por un sujeto, que eventualmente se retiró, llamado “El Gran Perrito” o algo por el estilo.

            ¿Por qué identifiqué a este grupo? Porque empiezan tendencias de lo más polémicas, que pueden resultar detestables para el sentido común como: los indígenas deberían morir, los gays ser asesinados, los pobres castrados, las mujeres golpeadas, los niños de la calle sacrificados así como los discapacitados, entre otros temas.

            Según sus tendencias, no sé si en este grupo es brillante o simplemente muy estúpido, porque sus trend topics causan reacciones muy interesantes: al emitir los mensajes políticamente incorrectos, la gente reacciona apoyando o atacando de manera apasionada, evidenciando el alto grado de idiotez en su público, si no es que ellos mismos lo están.


            Admito que algunos de sus Trend Topics me parecen valientes y honestos, mientras que otros me parecen fuera de lugar, sin tener que asustarme u ofenderme, sólo me llama la atención la reacción de la gente que cree que con un Tuit va a cambiar al mundo (para bien o para mal).

            Es muy curioso este fenómeno, porque sistemáticamente sacan ideas políticamente incorrectas pero con su legión de integrantes que, a su vez, tienen miles de seguidores, logran que dichas frases sean tendencias.

            No me importa el fin con que lo hagan, lo que me llama la atención es la reacción que provocan, demostrando que la civilidad que pretendemos tener es un simple espejismo, porque seguimos plagados de los mismos prejuicios de esclavitud, sometimiento, racismo, clasismo y demás cosas que, en teoría, hemos dejado atrás como humanidad.


Atrayendo la atención

            En estos tiempos en donde los Millennials tienen tanta influencia, las redes sociales son un factor de importancia vital en el amor propio de muchas personas, mismas que creen que su popularidad en las redes sociales se traspasa a su vida real (una estupidez enorme, pero la mayoría siente eso). Por esa necesidad de atención hay quien cae en situaciones que realmente me parecen tristes.

A)    Sextuiteras

            Unas son las famosas “Sextuiteras”, mujeres que comparten fotos suyas desnudas o semidesnudas (tapándose la cara), en una actitud de vender su cuerpo a cambio de seguidores.

Y no me refiero a las escorts (por no decir prostitutas) que abiertamente se anuncian para conseguir clientes, sino a chicas “comunes” que se toman fotos y vídeos desnudas de forma gratuita y las comparten en su perfil.


            En el caso de las Escorts, se entiende que ganan dinero pero, las que lo hacen de a gratis ¿qué ganan? ¿En realidad la atención de un montón de desconocidos es tan valiosa como para desnudarte?

            Aunque bueno, en su defensa, relativamente yo no gano “nada” al dedicar tanto tiempo escribiendo, pero lo hago porque es una forma de desahogarme, y tal vez pase lo mismo con ellas. Supongo que si fuera mujer y estuviera nalgona, chichona y súper sabrosa, tendría el impulso de presumirlo al mundo (recalco lo de “supongo”).

B)    Robatuits


            Éste es tan común que no debería tener una clasificación, porque casi todos en Twitter se roban los tuits de otros y no tienen la decencia de citar la fuente. Pero cuando ves un twitt “original” de ellos, entiendes que no tienen mucho seso para compartir algo interesante, así que sólo se dedican a copiar lo que otra gente ideó.

            Esto me lleva a la siguiente categoría.

C)    Wannabes

            Los Wannabes están en todos lados, y Twitter no es la excepción. En la red social son los que clonan otras cuentas populares con perfiles parecidos con tal de captar los seguidores de aquella celebridad.

            Estos son especialmente tristes porque, al no tener personalidad, se apropian de la identidad de otros. Y me pregunto ¿qué tan poco has de valer para que, a través de la fama de un tercero, recopiles gente que ni siquiera te quiere seguir a ti?


            Pero esta falta de amor propio va más allá, más profundo, lo que me lleva a otra sección.

La Falta de amor propio

Es muy gracioso que, además de que la gente toma esta red social para determinar su valor en la sociedad (a través de la cantidad de seguidores), también se sienten relevantes por si alguien “famoso” los sigue.

Alguna vez “El Guarromántico” anunció que iba a seguir a los que siguieran cierta dinámica. Así que, cuando empezó a cumplir, muchos publicaban con mucha emoción “Me sigue el Guarromántico” como si eso fuese muy relevante para la existencia. Esto me da mucha risa porque el Follow es temporal ya que, eventualmente, los va a borrar puesto que fue por mero compromiso.

Me da la impresión que la gente pierde el sentido de esta red social (por lo menos el sentido que yo le encuentro) que es compartir ideas, y se enfocan mucho en cuántos y quiénes los siguen, sin importar la calidad del contenido que comparten.

Personalmente me parece ridícula esa “trascendencia” que perciben estos pobres diablos porque un wey con muchos seguidores les dio un “Follow” temporal, que fue dado por una petición, no porque se lo hayan ganado por compartir ideas interesantes.

En parte entiendo esa emoción cuando alguno de tus twiteros favoritos te da un like o te responde algún comentario, y eso lo he sentido cuando alguno de los periodistas que siguen a los Delfines de Miami interactúa conmigo. Se siente bonito y te emocionas, pero no es como para afirmar que tu existencia ha valido la pena y, de ser así, que vida tan vacía tiene esta gente.


¿A quién seguir?

Es un hecho que la gran mayoría de cuentas en Twitter son irrelevantes ante la falta de contenido valioso. A pesar de ello hay algunas que vale la pena seguir. Suelo ser estricto con mis gustos y he aprendido que los mejores “Tuistars” no son forzosamente los que millones de seguidores tienen ya que, muchos de ellos, ya están vendidos y sólo se dedican a promocionar alguna marca a través de sus Tuits.

Seguiré sonando mamón (ya estoy acostumbrado) pero es difícil que dé un Follow, porque para darlo analizo mucho la cuenta en cuestión, y pondero si tiene material que valga la pena. ¿Por qué no lo doy tan fácil? Porque estoy dando parte de mi valioso tiempo, así que debe ser por algo bueno. El quitarlo me resulta más fácil: sólo se deben esforzar mucho en su pendejez para eliminarlo.


Me gusta la gente original, inteligente y ocurrente, a la que sigo con gusto, sin importar la cantidad de seguidores que tengan. Ese tipo de gente, tanto en Twitter como en la vida real, vale la pena tenerla cerca. Si quieren saber qué cuentas les recomiendo seguir, pueden ingresar a mi perfil @hebertgm76  o buscar mi alias (Ñoño Malévolo). Pueden seguir tranquilamente a los que sigo, cualquiera de ellos son garantía.

            En Twitter prefiero seguir a los que postean unas cuantas veces por semana algo interesante, en lugar de seguir a un “Tuistar” que tiene miles de seguidores y que, por esa presión social, se ve obligado a tuitear varias veces al día pero que muchas de sus intervenciones son vacías, lo cual pasa cuando opinas por opinar o tuiteas por tuitear.

            Esto último, Grosso Modo, es mucha de la esencia de Twitter.


La esencia de Twitter.

            Leí por ahí una analogía perfecta de Twitter “Es como el perro del vecindario que empieza a ladrar por una razón y, momentos después, ya están ladrando todos los perros de los alrededores, que no saben la razón, pero de igual forma están ladrando”

            Lo mismo pasa con los usuarios de esta red social, que sólo quieren participar, sentirse “cool” porque alguien les dio un “like” o un retuit, sentir que su existencia tiene relevancia a través de una opinión de un tema que, probablemente, no entienden.

Y es que muchos de los usuarios de Twitter se sienten muy orgullosos de su pseudointelectualidad y atacan a Facebook por ser una red para retrasados aunque, en parte, tengan razón. Y digo en parte porque también en twitter hay bastantes retrasados, pero la red tiende a ser más interesante y a compartir contenido de calidad (90% de la veces robado de otras cuentas).


A pesar de esto muchos intentan usar Twitter como si fuese su cuenta de Facebook pero, si le agarras el modo, verás que no tiene nada que ver con la red del Sr. Zuckenberg.

Así como en la vida, donde casi todos son copia de alguien más, en Twitter muy poco del material que se comparte es original, ya que la gran mayoría es copia de alguien más. Por eso resultan insoportables los que no tienen material original que compartir y sólo se decían a piratear lo del resto.


Las cuentas en twitter que valen la pena son pocas, por ello trato de seguir a quienes tienen un buen porcentaje de material propio u original, y no digo que todo sea de ellos, porque está cañón encontrar a alguien así y, cuando lo hay y se vuelve tuistar, casi siempre se vende y te empieza a tuitear más comerciales que el contenido de calidad que compartía anteriormente.

No me gusta robarme tuits, ciertamente mucho de lo que comparto lo trascribo, pero indico el crédito, porque la gran mayoría de las frases del día son de diversos autores (y de vez en cuando alguna mía), pero trato de ser diferente al momento de presentarlas. Lo que sí es 100% de mi creatividad son los escritos de este blog, que comparto directamente en esta red social (además de Tumblr).


Mi Twitter

Uso Twitter para reírme, para promocionar mis escritos, las frases del día y estar enterado de los temas que me interesan. Creo que Twitter es mi mejor noticiero, porque las cosas relevantes que pasan al minuto se vuelven tendencia. Obvio ya depende las fuentes que quieras consultar, pero sabes que algo está ocurriendo antes que lo veas en algún otro medio.

Al final Twitter puede ser tan productivo o tan basura como tú lo decidas, en base a la gente valiosa o pendeja que sigas y, a cierto nivel, a la calidad de la información que comportas. Por estoy seguro que mi relación con Twitter es totalmente diferente al de un usuario promedio.
En lo que sí soy parecido a muchos otros es en la adicción. No es fácil decir esto, pero admito que me he vuelto adicto al Twitter, ¿por qué? Porque lo he diseñado tan a mi gusto que me la pasó muy entretenido con contenidos que me gustan, y ahí se me va demasiado tiempo: en el baño, en la oficina, en la cama, al levantarme, mientras como, etc. Y eso no está bien ni puede ser sano.

            Por dicha adicción, es un hecho que algún día voy a cerrar mi cuenta ¿Cuándo será eso? Cuando me atreva a admitir que interfiere con mis planes y mis objetivos. No sé cuándo llegará ese día pero, a diferencia de Facebook, creo que no lo veo cercano.


            Hebert Gutiérrez Morales.

martes, 21 de febrero de 2017

Prioridades Existenciales

"Curioso el humano que se preocupa que los demás lo recuerden cuando ya no esté, en lugar de ser feliz mientras está" - Hebert Gutiérrez Morales.

lunes, 20 de febrero de 2017

Congruencia o Cinismo

"Curioso momento en la vida en que no sabes identificar si te has vuelto más congruente o más cínico con los años. Pero al ver lo sarcástico que eres, te acabas por decantar por el Cínismo" - Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 19 de febrero de 2017

Lean on Me (Apóyate en Mí)

            Aunque la película se estrenó en 1989, la debí ver en 1990, porque en esos años los filmes gringos aún tardaban un par de meses (o más) en llegar a las pantallas mexicanas.

Los antecedentes

            En ese tiempo pasaba por una de mis épocas más oscuras sin embargo, aún en esos años que me marcaron, hay momentos memorables que atesoro en mi corazón, muchos de ellos gracias a películas de calidad.

            Tuve la fortuna de verla en la pantalla grande aunque, honestamente, desconozco por qué llego al Latino Plus: uno de los dos pequeños cines (con dos salas cada uno) que había en San Martín Texmelucan (en donde pase mis años de Secundaria y Preparatoria).

            A mis 13 años me sentí profundamente conmovido y motivado tras la función, obvio a esas alturas había más ilusión e inocencia en mi ser. En definitiva la película no califica como comercial, lo cual no le quita que sea excelente, así que encuentro inexplicable que no sea tan conocida, sobre todo cuando cada vez se encuentra más basura en el “arte” (música, películas, libros, etc.).


            Para muchos es un filme cotidiano con el clásico final feliz pero, a pesar de ello, es una gran obra: las actuaciones son maravillosas, el argumento muy real y la dirección soberbia. Y ésa es una de las razones de la existencia de este blog: rendirle homenaje a las obras que considero de calidad y que me han marcado, aunque sean desconocidas.

            ¿Por qué la vi? Honestamente no lo recuerdo. El filme era desconocido y Morgan Freeman aún no era famoso. Tal vez fue porque era el mismo director del Karate Kid y de Rocky (el señor John G. Avildsen), también recuerdo que el póster llamó mi atención; posiblemente la película de la otra sala ya la había visto o era poco interesante, o simplemente porque el cine era de los pocos escapes para olvidarme de mi realidad de mierda en esos años.

Haciendo memoria, mi mamá conoció al dueño de dicho cine en alguna ocasión, y nos comentaba que tenía que traer tanto filmes comerciales como de menor perfil, ya que el presupuesto no le alcanzaba para traer puras obras de renombre.


            Tal vez les extrañe esta cuestión pero antes los cines era pequeños changarros, porque aún no llegábamos a las grandes cadenas comerciales como Cinemex, Cinemark o Cinépolis. Antes las salas eran enormes, con una sola película en la cual podías quedarte a verla de nuevo porque había permanencia voluntaria.

            El filme me marcó tan profundamente que lo vi dos veces en la misma sesión. Me fascinó tanto como “La Sociedad de los Poetas Muertos” pero en un ámbito diferente, aunque con la misma intensidad y compromiso.

            En otra ocasión les comentaré sobre la película de Robin Williams a la cual hice referencia, pero en esta ocasión, voy a comentar un filme que significó mucho para mí. De hecho, ahora que lo volví a ver como adulto me conmovió al recordarme los años de escuela y, sobre todo, la época en la cual lo vi por primera vez.

            Esta obra tiene la curiosidad de ser una de las pocas que ha protagonizado Morgan Freeman, mismo que tiene más premios que papeles protagónicos ¿Por qué? Lo desconozco si es tan buen actor. Tal vez encontró su nicho en los roles secundarios, en los cuales ha sobresalido bastante, pero este filme siempre me dejó la idea clara que  puede con los protagónicos que le pongan.


            Dudo que la vayan a ver, porque no me fue tan fácil conseguirla, de hecho la compré en Estados Unidos en oferta (creo que me salió más caro el envío que el DVD en sí). Inexplicablemente en México no está disponible, aunque tal vez salga en un canal como Golden Choice o Universal Channel, incluso puede ser que esté disponible en YouTube o Netflix, ya no se sabe en estas épocas.

            Pero bueno, si tiene la fortuna de encontrarla, tengo que plasmarle el fastidioso pero siempre útil SPOILER ALERT: si pretende verla, no lea esta reseña hasta después que lo haya hecho, porque se la voy a destripar todita.

            El inicio

            Iniciamos con el buen Joe Clark, dando una clase en la Preparatoria Eastside High, a finales de los 60’s, con su atuendo africano, con un estilo muy alivianado y dinámico para enseñar. Nada más de ver el fragmento de su clase, te dan ganas de estar en ella. Ésa sería su última a ese nivel, porque ese día lo traicionaron sus colegas y dieron su cabeza a cambio de un aumento.


Como era el líder que los andaba impulsando para obtener beneficios y condiciones óptimas laborales, lo más fácil fue sacrificarlo a él. Así que lo transfieren a una Primaria y no volvería a pisar Eastside High en dos décadas.

Veinte años después la escena es perturbadora, y más considerando que hablamos de una época más ñoña de lo que es ahora. Para empezar la musicalizan con “Welcome to the Jungle”; en ese año aún no conocía a Guns n’ Roses, así que recuerdo que la canción me impactó mucho, pero no como para comprar a ese “grupo violento” (faltaban un par de años para mi etapa rockera), sino porque la sentí muy brutal (definitivamente había más inocencia en mi ser).


Obvio también contribuyó a mi sentir el ambiente extremo que te plantean en la escuela. De ser un lugar limpio y de gente decente, pasó a ser un nido de maleantes, con dealers de droga, abusos sexuales, golpes, peleas entre pandillas, acoso grupal a chicos indefensos y demás. Los profesores están sometidos y amedrentados, así que solamente son otras víctimas de la anarquía que se ha establecido.

Esa secuencia inicial está llena de momentos perturbadores (para un niño de mi época), pero creo que más que las peleas, los drogadictos, o el acoso a los profesores, la escena que más me impactó fue cuando un grupo de chicas desnudan a otra en los baños, con una alevosía brutal. Ese tipo de imágenes constatan porqué era clasificación “B”. Y recalcó, era algo muy violento para lo que se veía en mi niñez porque, en la actualidad, ya los límites han alcanzado otros niveles.


La situación está tan grave que la escuela está a punto de pasar a manos de la federación, pero el alcalde no quiere soportar dicha afrenta, así que le recomiendan ir por el “loco” Joe, ése que fue exiliado hace dos décadas. Es tal la desesperación del alcalde que acepta la medida radical.

El Retorno

Me gusta que en el argumento dejen claro que van a buscar a Joe por conveniencia no porque quieran redimirse por la injusticia que le hicieron. Pero Frank (su amigo) se lo plantea muy bien: “Sí, te necesito. Pero también es una oportunidad de sobresalir y por ello pensé en ti”. Joe lo acusa de que sólo quiere salvar su pellejo, lo cual no niega su antiguo amigo, pero lo remata con un ‘Reality Check’.
 
Un ejemplo de sinceridad y/o cinismo
“Sí, ciertamente quiero salvar mi trabajo” le responde Frank  “Pero tú estás hundido en esta escuela”, y es que la vida en la Primaria es tranquila, o nula de interés, ya que sus máximas preocupaciones son la caja de arena o que los niños pegan los chicles debajo de sus butacas. Joe es un guerrero y, aunque la rutina en la primaria es pacífica, sabe que él pertenece a otra liga.

Ver la cara de Joe al llegar a Eastside High es una delicia, la expresión que Freeman le imprimió es impecable, ya que se le nota el horror, la decepción, la tristeza, la indignación y tantas sensaciones que no puede con ellas, se le nota que se le va acumulando la ira por los que permitieron que esto sucediera.


            Llega a la junta con todo su Staff, tanto maestros como empleados, y les pone una cagotiza épica, y no es para menos, porque han sido en parte responsables por la decadencia del lugar, al no comprometerse, sólo van, cumplen su horario y se largan.

            “Quiero que quiten todas las jaulas. Si los tratan como animales se comportaran como unos” es una de tantas medidas extremas que empieza a gritar. En una actitud que puede resultar grosera y déspota, pero que era natural considerando su indignación, enojo y tristeza al ver el estado en el que estaba el lugar.

            La junta fue violenta, el Sr. Clark se la pasó gritoneando, manoteando, regañando y dando órdenes. De entrada denigró al coach del equipo de Football a ser asistente y al asistente lo convirtió en Coach, un movimiento que no me agradó por la forma y el fondo, y si me sentí así, me imaginó lo que sintió el Profesor Darnell al vivirlo en propia piel. Por cierto The Head Nigger in Charge ó “THNC” como se presentó el señor Clark en la junta, es una expresión que me hizo mucha gracia.


Algo que no había notado la primera vez, porque mi visión del mundo era mucho más estrecha de lo que puede ser ahora, es que la obra no fue tan comercial porque era lo que ahora podría ser considerado “Cine Negro” y no por horror o algo así, sino un género que ahora remarcan mucho, ya que hasta su entrega de premios a películas protagonizadas y realizadas por gente negra. Aunque Avildsen es blanco, el filme se desarrolla en un ambiente de gente negra.

            La expulsión

            Volviendo a East Side High, Clark pide que todos los alumnos vayan al auditorio, y que pasen el frente a la escoria, los elementos tóxicos (malandrines, drogadictos, pandilleros, holgazanes y demás fichitas). El recinto es un reflejo del estado actual de la institución: un zoológico, un auténtico desmadre. 

            Joe se presenta ante la escuela misma que, al inicio, no le pone atención pero, con voz firme y actitud segura, logra tranquilizarlos. Les dice que los chicos atrás de él han sido el cáncer del lugar, mismos a los que se les han dado muchas oportunidades y que nunca les ha importado. Así que, como no les interesa la escuela, la escuela no está interesada en ellos ¡Y los expulsa!

            Mientras pasan los elementos de seguridad a retirar a los malandrines, mismos que amenazan de muerte al Director, el resto de la escuela se queda impávida, viendo cómo extirpan a decenas de sus compañeros sin la más mínima advertencia.
 
El factor sorpresa
            La forma en que Joe lo hizo fue muy inteligente, porque fue de sorpresa, fue impactante, y sirvió de un claro mensaje para el resto: “Las cosas van a cambiar, no se pasen de listos conmigo” es lo que Clark les dijo con una sola acción. El expulsar a la escoria fue una demostración de poder brutal para los adolescentes, con mentes impresionables, eso lo sabía Joe y actuó de tal forma que el mensaje fue fuerte y claro, es por ello que todo el auditorio se queda en silencio después de tal demostración.

            En el discurso que les espetó a los estudiantes, dijo una frase que un profesor me había dicho un año antes en Secundaria: “Están aquí para aprender, no para estudiar”. Esa frase me marcó mucho desde aquellos años, porque me quedó claro que lo que creemos como objetivo en realidad está equivocado, que creemos tener una idea de hacia dónde vamos pero, si está equivocada, el esfuerzo será vacuo.

            Otro momento relevante del discurso fue cuando les dijo a los estudiantes “No culpen al hombre blanco ni a sus padres de su mediocridad, ya que ustedes son los únicos responsables” y continúa “Si no aprueban, no exijan ese sueños americano que les venden en TV, porque no lo merecerán”.

            No sólo fue el discurso que le echó a los estudiantes, sino a los padres de familia enojados, especialmente los de los expulsados. Joe les da una especie de sermón de Iglesia, tan apasionado y tan sentido que es imposible no emocionarse. Impresionante fue el valor con que refrenda su postura ante los padres: “Dios me dijo que no era suficientemente bueno, a menos que tomara esta oportunidad, de hecho me dijo que no fuera cortés, así que para hacer mejor esta escuela lancé a esos bastardos fuera de ella. Así quité 300 manzanas podridas para salvar 2700”. Joe tuvo unos huevotes para decírselo en la cara a los padres de los expulsados.

            El duro Joe

            Al otro día llega el Sr. Clark a la hora de costumbre (6AM) y ahí lo está esperando un chico regordete: Thomas Sams, quien había sido expulsado con el resto de escoria un día antes. El chico pide clemencia y quiere ser aceptado en la escuela.

            A continuación viene un momento difícil, conmovedor, cruel, patético y necesario. Joe lo lleva a la azotea de la escuela y le dice que salte “¿Sabes que el crack te destruye las células? ¿Sabes que eso te llevará  a la muerte? Si te vas a matar ¡Salta de una vez! Deja de estar pendejeando, perdiendo tu tiempo y el mío y termina con tu vida de una buena vez”.

            Entre lágrimas el chico sigue pidiendo clemencia para ser readmitido en la escuela, ya que su madre no lo perdonaría si se entera que fue expulsado. “¿Crees que soy pendejo?” le pregunta Clark “Los adolescentes no saben nada, sin embargo se creen los más listos” y ése fue el inicio de un sermón que hasta a mí me dolió (tanto cuando la vi por primera vez como ahora que lo veo 27 años después), mismo que aguantó el chico aceptando su ineptitud.

            “No has aprendido nada en la calle, ¿verdad? Eres demasiado inútil, y por eso necesitas regresar para que no te destrocen allá afuera. ¿Qué dice tu papá de que te corrí? Seguramente no tuviste los huevos de decirle” a lo que el chico le contesta “No señor, mi papá no vive con nosotros” a lo que el director en lugar de tener piedad arremete contra él “¿Y qué? ¿Vas a sentir lástima de ti mismo?” ¡Mocos! Eso es dureza pero a veces necesitas que te hablen así para hacerte reaccionar, ésa es una forma de cariño, porque te enseñan a ser un hombre que afronta sus responsabilidades.

            Pero Joe Clark no es tan hijo de perra como se ha demostrado hasta este momento ya que, después de admitir de vuelta a joven Sams, se queda reflexionando un breve momento en silencio, sabe que ha sido muy duro con el muchachito, pero también sabía que era necesario, aunque les haya dolido a los dos. Escena sin diálogos, pero con mucha esencia, y me encantó.

            Parte del acuerdo de tenerlo de vuelta es que Sams iba a estar en la mira, como se ve en el comedor. El director pasa al muchacho al frente porque se viste como un mamarracho: “Esto es lo que no deben de hacer. Cuando se vistan, háganlo bien, tengan respeto por ustedes mismos y los demás tendrán respeto hacia ustedes. Así ese respeto va a permear en toda su vida”.

            Joe también la riega, y feo, lo cual demostró al denigrar al Maestro Darnell frente a toda la escuela y regañarlo como a un alumno más. O cuando confrontó a la maestra de música, misma que no le daba el respeto que Clark exigía, así que sin más la despidió, sin importarle que fuera la mejor de toda la plantilla.

            En el caso de la maestra de música, ciertamente era muy mamona y hasta yo la hubiera corrido con esas posturas tan alzadas que tenía hacia el director, además el mismo Clark advirtió “Esto no es una democracia, ya que soy el Gran Negro a cargo, y como estamos en estado de emergencia, acciones duras deben ser tomadas”. Aunque estoy de acuerdo con lo de la maestra de música, lo que le hizo al Sr. Darnell me pareció muy desleal y fuera de lugar, pero ya recibiría su lección respecto a este tema.

            Por lo mientras, para despintar la escuela de todos los grafitis, Clark ha indicado que todos los alumnos en detención van a ayudar a dicha tarea, para que no estén todo el tiempo sentados, sino que sean de ayuda.

            Debido a la incursión de uno de los maleantes expulsados, al cual el Sr. Clark sometió a pesar de ser amenazado con un cuchillo, Joe ordena encadenar todos los accesos, lo cual va contra todo sentido común de salidas de emergencia. Debo confesar que la primera vez que vi aquello, no me pareció tan grave ya que, en mi propia secundaria, también cerraban los accesos para que no se escaparan los alumnos. Aunque en los Estados Unidos de los 80’s ya tenían más consciencia de los procedimientos de prevención en caso de desastres. Ese tema será vital más adelante.

            Momentos amargos

            En otro lado, la madre de Kaneesha pierde su empleo, por lo que corre a su hija de la casa ¿la razón? No quería  que la viera arruinada, a pesar de que ella misma salió adelante con una hija a cuestas a la misma edad. El Sr. Clark habla con ella, para hacerle entrar en razón que su hija tiene talento y que puede ayudarlas a salir adelante, al conseguirle un empleo a la señora y, de esta manera, no truncar el desarrollo de la chica.

            No todo es miel sobre hojuelas para el Sr. Clark, ya que no podía salir limpio de tantos insultos, despidos y acciones radicales que le traen reclamos y demandas a la escuela y a la alcaldía. Así que su amigo (y jefe) Frank le habla para tranquilizarlo. Sin embargo la plática se pone intensa y ríspida.

            Frank regaña a Joe por despedir a la talentosa maestra de Música o al Sr. Darnell, además de encadenar las salidas de emergencia, por insultar a las mamás de los expulsados y demás “Tus batallas nos van a costar la guerra. Lo importante aquí es pasar los exámenes” le dice a Joe, mismo que le responde de manera soberbia, así que Frank se pone rudo “¡No me importa si estás de acuerdo! ¡Vas a hacer lo que yo diga! Aquí yo soy el gran negro a cargo y me vas a obedecer”

            Después de una pelea tan sentida entre amigos, después de mentarse la madre y que uno sometió al otro termina la plática con un “Ven, vamos a comer”, como los cuates que son desde hace más de 30 años pero, por lo mismo, saben separar el trabajo de la amistad.

            Otro momento difícil para el Sr. Clark es cuando el Latin Lover de la escuela conocido como Kid Ray se va a despedir de él, porque va a dejar la escuela “¿Por qué te vas? ¿Acaso no ves que al año de estar fuera de aquí vas a estar muerto?” pero el chico, sabiendo que no le falta la razón al Sr. Clark, se despide con pesar en el alma y se da vuelta para no arrepentirse de su decisión. El Sr. Clark también sabe que sus palabras son ciertas y está triste porque nunca volverá a saber de este chico.

            En la lucha con el jefe de Bomberos, Joe le impide el paso diciéndole “Pues no me importa quién sea usted, ésta es mi escuela y usted va a tener que pasar por las revisiones de seguridad”, negándole totalmente el paso. En dicho episodio el Sr. Darnell (que fue reinstalado por petición de Frank) demostró su valía y lealtad hacia la escuela y el Sr. Clark. Cuando Joe se lo reconoce, el Sr. Darnell le responde “¿Ya ve? No me debió haber suspendido” a lo que Joe le contesta “Tienes razón, pero no te vayas a acostumbrar a tenerla”.

            Después de recibir las pésimas calificaciones de un examen preliminar el Sr. Clark, con justa razón, regaña a los maestros: “No culpo a los alumnos, ¡Los culpo a ustedes que no los han preparado! No han tenido la preocupación de enseñar a los que más lo necesitan. No nos comprometemos con ellos y los estamos mandando a un mundo sin el armamento necesario, los estamos poniendo en un barril de pólvora”.

            Joe, el divertido.

            Ciertamente el Sr. Clark es duro con los alumnos, pero lo es más con los maestros. Así que inicia una campaña para motivar a los chicos, se mezcla entre ellos y, sin dejar de ser disciplinado, los motiva. Así que incurren en juegos, concursos, campañas, clases extraordinarias entre alumnos y maestros hacía los menos aplicados

            En ese pasaje se da una escena padre: durante la clase de Gimnasia, un payasón estaba imitando a Joe y éste lo cacha: “A ver tú, ¡ven acá! ¿Me estabas imitando?” a lo que responde “¡No Señor Clark! ¡Nunca!” pero le pregunta a la chica de al lado “¿Y por lo menos me imitaba bien?” a lo que ella responde “Pues no muy bien Sr. Clark” así que le dice al chistoso “Te vas a detención” y cuando recibe el reclamo, el director se empieza a reír diciéndole “¡Te engañé!”.

Otra escena divertida es cuando el Sr. Clark salta la cuerda con sus alumnas en un momento muy padre e inspirador, además motiva al buen Sams a que lo acompañe, porque también lo está ayudando a bajar de peso “Come un poco más de vegetales por favor, ya no tantos muffins”.

            En esos pasajes se aplicó mucha de la esencia “cool” negra. En esos años no se hablaba propiamente del “Cine de negros”, ni había el escándalo que ahora se hace por ello. Simplemente era un filme con muchos protagonistas de esa raza, pero no te la vendían así, era una muy buena obra y ya, sin incurrir en las etiquetas que hoy en día parecen necesarias para resaltar que un filme va enfocado a tal o cual público.

            El Sr. Clark siempre le dio mucha importancia a que todos en la escuela supieran el himno de la misma. Pero cuando cuestionó al grupillo de Sams para que lo cantara y estos lo hicieron muy al estilo de la música negra (entre estilo Soul y R&B), el Sr. Clark cuestionó a la nueva maestra de música. Ésta le comenta que la tonada original no es atractiva para los muchachos y que, con los arreglos actuales, les da más gusto aprenderla. El Sr. Clark que iba a reprenderla, la felicita por tener esa visión de respetar las tradiciones y adaptarlas a los tiempos actuales.

Sobre el himno, un detalle racial chusco, es que les pide a unos chicos blancos cantarlo con la nueva versión Soul y, obviamente, no lo hacen con el sentimiento necesario “Necesitan ensayar” les dice, mientras comenta con sus compañeros negros “Esto sin duda es algo de la raza”. Y hablando de razas, se le acercan los chicos latinos reclamando justamente eso: la gran atención que tiene la mayoría negra en la escuela mientras que ellos son ignorados “Ok, ok, vayan a mi oficina y lo platicamos” les dice Joe “¡Y tú! Hablas tanto que deberías estudiar para abogada” le dice el Sr. Clark a la cabecilla de la banda latina.

Por cierto, ya que mencioné a los latinos, me resulta curioso que a final de los 60’s la mayoría de estudiantes de dicha escuela eran blancos, al final de los 80’s la mayoría eran negros pero, investigando un poco resulta que Eastside, en la actualidad, tiene un 55% de estudiantes de origen latino y otro 40% son negros. ¡Ah! Y a pesar de los esfuerzos del Sr. Clark, siguen ocupando los últimos lugares de rendimiento en su estado -_-

            Complots y Consciencia

            Volviendo al filme, mientras Joe se esfuerza por sacar adelante a la escuela, tras bambalinas la Señora Barret, la clásica madre ardida, no va a descansar hasta que el Sr. Clark sea despedido, con tal de consumar la venganza por su engendro expulsado. Es por eso que se reunió con el Alcalde para que lo destituyera a cambio de que ella le diera el apoyo político de cientos de padres de familia que iban a reelegirlo.

            Pero el alcalde no contaba que sus colaboradores, que veían los resultados del arduo trabajo de Joe, fueron a advertirle. Clark los escucha con atención mientras que atiende, simultáneamente, a alumnos, maestros, empleados y demás mientras camina, por lo cual iba tenso. Para desgracia de la Sra. Levias, que le quería presentar algunos informes para su visto bueno, el Sr. Clark explotó contra ella “¿Acaso no puede hacer algo sin mí? ¡Demonios!”, el problema es que lo hizo frente a mucha gente y en voz alta, evidenciándola  ante todos.

            Sin embargo la señora Levias no se quedó callada (las mujeres nunca lo hacen), así que habla con él más tarde ¡Y lo puso en su lugar! Y eso me gustó mucho, porque Joe ha sido hasta el momento una especie de dictador desde que llegó, porque hace, deshace, quita, pone, grita, critica, amenaza, promueve o limita según su idiosincrasia. Dicha actitud era necesaria para poner en orden el caos que era la escuela, pero hubo un punto en donde se le pasaba la mano y humillaba a sus colaboradores (la Sra. Elliot, el Sr. Darnel, la Sra. Levias y demás).

            La Sra. Levias le hace ver su realidad “Usted sólo crítica y pide, pero jamás escucha ni tampoco agradece. Todos aquí estamos tan comprometidos como usted, sin embargo no nos reconoce y sólo nos ataca. Ya nos hubiéramos ido más de la mitad, pero estamos aquí por los chicos, no por usted” a lo que Joe intenta replicar “Pero todo lo que he hecho . . .” pero ella lo corrige “No sólo usted, también nos quedamos tarde y nos esforzamos, pero en lugar de agradecernos sólo nos evidencia y nos humilla, y ya estamos hartos de eso”.

            A Joe por fin le cae el veinte, ciertamente vino a limpiar mucha de la basura pero, en el proceso, se había convertido en un villano, y no se había dado cuenta de ello por estar tan enfocado en su objetivo, se estaba llevando en los pies a muchas personas valiosas, sobre todo al herirlas en su dignidad. Y así llega al día del examen.

            El Día D

            El discurso que les da Joe a los estudiantes es muy motivador “Los de allá afuera piensan que ustedes son basura, que estamos desperdiciando la educación en ustedes” y no sólo se enfoca a los negros, sino a los blancos, los latinos y a cada uno que está ahí dentro. “Y no nos vamos a hundir, vamos a nadar, porque estamos todos juntos en esto: nos hundimos todos o salimos todos a flote”.

            “No son inferiores en absoluto. Es factible que su escuela lo sea, que sus profesores lo seamos, pero ustedes no lo son. Y no vamos a ser un impedimento para que ustedes salgan adelante” pero tampoco les quita responsabilidad “Hemos hecho lo mejor que hemos podido pero, al final, el logro va a ser de ustedes. Si lo logran, siéntanse orgullosos pero, si fallan, no quiero que salgan a la calle culpando a los blancos por su derrota. Sean lo suficientemente maduros para tomar la responsabilidad de sus actos. Así que quiero que salgan de aquí y les pateen el trasero a todos los que dudan de ustedes, demostrando que no son inferiores” desatando la euforia de todos los alumnos que corean orgullosos el nombre de su escuela.

            Cuando el Señor Clark les dijo “Su escuela puede ser mala pero no ustedes”, recordé algo que siempre me quedó claro en cada escuela que cursé: La escuela es tan buena como le saques provecho. Honestamente, si analizo cada una de mis escuelas (desde Kinder hasta maestría) nunca fui a las mejores de hecho, en el mejor de los casos, eran promedio e incluso malas; nunca fui el mejor estudiante (sí de los mejores pero nunca el primer lugar), pero siempre traté de sacar provecho de ellas. Y ahí aprendía a adaptarme lo mejor posible a lo que me enseñaron para salir adelante.

            Antes de dar tan inspirador discurso, Joe le da a la Sra. Levias la transferencia que le había pedido cuando discutieron la vez anterior, pero él sabía que ella iba a escuchar el discurso y, cómo supuso, ella rompió dicha transferencia al sentirse comprometida con la escuela y su duro director. Aun así, el Sr. Clark fue leal porque, aunque sabía que la iba a convencer, le dio su libertad para que se fuera si es lo que ella al final hubiese de decidido.

            Al terminar el discurso, la escuela entera empieza a cantar “Lean on Me”, canción que da título a la película. Una parte muy relevante de la misma es cuando la maestra de música se para frente al Sr. Clark justo en la parte que dice “¿Podría por favor tragarse su orgullo?” en una manera sutil y elegante de darle un mensaje al Sr. Clark, tal vez no tan directo como el de la Sra. Levias, pero igual de útil.

            ¿El final?

            Días después a Joe le ponen una trampa y, a pesar de sus esfuerzos previos, lo arrestan por encadenar las puertas de la escuela, en una falta directa a la seguridad de los alumnos. Lo curioso del asunto es que, aún arrestado, Joe no salía de su papel de educador: “Vuelvan a sus salones”, “No interrumpan sus clases” “Sra. Levias, usted está a cargo en mi ausencia” y en una de esas un estudiante le pregunta por qué lo arrestan “Porque rompí la ley, y este es el costo de hacerlo: si rompes la ley, vas a la cárcel”. Aún durante su arresto, el Sr. Clark se mantenía comprometido con la educación de sus alumnos, a través de lecciones de vida.

            Ya en la cárcel, Joe platica con Frank, mismo que le reconoce el esfuerzo: “Lo que hiciste es un milagro: ahora hay luz en la mirada de esos chicos, algo que no creí posible”. Clark le agradece aunque se recrimina por acabar en la cárcel cuando siempre les había advertido a sus chicos que no cayeran en ella. Por lo mientras, en la misma alcaldía, se está llevando a cabo un Referendo para destituir al Señor Clark, promovido por la señora Barret y el Alcalde.

En eso llegan los alumnos de Eastside para manifestarse y exigir la liberación de su director. “¿Cuántos son los que se manifiestan?” pregunta el Alcalde y le responden que son todos, así que el Edil le pide al Sr. Clark que hable con ellos, mismo que se niega, pero luego el Alcalde lo chantajea a hacerlo antes de que entre en acción la fuerza pública y los lastime.
           
La señora Barret intentó hablar con ellos, y la mandaron a la chingada, porque les decía que los ponía en peligro al encadenar las puertas, pero los chicos le contestaron que los estaba protegiendo de los maleantes. “La ley está para proteger a los inocentes y él estaba protegiéndonos” le dijo la chavita latina a la que el señor Clark le dijo que debía ser abogada. “Él no sólo es un director, es como un padre para muchos de nosotros que no lo tuvimos” y con eso rechazan a la argüendera señora Barret.

El mismo señor Clark intento persuadirlos pero también se negaron a retirarse así que, antes de que entrara en acción la fuerza pública, llega la Sra. Levias con los resultados del examen, mismo que pasaron con el mínimo indispensable, así que habían logrado su meta. “Puede decirle al Ministerio que se vayan a la chingada”, y es que ya no había argumentos para correrlo, porque había salvado a la escuela conforme se había acordado. Muchos alumnos van a celebran con él y lo abrazan con auténtico cariño, empezando por el buen Sams. En la siguiente escena se ve la entrega de diplomas de los que se gradúan de la escuela.
El verdadero Joe Clark

            La realidad detrás de la película

            Como toda adaptación de Hollywood, muchos de los hechos son magnificados para hacerlos más espectaculares. A pesar de ello, el mensaje de la película es claro: cuando una situación se ha relajado mucho, al grado de casi perderla, acciones extraordinarias son necesarias. Como he mencionado en otros escritos: en esta sociedad nos hemos relajado mucho, hemos tolerado tanto al grado que cualquier falta de respeto y la disciplina pasan sin consecuencias.

            La sociedad actual se ha vuelto suave y permisiva con muchas cosas. En teoría ahora somos más civilizados, en teoría recalco, pero el problema con tanta suavidad es que siempre ha existido la gente gandaya, corrupta o ardida que se aprovecha y ve por sus intereses sin importar pisotear los derechos de los demás. Al suavizarse las cosas, esas escorias sociales son las que toman ventaja y someten al resto.

            Leía un poco sobre el verdadero Joe Clark en Internet, la historia grosso modo estuvo basada en hechos reales pero, como siempre, matizada con ese toque dramático de Hollywood. Algo que me llamó la atención es que uno de sus contemporáneos dijo “Todo lo que hizo Joe Clark era necesario dada la Jungla a la que había llegado, pero también se le permitió porque eran un montón de negros a los que nadie les importaba. Hacer lo mismo en una escuela de blancos sería motivo de indignación nacional”.

            Eso es muy cierto, ya que la importancia de los blancos contra la de los negros sigue siendo mayor. Tal vez por eso no fue una película más recordada o galardonada como merecería. Algo que también es cierto es que los Joe Clark del mundo están en peligro de extinción.

Educación y generaciones

            Como comenté en otro escrito, nos estamos volviendo una sociedad de mariquitas, nos estamos suavizando, en lugar de ser mentores de la juventud queremos ser sus amigos, por lo que les solapamos todo. Hace unos meses leía sobre un maestro en San Martín Texmelucan que tenía unos sellos muy peculiares con los que reprendía a los más burros con mensajes tipo “Eres una vergüenza para tu familia” “Por gente como tú no avanza México” y demás.

            Ciertamente los mensajes podrían ser agresivos, pero en mi época eso era muy normal y no salíamos tan putitos o tan traumados como la juventud de ahora que por cualquier cosa que huela a acoso o bullying ya andan llorando. Y por eso los padres blandengues ya les dejan hacer lo que sea su santa voluntad y estamos llenándonos de princesitas y principitos que quieren ser tratados con algodones.

            Es probable que mi época estudiantil fue haya sido salvaje, pero ese ámbito me enseñó a defenderme (por las buenas o por las malas). Veo a esta generación autodenominada “Millenials” (generación Y) y sus predecesores los “Centennials” (Generación Z) y cada vez tengo menos ganas de procrear en una sociedad tan estúpida.

            Ya escribí ampliamente de los Millenials (incluso antes de que se denominaran así) y la partida de madre que nos van a dar, y no es que la Generación X (a la cual pertenezco) haya hecho las cosas mejor pero, por lo menos, estábamos un poco menos pendejos y teníamos uno valores mejor cimentados.

            La historia de Joe Clark cada vez será más inverosímil en este mundo artificial, la gente estricta se va perdiendo y la cultura de solapar todo va tomando lugar, por eso la humanidad está acelerando su extinción. Durante el filme, Joe le fue bajando de huevos, pero seguía manteniendo la disciplina, sin ceder a los caprichos ajenos, porque una cosa es ser respetuoso y otra ser suavecito. Ahora tantos se quejan de “no respetaron mis derechos” que se ha perdido el objetivo de formar jóvenes íntegros y sólidos para dar paso a una bola de mariquitas malcriadas. ¿De qué sirve el respeto si no sabemos hacia dónde ir? Y esa falta de disciplina y orientación la estamos pagando.

            Tal vez no al nivel de Joe Clark, pero también tuve maestros duros a lo largo de mi vida escolar. Algunos tenían idea de por qué eran duros, otros sólo lo eran por joder, pero de esos ojetes fue de los que más aprendí, y no me refiero a las materias que me enseñaron, sino a cómo funciona el mundo real y, a pesar de todas sus enseñanzas, aún me llevé unos buenos madrazos en la vida adulta (bueno, en realidad los buenos madrazos, nunca terminan, sólo aprendes a defenderte mejor).

            Aunque en su momento los odie, en retrospectiva, me doy cuenta que a los maestros duros son a los que más aprecio y que más me enseñaron, ya que de los fáciles o barcos ni de su nombre me acuerdo, ya no digamos de las materias que supuestamente me debían enseñar.

            Una cosa es educarte para el mundo que debería ser y otra prepararte para el mundo real. Ciertamente sufrí con cada uno de esos hijos de puta que se cruzaron en mi camino escolar pero, con el paso de los años, aprendí a apreciarlos y agradecerles sus enseñanzas de vida.
Los dos Joe Clarks

            El mundo actual, tan preocupado por aparentar una sociedad civilizada, está anulando a los potenciales Joe Clarks del mundo, por lo que no es coincidencia el rumbo que estamos tomando como humanidad, porque la gente ya no está tan enfocada en lo correcto, sino en lo políticamente correcto que, a primera vista, se ve más bonito pero, de fondo, no ayuda en nada y resulta tan dañino como el “mal” que supuestamente está tratando de evitar.

Cada vez es más difícil a tomar medidas drásticas porque la bola de mariquitas que nos hemos vuelto empezamos a demandar respeto, exigimos que no nos presionen, y con ello nos estamos yendo a la chingada como humanidad. Porque los valores se van perdiendo y ya nos estamos llenando de princesitos y princesitas que no aguantan nada.

Gracias Joe Clark, tu ejemplo ya no se seguirá, pero para mí fue un honor haber vivido en la misma época de maestros con la actitud correcta.


Hebert Gutiérrez Morales.