lunes, 28 de marzo de 2016

Tu Tristeza, Tu Responsabilidad

"Si un día te encuentras frustrado, triste o decepcionado por algo, la mitad de la culpa la tienen aquellos que te hicieron promesas de un futuro o un mundo mejor (incluyéndote), y la otra mitad de la culpa es solamente tuya, por creer en ello" - Hebert Gutiérrez Morales.

jueves, 10 de marzo de 2016

Washington D.C. Parte V (Mis favoritos)

Con mi héroe en Philly :'-)
            Para leer la cuarta entrega de esta serie puede darle click a este enlace.

            Resulta curioso que de mis cuatro lugares favoritos de este viaje, sólo uno forme parte de Washington DC, eso sí, es una de las atracciones más famosas y representativas del lugar. Empecemos por ésa.

El Capitolio

            A pesar de que el Capitolio estaba en trabajos de mantenimiento, fue de las visitas que más disfrute: fácil de acceder, gente amable y abierta, guías disponibles, muchas obras de arte y un ambiente más relajado, incluso tenías la oportunidad de ver a los Representantes en sesión sin ningún permiso especial.

            Esto a diferencia de la Casa Blanca, que debes pedir permiso con meses de anticipación y sólo dejan entrar a gringos (aunque eso te lo dice tu embajada, porque en su página de Internet no te lo mencionan los malditos). Incluso desde afuera no es tan fácil verla, porque siempre te están vigilando. Además para lo que te imaginas que es, la mansión de Barack Obama es una auténtica mirruña a comparación de la Casa de Representantes.
El Capitolio estaba en Mantenimiento

            Volviendo al Capitolio, te reciben con una película tan bien producida que hasta yo, que no soy gabacho, me emocioné, por lo que me resultó increíble que todos los gringos alrededor no hayan aplaudido al terminar la presentación, por lo bien realizada que estaba, con un enfoque de profunda manipulación sentimental (¡y funciona! Que es lo peor).

            Dentro de las obras de arte que más me impactaron fue “El Bautizo de Pochahontas”, algo que no supe si me daba tristeza, asco, decepción o qué, por lo que dicha imagen significaba. También estaba la estatua del auténtico y original “Kame Hame Ha” (rey de Hawaii), una foto que no pude dejar pasar en honor al buen Son Gokú. Otra estatua que me llamó la atención fue la de Rosa Parks, aquella señora que se negó a cederle su lugar a un hombre blanco en el autobús y cuya “insignificante” acción fue un parteaguas en la lucha contra el racismo en Estados Unidos.
El original Kame Hame Ha

            Además del arte, lo que más me sorprendió fueron dos cosas: primero el costo de sus souvenirs, los más baratos que encontré en todo Washington y de buena calidad. Y la otra sorpresa muy agradable que me llevé fue su comedor.

Un lugar limpio, agradable, con buena comida y generosa, además de precios baratos (para el estándar gabacho). Adicionalmente no tenía que hablar inglés ahí porque TODOS lo del personal (cajeros, los de la cocina, intendencia y demás) eran latinos, lo cual me resulto muy chistoso, porque estando en uno de los edificios más influyentes y poderosos de Estados Unidos, hay una sección en la que se habla puro español. J

La Tranquilidad de Mount Vernon

Una de las visitas más tranquilas pero también más bellas fue Mount Vernon, la hacienda de George Washington, misma que se encuentra ubicada en Virginia. Después de una semana en un ambiente tan bélico, tan político y tan citadino, el recorrer este lugar junto al bello Río Potomac es un deleite para el alma.
Parte de los Jardines

Llegas en un camión que sale de la parada del metro, y desde ahí empiezas a disfrutar el trayecto, porque vas viendo cómo desaparece la ciudad para darle paso a la naturaleza. El trayecto dura unos 40 minutos pero se te pasa en un santiamén por lo bello del paisaje.

Hay mucho que ver: las pertenencias de George Washington, te pasan una breve película de su vida, te pasean por su casa y puedes ver su tumba. Además hay un museo muy completo y entretenido, con pinturas, exposiciones y proyecciones muy interesantes. Como ya estaba cansado de tanto museo y exposición, no le dedique tanto tiempo y sólo me paraba en lo más llamativo. De hecho, la mayor parte de mi tiempo en dicho lugar, me la pase afuera.
Vista trasera de la casa

Para mí, lo rico de este sitio fue recorrer sus caminitos, visitar el granero, las caballerizas, pasearte junto al río, las escaleritas, ver en donde sembraban, los puentecitos, atravesar el bosquecillo, caminar entre los jardines de Martha y demás. Pude imaginarme al buen George disfrutando de su existencia campirana en este rinconcito de paz y tranquilidad.

También afuera había actividades como montar a caballo, navegar por el Río, demostraciones de las actividades de la época, muestras 3D, vídeos en cada casucha y demás. En realidad lo que más me atrajo fue sentarme en el porche trasero de la casa, y mecerme un rato mientras contemplaba el río, todo esto mientras un señor (mexicano por cierto) tocaba la flauta muy al estilo de la época de Independencia.
Pintura que rememora la Construcción de la mansión

Después me acerqué a la pradera y me tumbe un rato en el pasto, para disfrutar el sonido del río, acompañado de las mismas notas musicales. Me sentí tan relajado que caí rendido por el cansancio acumulado de la semana, así que cerré los ojos y, sin pretenderlo, ¡me quedé dormido!

Cuando desperté sólo habían pasado cinco minutos, pero sentí que hubiera dormido dos horas, porque me sentía muy repuesto. No lo sé, tal vez era la tranquilidad que respiras en este lugar, sobre todo si dejas las actividades extraordinarias de lado y te pones a disfrutar su esencia.
Otra parte de los Jardines en Mount Vernon

Por cierto, la tiendita de souvenirs muy bien surtida, muy acogedora y a buen precio, así como la cafetería del lugar, donde también estaba la comida a buena tarifa.

Alexandria

El momento de mayor frustración en este viaje fue cuando llegué a Alexandria ¿El Motivo? ¡Se me acabó la pila del cel! Y ya no pude seguir tomando fotos, y eso en verdad me enojó y entristeció.
Antiguos Campos de Siembra en Mount Vernon

Alexandria es un lugar MUY bello en Virginia, con un toque clásico pero nada estirado, más bien relajado, artístico y hasta hípster. El pueblecito está tan bien cuidado, con un estilo tan antiguo que a veces te sientes transportado en el tiempo.

Pero no sólo es la arquitectura, la gente, los negocios, los anuncios y el tipo de ambiente que ahí se respira sin duda te pone de buenas. Vas a su pequeño muelle y encuentras una buena cantidad de artistas: hay quien canta, hay quien dibuja, otros hacen malabares y demás.
En el Parque Love

Alexandria es un mundo aparte, un pequeño rincón utópico con negocios diferentes, pizza deliciosa y helados exquisitos. No es que haya muchos Highlights en sí (además del malecón, su Centro Masón me llamó mucho la atención), el lugar en su conjunto es la atracción principal. Si un día pueden ir a Alexandria no se van a arrepentir ¡Ah! Y lo mejor es que todas esas mercancías maravillosas, creativas, diferentes o ricas ¡están bien baratas!

Me alegro que Alexandria fuera mi cierre de Washington, aunque técnicamente está en Virginia, porque hasta lo cansado se me olvido y me sentí recargado por toda esa buena vibra que hay en este maravilloso lugar. Tal vez no sea uno de los más famosos de Estados Unidos, pero sí ha sido de los que más he disfrutado en todas estas visitas (me recordó las esencias sencillas de Sausalito y Haight-Ashbury en mi querido San Francisco).

¡Ah! Pero ahí no acabó el viaje, todavía iba a haber un bonus muy valioso que amablemente me dieron Arte y Rodrigo, un regalo inesperado y que fue la cereza en el pastel.
En el Centro de Philadelphia

Rocky’s Town a.k.a. Philadelphia

            En el camino de regreso de Alexandria, empezamos a platicar de lo que haríamos el Sábado. Rodrigo y Arte me daban opciones cercanas, casi todas en Virginia o Maryland. De pronto alguien dijo “¿Y si vamos a Filadelfia?” y ahí un pensamiento cruzo mi mente a la velocidad de la Luz: “¡Rocky!”.

            Filadelfia era una de las opciones para ir a ver a mis Delfines (de hecho ganaron ese partido semanas después), pero tomé Washington por todo lo que había por ver y los días de puente. Tampoco fui a Filadelfia porque su afición es de las más rudas de la NFL aunque, de manera irónica, es conocida como la ciudad del Amor Fraterno.

            Philly es una ciudad icónica para mí, ya que ahí se forjó la leyenda de uno de mis más grandes héroes: Rocky Balboa. Cuando Arte y Rodrigo dijeron Filadelfia, me visualicé sacándome fotos con la estatua y subir corriendo esos míticos escalones del Museo de Arte.
Las Huellas de Rocky

            El camino fue muy padre, tenía muchos años que no me tocaba experimentar ese ambiente familiar que se respira en los autos durante viajes largos. Claro, ahora hay DVD abordo para entretener a los niños porque, cuando tenía esa edad, nos teníamos que distraer con cualquier tontería del paisaje o con nuestra imaginación. Cada época tiene sus ventajas y debo reconocer que la opción del DVD es muy práctica para mitigar el aburrimiento de los infantes.

            También hicimos una parada técnica en un negocio en donde el ambiente de los Traileros estaba muy presente. Fueron escasos 15 minutos pero quede fascinado de toda la parafernalia que tiene esta subcultura gabacha, muy orgullosa pero, al mismo tiempo, muy agresiva, muy machos pues. Fue padre visitar este sitio pero no para quedarse mucho tiempo.

            Cuando llegamos a la ciudad me emocioné: primero por el enorme puente por el cual llegamos, mismo que pasa junto al Lincoln Financial Field (Estadio de las Águilas) mismas que, aunque no son mi equipo, me emociona ver cualquier cosa en vivo de la NFL (sí, soy un fanático enfermo de esa liga).
Parado en donde él estuvo parado

            Después de toda la perfección de Washington y Virginia, Philly resultaba una ciudad bastante sucia (y eso que el Papá iba a estar de visita), y la gente no se veía tan amable o refinada. Así que tuve que activar mi “Self Protection Mode” que normalmente uso en México, algo que no acostumbró en Estados Unidos.

            Fuimos al Centro, en donde vimos la Campana de Independencia Gabacha misma a la que, honestamente, no le puse mucha atención, digamos que ya había sobrepasado mi cuota de historia gringa. Pasamos por China Town, que resultó igual de sucio y caótico que los otros China Town que he visitado.

Seguimos viendo edificios muy padres a lo largo del centro, así como distintas muestras de arte callejero. De manera cognitiva les puedo decir que los lugares que vimos fueron muy bonitos, pero mi corazón estaba enfocado en los “Rocky Steps” y en la estatua del buen Stallone.

            Antes del momento cumbre hubo dos notables.
El Museo de Arte de Arte al Fondo

Primero fuimos al parque JFK, que nadie lo conoce así, sino es conocido como el Parque Love, ya que hay una escultura con esa palabra. Me emocionó que la fuente estuviera teñida de un verde brillante ¿Por qué? En Apoyo a sus Águilas que jugaban al día siguiente contra esos p%t8$ Vaqueros de m¡3rd@ (¿Se nota que odio a Dallas?). En fin, como mencioné líneas arriba, me gusta cuando veo algo relacionado con la NFL.

            La otra sorpresa inesperada fueron los Sándwiches que comimos en un mercado céntrico. Obviamente el concepto de mercado en Estados Unidos es distinto al de México, porque está más limpio, más ordenado y la organización es evidente. La comida estuvo abundante y deliciosa, así que estábamos listos para ir al Museo de Arte.
The Champion

            Aunque desde siempre he anhelado conocer los escalones de Rocky y tomarme una foto con su estatua, nunca tenía la certeza de que lo fuera a lograr. Este maravilloso regalo que me dieron Arte y Rodrigo fue algo que me conmovió bastante.

            ¿Cómo explicarlo? Es como visitar otro mundo, como acudir a un lugar mítico. Sé que “sólo” es una película pero, en mi historia personal, es como si la leyenda de Rocky fuera cierta porque, para mi niño interno, Rocky es un héroe real.

            Había mucha gente para tomarse fotos con la Estatua, pero todos bien organizados, haciendo fila y esperando su turno. Ese tiempo de espera me permitió admirarla con tranquilidad. La había visto en películas, en fotos y uno que otro vídeo, pero jamás creí estar frente a ella. Ese sentimiento de incredulidad es lo bonito cuando los sueños se cumplen :’-)

            Después fuimos a los escalones, la verdad son muchos menos de lo que me imagine, pero aun así debía subirlos corriendo (¿Acaso había otra forma?) Y tanto Dánae como el pequeño Rodrigo me acompañaron en este gusto que me di.
Más de Philly

            Arriba está el lugar exacto, señalado con una placa, en donde Rocky estuvo parado la primera vez que subió triunfante dichos escalones. Me paré sobre sus huellas y vi la ciudad, tratando de imaginar lo que le pasaba a Stallone por la cabeza en aquel 1976: el año de mi nacimiento, preguntándome qué pensaban mis padres en aquella época y cómo era el mundo. Rocky siempre será para mí un personaje muy importante por lo que, conocer un sitio tan vital de su leyenda, fue algo en verdad especial para mí.

El cierre

Como mencioné en el primer escrito de esta serie, no había acomodado bien el sentimiento que traía de vuelta de conocer esa zona de Estados Unidos. En un inicio creí que no había sido tan buen viaje como los anteriores, todo por ese hartazgo gabacho que sufrí entre el tercero y quinto días.

Ahora que he terminado de redactar esta serie de escritos, me doy cuenta que la semana fue muy provechosa al ver otra faceta de los gringos, otro tipo de ciudad y otra cultura dentro de todas las que conforman dicho país.
Gracias por todo Washington D.C.

Cada uno de los lugares que he conocido de Gabacholandia me han dado algo: Miami, Orlando, Las Vegas, San Francisco, Philadelphia, Nueva York, Chicago, Anaheim y Buffalo.

Mientras sea posible, y continúe con este amor incondicional, seguiré viajando a Estados Unidos para ver partidos de mis Dolphins, aunque ya no hay muchas ciudades que me interese conocer (tal vez Boston o Nueva Orleans). Sé que voy a seguir visitando Miami pero ya no sé cuál otro lugar vaya a ser el próximo que quiera conocer de dicho país. Por lo mientras va a pasar un año entre viajes al gabacho, y eso me va a hacer muy bien para volverlos a visitar con gusto y no con fastidio.


Hebert Gutiérrez Morales

Washington D.C. Parte IV (Estados Unidos Bélico)

En el Museo Hirschhorn
            Para leer la tercera entrega de esta serie, puede pinchar este enlace.

            Mucha gente adora visitar Estados Unidos, por desgracia me incluyo en ese grupo, por el hecho de ser un país relativamente ordenado y con cierto grado de libertad (alguien alguna vez me dijo que era el equilibrio perfecto entre la libertad mexicana y el orden alemán).

            Pero hay algo que simplemente no “matchea”
El Funesto Enola Gay

La “perfección” de Virginia

            En la semana que estuve en casa de Arte y su familia, sólo pude salir a trotar el primer día, ya que el resto salía muy temprano a Washington y no había tiempo para correr. La única vez que lo hice fue por un bosquecito atrás de la casa, muy lindo,  muy irreal, muy perfecto.

En realidad, todo lo que vi de Virginia era así: demasiado correcto, demasiado limpio y demasiado bonito. Sé que es estúpido lo que estoy escribiendo, como que nunca tienes demasiado de todas esas cosas positivas, pero no pude dejar de sentir eso. Sé que mis prejuicios contra los Gabachos influyeron en mi percepción (aunque dudo que nadie en el resto del mundo carezca de prejuicios contra los Estados Unidos).
El Memorial a la Segunda Guerra Mundial

            Mi percepción también es culpa del país en donde vivo, en donde no hay respeto por nada: leyes, medio ambiente, señales, creencias, unos a otros y demás. Por mi propia realidad me costaba aceptar la de Virginia, a pesar de que me educaron para vivir en un mundo así (en uno de respeto), adicionalmente de que todo lo percibía muy artificial, pero ése ya era asunto mío.

            Había algo innegable, un argumento muy fuerte para no comprarles tanta “perfección”: las profundas tendencias bélicas de este país, y con las que la mayoría de su población comulga. Por eso no entra en mi cabeza esa imagen de una civilización amable, generosa, bien cuidada y todo lo que quieran, porque ves todo el “mame” con sus fuerzas armadas, todo lo que las idolatran, lo que les significa, el abrumador respaldo que reciben a todos los niveles y te asquea (por lo menos eso pasa conmigo).
En el Memorial a Jefferson

            Ese apoyo a su ejército demuestra la necesidad de someter al resto del mundo a sus ideales políticos, económicos, culturales y sociales. Con esa postura tan (literal) invasiva que tienen, se me complica creerles. Así que inicio otro apartado para ahondar en el tema.

            País Bélico por excelencia

            Cuando veo todo la idolatría del pueblo gringo por sus fuerzas armadas, no puedo más que sentir nausea. En México tenemos respeto por las nuestras, pero no al grado de invitarles a comer, cederles el asiento, darles descuentos, sacarnos fotos con ellos y tratarlos como los héroes más grandes del mundo: todo eso (y más) pasa en Estados Unidos cuando hay algún miembro militar presente (literalmente se humedecen si ven a alguien en uniforme).
Museo del Indio Americano

            Alguna vez escuche que alguien dijo “Una cosa es el Gobierno gringo y otra muy distinta su gente” y me pregunto ¿En verdad el gobierno es el único corrupto, violento e invasivo? ¿Acaso un pueblo que soporta fielmente su política internacional intervencionista no es coparticipe de los mismos pecados?

Lo mismo pasa en mi tierra, en donde nos quejamos que tenemos políticos ladrones, gobernantes corruptos y autoridades ineptas, pero eso es reflejo fiel de la sociedad en donde hay que estar a las vivas para que no te engañen, roben, vean la cara o saquen provecho de ti de la forma más ruin y desleal posible.

Así que no nos debería indignar que en el mundo se lleven una mala imagen de los mexicanos cuando salen los trapitos al sol de nuestro país, y de igual manera, los gabachos no se pueden lavar las manos de lo que hace su gobierno, porque bien que los apoyan en su proceder.

            Desde la perspectiva gringa, según del lado que estés, una misma acción se puede calificar como “Acto Terrorista” o “Acción en pro de la Libertad” (aunque no te aclaran la Libertad de quién). Para mí es igual de grave que gente armada, ajena a tu nación, venga a hacer desmanes a tu tierra, interfiriendo con tu libertad, independencia y derechos nacionales a que estrellen aviones en tus edificios.
Galería Freer

Algunos dirán que la diferencia es que los “Terroristas” lo hacen de manera desleal, con alevosía y ventaja. Sin afán de defenderlos (porque las culturas de Oriente Medio no son de mi interés), creo entender un poco su postura, tomemos la analogía de David y Goliath: Muchos podrán decir que David fue un cobarde al utilizar un arma de largo alcance para derrotar al indefenso Goliath, que lo justo hubiese sido una pelea leal a puño limpio . . . para que hubiera matado a David a placer.

            Manipulaciones políticas y religiosas aparte (Recalco que la cultura árabe y/o la religión musulmán y anexas no son de mis favoritas), si hay un Imperio que se siente con la autoridad de interferir en tu país, que constantemente te está acosando para que te integres al mundo “Libre” (SU mundo libre, cabe señalar), que se siente con el derecho de inmiscuirse en los asuntos ajenos al grado del hastío, creo que la reacción violenta ha sido la constante natural en la humanidad entonces, ¿por qué les extraña el accionar de esas naciones?
Camino al cementerio de Arlington

            Si eres un país pequeño, te defiendes como puedes, sientes que te están acosando y tratas de mandar mensajes al respecto ¿Qué tan leal es que vaya la potencia más fuerte del mundo (acompañado de sus achichincles) para irte a desgraciar tu tierra? Todo con la justificación que le mataste unos cientos de ciudadanos con unos millones de dólares en daños, así que van a tu territorio a matar a miles y a causar una destrucción de miles de millones de dólares. Sí, ya veo la equidad en estos asuntos bélicos.
           
La Tumba de la mamá de Lincoln
            ¿Qué fue primero? ¿El Huevo o la gallina? ¿La Lucha de la Libertad gringa o los actos terroristas provenientes de Medio Oriente? ¿Estos actos terroristas se darían si los Estados Unidos (y sus chalanes) no se inmiscuyeran en la vida de los países de medio Oriente? ¿Es capaz Estados Unidos de quedarse dentro de sus fronteras y dejar de estar de metiche en los asuntos del resto del mundo?

            Esta sección fue redactada sin haber visitado el monumento a Iwo Jima. Ya verán, más adelante, mi reacción al visitar tan tremenda ofensa a la humanidad.
Las Tumbas de JFK y su viuda

El Cementerio de Arlington

            Normalmente no consideraría un cementerio como un sitio turístico, a menos que uno sea muy morboso (como resulta la mayoría de la humanidad), sin embargo, Arlington es una excepción notable.

            A pesar de ser un lugar en donde descansan los restos  de muchos soldados y la memoria de otros, resulta un lugar en extremo estético, muy fotogénico, de hecho obtuve una cantidad enorme de bellas postales, mismas que encuentras a manos llenas en este precioso lugar. La gran mayoría de las tumbas son sobrias y sin mucho chiste pero, dentro de ese ambiente tan homogéneo, es que resaltan los pequeños detalles.
En el Anfiteatro del Cementerio

            Para empezar, la simetría en que están colocadas las lápidas resulta en una sensación extrañamente reconfortante, además de que el estar rodeado de árboles ayuda mucho a dicha percepción. Debido a los mismos árboles, hay una buena cantidad de aves en este lugar, tal vez no muy diversas, pero si bastantes, mismas que vuelan en nutridas parvadas, dando un show gratuito y natural que agradeces.

            Las lápidas más llamativas son de generales, coroneles y demás gente “importante” del ejército y, ciertamente, están muy bonitas sus tumbas pero, para mí, no opacan la belleza de todas las lápidas “comunes” en su conjunto, ¿por qué? Porque en esas lápidas blancas encuentras uno que otro detallito que las embellecen: un ramo de flores, un pensamiento, una foto, un collar, alguna muestra de los vivos que recuerdan a sus muertos.

            En una de esas lápidas encontré a un soldado con su trompeta, tocando unas notas muy profundas y sentidas a un compañero que murió en Medio Oriente. Me platicó que fue una promesa que se hicieron en el campo de batalla y que había ido a ahí a cumplir su palabra. Un gesto muy noble y enternecedor que se reflejaba netamente en tan nostálgicas notas musicales.
La Tumba del Soldado desconocido

            Una de las atracciones más populares es la tumba de los Kennedy. No soy fan ni tampoco detractor de dicho clan, pero uno sabe quiénes son. Tal vez porque tienen más “producción” pero es innegable que uno siente diferente en este lugar: algo triste, pero no por lo muertos, sino una especie de “esperanza no cumplida”. Sensación extraña que no puedo explicar mejor.

            Otro memorial muy llamativo es el del Soldado Desconocido. La urna esta grande y bonita, pero lo que te roba la atención es ver al soldado que resguarda dicho recinto. Es un espectáculo muy sencillo y, al mismo tiempo fascinante, ver cómo el  guardia sigue un protocolo exacto en cuanto a tiempos, movimientos y cambios de flanco. No me tocó ver el momento en que lo relevan pero dicen que es algo digno de contemplar.
Washington DC visto desde el Cementerio

            Por monumentos no paras, ya que hay para decesos comunales como cuando explotó el Challenger, también para uno para los atentados aéreos (incluidos los del 11 deSeptiembre), el ataque a Pearl Harbor, además para distintos batallones y guerras. Sólo vi los más importantes, porque tampoco me interesaba invertir más tiempo en este lugar (tres horas me parecieron más que suficientes).

            Además de las lápidas y memoriales, también hay una serie de construcciones grandes, en donde hay fuentes, portales, columnas, casas, pabellones, anfiteatros, ofrendas y demás, lo cual incrementa la visión artística que te ofrece este sitio.
Librería del Congreso

Creo que nunca había sentido tanta paz, tanta belleza y, por raro que suene, tanta felicidad en un sitio que conmemora la muerte de muchas personas. Cuando fallezca quiero que me cremen pero, si tuvieran que enterrarme, creo que me sentiría muy feliz que mis restos descansaran en un lugar tan bello y pacífico.

            Respeto a quienes vienen a depositar su amor, su recuerdo y hasta su gratitud a estos difuntos. Definitivamente estoy en contra de la causa por la cual murieron aunque, no me queda duda, para ellos fue muy valiosa, tanto como para sacrificar su vida.

            Y precisamente de la causa su muerte es el siguiente tema.

            El Monumento a Iwo Jima

            Cada noche platicaba con Arte y con Rodrigo, mismos que me daban recomendaciones sobre los lugares que iba a visitar al día siguiente. La noche anterior a Iwo Jima, Arte me dijo que sintió algo muy impactante, pero no me lo compartió para no influenciar mi impresión al respecto.
El Aberrante Monumento a Iwo Jima

            Fue bueno que no me dijera nada.

            Cuando llegué a dicho lugar, primero te impresiona el  imponente tamaño, como casi todos los monumentos y edificios importantes en Washington. La estatua como la bandera son de proporciones titánicas, así que es difícil no empezar a tomar fotos de la escultura.

            Sin embargo, cuando empecé a observar con más atención, me empecé a encabronar.
¡Hijos de la Chingada! ¬_¬

            En la base del monumento están los nombres de todas las batallas en los que la Marina gringa ha participado, venciendo casi en todas. Conforme iba leyendo me empezaba a indignar por esa actitud tan invasiva que tienen los gringos desde que iniciaron como país.

Cuando aparecieron las batallas de México en 1846 y Veracruz en 1914, en verdad me enfurecí, fue una regresión a ese sentimiento que experimenté en una clase de primaria, aquella en la que me enteré que perdimos la mitad de nuestro territorio a manos de los gringos, y me acabé por emputar. Así que, sin pensar, en automático se me salió el “¡Hijos de su reputísima madre!” más auténtico que había dicho en mi vida (y miren que he dicho varios).

Mi indignación no se limitó a mi país, ahí recordé por qué los gringos son tan impopulares a nivel mundial: por esa actitud entrometida que los caracteriza, en donde se declararon a sí mismos redentores del planeta y la han hecho de policía mundial sin que nadie se los pidiera. Así que en donde pueden meten las narices los hijos de la chingada (¡Pinches metiches!).
Washington desde el Monumento de un monumento holandés

El enojo siguió creciendo porque, a pesar de la infinidad de batallas, el espacio para seguir poniendo nombres es todavía muy extenso, así que lees que ellos siguen previendo que van a seguir involucrándose en más conflictos alrededor del mundo, lo cual te da una idea de su doble moral: predico al mundo que quiero la paz pero, por otro lado, estoy bastante preparado para la guerra (incluso anhelándola).
"Miss Beatrice Townsend"

Esa noche, al regresar a casa de Arte y Rodri, les compartí mi sentir, y coincidieron conmigo en ello. Y ahí Arte me dijo: “Es por eso que no quiero que mis hijos se críen en este lugar, porque al final acabas adoctrinado para ver la guerra con buenos ojos, porque se justifica con una ‘supuesta’ libertad”.

Hasta aquí esta penúltima entrega. En el cierre de esta saga, el quinto escrito,  me enfoco en mis lugares favoritos, esos que me hicieron sentir inmensamente agradecido de este viaje tan completo e interesante.

Pueden leer el cierre de esta saga en este enlace.


Hebert Gutiérrez Morales.

Las Cuatro etapas de una canción

“Hay cuatro etapas en tu relación con una canción: 1) Es padre cuando te gusta sin motivo en particular 2) Es hermoso cuando se la dedicas a alguien 3) Es horrible cuando te recuerda a alguien que ya no ves 4) Es bonito cuando, después de algún tiempo, puedes volverla a escuchar con recuerdos pero ya sin dolor.” – Hebert Gutiérrez Morales.

lunes, 7 de marzo de 2016

Washington D.C. Parte III (Creencias Gabachas)

La Catedral Nacional
            Para leer la segunda entrega de esta serie, puede darle click a este enlace.

            Los estadounidenses tienen una forma muy particular de pensar. Aunque los he visitado en algunas ocasiones, aún seguía sin entender del todo por qué perciben al mundo como lo hacen. Al quedarme con una familia mexicana que ha vivió algunos años en dicha cultura, comprendí muchas cosas.

            Obviamente sigo sin compartir esa visión que tienen del mundo que tienen los Gabachos pero, por lo menos, ahora entiendo por qué son tan metiches.

“Los Hijos de Dios”

            No es raro en las religiones que sus integrantes se crean los “únicos y auténticos” hijos de Dios. Ser gringo es como ser parte de una gran religión, y ellos en verdad se creen los elegidos para cambiar al mundo. No es casualidad que en la cúpula del Capitolio, por la parte interna, tengan una pintura en la que se plasma a George Washington como una especie de ente celestial.
 
Washington es celestial para USA
            Rodrigo, el esposo de Arte, me explico cómo funciona la sociedad gabacha, misma en la que vivió casi un lustro. Por ejemplo si una lámpara se rompe, hay una situación que no funciona o algo que arreglar en la comunidad, es común en las zonas civilizadas de Estados Unidos, que se reúnan los vecinos y digan “Hay una situación ¿Cómo la arreglamos?” y de inmediato surgen varios que se ofrecen a aportar para la solución. La visión gabacha es muy proactiva, porque cuando ellos detectan un problema, de inmediato debe ser arreglado.

            Culturalmente eso es algo muy diferente a México, en donde hay un problema y ponemos mucho empeño en decir “No es mi problema, no lo rompí, no me afecta” y tratamos de deslindarnos de la responsabilidad, aunque haya sido nuestra culpa (y hasta cuando no lo es, también nos deslindamos). Pero ya me desvié del tema, volvamos a tirarle a los Gringos ;-)
 
El Memorial Shaw de la época de la Guerra Civil
            Si juntamos esa actitud de “arreglar las cosas” con la creencia que son los elegidos celestiales, resulta natural que los Gringos vean algo que (desde su perspectiva) no funciona en el mundo y se propongan arreglarlo. El problema es que NADIE en el planeta les pidió que se inmiscuyeran en su “problema”, pero los gringos se crearon su papel de Policía Mundial y de ahí porque no son queridos en el resto del orbe.
Manifestaciones en Irán en contra de USA (Museo Hirshhorn)

            Entiendo que consideren que su estilo de vida es el ideal (El famoso “American Way of Living”), pero eso no quiere decir que el resto de los países debamos compartirlo. A mí no me gustan aspectos de muchas culturas en el mundo, pero no por ello voy a sus respectivas naciones, las invado, hago la guerra ahí y los “civilizo” con lo que creo que está bien.

Si los Gringos respetaran (¡ay ajá!) al resto del mundo y se ocuparan de SUS asuntos, seguramente no serían tan odiados pero, desde la perspectiva gabacha, nadie está mejor capacitados que ellos y su visión es la correcta para el orden mundial.
Vitral con temática bélica

            Por fin entendí por qué actúan cómo actúan, y eso sólo refuerza mi repudio a su forma de llevar la política internacional. Aunque, en su favor, voy a decir que si ellos no tomaran el papel de Policía Mundial, seguramente alguien más lo haría (porque ésa es la naturaleza humana).

            La Catedral Nacional de Washington

            No soy fan de las religiones, sin embargo es un fenómeno antropológico muy interesante el ver cómo la gente expresa su fe; por ejemplo, tengo fe que mis amados Delfines de Miami algún día sean campeones . . . ejem . . . . volviendo al tema.

Cuando me enteré que la Catedral Nacional de Washington tenía una Gárgola con el casco de Darth Vader, de inmediato se convirtió en uno de los “must” que debía visitar. No pude ver dicha Gárgola, necesitaba una especie de telescopio y estaba en trabajos de mantenimiento, sin embargo, la visita resultó toda una delicia.
Vitral con temática de Ciencia

La Catedral predica la Fe Episcopal (una especie de Iglesia anglicana pero versión nacionalista gabacha), en el templo puedes encontrar imágenes de diversas religiones. Además, como es una religión “diseñada” por y para los gabachos, incluso encuentras imágenes bélicas dentro de sus vitrales. De hecho tienen estatuas de Washington y Lincoln dentro de ella, aunque no me quedo claro si estaban en calidad de Santos.

            La verdad resulta algo chocante y, al mismo tiempo, fascinante este lugar.  A veces pareciera una especie de chiste, al grado que esperas encontrarte algunas imágenes de NFL o de Superman en los vitrales, pero luego vez la solemnidad que se respira dentro y comprendes que se lo toman en serio (aunque sería chido que tuvieran alguna imagen de Spiderman).

Honestamente sus vitrales están muy padres, muy llamativos, te da una sensación diferente, como que no explotan tanto el sufrimiento. Además me gustó que son muy progresistas en sus mensajes, incluso tienen algunos en donde resaltan la importancia de los avances científicos o tecnológicos.
 
Vitral con temática materna
Me dio buena impresión este lugar, sobre todo que sean abiertos para que las demás religiones se expresen ahí y nadie se ofenda. Es por eso que me puse a investigar un poco de esta Iglesia episcopal y resulta que es una religión muy difundida en Estados Unidos, y no me sorprende, es una muy a su estilo: creída, déspota, altiva, elitista, progresista y demás; definitivamente todo lo contrario a lo que percibí cuando visite la Basílica de la Inmaculada Concepción (impresión que viene a continuación).

Lo que me sorprendió es que la Iglesia Episcopal también ya tiene representación en el resto del Continente, eso sí me impactó (¿Cómo puede ser eso posible?) Para mi “consuelo”, no tienen representación en México, aunque no sé qué sea peor: La Iglesia Episcopal o la Católica, porque no puedo definir cuál de las dos opciones es más nociva ¿Qué te dogmaticen los gringos o lo haga el Vaticano? Y por eso mismo soy agnóstico.
El Interior de la Catedral Nacional

Catolicismo en Estados Unidos
           
Algo que le reconozco a la Iglesia Episcopal es que su esencia está muy acorde a laideología gabacha, son congruentes entre lo que predican y muestran. Por ese motivo tenía la curiosidad de conocer el catolicismo gabacho.

            Me intrigaba ver la Basílica de la Inmaculada Concepción, ubicada en la Universidad Católica de América. Pero no por cuestiones de Fe (ya saben que soyel hijo bastardo de Satanás) sino porque en tantos viajes que llevo a Estados Unidos, nunca había visto un templo católico. De hecho, aunque sé que existen, tenía curiosidad de ver a gabachos católicos.

            Fue impactante cuando llegue a la Universidad, “¡No mames!” me dije, fue una imagen que no podía creer, y es que no entraba en la cabeza ver a estadounidenses con esas actitud reservada, tímida e incluso apocada que tenían las personas dentro del Campus, de hecho ni parecía que fueran universitarios, porque en los campus de Goergetown y la George Washington University el ambiente era más natural y libre.  Al final esa actitud mustia es la regla en muchos de los católicos alrededor del mundo, pero es impresionante verlo en una cultura que no se distingue mucho por ser reservada.
 
La Basílica de la Inmaculada Concepción
            Pero eso no fue lo que más me llamó la atención, el ver negros católicos es algo que mi mente no puede comprender: “¿En Serio?” me decía “¿No han leído un poco de historia?” Me parecía tan aberrante ver a un negro católico que tarde un rato en asimilar la imagen.

            La Basílica se ve enorme ya desde afuera, pero por dentro se ve aún más imponente. Ciertamente el nivel socioeconómico del país también se refleja en su montaje interno, ya que tiene un poco más de producción a comparación de otras basílicas a las que he ido.
 
La Entrada Principal
Dentro de las imágenes una que me fascinó es que tenían una Virgen “Endémica” China, algo que me hizo mucha gracia, y vi que no sólo lo hicieron con la Virgen de Guadalupe (que también tenía su espacio en el mismo templo) aquí en México, sino que en otros lados del mundo también aplicaron la misma técnica (Los grandes jerarcas de la Iglesia tenían una visión de marketing muy avanzada)

Pero aunque haya más lana que invertirle y se vea más bonita, se mantiene esa tendencia religiosa de explotar el sufrimiento de todas las imágenes (Mártires, Santos, Jesús, María y demás reparto).

            Veo que el Catolicismo es igual en todos lados, pero sigo impactado que una cultura tan “avanzada” y productiva como la gringa, esta religión pegué, sobre todo porque su éxito está basado en la ignorancia y/o dogmas de los pueblos subdesarrollados. Aunque, obviamente, no por ser de primer mundo, no quiere decir que Estados Unidos no tenga una buena cantidad de gente pobre, ignorante o dogmatizada.
 
El Interior de la Basílica
Brookland

            La visita a la Basílica estuve a punto de perdérmela ya que, cuando salí de la estación Brookland, lo hice del lado negro y ¡ay cabrón! Creo que es la primera vez que me siento en peligro estando en Estados Unidos, era obvio que no pertenecía a ese lugar y las miradas que atraía eran bastante incómodas, así que me regresé al metro con la intención de volver al National Mall. Por fortuna, antes de pasar mi ticket, vi la salida correcta que me llevó a la Universidad ¡Y qué diferencia!

            Por más que no quiera parecer racista, sé que así va a sonar esto: Es muy evidente el cambio radical en un ambiente dominado por negros a un ambiente mixto. De inmediato te sientes en riesgo, rechazado y vigilado.

            Pero más me sorprendió el cambio brutal de ambiente que se vivía justo pasando las vías del metro (con su respectiva doble barda), ya en que la Universidad te sentías en extremo seguro, como en casi la totalidad de Washington DC. Resulta en extremo curioso, como una simple barda puede dividir dos realidades tan diametralmente opuestas.
La Suprema Corte

            Mucho poder = Otro estilo de turismo

Hubo lugares como la Librería del Congreso, la Suprema Corte o el Archivo Nacional, cuyos edificios eran igual de imponentes que el resto, cuya entrada es relativamente fácil (y gratis) y te muestran cosas padres dentro de su rubro.
La Librería del Congreso

La Suprema Corte es la más aburrida, de hecho no tarde ni cinco minutos en terminar mi visita porque estaba bastante soso el asunto. El Archivo Nacional también pone a tu disposición bastante información para que la consultes, pero sí debes dedicarle un rato. La Librería del Congreso fue la visita más bella de estos tres lugares, con unas obras de arte muy llamativas, espacios alucinantes y un lugar muy acogedor.

Tal vez era por mi hartazgo de Estados Unidos pero, aunque reconocía la belleza de los lugares y lo imponente de las edificaciones, siento que bien pude ahorrármelos, y no porque no fueran interesantes, sino porque es otro tipo de turismo.
Interior de la Librería del Congreso

Si mi visita hubiese sido de investigación o hubiese sido gringo en busca de información, estos tres lugares hubieran sido una mina de oro. Como turista extranjero ciertamente resultan interesantes, pero tampoco es como para dedicarles mucho tiempo. De estos tres sitios me ahorraría la Suprema Corte, me daría una pasadita por el Archivo Nacional y la Librería del Congreso es la que no hay que perderse por cuestiones estéticas.

Georgetown
Georgetown

¡Pero qué bonito es Georgetown! Fue poco el tiempo que tuve para recorrer algo del Campus de esta hermosa Universidad y, no lo niego, odie a los gringos por tener Campus tan bellos, mismos que están tan bien cuidados, que te da la impresión de que estás viajando en el tiempo, porque los edificios tienen un aspecto clásico pero están en perfectas condiciones

Siempre valoraré mis años universitarios pero, sin temor a equivocarme, el pasar dichos años en un lugar así de mágico, sin duda le da un toque especial. Este Pueblo-Universidad-Campus es toda una maravilla arquitectónica, y ese toque estudiantil que hay en el ambiente hace que irremediablemente te pongas de buenas.

Sala principal de la Librería del Congreso
           
           ¿Orden o Paranoia?

            Durante mi visita al Archivo Nacional, se dio la siguiente escena:

            Un hombre estaba viendo los murales y los documentos expuestos debajo de ellos. Distraídamente empezó a avanzar  para ver más cosas, por lo que dejó una bolsa atrás de él. No pasaron ni diez segundos cuando alguien se dirigió con una señorita de seguridad para indicarle que aquel hombre había dejado esa bolsa abandonada.
El Archivo Nacional

            También de manera rápida, la chica de seguridad se acercó al dueño de la bolsa, para indicarle que la recogiera, a lo que el señor se mostró auténticamente sorprendido por su “falta” y apenado recogió su bulto.

            Tengo dos posibles lecturas para este hecho.

            Por un lado puede ser una muestra de orden dentro de los espacios comunes o, la que creo más factible, es que desde el 11 de Septiembre, el pueblo gabacho vive en paranoia constante por algún ataque terrorista, así que ya ven cualquier objeto desatendido como un potencial riesgo.
 
El Hermoso Río Potomac
            Hasta aquí esta tercera entrega. En la cuarta hablaremos de algo que les fascina a los Gringos: La Guerra.


            Hebert Gutiérrez Morales.