jueves, 29 de octubre de 2015

Por las malas

"Estúpidos los que piensan convencerte por las malas para que hagas algo que; en teoría, te tendrían que convencer por las buenas. Ilusos" - Hebert Gutiérrez Morales.

martes, 27 de octubre de 2015

Regreso a Orlando (Primera Parte)

Castillo de Cenicienta y Estatua de Disney
            Una vez publicados, casi nunca vuelvo a leer algún escrito mío, así que recuerdo casi nada del primer ensayo que hice sobre Orlando, por lo que es factible que pueda redundar en algún tema de la vez pasada, pero no es adrede. Y bueno, en realidad, nunca redundo adrede ¬_¬U.

            Mi primera visita a Orlando fue en solitario, y la disfrute horrores. Ahora que fui acompañado, sabía que iba a ser diferente, con cosas mejores y peores a comparación de la vez anterior. No voy a llevar un orden en particular, sólo iré comentando las cuestiones que más me llamaron la atención.

Diferencias culturales fuera de los parques.

Con el dólar tan caro, las compras eran menos convenientes a comparación de las visitas anteriores, ya que no se disfruta igual hacer el  shopping cuando sientes que el ahorro es tan ínfimo; ahora más que nunca es cierto eso de que no es lo mismo gastar en dólares cuando ganas en dólares que hacerlo cuando ganas en mexican pesos.
En el Carrusel de Magic Kingdom

Mientras dejaba que las chicas compraran, recordé algo que tenía olvidado: los carismáticos vendedores hispanos. No cabe duda que la miel caza más moscas que la hiel, en las zonas con alta población latina, son a los que ponen en las “islitas” de los Outlets. Estos suelen manejar un carisma y encanto inigualable (sobre todo las chicas), literalmente te engatusan y es un logro no comprarles, porque te caen muy bien y saben hacer su chamba. En ambas visitas a Orlando acabé comprando cosas que, en realidad, no necesitaba. Lo malo es que me di cuenta mucho tiempo después, así que voy a tener que ser más cuidadoso para mi siguiente viaje con presencia latina, que va a ser a Miami.

Pero eso sólo me pasó con vendedores latinos, ya que al gabacho es más fácil decirle “no” y no tienen manera de cómo sacarte de tu decisión. Igual y ellos están diseñados más para el consumidor gringo pero, ciertamente, no tienen ese encanto que las personas latinas.
 
Con el buen Rafiki en Animal Kingdom
            Los primeros dos días rentamos coche para las Compras después de los parques. Al regresar el auto, el conductor hondureño que me llevo de la agencia al Aeropuerto me compartió que ya se iba a casar ¡y que planeaba regresar a Honduras! Me llamó la atención, ya que la vida en Orlando es, sin duda alguna, más segura, cómoda y benévola de lo que podría ser en el país centroamericano, además de que ya tenía la residencia y un trabajo fijo.

            “¿Por qué regresar a Honduras?” Le pregunté a lo que, con toda calma, me dijo: “Es muy bonito por acá, muy lindo y ordenado, pero no es mi país. Sé que en Honduras voy a ganar menos y mi vida será menos cómoda, pero es mi gente, mis amigos, mi familia y mi cultura. No quiero que mis hijos se críen aquí, quiero que lo hagan en un ambiente más real, auténtico y libre”. Con una respuesta así no había nada más que argumentar. Después de una plática tan interesante, viví lo contrario en el Shuttle que me llevó del Aeropuerto al Hotel. El conductor era 100% gabacho, muy eficiente pero nada de conversación, se limitaba a hacer su trabajo. Esa actitud apoya la postura del conductor hondureño.

Ciertamente la gente en Estados Unidos ha aprendido a ser civilizada y bien portada (generalmente lo son), pero no tienen ese calor que nos caracteriza a los latinos, tal vez sea la sangre, tal vez por ese extraño vínculo que sentimos entre latinoamericanos, pero ciertamente los Gringos carecen de la calidez que nosotros expresamos a cada momento (y que conste que no soy el más cálido de los latinos).
 
En Universal
Universal

            Esto sí recuerdo que lo puse en el escrito anterior: Siendo objetivos, los dos parques de Universal son superiores a los de Disney, incluso rivalizan con Magic Kingdom. Sin embargo, como recalcaré más adelante, la diferencia determinante es la magia Disney.

            Aun así, Universal es una parada obligada cuando estás en Orlando (y supongo que también en California). Sus atracciones son más chidas, la producción que le meten es sobresaliente y los detalles son casi una copia de los mundos a los que te están llevando.

            A diferencia de mi anterior visita, ahora había una opción muy útil en los parques de Universal: se llamaba “Single Rider” aunque mis amigas la bautizaron como “Forever Alone”. Es muy práctica, ya que las filas son significativamente más cortas y, con algo de suerte, te toca con tus amigos en el mismo carrito.

            Esta opción estaba prácticamente en todas las atracciones de Universal, y me pareció un excelente detalle de servicio al cliente, incluso llega a ser más rápido que su Fast Pass, te ayuda a optimizar recursos (no se van lugares vacíos en la atracción), avanzan las filas rápido y tienes más clientes satisfechos. En Disney esa opción es muy poco utilizada (sólo la vimos en dos atracciones en los cuatro parques), así que Universal les lleva ventaja en eso (aunque supongo que a Disney le vale un soberano pepino partido por la mitad).
En el Castillo de Harry Potter

            Nuevamente las atracciones de Harry Potter son las más populares y atractivas. A diferencia de la vez anterior, ahora estuve en ambos parques, así que nos subimos al Tren de Harry Potter, el cual me sorprendió por la creatividad con la que te venden la magia. Uno se imaginaría que hubieran adaptado todo el trayecto para que te emocionaras ¡pero no!, en lugar de hacer una inversión onerosa en lo que dura el tramo, le invirtieron en las “ventanas”, poniéndote pantalla 3D y el efecto mágico es mayor a que si hubieran modificado el paisaje (Otro punto para Universal).

            Aunque no conozco la historia de Harry Potter (ni por libro ni por película), todo el montaje te deja impresionado. Pero el momento que más me emocionó fue cuando llegamos a la versión de “Inglaterra” de dicho Universo, ya que la estación era “King’s Cross”, y recordé que ahí está mi hotel en Londres para el siguiente año (Creo que nadie más compartió mi sensación especial ¬_¬). Por cierto, en las alturas de “Londres”, el Dragón que dispara fuego no tiene abuela (y nos pegó un buen susto). En definitiva Universal merece la pena dedicarle dos días (uno por parque), ya que hay tantas cosas padres que ver que se te va el tiempo de volada.
Cierto, muy cierto

EPCOT

A pesar de toda la producción de Universal, Si sólo me dieran a elegir un parque, la tendría difícil entre EPCOT y Magic Kingdom. Para muchos EPCOT puede resultar aburrido, pero para mí significa muchas emociones relevantes, y no tiene nada que ver con juegos. En realidad mi zona favorita es el pabellón mundial, tal vez por este gusto que le he agarrado a viajar en los últimos años.

Desde pequeño, y sin ninguna razón en particular, le he tenido mucha simpatía, e incluso cariño, a Canadá, por lo mismo he sentido muy bonito las dos veces que he visitado su pabellón. Por ello era una de mis máximas prioridades al regresar a EPCOT, en especial para ver “O’ Canadá”, una breve filmación que hace que se te antoje no sólo visitar el país de la Hoja de Arce sino, incluso, mudarte a él.

Aunque la breve proyección es excelente y amena por sí misma, la canción de cierre: “Canada, you’re a Lifetime Journey” interpretada por Eva Ávila, es una belleza que te conmueve hasta las lágrimas y es que, las dos veces que la he escuchado contemplando imágenes de Canadá, me siento profundamente contactado, a tal grado que revivieron mis sueños de adolescencia de irme a vivir ahí, algo que podría considerar nuevamente. Ya veremos qué me pasa cuando vaya a conocer dicho país en un par de años.
O' Canadá :'-)

Por cierto, los jardines del pabellón canadiense son esplendorosos aunque, seguramente, no han de llegarle a los originales, algún día lo corroboraré. No al mismo nivel, pero los jardines en los pabellones inglés y francés también valen la pena. De igual forma, la belleza del jardín japonés es sobresaliente, aunque el otro año voy a ver los originales (y seguramente los encontraré majestuosos).

Y hablando justamente de la tierra del sol naciente, el otro pabellón que me emocionó bastante fue el de mi amado Nihon. Primero tuve una sesión de Taiko (tambor japonés) impresionante, los interpretes eran excepcionales, muy habilidosos y simplemente me sentí hipnotizado por su actuación. A excepción de mi piecito y mi corazón, que se movían al ritmo de los tambores, el resto de mí estaba congelado, no me podía (ni quería) mover, estaba disfrutando tanto el show que temía que algún movimiento innecesario de mi parte me hiciera perderme algún detalle. Disfrute tanto la interpretación del trío nipón, que regrese a verlos nuevamente, y otra vez volví a quedar fascinado con tan tremenda muestra de talento.
El hermoso pabellón japonés de EPCOT

Sé que con Japón soy totalmente subjetivo (si es que alguna vez logro ser objetivo en algo), y es que amo esa tierra y esa cultura desde el primer contacto con ella y aunque (aún) no piso el suelo japonés, es un lugar que me significa mucho en lo más profundo de mi esencia.

Entrando a la tienda del pabellón japonés, me costó trabajo contener la emoción al ver tantas cosas niponas, tantas imágenes de Manganime que, de inmediato, me trajeron recuerdos, sueños, ilusiones y sentimientos de largos años de afición a dicho arte. Pero no sólo la historieta y animación japonesa, creo que cada cosa que veía me ponía feliz de manera estúpida e ilógica.
 
Saliendo de EPCOT
Al igual que en mi visita pasada, me puse a platicar con las japonesas que atienden el enorme local y, aunque mis habilidades en el idioma ya no son lo que llegaron a ser, me enorgullece que aún tengo la capacidad de comunicarme de manera comprensible y fluida. También había una pequeña exposición de Demonios japoneses y cómo se relacionaban en la cultura “pop” nipona. Breve muestra pero que me encantó. Esta visita reforzó mi decisión de regresar a mis clases de japonés.

Creo que cuando llegue a Japón, lo primero que voy a hacer va a ser soltar unas lágrimas por tantos anhelos contenidos a lo largo de los años, la felicidad que va a significar el ver uno de tus más grandes sueños cumplidos. En lo que llega ese día (que ya no tarda), fui inmensamente feliz en el pabellón japonés de EPCOT. :’-)

El pabellón noruego está semicerrado porque me quitaron “Maelstrom” para adaptar una atracción de Frozen, lo cual me entristeció porque recuerdo que la película de Noruega también me había gustado bastante.
 
Simplemente ¡EPCOT!
Como en la ocasión anterior, también fui a practicar mi Deutsch, al pabellón alemán, pero ahora me entristeció que estuviera cerrada una maqueta enorme con unos trenecitos de vapor que había al lado.

Obviamente visitamos el pabellón de México, muy fancy y bien montado si eres extranjero pero, como mexicanos, sabemos que nuestro país es mucho más (y más auténtico) que de lo que ahí te muestran, pero le echan ganas y se les reconoce que nos dan la misma importancia que al resto de países.

Justamente en México me comí unos ricos nachos (aunque no son mexicanos, pero qué se le va a hacer), y platique con una chica de Monterrey que atendía ahí. Es muy agradable platicar con alguien de tu tierra fuera de ella, pero para la regia no era tan especial “Si vieras la cantidad de mexicanos que atendemos a diario” me decía “Es increíble cuánta gente viene para un país que tiene tanta pobreza como el nuestro” y tenía razón, pero me complementó “aunque también hay que tomar en cuenta la cantidad de paisanos que viven en Estados Unidos y que vienen a Disney. Si les preguntas de dónde son, nunca te van a contestar que Nueva York, Chicago o Los Ángeles, siempre te van a decir su ciudad de origen o la de sus padres en México, nunca el lugar gabacho en el cual viven”. Así que la chica, además de guapa, era muy observadora.
Goofy es muy alivianado

Pero aclaro, no todos los pabellones me gustaron, de hecho vi vídeos muy bien producidos de Francia o de China pero, por el momento, no tengo intención alguna de visitarlos, es más, hasta me cabeceaba durante dichas proyecciones. Por más producción que le metan a la presentación, hay lugares que simplemente no me nace visitarlos.

¡Ah! Y por cierto, creo que el Pabellón menos visitado de todos es, justamente, el de Estados Unidos. Es más, reparé en él porque vi una tienda con mucha mercancía gabacha pero, ni la primera ni la segunda vez, me apeteció siquiera entrar a ver qué te podían ofertar.

Los Sueños en Magic Kingdom

En Magic Kingdom, como a las chicas se les había acabado la pila me dijeron “Graba el desfile, el show de luces y los fuegos artificiales” a lo que respondí “La vez pasada que vine grabé todo eso y ¿saben cuándo lo he vuelto a ver? ¡Nunca! Así que me voy a enfocar en disfrutar el espectáculo y guardarlo en mi corazón antes que en una cámara”.
Con una princesa así ¡Sí me caso!

Ahí recordé a un sueco con el que coincidí en las Barrancas del Cobre, mismo que no sacaba foto alguna de los hermosos lugares a los que íbamos, cuando Augusto le preguntó la razón, él contestó que las fotografías no le hacían justicia a tan maravillosos paisajes y que prefería llevárselos en el alma en lugar de en una cámara (y por fin entendí a ese señor que simplemente era feliz con lo que contemplaba con sus propios ojos).

Los parques tanto de Disney como de Universal son muy caros o, desde otro punto de vista, vivir en México es demasiado barato. Sin embargo, aún para el Gabacho promedio, venir a los Parques en Orlando resulta una inversión bastante onerosa. Sin embargo, al terminar el show nocturno de Magic Kingdom, en el cual salió una grabación del fundador hablando de los sueños, que me sacó unas lagrimillas, recordé que lucran con los sueños y la felicidad y, aunque lo hacen en nuestras narices, ¡no es relevante! ¿Por qué? Porque nos encanta sentirnos ilusionados, regresar a nuestra infancia, olvidar lo que nos hemos vendido, lo que nos hemos corrompido, lo que hemos crecido ¡Y Disney lo sabe!
Big Thunder Mountain Railroad

Decía Gabriela cada vez que nos encontrábamos con alguien del Staff que nos sonreía y saludaba “¡Qué bonito trabajo! Saludar y sonreír”, pero en realidad, TODO el personal de Disney está aleccionado, entrenado, domado, amaestrado o el término que más les acomode para saludar, sonreír y ser amable contigo, sobre todo en Magic Kingdom. Es tanto a lo que estás expuesto de esta actitud, que te encuentras sonriendo a saludando a perfectos desconocidos y ellos te responden de la misma manera. Eso es parte de la magia, la inocencia y bondad que se respira en el ambiente de este lugar, en algo intangible que agradeces, por lo que el alto precio que pagaste es irrelevante.

Ese efecto lo vi muy claro con mis acompañantes, cuyo nivel de consumo subía después de alguna atracción, espectáculo, personaje o algo que las hiciera sentir felices. Cuando eres feliz te vuelves más generoso, e ignoras precios altos que, en tus cinco sentidos, sabes que son demasiados elevados pero, en el estado alterado de ilusión que te infunden, pasan a segundo término y compras de manera despreocupada. El revivir sueños infantiles no tiene precio o, bueno, en Disney sí lo tiene, y lo pagas con gusto.
Expedition Everest en Animal Kingdom

Y por ello a Disney no le importa que Universal o Six Flags tengan mejores juegos, opciones más accesibles o baratas, con excelente producción, la compañía del Ratón Miguelito seguirá en la cima de los parques temáticos, porque su alcance en el inconsciente colectivo es mayor y más profundo, y esa lealtad es difícil de igualar. Por más que se te ofrezca algún producto más cuidado, nada le gana a las ilusiones infantiles que todos cargamos hasta el final de nuestros días.

            Hasta aquí esta primera entrega. En la segunda parte voy a hablar de aspectos menos mágicos, mi niño interno, sobre las princesas y continúo analizando el efecto psicológico que tiene Disney en nuestras vidas. En este enlace pueden leer la conclusión de este viaje tan interesante y nutritivo para mí.


            Hebert Gutiérrez Morales.

Regreso a Orlando (Segunda Parte)

           En este enlace pueden leer la primera parte de este viaje. Vamos a cerrar el relato de este viaje a las Tierras del Ratón Miguelito.
Con el buen Mickey Mouse

Observaciones menos “mágicas” de los Parques

Mi anterior visita fue en Noviembre del 2012 y, corroboré, que el penúltimo mes del año es una excelente opción para visitar Orlando: No hay tanta gente, no hay tanto calor ni tampoco lluvias. Al visitarlo en Agosto, me la pasé empapado todo el tiempo, ya sea por el calor extremo o por los chubascos que nos caían de improviso.

Algo que ves mucho en Orlando es a gente con carritos eléctricos que los llevan a todas partes. Como mexicano eso te llama mucho la atención ya que, supongo, en nuestro país no tenemos tanta infraestructura para sacar a nuestros minusválidos a pasear. A pesar de esta triste realidad, eran excesivas las sillas de ruedas eléctricas que había, ya que no todos los usuarios tenían algún impedimento físico que lo justificara, de hecho eran la minoría.
En el Árbol de la Vida de Animal Kingdom

Cualquiera podía rentar uno de esos artefactos, así que una cantidad impresionante de gordos y/o flojos (de todas las edades) se trasladaba en esos cochecitos. Gente huevona que no quiere caminar y prefiere rentar su carrito eléctrico para desplazarse. Ahí recordé la película de Wall-E ya que, tristemente, el humano se dirige a hacerla realidad (por lo menos en el aspecto de ser cerdos atrofiados que van en sus carritos eléctricos).

Otra cosa que me llamó la atención en los Parques, tanto de Disney como de Universal, es que nadie del Staff tenía tatuaje alguno o, por lo menos, no lo tenía a la vista. Pero, antes de cuestionarme sobre las posibles demandas por discriminación (clásicas en la sociedad gabacha), ves que estas empresas emplean a ancianos y a gente con capacidades diferentes. Seguramente argumentan que los tatuajes van en contra de la imagen que venden al consumidor, pero que compensa al contratar a otros grupos marginados. Y los entiendo ya que, por lo menos para mí, los tatuajes pueden resultar muy desagradables.
Mulan

El pequeño Hebert

Hay gente que duda que exista mi niño interno pero créanme, no sólo sigue vivo, sino muy vigente en mi corazón. Lo corroboré en la Isla de Tom Sawyer y Huckleberry Finn (ambos personajes del gran Mark Twain); misma que está llena de caminitos, túneles, casitas, pasajes secretos, fuertes, puentes, senderos, escaleras, muellecitos y tantos y tantos detalles tan bien montados que, mientras estuve en ella, me olvide de la edad, y me la pase recorriéndola de lo lindo, ilusionándome que era un personaje del maestro Twain mientras paseaba por una pequeña isla del Mississippi. Veía al resto de niños correr y me alegraba por ellos y, una parte de mí los envidió porque, aunque lo estaba disfrutando mucho, sin duda visitarlo de niño ha de ser una delicia indescriptible.

Esa misma ilusión y alegría me había invadido en la casa de la Familia Robinson tres años atrás y, cuando volví a entrar en ella, nuevamente sentí esa reconfortante felicidad por estar en un lugar que tantas veces quisiste visitar en tu niñez. Lo más remarcable de estos dos lugares es que no hay juegos de por medio, sólo son las recreaciones de dichas historias, y todo el disfrute depende de tu imaginación, tal vez por ello no sean las más visitadas pero, por lo menos para mí, son de las que sonrisas más profundas y auténticas generan.
En el Fondo la Isla de Mark Twain

La magia continuó con los Piratas del Caribe, ya que había una actividad en la que te ponían a buscar cinco tesoros alrededor de Adventureland, con mapas, pistas y (ésta sí) con efectos especiales llenos de producción que te hacían la búsqueda en verdad emocionante (se disparaban cañones, salían calaveras del río, hablaban estatuas, te salpicaban de “veneno” las víboras, te disparaban dardos, cráneos te parlaban y tantas y tantos detalles que invariablemente te maravillaban).

Un sueño infantil más que satisfago en la vida adulta, de chamaco me hubiera encantado esta actividad de buscar tesoros, pero eso no fue impedimento para que ahora lo disfrutara con el mismo gusto e ilusión de tres décadas atrás.

Uno de los puentes de la Isla
Mientras buscaba los tesoros, me cruzaba con otros “piratas” (de todas las edades) que iban buscándolos también por lo que, al ver nuestros mapas, nos sonreíamos mutuamente y con complicidad, ya que estábamos compartiendo una aventura en exceso divertida y llena de magia.

Ahí corroboré algo de lo que mencionaba en el escrito anterior, me sentí tan agradecido con tanta alegría que me regaló esta actividad (y literalmente, te regalan los mapas), que te pones a gastar de manera desmedida, ya que en la Tienda de los Piratas del Caribe fue en dónde más compré y, siendo honestos, todo lo que adquirí estuvo muy bonito :’-)

Detalles mágicos

Hay un dicho alemán que dicta “El Diablo se esconde en los detalles”, y más que tener un sentido demoniaco, nos indica la importancia de esos pequeños toques que hacen que disfrutes más las cosas.

En el show de la Bella y la Bestia, es muy padre cómo la “Ropero” o el “Candelero” (perdón, no vi dicho filme, así que no me sé los nombres) se movían con una naturalidad que te daba la impresión que estaban vivos.
El Candelero parecía tener vida

Una de las pocas atracciones que repetí fue la de Peter Pan, cuyo juego estaba padre, pero el pasaje para accesar a él era una delicia, en especial el efecto mágico que hacen con tus sombras en cierta sección, o como cuando ves llegar a campanita a la cama de Wendy. Igualmente, en la fila de espera de Winnie the Pooh, había una pantalla de miel en la cual podías ir descubriendo distintas formas si pasabas tu mano por la miel.

También recuerdo que en las Alfombras mágicas de Aladino, si apretabas cierto botón, uno de los camellos te disparaba agua. O en Tomorrowland hay un trenecito (Peoplemover) que te va llevando por casi todas las atracciones de esa sección, lo cual suena muy sencillo y sin gracia pero tiene un encanto muy especial entrar al Space Montain y ver cómo gritan todos mientras tú estás bien tranquilo. Y así hay muchos detalles escondidos por todos los parques que vas descubriendo con mucha sorpresa.

Mis Momentos a solas

Tal vez porque estoy muy acostumbrado a mi espacio, así que no sé si sea una regla general: con viajes de una semana, alrededor del quinto día, uno resiente el constante contacto, se pone sensible y necesita algo de espacio, o por lo menos así me pasa.
Con Minnie en EPCOT

Por tal motivo los últimos dos días prácticamente estuvimos separados y recordé algo que es evidente cuando viajo solo: la gente te contacta más fácilmente. De hecho tuve más dialogo y contacto con extraños ese par de jornadas que las cinco anteriores. ¿Por qué será? No lo sé, tal vez al estar solo emites una energía diferente que invita a los demás a platicar contigo, posiblemente sea más fácil acercarse, y eso es algo que experimento cada vez que viajo por mi cuenta.

Cuando vine solo a Orlando vi muchas más cosas a costa de un mayor esfuerzo físico, pero también una mayor satisfacción y orgullo de ver todo lo que quise. Ahora que regresé acompañado, vi menos cosas pero también es bonito compartir tu emoción con alguien conocido. También es más estresante porque debes de estar al pendiente de tus acompañantes, aunque más enriquecedor por compartir las mismas experiencias con ojos diferentes.
 
En los Jardínes de Canadá en EPCOT
En esos días a solas me di cuenta cuánto he aprendido en estos tres años que han pasado entre las visitas a Orlando. Recordé con una sonrisa los errores que cometía al inicio (llevar ropa de más, pagar caro por autos, no leer letras chiquitas, no aprovechar las facilidades del hotel, no buscar promociones, pagar seguros de más entre otras).

Ciertamente sigo cometiendo errores, pero distintos, más pequeños y cada vez menos frecuentes, porque he ido aprendiendo. De hecho, siento que las chicas se beneficiaron de mis vivencias previas, ya que una semana antes que nosotros viajo otra amiga, a la cual le salió el doble de caro el mismo viaje, sin realizar todo lo que hicimos y sin Shopping.

Se me tachará de neurótico al momento de planificar los viajes (bueno, en realidad soy un neurótico para muchas cosas), pero toda esa investigación y neurosis dan frutos al maximizar los beneficios que recibes en tu estancia. Me siento orgulloso de mí mismo por todo lo que he ido aprendiendo.
 
Con Wolvie de fondo en Universal Island of Adventures
Las Princesas y personajes

Hubo un reclamo generalizado de mis amistades cuando veían las fotos de mi primera visita a Orlando “¿Y la Foto con Mickey?”. Ciertamente no estaba interesado en retratarme con los personajes, ya que ese tiempo lo ocupaba para visitar tantas atracciones como me fuera posible.

Sin embargo, para mis amigas, sí era importante sacarse fotos con cuanto personaje se nos cruzara y, aunque no me saque todas las que ellas se tomaron, definitivamente sí me saqué bastantes ¿y saben algo? Lo disfrute más de lo que se puedan imaginar.

¿Cómo explicarlo? Si somos fríos, uno puede decir que simplemente son personas disfrazadas pero, como explique el efecto de la “Magia Disney”, al estar en territorios del Ratón Miguelito, uno siente una emoción tan pura e infantil como si fueran de verdad, sin importar la edad que tengas, vuelves a ser niño junto a esas botargas
 
Con la Guapa Ariel
Por cuestiones logísticas perdí dos de mis favoritas: Pocahontas y Alicia en el País de las Maravillas (no se me escaparán en la tercera visita), sin embargo hubo otras dos fotos que me encantaron. La primera fue con la Sirenita.

Tenía un Fast Pass para “Ariel’s Grotto” en Magic Kingdom, así que les “whatssappee” a las chicas por si estaban interesadas en entrar, pero como estaban en la fila de otra atracción, decidí entrar en lugar de que se desperdiciara. Honestamente fue un acto muy audaz de mi parte, ya que todas las que estaban en la fila eran mujeres, de todas las edades, los únicos hombres eran padres o acompañantes, pero el único varón solo era yo.

A pesar de ello, Ariel se comportó de una manera profesional, en ningún momento vi una expresión de extrañeza de su parte (ni del Staff), ninguna postura a la defensiva ni nada que me incomodara. Me recibió como a cualquiera, platicó conmigo, me sacaron fotos y hasta una Selfie nos tomé. La verdad me sorprende el compromiso con que se manejan en los parques, cómo los aleccionan para cuidar cada detalle y no dejarse llevar por prejuicios de un sujeto peludo en bermudas que viene a tomarse fotos con la Sirenita ¬_¬.
 
Platicando amenamente
El otro que me fascinó fue el mismísimo Mickey Mouse. Aunque me saqué fotos con él en Animal Kingdom y en Epcot, el de Magic Kingdom fue sin duda el más especial. Otra vez era el único hombre solo, pero era menos notorio que con Ariel. Cuando pasé me encontré con la sorpresa que hablaba ¡y con voz de Mickey! :’-) Sentí tanta emoción que seguramente puse cara de estúpido. Me agradeció visitarlo desde México y charlamos un poco de mi infancia Disney. Después de las respectivas fotos y Selfie, salí con mi ancha sonrisa porque, aunque no era mi sueño, me sentí profundamente complacido de haberlo conocido “en persona”.

Justamente ése es el efecto mágico de este lugar: se te olvida que son botargas y actores, y te llevas el recuerdo de haber conocido a tu amado personaje (aunque si soy honesto Mickey nunca fue mi favorito, aunque ahora ya me gusta más).

Los ojos de un bailarín

Mi "cuate" Mickey
            Recuerdo que cuando fui a Disneyland (California), Camelia a fuerza quería ver los desfiles, algo que me parecía irrelevante, pero lo vi para complacerla. Ahora en Magic Kingdom me nació verlos y, entre otras cosas, me resultó notorio que a las princesas más bellas las dejan para las sesiones de fotos y a las menos bonitas para los desfiles (obvio), pero no fue en lo único en que me fije. Además de los carros alegóricos, me enfoqué en la coordinación, los pasos y la coreografía de todos los que bailaban, sobre todo me sorprendía la gente en botargas y/o disfraces, porque lo hacían muy bien a pesar de la dificultad de su atuendo.

            En Animal Kingdom vimos un show musical del Rey León y otro de Buscando a Nemo, ambos muy padres, muy bien realizados, muy bien producidos y bastante dinámicos. Sin embargo no los pude disfrutar tan tranquilamente, más que ver el show, me fijaba en las líneas, los pasos, la sincronización, las coreografías y demás detalles técnicos del espectáculo.

Por tal motivo esa misma noche, vía Facebook, le reclamé a mi maestro de Jazz ya que, por desgracia o fortuna, ya no puedo disfrutar un show que implique baile de manera tranquila, ahora que me han fregado con tanta técnica, ya estoy programado para observar dichos detalles y eso es, a un nivel, frustrante. Ahí me di cuenta que, a un año de haber dejado Rumba Mía, cada vez me estoy volviendo más afín al Jazz y la Salsa va quedando en el olvido.

Pequeñas conclusiones
Con Mickey y Minnie en Animal Kingdom

Ya en el DF, decía Grace “Extraño a Mickey”, a lo que le respondí “No te preocupes Grace, seguramente Mickey no te extraña a ti, es más ni siquiera sabe que existes” (Sí, se me acabó la magia llegando a México y retomé mi faceta mordaz). ¿Qué quiero decir con este pasaje? Además de demostrar que a veces puedo ser muy cúlero, es ese anhelo que te siembran: se te olvida lo caro que es ir allá, y sólo quieres regresar tan pronto como te sea posible, porque te queda ese remanente de felicidad infantil, casi casi como regresar al hogar de tu niñez.

Mentiría si dijera que no voy a volver a Orlando porque lo más seguro es que así sea; pero ahora sí me voy a esperar hasta que abran el mentado parque de Súper Héroes.  También tengo claro que Animal Kingdom y Hollywood Studios son sacrificables para la siguiente ocasión, y no es que sean malos, simplemente que con dos visitas son suficientes. En su lugar me gustaría visitar el parque de ESPN o tal vez alguno de los Acuáticos.


Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 24 de octubre de 2015

Ofensas y desarrollo personal

“Puedes identificar el grado de desarrollo de una persona al ver las cosas por las que se ofende” – Hebert Gutiérrez Morales.

jueves, 15 de octubre de 2015

Ser reales, no buenos

“Siempre hay que intentar ser mejor de lo que uno es, pero no por ello uno debe ofrecer disculpas por lo que se es. Y es que más que intentar ser buenos, cosa que en ocasiones es imposible, debemos intentar ser reales” – Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 4 de octubre de 2015

Danza de Dragones (Canción de Hielo y Fuego V)

            El día tenía que llegar, por más que me hiciera menso, tenía que empezar la última entrega de esta maravillosa saga. Y no es que no quisiera leerla, de hecho lo anhelaba con pasión el problema es que, cuando acabase, iba a tener que esperar mucho para la siguiente parte (Que, me parece, se llamará “Vientos de Invierno”) y quien sabe qué tantos años más para la conclusión (si no se muere George R. R. Martín antes ¬_¬). Pero ni modo, ya no pude contener la ansiedad y leí el quinto libro de esta épica historia, que a continuación empiezo a destripar con lujo de detalles (Advertidos están si aún no la leen).

“Muchos hombres buenos han sido malos reyes, y algunos hombres malos han sido buenos reyes”

            Cuando vi el primer capítulo con el nombre de Daenerys, me invadió una felicidad tremenda “Dany, ¡cuánto te extrañe!” y, antes de leer, vi que el siguiente capítulo era de Jon y también me emocioné, así como lo hice con Tyrion en el último capítulo de Festín de Cuervos, que resultó ser el primero de este tomo. Me sentí muy feliz sin siquiera leerlos, porque me privaron de mis personajes favoritos por un libro entero, ¡Pinche George R. R. Martín! Ése fue un acto inhumano :’-(

            La primera incursión de Daenerys no lo disfrute tal cual, en realidad me sentí agobiado por todas las presiones políticas que le ocasionó quedarse en un reino fijo. Pensó que la vida iba a ser más fácil, pero empezó a notar las ventajas de ser nómadas, al no tener que lidiar con muchos problemas cotidianos cuando te quedas en un lugar. Eso sí, el final de dicho capítulo se tornó dramático al ver que Drogón empezó a comer carne humana, lo cual te hace preguntarte qué demonios viene más adelante.

            Aunque también vinieron cuestiones políticas, el capítulo de Jon sí fue intenso e interesante. Lord Nieve enfrentaba mucha presión con Stannis y sus hombres, sus propios hermanos negros y hasta con el Cuervo del Oso; demasiados estaban incómodos con que Jon fuese el Lord Comandante. A pesar de ello, se mantuvo firme, leal y honesto ante las presiones y amenazas de un Stannis prepotente, testarudo, violento y exigente. Hubo dialogo entre ambos que fue como una partida de ajedrez en la que Jon jugó muy bien sus piezas para no complacer al Baratheon. A pesar de ser amenazado de muerte Lord Nieve no se amilanó y fue muy inteligente.
 
Lo más impactante de este capítulo vino en el diálogo entre Jon y Melisandre, mismo en que la sacerdotisa roja trataba de convencerlo de aceptar su amistad. Ella le advirtió que se cuidará al no saber quiénes eran sus verdaderos enemigos, a lo que Jon aseguró sí saber y ella le contesta “Entonces no sabes nada, Jon Nieve”, ¡Ouch! Sí a mí me dolió, me imagino al pobre Jon lo que le caló el que le recordaran a su amada Ygritte.

            Dentro de los reaparecidos, me dio gusto al volver a saber de Bran. En su primera intervención el frío estaba muy fuerte, y constato la capacidad narrativa que tiene el autor, que describía tan bien el ambiente que hasta yo me helé (y estaba en plena primavera cuando leí dicho pasaje). Además hubo momentos impactantes como saber que el guía del grupo era un monstruo o la detallada descripción de cómo Verano devoró carne humana al someter a otros lobos. Sin ser un capítulo tan relevante a nivel argumental, sí lo fue a nivel literario. “Bueno, ahora tendremos que ir con el monstruo” es lo que dice Jojen “Porque de lo contrario no regresaremos vivos al Muro”. Justamente esto extrañé en “Festín de Cuervos” en donde estaba interesante, pero no con los niveles de suspenso que experimenté en muchos capítulos de este quinto tomo.

            Las primeras participaciones de Tyrion no fueron espectaculares o muy relevantes, en realidad fueron de mucho traslado, mucha plática y mucho juego mental o político. Sin embargo fueron textos bastante interesantes al compartir algo de su historia familiar, así como el pasado del Reino de Poniente y de las Ciudades Libres. Las intervenciones del enano siempre son una auténtica delicia, por su profunda riqueza. Esa personalidad e inteligencia logran sacar lo más interesante de quienes interactúan con él.


“– ¿Piensas pasarte el resto de tu vida huyendo?

– Vos también estáis huyendo

– Cierto – reconoció –, pero yo huyo hacia algo y tú de algo. Hay una gran diferencia”


            La segunda intervención de Jon fue brutal, y eso que la primera fue impactante. Primero debió ser fuerte e inflexible con Eli y con Sam, para mandarlos fuera del Muro. Resulta curioso que en la entrega anterior ya había leído este pasaje pero, al verlo desde la perspectiva de Lord Nieve, el sentimiento es distinto aunque sean los mismos hechos. Es notorio como la misma escena es diferente según quien te narre la historia.

            Pero ésa no fue la parte fuerte del capítulo. Aunque Janos Slynt siempre fue una rata traicionera y convenenciera, no pude evitar petrificarme cuando Jon lo ejecuta en público y de manera súbita. El bastardo Stark fue muy astuto para plantear, de manera “inocente”, una situación ganar-ganar, lo cual no quisiera decir que no había riesgos, porque el condenarlo a muerte podía traer una revuelta interna y, sin embargo, siguió adelante. La apuesta de Jon fue peligrosa pero necesaria, ya que no estaba validado como Comandante, y este golpe de autoridad fue un mensaje contundente para todos. Aunque no le sobraban hombres, al sacrificar a uno (bastante nocivo, por cierto), ganó el respeto del resto.

            Janos lo tenía bien merecido, por todo lo que traía cargando detrás, pero no por ello dejó de conmoverme cuando le pidió piedad a Jon y éste se la negó “Ese Barco ya zarpó” y ¡madres! Lo decapitó sin más. Me quedé anonadado pero lo admiré bastante ¡Qué cabrón me salió Jon! Y no por matar, sino por mantenerse firme en su decisión. Si le hubiera perdonado la vida hubiera perdido todo el respeto y credibilidad, además de fortalecer a un enemigo en casa que, eventualmente, lo iba a traicionar. Adicionalmente Jon vengó un poco la muerte de su padre, aunque Janos no fue responsable directo de la ejecución de Eddard, participó activamente en el proceso que concluyó con el asesinato del mismo.


           Otro personaje al cual me dio mucho gusto volver a leer es Davos, el caballero de la cebolla. Ciertamente no está al nivel de Tyrion, Jon o Daenerys, pero también tiene su inexplicable carisma. En definitiva no será el más inteligente, pero sabe utilizar su limitado entendimiento de manera soberbia, al dejarse guiar por su sentido común y sus principios. Personaje generoso con capítulos memorables y es que, a pesar de ser tan patético y poco respetado, consigue ganarse la gracia de los que tienen contacto con él y que, fácilmente, podrían acabar con su existencia. Ésa es una virtud de esta triste alma, que le ha permitido sobrevivir a estas alturas de la serie, algo que personajes más importantes no lograron.

            Volviendo al Muro. Mance Ryder nunca me cayó mal, de hecho me parecía inteligente, carismático y muy sensato. Cuando lo mató Stannis me sentí ofendido por la necedad de éste, todo por no seguir los consejos de Jon, haciendo caso omiso a evitar humillar al Pueblo Libre. Fue una muerte triste,  y es que el autor tiene esa cualidad de diseñar “villanos” con tanta personalidad que lamentas su partida.

            La empatía que sentí por Jon fue tremenda ya que, desde que se volvió Lord Comandante tuvo que alejarse de sus amigos. Aunque Lord Nieve se sienta solo y quiera convivir con ellos, ya no puede. Por el bien del Muro, de sus amigos y de él mismo, debe mantenerse firme en su rol. Es algo triste pero necesario, y lo entiende al momento de irse a dormir solo, en lugar de quedarse a echar relajo con ellos: “Este es mi destino, desde ahora y hasta el fin de mis días” se dijo el bastardo Stark.

“Un señor puede amar a sus hombres, pero no puede ser su amigo porque, tal vez, un día tenga que juzgarlos o enviarlos a la muerte” – Eddard Stark a Jon Nieve

            Los diversos problemas políticos, sociales y personales de Daenerys me cansaban, al sentir su agobio, frustración, miedos, incertidumbre y tristeza. Pero lo que más me fastidiaba, y que me hizo odiarla por primera vez, es que encadenó a los Dragones. Eso fue una traición, al poner primero los intereses de un pueblo que no la valora, en lugar de privilegiar a sus hijos, que dan la vida por ella: “¡Ya vete Dany! Y llévate a los Dragones contigo. Regresen a su hogar en Poniente” es lo que pensé en dicha situación.

            El cansancio experimentado al leer a Daenerys es natural. No es lo mismo ir por batallas épicas, victorias legendarias, acciones virtuosas, la gloria que te asegura inmortalidad y que te aplaudan como Salvadora, a ser la gobernante que sólo recibe reclamos y peticiones de ayuda. El camino hacia la gloria y el poder es muy retador y atractivo, pero gobernar no suele ser tan glamoroso, de hecho puede resultar agobiante.

            Es como el proceso de conquista en una pareja: es más bonito recibir detalles, preparar citas perfectas e ilusionarse con un futuro brillante y prometedor, que tener desacuerdos, pagar las cuentas, resolver malos entendidos y lidiar con todo lo desagradable que no se mostraba en un inicio.

            Al ver la situación de Dany, de inmediato me acordé de Cersei, misma que también tenía que lidiar con problemas similares, pero no la sentí tan agobiada como Dany, y es la descendiente del clan Targaryen intentaba hacer lo correcto con un pueblo que se torna más egoísta y demandante debido a que intentaba ser justa. Cersei es más Bitch, así que no dejó que su pueblo le exigiera tanto, y éste se adaptó a la situación, haciéndose más independiente. Y aquí retomo a Jon con su mandato en el Muro, quien intenta ser justo sin tener que ser tan humano.

            Dany fue comprendiendo que no todas las decisiones populares son necesarias ni todas las necesarias son populares, y ahí debe aprender un poco de Cersei. A ambas aún les falta para ser buenas gobernantes, pero la melliza Lannister está más cerca de ello por saber trabajar con las carencias que tiene, mientras que Dany quiere dejar felices a todos, y eso no es humanamente posible. Eres el gobernante, no su amigo, tienes que ver por el bien de la comunidad en su conjunto, no tratando de complacer a cada cual.

            Toda esta experiencia está haciendo madurar a Dany, al tener un pueblo demandante, está aprendiendo la psicología del gobernar, y también resulta notorio que para que haya buenos gobiernos, también debe de haber buenos gobernados. Porque entre más dependiente es la población, más se le dificulta el trabajo a los dirigentes. Por eso es más fácil, entregarse a la corrupción y al egoísmo en Repúblicas Bananas (como México), pero también es notorio como países avanzados exigen gobernantes avanzados. Pero ya me estoy desviando del tema, volvamos al libro.

            El primer capítulo llamado “Hediondo” me llamó mucho la atención porque, hasta dónde me había quedado, ya la habían quitado dicho mote y ahora era Ramsay Bolton. Conforme seguía leyendo, crecía mi extrañeza “¿Por qué está en condiciones tan deplorables?” Al avanzar comprendí que el nuevo Hediondo era Theon y me horrorice de todo lo que Ramsay le hizo al heredero Greyjoy “¡No manches! ¡Qué hijo de la chingada!”.

“‘Rescatado de las garras de un Bastardo para morir a manos de otro. Tiene gracia’ Si se hubiera acordado de cómo se hacía, se habría echado a reír”

            Resulta tan bajo, cruel, despreciable, inhumano, salvaje y demás, de hecho todos esos calificativos se quedan cortos en lo que el bastardo Bolton le hizo a Theon. No estoy defendiendo al Greyjoy, porque fue un maldito traidor cuyas acciones no tenían nombre pero, después de ver todo lo que lo torturaron sólo puedes pensar “¡Qué poca madre! ¡Eso está muy cabrón!” y comprobar que hay cosas peores que la muerte, fin que hubiera sido más justo para Theon o, por lo menos, más humano.

            Es verdad que merecía un castigo pero para todo hay límites. Este capítulo me dejó claro que el ser humano puede ser despreciable, ya que puede combinar la crueldad y la estupidez, dando resultados en verdad inimaginables en cuanto al horror y deslealtad contra su propia raza. Esta sección me caló hondo, no por lo que leí, sino por saber de lo que es capaz la imaginación humana de idear y, por ende, de llevar a cabo.

            Reconozco la versatilidad del autor mismo que, en tan sólo un par de capítulos, mató mi gusto por leerla y lo tornó en agobio “Ya no te quiero leer Dany” decía con angustia y fastidio,  con gusto me la hubiera saltado pero, para no perder detalle de la historia debía continuar. Y no fue un desperdicio del todo, en especial me encantó como Xaro de Qarth le dio una cátedra de la necesidad de la esclavitud para la economía de sus reinos y el correcto funcionamiento de sus sociedades. Es factible que sus argumentos hayan sido inmorales y antiéticos, pero no por ello dejaban de tener razón, validez y sentido a tal grado que Dany no los pudo refutar.

            Los capítulos de Daenerys me pesaban, no porque la haya dejado de querer, sino por lo difícil e ingrato que es gobernar, sobre todo tratar de hacerlo de manera justa, porque es imposible dar gusto a todos. La verdad es que hasta aliviado me sentía cuando acababa de leerla, pero no por ello dejaban de ser educativos, porque todo lo que le pasaba es una analogía muy interesante y apegada a la realidad del mundo que habitamos, con tanta política y es que, como está diseñado, no existe la justicia que se le promete al pueblo, pero se les ilusiona para que sigan haciendo funcionar la maquinaría de la sociedad en sí.

            A diferencia de Dany, Jon y Tyrion han aprendido a jugar soberbiamente el Juego de Tronos, al cual hacen referencia los Lannister de vez en cuando; y es que no son tan blandos como para que les vean la cara, pero tampoco son tan rudos o crueles como para ser odiados en general. Ambos tienen un alto nivel de firmeza y astucia, además de la habilidad de adaptarse a la situación que se les presente, una inteligencia remarcable.

            No tienen el corazón blando que ha metido en problemas a Daenerys; no los ciegan sus valores y creencias como Eddard Stark, cuyo honor le costó la cabeza; no son tan ambiciosos como una Cersei, que se dejó llevar por su apetito de poder; y tampoco son tan brutos o necios como un Stannis. En verdad anhelaba que Tyrion llegara con Dany para que le enseñara a jugar. De igual forma me ilusionaba que Jon saliera del Muro a ejercer lo que ha aprendido pero, viendo su nivel de compromiso, dudaba que lo fuese a abandonar.

            Otro del que hay que aprender es de Davos: un tipo tan leal, congruente, íntegro y honesto, que es una verdadera curiosidad. De hecho vale más que el 90% de los personajes, no sólo de la Saga, sino de la humanidad en sí. A pesar de que fue recibido como prisionero en la Corte del Puerto Blanco de Lord Manderly, no se amilanó e hizo el papel más digno posible, cumpliendo con su deber de manera tan correcta, completa, regia y honorable como le fue permitido, por lo que me pongo de pie y le brindo toda mi admiración a personaje tan remarcable.

“El pasado sigue en el pasado, podemos aprender de él pero no cambiarlo”

            Aun sabiendo que ponía en riesgo su vida, siguió hablando, defendiendo su causa y a su rey, además sin mentir en momento alguno. En ese mismo pasaje, me conmovió toda la fuerza de Wylla Manderly, al defender y evidenciar las mentiras de los Frey en esa misma corte, y es que todos se callaban de manera conveniente.

            Regresando al Muro, la relación de Jon Nieve con Melisandre me intrigaba. El genio del autor es notorio con un personaje tan enigmático y fuerte como la sacerdotisa roja, misma que al inicio te desagradaba pero que, conforme avanza el argumento, te cuestionas más sobre ella, sobre todo al ver como Fantasma reacciona tan dócilmente en su presencia, a pesar de la resistencia de Jon. Él sabe que su Huargo no se deja influenciar por cuestiones sociales, o morales, que sólo se guía por su instinto, por lo que resulta muy significativo que se deje mimar por Melisandre, algo inesperado.

            Una y otra vez, tanto en la realidad como en la ficción, se corrobora el dicho “La Vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas”. Tyrion se embarcó con Grif y su tripulación en busca de Daenerys pero, su camino se desvió cuando lo secuestró Ser Jorah “¡Maldita Sea! ¡Seguro se lo lleva a Cersei!” es lo que pensé. Sin embargo, de haberse quedado con Grif, nunca hubiera llegado con la Reina Dragón, cosa que sí va a lograr con el Caballero Oso que, en un inicio, parecía perjudicial para él y terminó siendo algo benéfico. Ya quiero que llegue Tyrion con la Targaryen, porque ya estoy harto de cómo Daenerys se desgasta (y me desgasta) en Meeren cuando su lugar es en Poniente

            Me dio mucho gusto saber que el asesinato de Davos, del cual me enteré en el libro anterior, fue falso. Tal vez no sea llamativo, poderoso, atractivo o influyente, pero es recto, profundo e interesante, con más honor que muchos “arriba” de él. Y me dio más gusto saber que Lord Manderly se mantiene leal a Invernalia y a la Casa Stark, por eso me emocionó cuando le encomendó a Davos encontrar a Rikon Stark.

            Fue un capítulo tan interesante, por el hecho de ver cómo se mueven los hilos políticos en el mundo humano. No importa que sea una historia ficticia, me pareció soberbio cómo Lord Manderly explica con lujo de detalles sus lealtades, sus máscaras, sus odios y cómo tiene que accionar para cuidar sus intereses. Así se mueve el mundo en la realidad: con apariencias, con acuerdos, con falsas sonrisas y alianzas, y distintas concertacesiones para lograr lo que quieres mientras muestras otra faceta en público.

            Melisandre ha ido creciendo paulatinamente, al punto en que se hizo merecedora de su propio capítulo. Recalco lo bien que George R.R. Martín la ha llevado porque, en un inicio, te daba mucha desconfianza; ahora vislumbras que va a tener una participación importante y que, como buena mujer, sabe influir en los hombres (por no decir que los manipula). Por cierto, me dio mucho gusto que Mance Ryder continuara vivo, gracias a las artimañas de la Sacerdotisa roja. El Rey-más-allá-del-Muro es muy honesto y congruente, por eso me alegra que volviera al argumento, y más para interactuar con Jon Nieve y con Melisandre.

            Las acciones de Roose Bolton a lo largo de la historia son despreciables, al igual que la mitad de personajes del argumento; a pesar de ello me pareció un acto humano y leal que rescatara a Theon de las garras de su bastardo. Obviamente lo hizo con un plan detrás pero, independientemente de dichos intereses, tiene la suficiente decencia de darle un trato humano al heredero Greyjoy, y eso lo hace mejor que Ramsay.

“Hay aliados más peligrosos que los enemigos”

            El capítulo en que Tyrion va en el barco junto con la enana Penny, Ser Jorah y Morroqo (El sacerdote rojo) resulta ampliamente entretenido aunque no pasó gran cosa. Era como una pequeña historia independiente dentro de este gran libro. Me entretuve bastante, sobre todo la manera en que el Lannister te cuenta las cosas, es una auténtica delicia. Personajes así enriquecen cualquier obra, inclusive ésta tan maravillosa, pero que con Tyrion llega a niveles sublimes.

            Las entregas de Bran generalmente me resultan estándar, pero su transformación a un verdevidente ha sido conmovedora, con una riqueza y profundidad de diálogos que me tocaron. Si quitas toda la fantasía, magia y seres mitológicos, la historia podría ser fácilmente la de la edad media. Pero este capítulo es diferente, más místico y filosófico, con cosas más inexplicables que el resto. Fue tan existencial que te hace poner en perspectiva todo, tanto lo que pasa dentro como fuera del libro, cosas que son irrelevantes porque, sin importar lo que pase, todo va a dejar de ser relevante al final.

            En especial me conmovió cuando Bran estuvo viendo el pasado de Invernalia, su familia, y como le intentaba decir algo a su papá, a Arya y a él mismo, pero todo quedaba en un susurro del viento con las hojas de los arcianos. Ese capítulo lo leí justo de irme a nadar y, en mi camino, sopló el viento y de pronto sonreí al captar distinto dichos susurros, aunque no entendía lo que me decían los árboles estaba agradecido con ellos :’-)

            Jon entiende que gobernar no es un concurso de popularidad, sino que su deber es ver por el bien mayor, a pesar de que ciertas facciones no estén de acuerdo (Siempre habrá quien no esté de acuerdo). Es por ello que toma decisiones necesarias, aceptando el precio social que significa que su gente no comparta su opinión pero, en el fondo, lo respetan y por ello obedecen. Algo que aún tiene que aprender Daenerys que, en su intento por tener a todos felices, tiene a todos descontentos, todo por querer estar en paz con sus valores, no ha entendido que sus creencias pasan a segundo término cuando es la lideresa de un reino y el bienestar del mismo debe ser su prioridad. No sé si sea adrede, pero los ejemplos de liderazgo y política del argumento son muy pedagógicos (por lo menos yo aprendí mucho).

            En las primeras entregas me fascinó Theon pero, a medio libro y con tanto personaje muerto, me pregunté “¿Para qué sigue vivo?”. Aunque su participación sirva para reportar lo que pasa en Invernalia, ése no debe ser el único motivo, ya que cualquiera puede hacerla de observador. Por otro lado, me da mucho gusto que su hermana (Asha) continúe viva, porque es fuerte, inteligente e interesante, al inicio no era de mis favoritas, pero me ha ido conquistando. Jon se entera que van a traicionar a Stannis aunque, por lo que relata Asha, es factible que ni siquiera llegue a Invernalia por tanto frío.

            En el capítulo de “El Fantasma de Invernalia” entendí que Theon aún tenía mucho que aportar al argumento. Primero la redención de su pedantería que está pagando con tanta humillación recibida, pero el momento cumbre de TODA su participación en la obra (Para mí, claro está) es cuando le responde a Lady Dustin que le cuestionó por qué quería ser un Stark y la respuesta me impactó “Sí, era su rehén, pero también era mi hogar; no un hogar de verdad, pero sí el mejor que he tenido”.

Me quedé tan conmovido que tuve que parar en ese momento. Es tan impresionante la honestidad, el amor, la humildad, el cariño e incluso humillación que Theon expresa ante Lady Dustin al reconocer que quería ser un Stark, al reconocer a Invernalia como su hogar. Fue algo tan fuerte, y al mismo tiempo, tierno que ya no volví a leer esa noche, para acomodar en mi interior el sentimiento tan profundo que me causó dicho momento.

“– No te equivocas – dijo Jon –. No sé nada. Y, si los Dioses son benevolentes, no lo sabré nunca.”

            Me dio mucho gusto leer de nuevo a Arya. Su reinclusión fue educativa al describir su trajín como niña ciega, y te hace reflexionar lo inmensamente dependientes que somos de la vista, por lo que hemos dejado que el resto de nuestros sentidos se vayan atrofiando. Esta parte me recordó lo que sentí en “Ensayo sobre la Ceguera” de José Saramago, por la descripción tan vívida de lo que significa no ver.

            Al aparecer Arya, no pude soportar la curiosidad, y empecé a espiar qué capítulos venían y, al ver el nombre de Jaime me emocioné bastante, casi como si hubiera venido una participación de Tyrion. Eso significaba que había llegado al punto en donde éste y el libro anterior se empiezan a juntar. Emoción que luego se tornó en tristeza al darme cuenta que ya iba a terminarlo, aunque faltaban 400 ó 500 páginas, pero el fin estaba más cerca.

            La reinclusión de Jaime fue bastante entretenida, ampliamente interesante y refrescante, sobre todo después de ver tantas malas decisiones de Daenerys, el ver cómo el Lannister maneja la política con su estilo tan directo y descarado es una delicia que agradeces: yo quiero ser así cuando sea grande. Pero lo mejor vino cuando se reencuentra con Brienne, en circunstancias tan desconcertantes que ni tiempo tuve de alegrarme por su regreso “¿Aquí qué pasa? ¿El Perro sigue vivo? ¿Qué demonios sucede?”. Después de cuatro libros y medio, el autor mantiene esa gran cualidad dejarte con tanta emoción e incertidumbre. De por sí uno está hambriento por saber qué demonios va a pasar pero, no sólo no termina de aclararte misterios, sino que te plantea más en el camino.

            Ya era descarado mi fastidio al leer a Daenerys, todas sus decisiones erradas y sus dudas al momento de gobernar me tenían harto. El autor había logrado que una de mis consentidas pasara a ser un auténtico dolor de riñones “¿Hasta cuándo Dany? ¿Hasta cuándo te vas a decidir y dejar tanta estupidez de lado?” Era lo que pensaba cada vez que terminaba de leerla.

Así era el capítulo de las arenas de combate, el cual ella estaba sufriendo, por fortuna apareció Drogón ¡y todo cambio! Porque regresó la Targaryen temeraria, valiente y decidida, que le plantó cara a la bestia y lo domó con espectacular fuerza de carácter. ¡Wow! Y ahí recordé por qué la había amado tanto: a pesar de morirse de miedo, hacía su deber. Cuando montó a Drogón y salió volando con él, se me salió un grito de “¡Sssííí!!” tan emocionado como si yo fuese quien montaba a la bestia. Toda la escena la imagine a detalle, así que cerré el libro para ver la portada (que la recrea) y me volví a emocionar.

Los capítulos de Jon son en extremo didácticos sobre cómo liderar (mientras que los de la Targaryen enseñaban lo que NO se debe hacer). Jon tiene una maestría impresionante para guiar al Muro, a pesar de ello también nos demuestra lo difícil que es gobernar, aun tomando las decisiones correctas (ahora imaginen lo difícil que se torna si tomas las incorrectas como Daenerys o Cersei).

“Era el mejor consejo que podía darle, y no le sonaba demasiado sabio”

No sé si Jon esté haciendo bien o mal pero sus decisiones me parecen congruentes, lo admiro y me sirve de modelo. No cualquiera nace para ser líder; a pesar de que Jon fue el bastardo, ha demostrado ser el más hábil de los Stark al momento de dirigir, superando por mucho a Eddard y Robb, ya que el primero se dejaba llevar por lo correcto y lo que “debería ser”, mientras que el segundo se dejaba llevar por sus sentimientos. Jon también tiene sentimientos y un sentido de lo que “debería ser” pero entiende que hay momentos y lugares para ello, y logra separarlo muy bien al momento de decidir.

Sin haber batalla de por medio, el capítulo en que los salvajes ingresan al muro no tiene desperdicio, sobre todo por el ambiente que privaba: los tintes, los significados, las frases profundas y la intención de ciertos gestos de los involucrados. La entrega fue enriquecedora, aderezada con la tensión entre el pueblo libre y los hermanos del muro, que dio un capítulo muy humano, y no porque hubiera mucha bondad involucrada, sino por los sentimientos tan básicos que se expresaban pero que, por conveniencia de ambas partes, tuvieron que contener para combatir a un enemigo común.

Cada vez se ponía mejor la historia y opté por dejar mi ritmo pausado y acabar el libro de una vez: pésima idea. Llegó el punto en que ingresaban más y más narradores, entre ellos el regreso de Cersei, así como se les dio su oportunidad a Quentyn Martell, Ser Barristán, Victarion, Asha y demás que ya te daba dolor de cabeza. Mis respetos para el autor que tiene una imaginación tan desarrollada que puede llevar tantos hilos argumentales e irlos entrelazando para que todos se vayan uniendo hacia un final congruente.

Tyrion abofetea (levemente) a Penny para bajarla de su nube de ilusiones, lo que se podría considerar un acto cruel pero, en realidad, era uno de amor. El Lannister había sido educado y cortés con la enana, pero no podía permitirle albergar esperanzas sobre encontrar a sus mascotas vivas. Regresar a la gente a la realidad es un acto de amor, y eso fue lo que hizo Tyrion. A Penny le dolió más la verdad que la cachetada, pero entendió que era necesaria. Por cierto, me encantó la descripción que hizo el menor de los Lannister de la enana “Necesita un amo que la cuide, que la guie y le diga que hacer”, además de su explicación tan clara de que todos los esclavos lo son de común acuerdo y estamos infestados de ellos en el mundo.

“Lo más insidioso de la esclavitud era lo poco que costaba acostumbrarse a ella”

Los últimos capítulos de Meeren se empezaron a poner interesantes (¡por fin!), sobre todo con la liberación Viserion y Rhaegal, el encarcelamiento del esposo de Dany, la muerte de Quentyn Martell y todo el desbarajuste político y militar. El papel de Ser Barristan Selmy como la Mano en Meeren, en ausencia de su Reina, ha sido de más sentido común que muchos otros reyes a lo largo de esta historia. De igual forma Missandei, la pequeña escribana de Daenerys, a sus 11 años tiene más sabiduría que muchos de los personajes adultos de la saga. Viene el ataque a los Yunkios, a ver cómo salen parados de dicha batalla.

Desde que Dany se fue con Drogón, pasaron bastantes capítulos sin saber de ella, personalmente esperaba que regresara montada a lomos de la bestia negra a reclamar su reino pero no fue así (por el momento). De hecho fue lastimero su regreso al argumento pero, a diferencia de los de Meeren, sí resultó interesante. Gracias al dolor que experimentó en el camino, su psique sufrió muchos bajones, lo cual propició que tuviera diálogos con mucha gente relevante para ella, pláticas honestas, profundas y muy necesarias para expiar su alma. Tal vez fue el mejor capítulo de Dany en este libro, algo que tampoco era tan difícil considerando el sufrimiento que fue leerla durante este quinto tomo.

El diálogo imaginario con Ser Jorah fue mi favorito, porque Daenerys sabía que la regó, que se equivocó al quedarse en Meeren, pero sólo quería algo de paz y tranquilidad, estaba cansada de tantas batallas pero, al establecerse en dicha ciudad, su desgaste fue mayor que si hubiera seguido su camino de conquistas y glorias. De hecho, no sólo era la opinión de Ser Jorah, creo que TODOS la final del tercer libro estuvimos en desacuerdo que Dany detuviera su marcha en dicho sitio.

A pesar de tenerla tan débil, me conmovió que Drogón fuera a recogerla y reconocer su lealtad hacia su “madre”, tal vez no sea obediente, pero de que le es fiel, no cabe duda. Para cerrar la participación de Daenerys, tenemos un encuentro con su otrora subordinado Khal Jahgo, que podría matarla (obviamente tendría que superar a Drogón) o apoyarla en su travesía (que supongo es lo que va a pasar).
Los tres dragones de Dany

De manera imprudente, Leo ya me había destripado que iban a matar a Jon Nieve, algo que me consternó mucho, porque es uno de los peces gordos de la historia y creía que era intocable, o sea que si se echan a Jon, ni Tyrion ni Daenerys están a salvo.

            Así que, cuando empecé a leer el último capítulo de Jon, ya estaba preparado para tan lamentable hecho (lo bueno que no le permití a Leo darme ningún detalle del hecho), así que experimente el horror de ver que sus propios hombres lo apuñalaban ¿de manera injusta? ¡Para nada! seguían el juramento que pronunció Jon y que acababa de romper, por lo que, como dice el mismo, era su deber matarlo. Lo malo es que ya no hubo otro capítulo porque, con los salvajes del lado de Lord Nieve, las cosas no se ven muy amigables en el Muro. A pesar de que ya me habían adelantado su muerte (o potencial muerte, porque aún puede entrar a Fantasma), me entristeció mucho el asesinato de Jon.

            Este último capítulo del Muro resultó intenso, con la advertencia de Melisandre hacia Jon, la Carta de Ramsay Bolton en donde informa la muerte de Robert, ya me estaba dando mala espina este pasaje, que aunque era emocionante, se veía algo oscuro en él. Por cierto, la (supuesta) muerte de Robert no me importó mucho, de hecho me alivia por su poca gracia, pero sí me preocupo el bienestar de Asha, que espero se haya salvado.

            Pero es muy triste que, al parecer, Jon está muerto :’-(

            ¡Ay Cabrón! ¡Qué forma de cerrar el libro! Ser Kevan Lannister era una persona honorable, como bien menciono Varys al momento de asesinarlo. Su muerte era necesaria y, aunque era injusta, como dijo el eunuco, a veces las buenas personas le sirven a malos objetivos. El asesino no podía permitir que el tío de Cersei deshiciera todo el mal que había hecho su sobrina y poner al reino ad hoc para el regreso al poder de los Targaryen (ya sea Aegon y/o Daenerys). Fue tal el impacto que me agudizo el dolor de que se acabara el libro.

“El momento adecuado para hablar del frío no es cuando se está a la intemperie, padeciéndolo”

            Finalmente llegó el momento temido dos años atrás, al terminar el primer libro: terminar el quinto y quedar a la espera de los últimos dos. Ahora no sé cuántos años esperaré, si no es que muere antes el autor o yo, para que pueda terminar con esta maravillosa saga épica y fantástica.

Las Bestias de los Siete Reinos
            Sé que muchos la están disfrutando en televisión, serie que está siendo asesorada por el propio George R. R. Martin pero, honestamente, no me nace verla; prefiero esperar el tiempo que sea necesario, para acabar la historia en su entrega original, ojalá que esté escribiendo ambos libros al mismo tiempo, como lo hizo con los tomos cuatro y cinco. Una vez terminada la lectura, TAL VEZ, me anime a ver los capítulos de TV.

            Si por alguna circunstancia ya no leo el final de esta Saga, ya tengo en mi imaginación los finales deseados, pero no me conformo con ellos, porque sé que el autor es impredecible y, sin duda, me volverá a dar alguno (o algunos) golpes más antes de cerrar el argumento.

            Pero, aunque no llegue a conocer el final oficial, de todas formas estoy muy agradecido con el Sr. Martin, por haberme dado tantas emociones a lo largo de esto cinco tomos, porque hizo volar mi imaginación y me regaló sentimientos intensos y variados. He sido afortunado por vivir esta historia tan humana, tan compleja y tan maravillosa.


            Hebert Gutiérrez Morales