viernes, 27 de febrero de 2015

Rocky

            (Si quieren leer sobre el Soundtrack de esta película, pinche aquí)

            1976 fue un año memorable para la historia de la humanidad, no sólo por los juegos olímpicos de Montreal, la creación de la banda Irlandesa U2 o porque nací yo, también salió una de las mejores películas (en mi opinión) de la historia: Rocky.

            Es increíble cómo el inconsciente colectivo nos hace ver algunos hechos como improbables, a pesar de que los registros históricos los corroboren con evidencias. Cuando expreso que “Rocky” es una de las mejores filmaciones que he visto, las miradas de extrañeza son casi automáticas y, de alguna manera, no las culpo.

            Para la mayoría de personas, al escuchar “Rocky” les viene a la mente escenas de la tercera y cuarta entrega, peleando contra Mister T o Iván Drago. Además, al ser Stallone, también les viene a la mente Rambo, Cobra, Halcón o, más reciente, Los Indestructibles o demás personajes rudos de filmes con abundancia de violencia.

De hecho la gente cree que miento cuando les digo que “Rocky” ganó el Óscar a la mejor película de 1976: “¿Cómo un filme de Stallone va a ganar el Óscar?”, y ya ni les comentó que también estuvo nominado a mejor actor, aunque no ganó. A veces me pregunto ¿Cómo habría sido su carrera si hubiera ganado ese premio a mejor actor? :-O Seguramente no estaría grabando comerciales para Tecate ¬_¬.

            Tampoco puedo culpar a esas personas porque, de niño, me encantaban ese tipo de filmes y, en el caso de Rocky, la tercera y cuarta entrega eran mis favoritas, porque tenían más acción, más golpes, más peleas y eran más emocionantes. Cuando llegue a ver “Rocky II” me pareció aburrida. Lo increíble es que “Rocky I”, me resultaba, en definitiva, “la película más aburrida de la historia si le quitabas la pelea final” (obviamente desde la perspectiva de un chamaco ignorante que aún no tenía una profundidad desarrollada al momento de degustarlas obras). Y sin embargo, había algo en ella que me hacía seguir viéndola.

            Como escribí en “La edad a través de la música”, el tiempo me ha hecho un poquito menos ignorante, a percibir las cosas desde otra perspectiva, darles otras lecturas y otorgarle valor a aspectos más profundos. Así que me fui dando cuenta que “Rocky III” y “Rocky IV” eran las auténticas porquerías, “Rocky II” fue el inicio de la prostitución, pero aún se salvaba y “Rocky V” fue un intento vano por devolverle algo de dignidad y credibilidad a la saga, cosa que no se logró hasta la última entrega.

            En uno de mis primeros ensayos (el sexto, para ser exactos) escribí brevemente sobre “Rocky Balboa” (sexta entrega de la serie), alabándola por ser un excelente cierre para dicho personaje y por devolverle algo de dignidad tras ser prostituido en las partes anteriores.

            En ese mismo ensayo mencionaba que algún día iba a escribir sobre la cinta original. Pasaban los escritos y, aunque era un ensayo que siempre tuve en mente, sobre todo cuando salgo a correr de madrugada, simplemente no se daba el momento. Así que Cinemex me dio una ayudadita, ya que está pasando películas clásicas ganadoras del Óscar. Me brillaron los ojitos “¡Rocky en pantalla grande!” es un sueño que jamás creí ver cumplido.

Ahora, cuatro años y unos cientos de ensayos después, cumplo ese compromiso al rendirle homenaje a uno de mis grandes héroes cinematográficos, el Semental Italiano, también conocido como Rocky Balboa.


Al ver la pelea inicial con Spider Rico, vemos a un Rocky marrullero y que, lo suyo lo suyo, no es el box. Se ve que es un buscapleitos, pero no se le ve madera de pugilista.

Siendo claros, Rocky era un perdedor con P mayúscula. Sin futuro ni talento, el tipo que es querido por el barrio pero por el que nadie haría algo relevante, porque no lo respetan. La misma Adrian, lo percibía, por eso no le hacía caso.

El buen Rocky intenta ser un buen tipo, pero no tiene gracia, ni carisma pero hay que reconocerle algo: lo intenta. Se sabe lento, que no tiene la más agradable de las personalidades, pero no se rinde. No tiene las mejores cartas, pero no por ello lo deja de intentar. No estoy diciendo que estuviera jugando bien con lo que le tocó, sólo digo que intentó hacer lo mejor que pudo, lo que le alcanzaba con su cabeza no tan brillante.

Pero esa misma cabeza “poco” brillante fue la que le abrió las puertas al darle un apodo llamativo “El semental italiano”, mote que le valió un boleto hacia el destino, el nombre que conquistó a Apollo Creed.

Uno de los grandes aciertos del argumento es que no tratan de darte gato por liebre, y te dicen las cosas como son: Cuando se le ofrece la oportunidad a “Rocky” de inmediato surge el famoso “American Dream” y lo dicen de manera tan desfachatada que ni molesto te sientes.

Esa misma honestidad se vería en dos detalles más adelante en la pelea estelar: con el error en los calzoncillos de Rocky en el poster promocional, o en la bata demasiado grande de Balboa. Ambos errores en verdad pasaron a la hora de realizar el filme, pero Stallone tuvo la suficiente creatividad para incorporarlos al argumento y hacer la travesía de Rocky aún más creíble con esas vicisitudes.

Muchos dicen que la actuación de Stallone no es tal, porque simplemente la estuvo haciendo de él mismo, sin embargo, ser tú mismo al momento de rodar una historia, también tiene su mérito, en especial cuando no eres el mejor actor, tus tablas frente a la cámara son pocas y estás ante tu primera, y tal vez única, oportunidad de sobresalir.

Paulie es un personaje que siempre le ha dado credibilidad a esta saga ¿por qué? Precisamente por el pelmazo que es, por lo imbécil que resulta, por el sujeto tan patético y despreciable que no puede evitar ser. Siempre hay (por lo menos) uno en cada familia y precisamente por ello, por molesto y ordinario, es que no se les ve incluidos en los argumentos de manera cotidiana, ya que siempre incomodará su presencia al público, sin duda recordándoles a su propio “Paulie” en casa.

Adrian es otra que no deja de ser ordinaria, es linda pero no una belleza despampanante, lo que la hace perfecta como la pareja de un boxeador fracasado. Como dijo Rocky en su primera cita “Una tímida saliendo con un bobo”. Dentro de sus imperfecciones son la pareja ideal. Y no por lo que es en ese momento Adrian, sino por lo que Balboa sintió que iba a ser. Dentro de su “estupidez” y simpleza, vio más allá y percibió todo el potencial de Adrian, y no se dejó desanimar por esa máscara de seriedad e indiferencia, por eso siguió insistiendo. Además también sabía, a un nivel inconsciente, que ambos se complementaban en sus carencias y, al relacionarse, iba a dar esa unión en donde 1+1 iba a dar mucho más de dos.

Paulie será un idiota de primera pero, sin él, la relación de Balboa y su hermana jamás hubiera fructificado. De no ser un verdadero zoquete en el día de Acción de Gracias, Adrian no se hubiera animado a salir con Rocky, aunque haya sido con el afán de huir de su hermano. Sin esa primera cita forzada, la relación nunca hubiera existido. Así que Rocky tiene mucho que agradecerle a su cuñado, por más imbécil que sea.

La escena en que Rocky la invita a pasar a su departamento es muy bonita y tierna, sobre todo con el toque de la música de fondo, que refleja muy bien lo que sentía Adrian por dentro. Balboa demuestra su lado juguetón y bonachón, no dándole muchos chances a su amada para negarse. Al final accede porque percibe que, por más rudo que se vea, Rocky tiene un alma leal, con un buen corazón y esencia de caballero, aunque tenga la apariencia de un vago y mal viviente.

Desde que empieza la historia, Mickey no es precisamente el más entrañable, y me cayó peor cuando fue a buscar a Rocky. En su momento no lo había apoyado en su carrera pugilística pero, en cuanto se entera que tiene un chance contra el campeón mundial, va convenencieramente a ofrecer su ayuda. Por lo que tiene bien merecido el rechazo que recibió con tanta ira.

Pero también se puede leer de otra manera. El viejo sabía su pecado, que no lo fue del todo, porque Balboa tampoco había hecho mucho por sí mismo al desperdiciar su talento y no enfocarse. Aun así, Mickey conocía su culpa y, a pesar de ser un tipo duro, se tragó su orgullo y fue, con el rabo entre las patas, a ver a Rocky. ¿Por qué? A un nivel, claro que fue por él mismo, por un chance de lograr fama y que el mundo conociera su trabajo pero, al mismo tiempo, para también darle una oportunidad más digna a su pupilo, para que no hiciera el ridículo y fuera competitivo.

Me conmovió cuando le dice “Ya tengo 76 años” para justificarse de por qué nunca le había ayudado al joven Balboa, como diciendo “He tenido una vida dura, no sé cómo ser bondadoso, pero aquí estoy de manera humilde, no me pidas que actúe como alguien que no soy”.

Rocky, sin duda alguna, tenía derecho a gritarle todo lo que le echó en cara, en reprocharle la falta de apoyo, las humillaciones y el maltrato. Pero, aunque Balboa sea lento, no es estúpido, y también entiende que necesita alguien que lo guie y le dé una mejor oportunidad.

A pesar de haber sacado todo su dolor y furia, con justa razón, sobre el anciano, al final hace a un lado a su ego y sale corriendo tras de él, en una escena muy tierna. El joven impetuoso alcanzando al viejo cansado, uno que con cada paso que daba iba viendo como su última oportunidad de trascender, aunque sea como coach, se va perdiendo. Rocky llega y, dentro de su estilo tosco, hace las paces con Mickey para acordar que sea su manager.

Esta escena en la calle es maravillosa porque, a pesar de que carece de diálogos, es muy elocuente con el lenguaje corporal y toda la intención que cada cual le imprime al momento. Y eso es delicioso, porque te dan la oportunidad de delinear el diálogo a tu estilo, al final ya sabes el resultado que obtienes de un instante tan tierno sin palabra de por medio.

Algo que me fascina del argumento es que, propiamente, no hay personajes “malos”, a lo más los hay reales. Alguien secundario del  que me encantan sus intervenciones es Tony Gazzo, jefe de Rocky mismo que, aunque es un prestamista y un semigangster, siempre anda cuidando y procurando a Balboa porque, hasta cuando lo regaña, es condescendiente con él. Aunque “sólo” sea dinero, el detalle de darle $50 dólares para su primera cita con Adrián o darle $500 para su entrenamiento, son muestras de cariño, tal vez no muy idílicas, pero muy útiles, incluso cuando le quita el cigarro “porque está en entrenamiento” es algo no muy llamativo, pero también demuestra que le preocupa. Es la manera en que Gazzo demuestra su amor y, algo que me queda claro, es el cariño que siempre expresó por Rocky, mismo que se ve cuando está en ringside gritándole en la pelea “¡Vamos Rock!”

La crudeza, la soledad, la intimidad mostradas cuando Balboa se levanta a las 4AM a iniciar su entrenamiento, mientras escucha el radio al mismo tiempo que se traga varios huevos crudos. Ese momento siempre me ha impactado desde la primera vez que lo vi. Sientes su soledad, desde que se levanta hasta que inicia su trayecto. Es una escena tan triste como motivadora que nos muestra a un boxeador mediocre que está solo pero, al mismo tiempo, con la esperanza de alcanzar la grandeza.

Por cierto, el detalle de Butkus es muy bello, #1 porque Adrian se lo regala para que corra con él; #2 en la realidad, era el perro de Stallone, mismo que tuvo que vender para financiar parte de la película, y después volvió por él; #3 Butkus no tuvo que actuar, siempre mostraba el amor y cariño por su dueño en cada escena que compartían (y hasta su canción en el Soundtrack tuvo el buen can).

El entrenamiento de Rocky es simplemente inspirador, y te deja detalles que te demuestran la dificultad del mismo. Porque se ve muy bonito andar corriendo por la calle con Butkus y que la gente te muestre su apoyo (escenas muy padres que te sacan una sonrisa). Pero no es fácil levantarte en una madrugada fría, aún con sueño y echarte huevos crudos en ayunas para iniciar el trayecto corriendo.

Me gustó mucho que se demuestra la dificultad en los primeros días, subiendo con trabajosamente las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, incluso con mal del caballo. Esa escena es más valiosa que la mítica en donde sube el mismo tramo con toda la vitalidad y optimismo ¿por qué? Te muestran una realidad: te va a costar trabajo, que no todo es miel sobre hojuelas solo porque te has decidido a cambiar. El primer paso de un largo proceso es tan importante, o a veces más, que el que culmina el mismo.

Sin embargo, y como también comenté en el ensayo dedicado a la banda sonora, esa escena de un Rocky motivado subiendo los escalones del Museo de Arte, es mítica y la traigo en el inconsciente desde la primera vez que la vi. Aunque empecé a correr en edad adulta, creo que Rocky fue mi primera motivación para correr (junto con mi papá Antonio), porque quería ser como mi héroe y, cada vez que subo corriendo los escalones de la pirámide de Cholula, sólo por esos segundos, soy como él, y me siento igual de fuerte e impetuoso, y eso nadie me lo puede quitar.

La evolución de la pareja protagonista es palpable conforme va avanzando la historia. Una se hace más confiada y fuerte, mientras el otro se hace más humano y sensible, menos necesidad de mascara ruda, encontrando más delicadeza en su ser. Prueba de ello es la humildad que demuestra Rocky después de haberla lastimado cuando rechazo sus cariños. Ese momento cuando va a la cocina a ofrecerle disculpas también es muy conmovedor.

Cuando Rocky visita el Spectrum una noche antes del combate es significativo. El diálogo que tiene con Jergens es vil “Small Talk” pero esconde mucho detrás, y es que el retador sigue sin creérsela, sigue siendo el vago que cobra deudas de Tony Gazzo, pero está ahí, es su momento y, aunque no sea parte de su esencia tranquila, sabe que debe aprovecharlo con sangre y fuego porque tal vez sea la oportunidad más relevante de su existencia.

Las dudas de Rocky son muy honestas. ¿Qué ha hecho él, un pobre perdedor, para merecer tan grandioso chance? Aunque no lo diga de manera abierta, tiene miedo, pero su necesidad de trascender es mayor. No pretende ganar, sólo quiere ser un contendiente digno y durar los 15 asaltos, algo que nunca nadie había logrado contra Apollo. No quiere ser campeón, sólo quiere demostrar que no es un vago inútil, porque en él hay algo valioso.

La pelea es una coreografía boxística tremendamente épica, imposible no sentirte emocionado con ella. Stallone la diseñó tan emotiva, tan real, tan espectacular, tan fresca y tan legendaria que sólo te queda gritar “¡Vamos Rocky!” Además está llena de momentos memorables, como cuando tumba a Creed en el primer asalto y nadie se la cree, mientras en el bar que frecuenta Rocky todos enloquecen.


En el episodio 14, Balboa está siendo cocido a golpes “No sé cómo demonios se mantiene de pie” dice el narrador y, finalmente, es tumbado por Apollo, ante la mirada dolorosa de una angustiada Adrian. Con más corazón que otra cosa, se levanta a pesar de que Mickey le pide que se quede abajo, pero el guerrero se levanta, ante la incredulidad de los narradores y del propio Creed, mientras los gritos de “¡Rocky! ¡Rocky! ¡Rocky!” se dejan escuchar en todo el Spectrum (lo cual te enchina la piel). Balboa ni si quiera puede ponerse en guardia, pero eso no es impedimento para que le rompa las costillas a Apollo con unos poderosos golpes.

En la esquina retadora también se viven momentos emotivos, como cuando le rompen la nariz a Rocky, que era su orgullo por permanecer intacta y le pregunta a Mickey “¿Cómo se ve?” a lo que el anciano responde “Es una mejora”. También cuando le pide a Mike que le corte el párpado, porque ya no puede ver (recuerdo que esa escena desde niño siempre me impactó). O, al iniciar el período final, la confianza que le da el propio Mike, el utilero, al desgañitarse con tal de infundirle valor a Rocky: “Al cuerpo ¡pégale al cuerpo! ¿Me oyes?”

El Round 15 es un batalla única por sí misma, el pináculo de una guerra entre dos gladiadores que lo han dado todo y que, aunque ya no pueden ni con su alma, siguen brindándose en cada jab, en cada gancho, en cada saeta que sale disparada mediante sus guantes ¡Y suena la campana! Y aprovechan para indicar que no va a haber revancha alguna, en una muestra de respeto mutuo por el combate histórico que acaban de brindar.

Todo termina con un Rocky buscando a su amada, uno al que no le interesa el resultado del combate (derrota por decisión divida), ni la atención de la prensa, de los aficionados o de nadie más, él sólo quiere ver a Adrian, y lo grita cual niño pequeño buscando a su madre: “¡ADRIAN!” grita sin cesar. Mientras ella se abre paso a través de la muchedumbre.

Al final Paulie sirve de algo y le permite a su hermana reunirse con su amado y fundirse en un abrazo de lo más lindo mientras se dicen mutuamente “¡Te amo!”, no sin antes Rocky preguntar de manera ingenua, juguetona e inoportuna “¿Dónde está tu bonito sombrero?”

El año pasado, en Nueva York, de todo lo que compré, nada resultó más valioso que dos objetos: una playera de Rocky mostrándose triunfante, con una estética muy ad hoc a la época y al ambiente de la película. La otra compra fabulosa fue mi afiche original del filme, mismo que quiero remarcar y ponerlo en mi sala. Lo único malo es que no pude ir a ver la obra de Teatro de Rocky en Broadway :’-(

Rocky es una leyenda de nuestros tiempos, un héroe mítico surgido de la inspiración de un actor mediocre pero que tuvo suficiente imaginación y perseverancia para promover su sueño y no ceder a la exigencia que tenía que llevar el rol principal ¿Se imaginan a Rocky interpretado por Burt Reynolds? Yo tampoco, pero ésa era la idea de los estudios ¿Cómo iban a poner a un Don Nadie interpretando a un Don Nadie? Pero Stallone era el tipo indicado, porque sabía el sentimiento exacto de ser Rocky, porque el guion lo escribió pensando en él mismo.

El final era el ideal, no era creíble una victoria de Balboa, eso hubiera abaratado mucho la historia, se hubiera acorrientado. Además Rocky ya había ganado con la demostración de fortaleza, valor, grandeza y personalidad que dejó en el ring.

Siendo honestos es una película sencilla, sin gran complicación. Pones a un héroe improbable con una oportunidad inmejorable para lograr el mentado “American Dream”. Si la hubiera visto a mi edad actual, sin duda alguna, la hubiera calificado como “gringada”, me hubiera gustado pero no la tendría en el pedestal de película épica, porque hubiera sido más crítico.

Cuando la vi por primera vez, a una edad más ingenua, no sabía qué chingados era el mentado “American Dream” y no sabía darle otras lecturas. Con los años capté esa personalidad muy propia, con esa estética clásica de los 70, con el toque exacto en la fotografía que te transmite todo el tiempo la sensación de nostalgia, en donde puedes ver la miseria de las calles y sus personajes pero, al mismo tiempo, también captas la limpieza de sus almas y esa esperanza que aún no han perdido.

Rocky es la esencia de los 70’s. Desde la estética, el sentimiento, la vibra y cada aspecto que se refleja en la pantalla son totalmente del estilo setentero. Para mí, los 70’s fueron una década deprimida, en una especie de cruda por todo el “amor y paz” de los 60’s, vino esa resaca de realidad, en donde la gente se dio cuenta que no todo era “peace and love” pero, muy en su interior, aún querían creer en algo.

Muchos tirarán mi teoría de década deprimida con la música disco pero, al contrario, esta misma música tan superficial y animada es reflejo de esa depresión a la cual hago referencia, en donde no querían letras profundas que los hicieran pensar más, sólo querían animarse un poco “porque sí” y olvidarse de la realidad gris.

Estamos hablando que, aunque los personajes fuman, toman y dicen groserías, no captas algo malicioso en el filme, es como un cuento de hadas para adultos con un final que, aunque no es el clásico de los cuentos infantiles, no deja de ser feliz y esperanzador.

Si “Rocky” fuera estrenada hoy en día (casi cuatro décadas después), no creo que tuviera el mismo éxito, y no por la película en sí, sino porque el mundo se ha vuelto más cínico, así como más maleado y, al mismo tiempo, también se ha vuelto más hueco.

Este filme, a primera vista, no tendrá nada de excepcional, sin embargo, te acaba conquistando por esa magia heroica que tiene, o por lo menos nos conquistó a los de generaciones anteriores. Es una filmación con pocos momentos espectaculares, poco llamativa y hasta aburrida para el ritmo frenético de la actualidad, pero eso me encanta de “Rocky”: que tiene muy presente la esencia de los 70’s y resulta tanto refrescante como nostálgica por ese toque tan propio de la época.

Tal vez Stallone no haya tenido una carrera ejemplar y respetable, podrá hacer películas olvidables, sacar “Rocky IX” o hacer comerciales de cerveza en los que no se le entiende nada. Para mi fortuna, la primera entrega de “Rocky” es inmortal y, sin importar lo que su creador haga, es una historia que mantendrá su carisma y relevancia.

Los héroes míticos no sólo son los griegos o romanos, tampoco es necesario salvar a la humanidad para recibir dicho reconocimiento. Es aquel que vence sus miedos y limitaciones para mostrar parte de su brillo, para darle a la gente algo con qué motivarse y que aprendan a creer en ellos mismos.

Es alguien que motiva a un chiquillo regordete a correr, a ser mejor individuo, a no rendirse y a sentirse emocionado por poseer una edición de lujo de una película, una playera o un poster con su héroe; mismo chico que creció, pero que no lo olvidó y que le rinde un homenaje intentando pagar un poco todo la inspiración que le ha dado a lo largo de su vida.

¡Gracias Rocky! :’-)


Hebert Gutiérrez Morales.

jueves, 26 de febrero de 2015

Y, entonces, sonrió

“Y, entonces, sonrió. Fue en ese momento exacto que sabía que ya había valido madres todo porque, a partir de ese momento, ya nada volvería a ser igual” – Hebert Gutiérrez Morales.

Rocky: La banda sonora.

Después de este ensayo escribiré mis impresiones sobre una de mis películas favoritas de todos los tiempos: Rocky. Parte vital de dicha filmación es la banda sonora, una de las mejores en la historia del cine, desde mi muy particular punto de vista.

En el ensayo original empecé a analizar a consciencia cada track, porque las melodías las tengo memorizadas ya que el Soundtrack lo escucho con relativa frecuencia. Pero, hubo un punto, en donde la banda sonora ocupaba una parte considerable del escrito, así que decidí tomarla y darle forma en su propio ensayo, para dedicarme 100% al filme en el otro y dedicar éste a su música..

Aunque la saga de Rocky da obras muy espectaculares en sus entregas avanzadas como “Eye of the Tiger” de Rocky III o “War” en Rocky IV, creo que la banda sonora de la primera entrega es, por mucho, la más completa, la más artística, la más íntima y la más memorable.

La obra de Bill Conti es una belleza, está hecha a la medida de los momentos melancólicos, íntimos, cruciales y heroicos del filme, y todo eso lo plasmó en 13 tracks que no rebasan los 40 minutos, pero aquí la calidad pesa mucho más que la cantidad.

Además de la ultraconocida “Gonna Fly now”, que es clásica al momento de pensar en himnos a la motivación y la búsqueda de la gloria, hay otras que me gustan más. Voy a analizar cada track en el orden en que aparecen en el disco.

Gonna Fly now” es uno de las expresiones icónicas y culturales que esta película ha dejado en el inconsciente colectivo, junto con las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia o el mítico grito de “¡ADRIAN!”.

El entrenamiento de Rocky resulta aún más inspirador gracias a esta melodía, cuya parte instrumental es más importante y elocuente que las escasas intervenciones vocales, así como en la mayoría del Soundtrack.

Pero esas breves frases son las ideales para complementar el mensaje de esta maravillosa obra, misma que me emociona sin importar cuántas veces la haya visto antes y, por breves momentos, yo también creo que puedo volar.

Cada vez que salgo a correr y debo subir algunas decenas de escalones (siempre procuro tener escalones que subir cuando corro), no puedo evitar pensar en Rocky subiéndolas al ritmo de esta canción, y entonces también aumento mi ritmo para sentirme poderoso como mi héroe.

Casi cuatro décadas han pasado desde su lanzamiento y, hasta el día de hoy, “Gonna fly now” sigue siendo tan vigente y popular en el inconsciente colectivo por todo lo que representa: un himno que te insta a liberar esa grandeza que todos tenemos dentro, pero que pocos logran sacar.

Philadelphia Morning” es simplemente perfecta. El Sr. Conti supo reflejar de manera exacta el sentimiento tan puro, tan callado, tan íntimo y tan esperanzador que representa estar solo en la madrugada, recorrer las calles abandonadas en busca de tu sueño, en un sacrificio que hace con gusto por el compromiso de alcanzar tu meta.

Cada tercer día corro de madrugada, al salir de la casa, invariablemente suena dicha melodía en mi cabeza, incluso la llego a imitar con mis labios cerrados. Sé que es estúpido, pero hacer eso me hace sentirme un poco menos solo, me inspira la imagen de Rocky recorriendo solo las calles, y me motiva a dar lo mejor en el camino que voy a empezar.

Esta canción está llena de tranquilidad y de esperanza. Inicia muy lenta pero, al igual que cuando amanece, va agarrando vida con el avanzar del camino de Rocky. El inicio es duro, es difícil, uno preferiría estar en su cama calientita en lugar de correr por las frías calles, pero hay un motivo más valioso. Ese compromiso, ese sentimiento se refleja en la melodía, una muy personal, muy tranquila pero con una presencia impresionante.

Going the Distance” es algo que te llena el pecho de emoción. La melodía que sirve para musicalizar la pelea entre Rocky y Apollo, con la cual se ve el paso de cada round entre una mezcla de imágenes. Este track muestra la valentía, el coraje, la decisión e inclusive el miedo de entrar en una batalla que, aunque no puedes ganar, debes afrontar. Y Rocky lo hace.

La música nos infunde el valor que Balboa tiene para afrontar a un rival más poderoso, con más confianza y todo a su favor. Pero Rocky aun así lo enfrenta, da lo mejor de sí, no se amilana y ataca de tú a tú.

El clímax llega cuando Apollo lo tumba en el asalto 14. Mientras Balboa intenta levantarse, Mickey le dice “¡Abajo! ¡Abajo! ¡Quédate abajo!”, pero Rocky ha llegado demasiado lejos como para quedarse abajo, es su momento y no va a acabar así, sin pelear, incluso morir si es necesario, por lo que debe levantarse y continuar peleando.

Y el gladiador emerge, ante la mirada de una Adrian que angustiada ve la escena a la distancia, y Rocky llama a Apollo, mismo que acude al encuentro sin poder creerlo. Balboa, al ritmo de la música, golpea a Creed con todo, lastimándolo seriamente, diciéndole con esos golpes “Ni te atrevas a pensar que me has ganado. ¡Aquí estoy y seguiré en el asalto final!” La canción se coordina con la campana final del episodio cerrando una de las etapas más emocionantes de todo el filme.

Reflections” es posiblemente la canción más setentera del disco. Tiene ese toque proxeneta, con esos ritmos muy típicos de las series televisivas de dicha década. Está rica la melodía pero, tampoco voy a mentir, es de mis menos favoritas, porque es demasiada ordinaria, nada especial como el resto, tal vez por ello me cuesta identificar en qué parte del filme aparece.

Claro que tiene sus momentos relevantes cuando la escuchas, como ese sonido tan característico alrededor del minuto dos que, perdón por mi ignorancia, no sé cómo describirlo: sería como una onda o como una trompeta invertida o algo así que, al escucharlo, en automático te remonta a los 70’s.

Marines’ Hymm / Yankee Doodle”, canción que tampoco encaja en la magnificencia de la banda sonora. Digo, sin duda ha de ser muy representativa del espíritu festivo gabacho pero, para mí, es demasiado gringa y, tal vez por ese motivo, me desagrada en exceso, por lo que no comentaré más al respecto.

Take you back” canción callejera que escucha Rocky después de vencer a Spider Rico. En el filme el momento es breve pero es agradable. La melodía está rica. Es una especie de Soul callejero que te atrapa de inmediato, por lo real que es.

Es casi imposible que la escuche y no empiece a moverme a su ritmo tan pegajoso. La melodía completa vale mucho la pena, porque nos muestra esa riqueza de sentimiento que le imprimen los negros a sus expresiones musicales.

First Date” es, por mucho, mi favorita del disco. Melodía que acompaña a Rocky y Adrian en esa primera cita en la que la inseguridad, la expectativa, la timidez y la incertidumbre afloraban de manera evidente pero, con el interés de Rocky, a pesar de sus malas bromas, se fue aligerando el ambiente.

Es una obra musical tan elocuente que no necesita de línea alguna, el tono de la música lo dice todo, porque nos plasma ese ambiente de timidez, de expectativa, de ternura, en donde dos personas que anhelan conocerse, al mismo tiempo, tienen algo de miedo por hacerlo, tal vez porque sus corazones fueron dañados previamente o, tal vez, porque ya se cansaron de soñar en vano.

Conforme va avanzando la melodía, vemos cómo se va haciendo un poco más avivada, sin perder ese toque de romanticismo y complicidad. Sin perder esa esencia tierna y bella que uno percibe en una primera cita anhelada por los dos o, en este caso, por lo menos por Rocky.

You take my heart away” canción que siempre me encantó pero que, casualmente, no tenía clara la parte del argumento en que iba. Fue hasta esta última vez que la vi, en el cine, que descubrí que acompañaba a Adrian y a Rocky en su primer beso, ése que resulto tan bonito para terminar siendo apasionado, liberando todas esas ganas, toda la expectativa y el miedo que traían desde hace tiempo el uno por el otro.

La canción en sí es muy linda, la letra me encanta, la melodía es tanto romántica como movida, la interpretación instrumental y vocal son excepcionales. Una de las pocas melodías cantadas del Soundtrack que, aunque es diferente, encaja a la perfección en la historia y su banda sonora.

Fanfare for Rocky”, en su primera parte, es la que nos sirve de presentación de la película. Esta melodía es como un resumen de toda la historia en sí. Siento que representa cada parte del argumento. Es heroica pero diferente de las otras. Las trompetas sin duda son lo más relevante.

La estructura es la más variada, tiene partes tranquilas, festivas, retadoras. No sé, es emocionante pero como que te lo van dosificando. Es todo un enigma para mí, aunque la disfruto mucho, no sé por qué no la dejaron en su totalidad en el filme, ya que es muy completa. Tal vez no la incluyeron toda por el ritmo festivo, y eso lo entiendo, pero la parte heroica la pudieron explotar perfectamente en otras varias escenas.

Butkus”  me encanta, muestra toda esa vida, alegría y fuerza que tenía la mascota de Stallone en la realidad. Era un perro fuerte pero, al mismo tiempo, muy cariñoso. Se dice que las mascotas se parecen a sus dueños, o viceversa, sin duda alguna la personalidad de Butkus era la de Stallone y el hecho de que le hayan dedicado este track tan emocionante y vital es un homenaje muy bello al perro de Rocky/Stallone.

Se ve la alegría del can cada vez que interactúa con su amo en la filmación, y eso es algo que siempre me ha conmovido, sin importar que estuviera en la tienda de mascotas, que aullaran juntos o que salieran a correr por las calles. La escena en la que Adrian se lo regala a Rocky, podrá ser de poca importancia pero, para mí, fue una de las más bellas y emocionantes del filme.

Alone in the Ring”, Balboa no puede dormir la noche previa al combate, y va al Spectrum, a ver si dicha visita lo tranquiliza un poco. Se da cuenta que sus calzoncillos tienen los colores invertidos pero, como le responder Jergens “¿Acaso eso tiene alguna importancia?” Aunque es un detalle insignificante, para Rocky es un mensaje que tiene claro: Eso no pasaría con Apollo, pero sí con un Don Nadie.

Estar solo en el Ring le sirve a Rocky para entender que, aunque no tiene probabilidades, también es una ventaja, porque nadie espera nada de él . . . .sólo él mismo. No quiere ser el vago que cayó en tres rounds contra Apollo, ya quiere dejar de ser un perdedor. Esa visita en el Ring lo movió, y después desahogo sus miedos e ilusiones con una Adrian que yacía dormida en su departamento.

The final bell” que, como indica su nombre, pone fin al combate. Mientras Rocky y Apollo se comprometen en que no habrá revancha, arranca la canción. Todo es una locura, la gente aplaude a Rocky, los medios quieren entrevistarlo, sus fans quieren felicitarlo, pero a él sólo le interesa una cosa: ver a su amada, compartir ese momento en que todo ha terminado, en que por fin venció sus miedos y, aunque hay mucha gente a su alrededor, él sólo quiere ver a Adrian, y grita desesperadamente su nombre “¡ADRIAN! ¡ADRIAN! ¡ADRIAN!”

Es remarcable cómo esta canción está estructurada fielmente a la escena, la emoción de todos los que rodean a Rocky, la desesperación de éste, el recorrido frenético de Adrian y el encuentro de los enamorados.

El cierre es perfecto, el sentimiento es puro y la emoción llena la pantalla y los lagrimales de los espectadores. Ambos se dicen “¡Te amo!” y se funden en un abrazo que coincide con el final de la canción y de la película. Una escena tan conmovedora que a uno se le queda clavado en los ojos, en los recuerdos y en el corazón.
 
Rocky’s reward” es la canción de los créditos. Es la más artística, la más instrumental, la más virtuosa y una de las más bellas de todo el soundtrack, tal vez después de “First Date”.

Un tributo a un hombre que hizo lo máximo, que merece reconocimiento, que merece cada aplauso, porque luchó, le costó sangre, sudor y lágrimas, pero demostró su valía, y a partir de entonces nadie lo podría llamar vago o fracasado, porque acudió a su cita con el destino y logro entrar a los anales de la historia, aunque no haya ganado la pelea, ganó trascendencia.

Sólo por esta película, y su Soundtrack, me he prometido que algún día voy a conocer Filadelfia, subir los escalones de Rocky, recorrer sus calles (y hacerlo de madrugada de ser posible), además de sacarme una foto con su estatua. Sé que la ciudad ha cambiado cuatro décadas después de que se filmó esta historia pero, para mí, ese lugar es mítico, porque ahí se hizo grande Rocky Balboa.

Una banda sonora maravillosa para una película maravillosa. Gracias al Sr. Bill Conti por encontrar el sentimiento exacto para (casi) todas las melodías que musicalizaron un filme tan mítico, en gran parte, por la música que acompaño cada momento memorable.


Hebert Gutiérrez Morales

domingo, 22 de febrero de 2015

Buenas acciones con testigos

“En esta mustia sociedad, generalmente, se hace alguna acción buena o generosa si hay terceros que lo atestigüen” – Hebert Gutiérrez Morales

sábado, 14 de febrero de 2015

El amor de mi vida

“He encontrado al amor de mi vida, el problema es que ella aún no sabe que también ya me encontró” – Hebert Gutiérrez Morales.

jueves, 12 de febrero de 2015

Buffalo y Niagara

            (Si les interesa visitar la maravilla natural que son Las Cataratas del Niágara, pueden encontrar diversos paquetes de actividades en www.visitarniagara.com que una guía 100% en español de este lugar tan bello)

            En Septiembre pasado fuimos a ver, en el estadio Ralph Wilson, el partido entre los Miami Dolphins (mi amado equipo) y los Buffalo Bills (el amado equipo de mi amigo Poncho), además de visitar las mundialmente famosas cataratas del Niágara.

Cronológicamente me tocaría escribir sobre el viaje a Manhattan, que fue antes que el de Buffalo, pero como Nueva York da para una trilogía larga, preferí saltármelo.

De hecho, no iba a escribir sobre esta visita de tres días a esta pequeña ciudad fronteriza y a las famosas cataratas del Niágara. Aunque fue un viaje interesante, iba con incertidumbre y preocupación sobre aspectos sentimentales, que me impidieron enfocarme al máximo y no hice ninguna grabación y/o anotación que me diera luz para hacer un ensayo.

Pero viendo las fotos y recordando cuándo las tomé, me di cuenta que había muchos aspectos rescatables, tal vez no para hacer una trilogía como lo hice en San Francisco o Berlín, pero sí para sacar un ensayo, así que empecemos.

Uniformidad en los Suburbios

Íbamos caminando en busca de un lugar donde comer, y de pronto tuve una sensación de Deja Vú “Ya he estado aquí” fue lo que pensé, hecho que era imposible, porque era mi primera vez en dicho lugar. ¿De dónde venía dicha impresión? De lo similares que son los suburbios en Estados Unidos

Esas grandes calles, grandes estacionamientos, plazas enormes, pequeñas islas de negocios, rodeado de árboles, y justo dando la vuelta empiezan las zonas habitadas. El mismo diseño, la misma distribución, los mismos negocios, todo, absolutamente TODO, es igual en los suburbios de Miami, Orlando, Las Vegas y Buffalo. No puedo decir los mismos de San Francisco, Chicago o Nueva York, en primera porque son urbes enormes con una personalidad muy propia en las que, además, nunca visite las zonas conurbadas, aunque no dudo que sean muy parecidas.

Ahora que lo pienso, el mismo efecto me pasó en Alemania, sobre todo en el primer viaje, en donde iba a poblaciones distintas pero en las zonas más tranquilas, menos comerciales o turísticas, el paisaje era muy parecido. Ya ni menciono México, como lo comente en los escritos de Chiapas, fuera de las zonas turísticas, comerciales o céntricas, las poblaciones presentan una estética muy similar al resto del país.
A bordo del Maid of the Mist

Es interesante constatar cómo la cultura permea hasta en la forma en que están estructuradas las poblaciones.

            Transporte público en ciudad pequeña

            Como mencioné en los casos de Berlín y San Francisco, así como lo haré en los de Nueva York y Chicago cuando los publique, el transporte público en las grandes urbes del primer mundo es simplemente genial, con una puntualidad inmejorable a un costo barato y de manera segura y eficiente.

            Teniendo eso en mente, me rehusaba a rentar coche, Poncho me preguntaba si teníamos que rentarlo y, neciamente, le contestaba “No es necesario Ponchorris, créeme que podemos llegar a cualquier lado en el transporte público”. Sin embargo, mis investigaciones previas en la red no me indicaban eso, en cualquier lado que consultaba me recomendaban rentar coche “No es posible” pensó el dogmático de mí “El transporte público en el primer mundo es una maravilla” me seguía repitiendo.
Bañado por las cataratas

            Efectivamente, el transporte público del primer mundo es una maravilla . . . en las ciudades grandes. Buffalo es pequeño, con pocas rutas de camión que pasan muy espaciadas, por lo que nos vimos obligados a rentar un auto para movernos (mi necedad no costó una renta más cara de la que hubiéramos conseguido en Internet – Perdón Ponchorris -_-U)

            Buffalo: Ciudad Austera

            Este fue mi primer viaje al Gabacho en el que no visite una ciudad popular, al contrario, la gente me decía cuando se enteraba “¿A qué demonios vas a Buffalo?” es más, muchos ni sabían que estaba en el Estado de Nueva York.

            Me gustó ver un Estados Unidos diferente, no tan “fancy”, más terrenal, más verdadero. Obvio me gustan las grandes ciudades con mucha producción, pero el ver una austera también tiene su encanto cultural, sobre todo cuando estaba acostumbrado a ver la parte atractiva de los gabachos.

No conocí toda la ciudad que, seguramente, tiene sus atractivos turísticos pero, de lo poco que pude ver, Buffalo me pareció una ciudad sencilla (tirándole a pobre). Las casas, los autos y hasta los centros comerciales no mostraban esa estética que he visto en otros lugares en nuestro vecino norteño. Lo poco que vi se veía austero, limpio, pero no con mucha producción, mantenimiento o embellecimiento.

Este fenómeno también lo vi en el estadio, sobre todo en los jerseys viejos de los aficionados a los Bills, y muchos no eran por Vintage, porque ya se veían desgastados por tantos años de uso. Además no eran de jugadores leyendas, este detalle me indicó que tenían el jersey por necesidad, no por fanatismo a un jugador que pasó con más pena que gloria por su equipo.

Otro detalle fue que mis guantes llamaban mucho la atención (aunque eran de los Delfines), de hecho e preguntaban en dónde me los había comprado. Esto me resultó bastante curioso: la NFL es la liga gringa por excelencia y me pareció increíble que no hubieran unos guantes así de los Bills en su ciudad (y de hecho no los vi). Tal vez por ser una ciudad lejana, pero me parecía inconcebible haber comprado mis guantes en México y que en una ciudad NFL no hubiera dicha mercancía.
En el Hurricane del Cave of the Winds

Gente decente y amable

            Tal vez la mayor sorpresa que me lleve en Buffalo fue la amabilidad de su gente, en verdad remarcable. Ésa es la contraparte contra las ciudades grandes: al ser un pueblo chiquito, la gente tiende a ser más cálida y receptiva.

Seguramente porque no hay mucho turismo (los que van a las Cataratas se van directo a Niagara o al lado Canadiense). Por lo mismo no hay muchos latinos, y es que nos trataron excepcionalmente bien, cada vez que se enteraban que éramos mexicanos, se volvían aún más amigables. Ciertamente, no vimos más latinos en la ciudad, sólo en las Cataratas.

De hecho fue aún más remarcable el fenómeno con mi persona (moreno y con pelo chino) que con Ponchorris (que parece gringo), porque la gente interactuaba más conmigo (a pesar de llevar el jersey de los Dolphins) que con mi amigo (a pesar que vestía el de los Bills). Supongo que para ellos era una novedad ver a alguien como yo. El caso es que estas personas estaban más dispuestos a hablar, al ser pequeño Buffalo, no están tan “apurados” o “estresados” como en ciudades grandes.
En el Estadio Ralph Wilson

Afición leal

A diferencia de Miami o Chicago, en donde la afición es muy “villamelona” y sólo apoyan al equipo cuando va bien y le da la espalda cuando va mal, la afición de Buffalo es leal como pocas. Obvio también tiene que ver que sea un mercado chico y que no tengan exceso de equipos como en otros lados (sólo tienen equipos de NHL y NFL), pero la gente en verdad quiere a sus Bills.

Aunque eran mis rivales, en verdad sentí toda la pasión que ponían en cada grito, en cada aplauso, en cada expresión. La sensación en el estadio fue algo que pocas veces he vivido en un evento deportivo, porque la gente apoya a su equipo siempre.

Al final del encuentro, mismo que ganó el local, estábamos sacándonos unas fotos, cuando se me acercó alguien del Staff del estadio y amablemente me pregunto por mi experiencia en el mismo. Obviamente no estaba feliz con el resultado pero, con este tipo de detalles, gente interesada en cómo te la habías pasado, hicieron que mi opinión de la gente de Buffalo fuera valorándose aún más.
 
En el Cave of the Winds
Las Cataratas

Aunque fui por el partido de americano, sin duda alguna, lo que más valió la pena del viaje fue la visita a las mundialmente famosas cataratas del Niagara. Un lugar con una belleza natural impresionante.

Se dice que la mejor vista está del lado canadiense, pero nos dolió el codo pagar una visa para sólo pasar unas cuantas horas. Sin embargo, eso no afectó nuestra visita, porque del lado gabacho también te diviertes bastante y las vistas también son muy bonitas.

Nos subimos al “Maid of the Mist”, un barco que te lleva frente a las cataratas. Aunque fuimos en Lunes, había una cantidad grande de turistas, sobre todo asiáticos. Así que el aperre para las fotos estuvo bueno, más considerando lo poco educados que se mostraban tanto chinos como hindúes al comportarse muy egoístas, poco conscientes de su alrededor y con nulo sentido común para comportarse con civilidad.
Junto a las Cataratas Americanas

Se critican muchas actitudes racistas del primer mundo contra algunos extranjeros, pero al ver que, tanto chinos como hindúes, eran muy maleducados o imprudentes, se metían en las colas, no te decían “perdón” ni “con permiso”, te pedían cosas sin decir “por favor”, y demás actitudes descorteses, uno puede entender por qué no son tan populares, no sólo a nivel Gabacholandia, sino a nivel mundial.

Bajando del Barco, fuimos junto a las “Cataratas Americanas”, lo cual resultó muy divertido, porque había un mirador al lado y sentías todo el rocío empapándote, además de que se veían unos arcoíris locales que adornaban chido las fotos.

Después fuimos a la Isla de la Cabra en donde me interesaba mucho tomarme una foto en el monumento a Nikola Tesla que, para mi decepción, era prácticamente ignorado por los visitantes. Esperaba tener que aperrarme para sacar la foto pero no fue necesario ya que a nadie más le interesaba la estatua del inventor serbio. Es una pena que una mente tan brillante y adelantado a su época tenga tan poco reconocimiento popular, tanto que hasta murió en la miseria y endeudado, mientras que todos los aplausos se los llevaba Edison, pero en fin, ya me desvié del tema.
Junto al buen Nikola Tesla

De ahí bajamos al “Cave of the Winds”, un trayecto debajo de la cascada “Velo de Novia”. Uno podrá decir “¿Qué de maravilloso puede tener pasar frente a una cascada?” Y es verdad, de entrada suena como nada del otro mundo pero, estando ahí abajo, la diversión es enorme para una actividad tan “simple”. Mi teoría es que el contacto con la naturaleza de inmediato nos pone de buen humor, sobre todo cuando es una expresión tan potente y revitalizante como que te caiga el agua de una catarata a tus espaldas.

Bendito Whatssapp

En San Francisco Augusto me odio por utilizarlo, en Nueva York vi que Luis dependía más que yo de él. En Buffalo, el Whatssapp ayudó a la convivencia sana entre Poncho y yo. A veces yo puedo sacarlo de quicio, a veces él me saca a mí. Por eso, en las noches, era una bendición el Wi-Fi del Hotel, porque nos desconectábamos y podíamos reportar lo vivido a nuestros seres queridos en México.

Decía Mark Twain que un viaje de una semana era la prueba determinante para saber si quieres u odias a alguien. Por fortuna ahora existe el Whatssapp y nos da el chance de darnos un break mutuo y mantener sana la relación. Sé que esto que escribí debería darme pena por la idiotización a las que nos sometemos con estos artificios tecnológicos pero, en ocasiones, son necesarios para no matarnos mutuamente.
Demasiada comida

Gringadas

Con el paso de las visitas a Estados Unidos, en total ya llevó 8 en cuatro años, no puedo negar que cada vez le voy encontrando más agrado al visitarlos (de lo contrario no lo haría tan seguido), sin embargo, sigue habiendo aspectos que me siguen resaltando, sin importar las veces que los visite (y me alegro de aún no acostumbrarme a u manera de ver la vida).

Miren que se los dice un tragón de abolengo, pero la comida en Gabacholandia es abundante con ganas. De hecho en nuestro primer día, no pude acabarme mi plato, algo inusitado en mi existencia, porque era enorme, una auténtica obscenidad. Me alegra ver que aún hay culturas en las que mi manera de comer sería considerada “mesurada” aunque, pensándolo bien, creo que no me debería alegrar eso ¬_¬U.

El lugar en donde nos sirvieron dichos platillos fue un bar de alitas clásico de por allá. Establecimientos que ves en las películas y, cuando finalmente entras a uno real, el sentimiento es especial, sin tener que ser un lugar famoso pero, como ese estereotipo te lo están enjarete y enjarete en películas, programas, vídeos y demás, entrar a un lugar de esos no deja de ser significativo.

Otro Restaurante muy gringo, pero de otro estilo, fue “Friendly’s”. Un lugarcito cercano a nuestro hotel, del estilo que podías ver en la tiras de “Archie” o en “Back to the Future I”. Tanto la comida, el trato, el ambiente y hasta el precio del lugar me encantaron, fue una lástima que sólo comiéramos ahí en una sola ocasión.
 
En el Liberty Park
Finalmente, la gringada máxima la vimos en el “Parque de la libertad” o “Liberty Park”. Un pequeño Parque hecho para reconocer los triunfos bélicos y morales de los gabachos, como sus victorias en las guerras mundiales, en el medio oriente o como se sobrepusieron al golpe del 11 de Septiembre (algún día escribiré de este último tema en particular). Algo que corroboro en cada visita a un estadio de la NFL, y que también vi en este parquecito, es que los gabachos idolatran a sus fuerzas armadas con una devoción impresionante.

Conclusión

Las Cataratas del Niágara es un lugar que sin duda vale la pena conocer, y para ello no deben conocer Buffalo. Sin embargo, aunque fueron pocos días de estancia, vale la pena experimentar la amabilidad y calidez de esta gente.


Hebert Gutiérrez Morales.