domingo, 31 de agosto de 2014

Man in the Mirror: ¿Homenaje a Michael Jackson?

            En teoría este escrito iba a salir desde Marzo, a mi regreso de Las Vegas porque, en teoría, iba a ver el Show del Cirque Du Soleil en el Mandalay Bay de Michael Jackson (MJ a partir de este momento) pero, por cuestiones que prefiero no recordar, acabé viendo una imitación bastante decepcionante en el Río. Sin embargo, tuve la oportunidad de ver “Michael Jackson: The Immortal Tour” en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México y quede muy satisfecho.

            Sin embargo, este ensayo no va a tratar sobre dicho espectáculo, el cual es altamente recomendable, y que disfrute horrores, superando mis expectativas. Nop, el escrito es un homenaje al hombre que inspiró dicho show, un ídolo de mi infancia y esto me lleva a la siguiente aclaración.

            Según yo dejé de ser un seguidor de MJ desde hace unos 20 años, por lo que este escrito lo guía principalmente el niño que vive en mí, aquél que se vuelve a emocionar con las canciones que MJ interpretaba en los 80’s, el mismo ser imberbe que aún confía en su honestidad y congruencia, el que le creía su pensamiento tipo Peter Pan porque a pesar de ser ya adulto, su comportamiento seguía siendo el de otro infante. Mi versión infantil que aún cree que los casos de abuso sexual fueron viles extorsiones (y al parecer así fueron), a diferencia de mi adulto que lo pone en tela de juicio; el mismo infante que vio innumerables veces sus vídeos y películas mientras intentaba hacer el Moonwalk (el cual nunca me salió hasta la época adulta)


El pequeño Hebert que le escribe al que fue su artista preferido durante una década y que volvió a resurgir el día de su muerte, en el cual derramó unas lágrimas y le reprochó al adulto por privarlo de su arte muchos más años de los que lo gozó; porque ese niño quería crecer con MJ pero, irónicamente, el destino de ese niño era permanecer en su infancia, al igual que su ídolo.

En los 80’s todos queríamos ser como MJ: sus canciones eran la onda, tenía estilo, sacaba videos impresionantes y parecía que todo lo que tocaba se volvía oro. En ese entonces no sabía que él había sido famoso desde su más tierna infancia.

Joe Jackson, el padre de Michael, era un auténtico hijo de puta: mujeriego, borracho, violento, codicioso, drogadicto e inhumano pero, probablemente, su mayor pecado fue el explotar a sus hijos desde pequeños y privar a Mike de una niñez normal a partir de los seis años.
 
Michael y Janet
Aunque, siendo honestos, tal vez sin la intervención de su padre, hoy no tendríamos las canciones de MJ disponibles, lo cual hubiera sido malo para sus fans pero, irónicamente, bueno para él. Aunque no hubiera trascendido, pero ¿qué vale más? ¿Trascender o llevar una vida tranquila? Ya trataré el punto más adelante.

Durante el show del Cirque Du Soleil, hubo una parte en que pasaron una presentación en vivo del niño MJ cantando “I’ll be there” misma que me conmovió hasta las lágrimas. Y es que capté toda la dulzura e inocencia que tenía el pequeñuelo, y me dolió de manera retroactiva que ese pequeñín tuviera que experimentar toda la podredumbre humana y que, muy probablemente, también haya acabado corrompiendo su alma en sí.

Creo que todos tenemos algo de qué quejarnos de nuestra infancia, pero si analizamos la de MJ, podríamos encontrar explicación a muchas acciones de su vida adulta. De entrada pertenecía a los Testigos de Jehová; como ya he expresado en otras ocasiones, estoy en contra de las religiones, porque considero que lucran con la fe humana.


Aunque le tiro con todo al catolicismo, ya que es la religión que me tocó ejercer hasta los 15 años, no creo que sea la peor que existe. Una de las que considero más nocivas son los Testigos de Jehová, porque me parece una de las más retrogradas, perjudiciales y molestas que existen (igual y un día les dedico un escrito).

Entonces, tenemos al pequeño MJ que, por un lado, recibe todo el bagaje y programación de su madre y su religión, por el otro, es obligado a ver cómo sus hermanos mayores y su padre fornicaban con las grouppies de la banda en el camerino además contempla cómo bebían y se drogaban, algo que obviamente se tenía que tragar (por amenaza de Joe) y lidiar con estos pedos existenciales y morales desde una mente infantil. ¿Se imaginan el daño psicológico que recibió MJ desde pequeño?

Jugándole un poquito al psicólogo, la manera de MJ de protegerse de tanto impacto emocional fue congelándose en su interior, quedándose como niño eternamente, y de ahí que anhelara ser como Peter Pan y nunca envejecer, por eso se compró su pequeño mundo enclaustrado en el Rancho “Neverland”.
 
MJ en el 2000 según revista Time de los 80's
Y voy a seguir suponiendo, casi me atrevería a afirmar que MJ no actúo con doló en los supuestos abusos sexuales a los niños. A un nivel MJ quería tener amigos de su edad (mental), el problema es que ya era adulto y cuando lo eres, el andar toqueteándote con niños es un delito, sea o no con mala intención.

¿Por qué me atrevo a hacer suposiciones tan aventuradas? Primero, porque es mi blog y escribo lo que se me pega en gana (ñaca, ñaca) pero también me baso en la canción “Childhood”, ¿alguien ha sentido la honestidad con la cual la cantaba? Dentro de todos los sencillos de MJ que me gustan (y miren que son decenas), creo que los que son interpretados con más honestidad son “Man in the Mirror”, “Gone too soon” “I’ll be there”  y “Childhood”.

Esta última me parece una expresión desesperada de MJ de reclamarle al mundo “No soy un monstruo ¿Por qué me tratan como tal?” Y entiendo su desesperación, porque antes era tratado como Dios y se le aplaudía todo lo que hacía, para después ser tratado como un paria y ser señalado hasta por respirar. No me imagino el golpe sentimental y al ego que debe significar eso.
 
Moonwalker
¿Y por qué creo que MJ era un niño? Por su asexualidad. Me explico. Dejando matrimonios ficticios de lado ¿recuerdan si MJ sostuvo una relación sentimental con alguna fémina? Tenía amigas, pero nunca se le vio sinceramente en una relación de pareja con alguien, y no se veía que lo intentara siquiera. Mi lectura es que, como niño que era en esencia, no estaba interesado en las mujeres adultas, él sólo vivía obsesionado con su niñez prostituida por el mundo del espectáculo.

Ahora, no estoy diciendo que fuese inocente del todo, porque muchos pueden argumentar lo déspota que era con sus colaboradores y/o empleados, pero eso no tiene que ver con la edad. Cuando uno es víctima del “Power Trip”, generalmente se pierde el suelo y se cree iluminado de manera celestial. Y si consideramos la popularidad de MJ a lo largo de su carrera, hubiera sido un logro remarcable que se hubiera mantenido sencillo en su manera de ser, sobre todo si consideramos que no tuvo una base familiar sólida y desde pequeño fue expuesto a las perversiones de la farándula.

A estas alturas es factible que alguno de ustedes me cuestione “¿Y por qué no hablas de su obra musical?” Y para muchos podría ser verdad que la música que dejó MJ fue lo más valioso pero, con el paso del tiempo, he aprendido a identificar que eso no es cierto.


Si somos honestos, la música de MJ es bastante sencilla, nada del otro mundo. Pero antes de que alguien quiera arrancarme la cabeza, no fue su música lo que marcó época sino lo que rodeo a sus interpretaciones. MJ tenía carisma, estrella, talento y una especie de Sex appeal musical que lo hacía simplemente irresistible a las masas.

Aunque las canciones eran sencillas, su manera de interpretarlas las hacían remarcables, los vídeos, las coreografías, sus invitados en las canciones, las producciones, los conciertos, el misticismo que le imprimía. No importaba que el producto fuese estándar, el sello que MJ y su equipo le ponían a cada producción te rendían de inmediato como aficionado, quedabas idiotizado por toda esa magia que le imprimía a cada obra.

Y ése era el talento de MJ: la magia con la que interpretaba. Vamos, las letras no eran algo del otro mundo, pero el sentimiento que les imprimía hacían que te sintieras malote, cool, peligroso, alegre, sexy, intrépido, romántico, inocente, infantil, melancólico, solidario y tantos y tantos sentimientos y sensaciones tan auténticas y profundas que MJ nos regalaba con cada una de sus canciones.


Por eso era el Rey del Pop, porque su música era la más popular. Es triste de aceptar pero, en realidad, es menor el porcentaje de audiencia que busca algo de contenido en las canciones, la mayoría sólo se dejan llevar por una melodía pegajosa y diferente pero, al mismo tiempo, conocida, esa combinación que la hace “Pop”-ular.

Conforme crecía fui encontrando artistas que tenían música excepcional y letras con contenido profundo, la mayoría de ellos de la Gran Bretaña como Genesis, Annie Lennox, Keane o U2. Pero MJ tuvo un éxito inigualable en el planeta, que alcanzó el grado de ícono cultural mundial, y eso es algo que hay que reconocer sin importar si las letras eran o no profundas.

Una muestra de ello la presencie en hace unos meses en Berlín, ciudad en la que se dio el bochornoso incidente de MJ y “Blanket” en el balcón del Hotel Adlon. Como mencione en los escritos sobre las expresiones artísticas berlinesas, me encontré con un par de homenajes callejeros para MJ, uno muy fanático (poniendo a MJ como un ser divino) y otro más íntimo y bonito en el Tiergarten, en donde se le montó una especie de ofrenda.


Ambas muestras de amor se dan tras cinco años de su muerte, pero aún está vigente en los recuerdos de muchas personas (algunos seguimos escuchando su música hoy en día). Quiero pensar que este escrito tiene en algo en común con esas dos muestras de cariño en Berlín: homenajear a alguien que hizo nuestra vida más divertida y gozosa con su obra.

¿Por qué escribo este homenaje a Michael Jackson hasta ahora? En primer lugar porque no tenía el blog cuando murió y, en segundo lugar, por tener algo de respeto. Para no ser parte de todos esos villamelones (de los cuales tal vez soy uno) que inicialmente lo señalaban y, con su muerte, lo alababan sin límites; muestra inequívoca de la fantochería, prostitución, intereses ocultos y oportunismo de la humanidad. Escribo esto hasta ahora porque ya pasó todo el furor y comercialismo que surgieron tras su partida, así puedo aspirar a que mi ensayo sea más valioso y auténtico y no ser parte de una ola despreciable y fétida de homenajes falsos o convenencieros.

Puede que suene irreal pero recuerdo que, justamente, un día antes de la muerte de MJ, estaba leyendo una nota sobre sus múltiples presentaciones en Londres, además de la posibilidad de una gira mundial que lo trajera a México. En ese momento me dije a mí mismo “Mí mismo, aunque ya no soy fan, vamos a darnos el lujo de verlo en esta ocasión, por todo lo que me quedaste a deber desde puberto”


Cuando recién murió, por todos lados se escuchaban sus canciones y yo, que escuchaba periódicamente una carpeta con su música, dejé de acceder a ella unos meses para no contribuir a esa dinámica tan falsa y sucia por parte del mundo. Tal vez mi lógica sea extraña pero, a mí manera, le guarde algo de respeto en vez de ser parte de una reacción de moda a su deceso. Había disfrutado sus canciones durante mucho tiempo y no era necesario que muriera para que lo escuchara. Por eso, cuando pasó la euforia, volví a escucharlo de manera tranquila, en vez de enjaretársela a todo el mundo para que viera que era su fan, algo que había dejado de ser hace mucho tiempo, aunque una parte de mí siempre lo fue.

Me detengo tantito en este punto del fan. Mi amiga Lesly ya había visto el show y me dijo “tocaron muchas canciones que no conocía”, así que con esa mentalidad fui a verlo: esperando que tocaran muchas canciones nuevas. Cuando termino la función sólo hubo una que no conocía, todas las demás me las sabía de memoria, y eso que muchas de ellas fueron después de “Dangerous”, el último álbum con el que fui fan. Ahí me di cuenta que, aunque ya no era seguidor acérrimo, seguía en contacto con la música de MJ y eso me reconfortó un poquito.


Volviendo al tema anterior, ni siquiera el Rey del Pop, el artista con los álbumes más vendidos de la historia, uno de los más importantes del siglo pasado, con todo su carisma y todo su talento pudo vencer la ambición del monstruo mediático, el mismo que le ayudo a crear su reino fue quién se lo derrumbó y, tras su muerte, se lo volvió a edificar. Ahí quedó demostrada la nula ética de la gran mayoría de los medios de comunicación, no voy a negar o afirmar que el caso de pedofilia de MJ, pero sí es verdad que se ensañaron en exceso con la cobertura del mismo. Entre más grande es la presa, mayor es el dolo con el cual se aferran de él.

Al ser una figura tan importante, gran variedad de medios de comunicación se enfocaron obstinadamente en el caso y lo estuvieron acosando, acusando y agobiando al punto de terminar con una de las carreras más brillantes del mundo musical.

Una de dos: o MJ era un mitómano encabronadamente grave, a tal grado que se creía sus mentiras o, en verdad, era un niño en cuerpo de adulto. Eso sólo él lo supo. También está la opción de que fuese bipolar, pudo haber tenido dos facetas (pervertida e inocente) que se intercalaban. Y es que no puedo creer en su perversión total, y es que el sentimiento que capto en “Man in the Mirror” no puede ser generado por un alma tan viciosa y corrupta como las de los pedófilos. Sólo que la depravación haya empezado después de grabar dicha canción, además de que resulta difícil encontrar una época tan prolífica para MJ como la que vivió entre los discos “Thriller”, “Bad” y “Dangerous”


En la desesperación por redimir su nombre, acabó ensuciando más su imagen. Y me refiero a toda la farsa que escenificó MJ al casarse con Lisa Marie Presley en un espectáculo de pena ajena por lo patético que resultó. Ni siquiera actuaban bien sus roles, por lo que el montaje fue deficiente. Recuerdo la primera presentación de la pareja en público, en una entrega de premios de MTV, cuando MJ la besó forzadamente, parecía que estaba besando la boca de su abuelita, porque ninguno de los dos lo estaba disfrutando a pesar de que, en teoría, estaban enamorados.

Otra muestra de este triste pasaje es la canción “She’s out of my life”, la cual en teoría escribió cuando ella lo dejó (o cuando terminó el contrato, mejor dicho), como no había un sentimiento auténtico que respaldara dicha melodía, en verdad no le compras lo herido que estaba con la partida de la heredera del Rey del Rock.

Dicen que no hagas cosas buenas que parezcan malas, esta pésima escenificación de una relación que reivindicara la imagen den Rey del Pop salió contraproducente. ¿Para qué fingir algo así si eres inocente? Casi apuesto que no fue idea suya, porque nunca se le notó ese gusto lascivo que casi todos los hombres tenemos hacia las mujeres, lo que confirma mi percepción de que era una especie de ser asexuado que vivía en su niñez.


Para mí, este lapidario proyecto debió ser idea de uno de sus malévolos asesores pero, como el que daba la cara era MJ, pues salió aún más perjudicado. Obvio, MJ también fue culpable al prestarse a tan triste espectáculo y, nuevamente, te hace preguntarte ¿Por qué hizo eso si se presumía inocente? Casarte con alguien para guardar las apariencias da mucho qué pensar. Tal vez por la desesperación de sentirse inocente y demostrarlo a cómo diera lugar.

Me entere que, algunos días después de su muerte, el niño (ahora adulto) del primer caso de abuso sexual, declaró que MJ era inocente y que su padre lo había obligado a sostener la historia de abuso sexual y así embolsarse los 22 Millones de Dólares que les pagaron para que retiraran la demanda. Se podría decir que fue un acto loable de este sujeto el confesarlo, pero sólo dejó a la vista lo asquerosa que resulto su familia y él mismo por guardar silencio tanto tiempo (aunque muchos digan que sólo era un niño).


En casos así ves lo podrida y corrupta que se ha tornado la humanidad. Por un lado un padre que se vale de la amistad de su hijo con un famoso para sacar dinero. Por el otro, los asesores de MJ (y él mismo) que acceden a pagar un monto considerable para que no se hable más del tema, lo cual fue inútil porque el mal ya estaba hecho, ya que actuaron como si en verdad hubiesen sido culpables.

Tal vez MJ estuvo hasta la madre de tanta falsedad y que muchos quisieran aprovecharse de él, aunado a su increíble bancarrota, posiblemente lo hicieron tomar una decisión radical: fingir su muerte.

Esta teoría me la sugirió Gaby, que me acompaño junto con Grace al show del Cirque Du Soleil que mencione al inicio del escrito. Ella dice que MJ sigue vivito y coleando. Su argumento es el más reciente sencillo que lanzó (mismo que no he visto, a pesar de que Twitter me acosa a cada rato para que lo vea). Este argumento es debatible, ya que los artistas graban muchas canciones que no son lanzadas y que luego se dan a conocer como “B-Sides”, así que no dudo que haya muchas canciones inéditas de MJ en espera de ser promocionadas.
 
MJ versus MJ
Sin embargo, es una posibilidad que en realidad este vivo y que sólo haya fingido su muerte, ¿Por qué? Por la fama en sí. No me puedo imaginar la vida cuando todo el mundo te está observando, el placer enorme que significa ver una película tranquilamente sin que nadie te esté fotografiando, hacer el oso en la playa con tus amigos, sin el peligro de que seas ridiculizado a nivel mundial, poder ser un cerdo con los modales en la mesa si se te pega la gana, llorar a gusto, inclusive ir al baño.

¡Qué hueva andarte cuidando de todo! Especialmente de lo que dices, en los 80’s llego un rumor que decía que MJ había dicho que prefería besar a una negra que a una mexicana. Tal vez lo dijo, tal vez no, se dice que era racista con los latinos, y es factible. No conozco a nadie que no haya dicho algo políticamente incorrecto en alguna ocasión, habemos quienes las decimos a diario, pero tenemos la tranquilidad y libertad de decirlas porque no somos figuras públicas y nadie nos va a señalar.

Ojalá MJ esté vivo y espero que nos haya timado a todos, ¿Por qué? Porque quiere decir que ya puede vivir en paz, lejos de tanta atención morbosa por parte de todos, y que tenga la vida tranquila que dejó de tener a partir de los seis años.


Al final, este escrito no se lo dedico al Michael Jackson ser humano, hecho que puede ser cuestionable gracias a todas las obras de caridad que realizó a lo largo de su vida, aunque también se puede entender por todo el dolor que causó a diversas personas del mundo de la música y a los teóricos casos de pedofilia que cometió. Y pongo teóricos porque nunca se llegó a un veredicto, en uno soltó una lana y el otro caso se desestimó. Se podría decir que “Si el río suena es que agua lleva”, pero también podemos ver el dolo con que los demandantes actuaron.

En realidad el escrito se lo dedico al artista que con su obra dio mucha felicidad a millones de personas alrededor del mundo, esos que nunca tuvimos contacto con él, pero que nos hacía felices con su arte. Cuando alguien contribuye a la alegría de tantos seres humanos en cada rincón del planeta, merece un reconocimiento por dicho logro.

Así que, desde mi corazón infantil: ¡Gracias Michael! :’-)

Hebert Gutiérrez Morales

La mujer que amas

"Ese momento trascendente en compruebas que la mujer que amas es indecisa e impredecible pero a pesar, o debido, a ello la aprecias más y sólo la quieres a ella, sin importar que haya muchas que sean más seguras o congruentes" - Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 30 de agosto de 2014

Lucy

            La vida te da sorpresas, unas malas y otras buenas. Creo que todos hemos visto alguna película de la cual esperábamos mucho y acabo decepcionándonos, lo cual es frustrante. Pero cuando pasa lo contrario es una sensación muy agradable.

            Honestamente no iba a ver “Lucy”, me había llamado la atención el tráiler pero no tanto como para verla, a pesar de que mi novia Scarlett Johansson es la protagonista. Pero era la mejor elección que encontré antes de mi clase de Salsa y, afortunadamente, me lleve una gran sorpresa, tanto que me tienen aquí escribiendo sobre un filme que hace dos semanas ni sabía que existía.

            Mi amiga Gaby dice que  Scarlett Johansson es más sexy que guapa, algo en lo que podría estar de acuerdo si tuviera tiempo para analizarla, pero como la Sra. Johansson siempre me ha enloquecido, sólo puedo verla como una de las más guapas, atractivas y sexys del mundo.

Y justamente eso me encantó de este filme: no explotan casi en nada el sex appeal de la protagonista, la dejan actuar y, en mi opinión, lo hizo de maravilla, sobre todo en las partes que debía demostrar cero sensibilidad, totalmente fría e indiferente. Creo que no había quedado tan enganchado de una actuación de ella desde “Lost in Translation” (guardando obviamente las distancias con dicha obra de arte)

            Si soy objetivo, creo que este filme europeo (con protagonistas gringos en los papeles principales) entraría en el rango de “palomero”, sin embargo, y por una razón que no entendí en el momento, me cimbró profundamente y me cautivó sin remedio. Y no sólo por la protagonista, en verdad el argumento me dejó perplejo (y también el otro adjetivo que rima con perplejo ¬_¬).

            Para mí, el creador de la película (Luc Besson) hizo un trabajo remarcable, porque en hora y media hizo una historia trascendente que me dejo cavilando el resto de la tarde-noche. Pero no lo hace complejo, te lo explica de manera sencilla, mas no simple. Es increíble como plantea conceptos enredados de manera clara. Un logro sobresaliente exponer ideas profundas de manera digerible para el público en general.

Por cierto, y como servicio al lector, es hora del Spoiler Alert. A partir de este momento empiezo a destripar mucho del argumento. Si usted piensa verla (lo cual recomiendo que haga), deje de leer en este momento y vuelva una vez que la haya visto. Bajo advertencia no hay engaño.

            Para empezar, quiero resaltar que Lucy no es un personaje intachable, en realidad es una antiheroína, que tiene un objetivo noble pero sus métodos no lo son, ya que no duda en herir, robar o matar para lograr su meta, lo cual la hace más real en lugar de un personaje acartonado que todo lo hace políticamente correcto. Esto se demostró cuando mató a un taxista inocente por no hablar inglés o cuando mató al paciente que era operado de un tumor, al ver que no tenía salvación. Ella estaba clara en su búsqueda de hacer algo por la humanidad en su conjunto (al traspasar la información), por lo que no temía hacer “pequeños” sacrificios en el proceso.

            De la primera parte del filme, me encantó la analogía que hicieron con el Chita y la gacela, ejemplificando la situación de Lucy con la mafia oriental. La mezcla de escenas fue soberbia y te iba inyectando algo de la angustia de Lucy y de la pobre gacela. Una escena algo fumada fue la de la transformación (sobre todo cuando se azota contra el techo) pero, a pesar de las jaladas, al final quedo muy bien hecha.

            La llamada a su madre me pareció de lo más hermoso del argumento. Todos los detalles inverosímiles, pero reales, que le mencionó y la manera en que lo hizo fue un detalle hermoso, además de que tenía la consciencia que estaba dejando atrás su humanidad y que iba a morir en 24 horas. Resulta más conmovedora por la incertidumbre de la madre que, a pesar de no entender del todo a la pacheca de su hija, le siguió demostrando todo su amor y cariño incondicional, como sólo las madres saben hacerlo ante cualquier situación.

Y eso es algo que hay que resaltar de esta obra: la cantidad de escenas relevantes. Será de corta duración pero, con tantas partes tan buenas pareciera que duró más, pero no por aburrida, sino por entretenida. Las hay para todos los gustos, e intercaladas de forma inteligente, ya que son de acción, filosóficas, sentimentales y hasta chuscas. De las primeras podemos mencionar la manejada extrema que se aventó Lucy por París, en sentido contrario y despistando a la policía; o el tiroteo en la Universidad, como muchos que has visto en otro millón de películas, pero es relevante porque están protegiendo a Lucy mientras termina su evolución.

También me gustaron las escenas fantásticas como Lucy viendo las ondas de comunicación y moviéndolas a su antojo, cómo escanea la salud de su amiga al abrazarla, o lo fácil que traduce el mandarín al inglés, misma facilidad con la que cambia su cabello, o la omnipresencia mostrada al comunicarse con el profesor Norman.

Y no podían faltar las escenas “cool” como cuando intimida al perro del aeropuerto, también cuando asesina a los guaruras del Sr. Jang a través de la puerta, o las escenas en las computadoras en las que recopila información a una velocidad increíble (tanto en su departamento o en el avión) Y finalmente cómo somete, dos veces, a una cantidad de gente considerable en los hospitales parisinos.

            Tal vez el beso de Lucy a Del Río haya sido soso e insípido, pero fue muy relevante, por ser un acto de amor hacia ella misma. Lo hizo para recordarse que aún es humana y que está actuando por el bien de su raza. Para eso necesitaba al policía francés: para que alguien la anclara o arraigara al mundo mientras ella se hacía cada vez más insensible.

            Y por alguna razón eso se relaciona con otro momento que me cimbró: cuando la Lucy evolucionada se encuentra con la primera Lucy que inició la humanidad, me conmovió sin explicación alguna. Sobre todo cuando se iban a tocar los dedos. Era un momento conmovedor y relevante, aunque no sabría explicar el por qué, pero agradezco que el Sr. Besson haya incluido dicha escena que, en teoría, no aporta nada a la historia, pero que resulta muy importante dado el final de la misma.

            Ayer por la noche, después de bañarme y antes de dormir, logré identificar la razón por la que esta obra, para muchos estándar, me llegó de manera tan profunda: uno de los más grandes objetivos a lo largo de mi existencia, y de manera inconsciente, fue el ser menos humano. Me explico, quiero adquirir muchos conocimientos relevantes, quiero estar lo menos atado sentimentalmente a las menos personas posibles, quiero entender por qué la gente actúa como lo hace y por qué el mundo es lo que es.

            Viendo la situación de Lucy, si tuviera que acortar mi vida para alcanzar el 100% de la capacidad de mi cerebro y llegar a poseer toda la información que conocemos y desconocemos, con gusto lo haría y seguramente no podría vivir más de 24 horas, porque sin duda me abrumaría tanto conocimiento. Todo esto motivado debido a que soy muy curioso.

            Al final Lucy no tenía opción, iba a “perecer” de todas formas, así que aceptó su destino, ya estaba más allá de apegos y miedos. Se enfocó en que la oportunidad que se le brindó significara un regalo para la humanidad.

            Por eso me resonó tanto la parte en la que decía que ya no la afectaban los sentimientos, los deseos, los miedos, ya había superado todo eso, debido a que evolucionó. Renunciar a lo que nos hace ser humanos, tanto lo bueno como lo malo, alcanzar ese punto máximo de desarrollo que tiene nuestra raza y dejar de ser lo que somos (o creemos ser). Para la mayoría no vale la pena desprenderse de sus lazos afectivos y prefieren una inteligencia estándar en lugar de trascender.

            Cuando Lucy comprendió que eso era lo que le estaba pasando, y que no había vuelta de hoja, porque ya estaba despreciando la vida humana con facilidad, optó por hablarle a su madre y despedirse de ella, y con ello dejar atrás el último remanente de humanidad.

            Al final no creo que todos los que vean este filme sientan la fascinación que experimente, por lo que podrían considerar mi escrito como exagerado. Personalmente me tocó profundamente por anhelos arcaicos, por esos deseos internos que me han acompañado desde la infancia, por ver reflejados algunos de mis sueños que casi nadie comparte.

            Hubo dos líneas sencillas que Lucy le dice a Del Río que me parecen muy trascendentes: “No hay muerte” mientras van manejando por París y “Estoy en todos lados”, cuando pregunta por ella al final. Lo único que muere de nosotros es el Ego, nosotros somos energía, misma que no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Lo que conocemos como muerte sólo es la transformación a otro estado, que nos resulta desconocido, y por ello le tememos y lo calificamos como “muerte”. Por eso, una vez que dejamos este plano, nos reintegramos a la energía común (o Universo, o Dios o como quieran llamarlo) y podemos estar interconectados en este plano existencial en el cual se nos da la ilusión de individualidad. Si les interesa más de estas cavilaciones y pachequeces, pueden consultar el escrito “Definiendo a Dios”.

            De las pocas veces que me gustó que dejaran un final abierto al no mostrar qué pasó después con la información que dejó Lucy porque, como decía el personaje el profesor Morgan: La humanidad se mueve por muchos intereses, sobre todo cualquier forma de poder.

            Y ahí es donde ves qué primitivos somos al final del día, tan pequeños como lo que nos mueve: lujos, dinero, posesiones, status y demás tonterías que, terminando nuestro ciclo en este planeta, son tan insignificantes como el no tenerlas.

            No nos importa llevarnos entre los pies al otro, mientras cumplamos nuestras necesidades egoístas. Pocos son los humanos, que en verdad entienden la dinámica tan nociva que la gran mayoría sostiene (o sostenemos), este suicidio colectivo que cometemos día a día.

            La muestra perfecta es el Sr. Jang, mismo al que no le importa la evolución de Lucy ni lo que podría significar para la humanidad, él sólo quiere vengar su orgullo herido, recuperar su droga y regresar a su vida, sin importar a quién afecte en el proceso.

            Algo que me demostró esta historia es cómo podemos alcanzar momentos sublimes como humanidad, y tenemos ejemplos a diario: una canción honesta y auténtica, una hazaña deportiva, un momento de valor heroico, una obra de arte que nos hace entrar en catarsis o un simple abrazo con toda la intención de transmitirte calidez solidaria a cambio de nada.

            La necesidad de poder, de cualquier tipo, generada en esta sociedad consumista, materialista y capitalista, nos ha corrompido como humanos e increíblemente, estamos actuando contra todo sentido común y decencia, sobajándonos a niveles despreciables, cayendo en una violencia increíble contra nosotros mismos y el planeta que tuvo la desgracia de engendrarnos.

            Tal vez sea una película del montón para el público en general pero, para mi, “Lucy” es sobresaliente, porque me ha enseñado lo que podría pasar si nos animáramos a desarrollar en algo nuestro potencial y, al mismo tiempo, también nos enseña por qué no lo vamos a lograr. Porque me queda claro que cada vez hay más humanos que empiezan a tomar consciencia de lo que estamos haciendo pero, por desgracia, aún son una minoría ínfima contra la gran masa que está programada para consumir más sin cuestionar, sin darse cuenta que nos dirigimos a nuestra propia extinción.

            Cuando ves los cortos de Lucy te imaginas una película de acción, lo cual es cierto hasta cierto nivel, pero fue una gran sorpresa encontrarme con un argumento que es más filosófico y sentimental que de acción, por lo menos así la percibí. La parte filosófica les debe quedar clara tras leer gran parte de este escrito pero, seguramente, la parte de amor no les cuadra a muchos.

El amor que expresa Lucy por la humanidad es grande, bien pudo dedicarse a aprovechar su poder y someter al resto pero, al superar todas esos obstáculos que nos atan a los humanos, no sentía la necesidad de ello.

Y ahí está lo remarcable, a pesar de ya no sentir nada (como lo demostró al hablar tan golpeado a uno de los profesores al recordarle la muerte de su hija), aún estaba clara en su determinación de compartir información valiosa por el bien de su raza, misma a la cual abandonaba pero, no por ello, dejo de serle leal. Y ahí estuvo el acto de amor: preocuparte por tus raíces para que trasciendan, aunque tú te quedes atrás y no lo vayas a presenciar.

            Cuando era niño y salía de alguna película de héroes, como Superman, salía con mi capa y creía que podía volar. Obviamente cuando vas creciendo (y amargándote) ese sentimiento va disminuyendo y empiezas a ver de manera más adulta los filmes.

            Cuando salí de ver “Lucy”, algo extraño me pasó. Aunque suene ridículo, me sentí como iluminado, no sé por qué, pero así me percibí. Tenía una visión más clara de la dinámica humana moderna y lo ridículos que somos, además de una consciencia de lo que podemos llegar a ser.

            Pero también me ocasionó una sensación cálida en el pecho, por alguna razón me removió el amor. Tal vez, al ver la tristeza y resignación de Lucy al dejar su humanidad atrás, resonó con ese anhelo que tengo de ser cada vez más cabeza y no darle tanta importancia a los sentimientos. Es chistoso, una persona que acabó por no tener sentimientos me inspiró a externar los míos.

            Es tonto, nos desvivimos por hacer lo mejor de nuestra vida y, al final, casi nada de lo que hagamos va a importar. Como dijo el Profesor Morgan en su conferencia al inicio del Filme: podemos optar por ser inmortales o por reproducirnos, el caso es trascender y heredar lo aprendido a las siguientes generaciones, que no se pierda el conocimiento.

            Creo que la evolución nos dio el grado exacto para superar, parcialmente, los instintos animales y llegar a darle importancia a los sentimientos. Si hubiéramos evolucionado más, seríamos seres fríos y prácticos, por lo que viviríamos en sociedad por conveniencia y no por afecto. Aunque, a decir verdad, ya estamos llegando a esos niveles de cinismo de convivir por conveniencia, sólo que sin los cerebros desarrollados.

            Parece que en algún momento se nos olvidó y ya no buscamos trascender por las razones correctas, porque ya todo tiene un precio o un interés implícito. Nos hemos prostituido como humanidad, y al final pagaremos el precio por enajenarnos en lugar de evolucionar.


Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 17 de agosto de 2014

El sufrimiento de ser reales

“Todos tenemos un lado oscuro y, aunque algunos lo son más que otros, seguramente nos sorprenderíamos de saber lo cortos que nos quedamos en nuestras suposiciones. Todo por una sociedad que nos pide ser perfectos y sentirnos culpables por ser reales” – Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 10 de agosto de 2014

Masoquismo

"Ese, intenso y triste, placer masoquista de autodestruirte escuchando canciones que te recuerdan a esa persona que amas y que no quiere estar contigo" - Hebert Gutiérrez Morales

jueves, 7 de agosto de 2014

Mundo egoísta

"Vaya mundo egoísta en el que habitamos, donde es casi imposible encontrar a alguien que sólo te escuche, no que te juzgue ni te quiera arreglar la vida. Alguien que simplemente quiera regalarte un poco de tu tiempo para que te escuches a ti mismo y te des las respuestas que ya conoces pero que necesitas a un interlocutor para externar. De igual forma resulta el egoísta que le quiere 'robar' tiempo de vida a alguien para que le ponga atención exclusiva a él y sus infiernos personales. Pocos saben escuchar, casi todos sólo quieren expresar su opinión al respecto, por ego,no por un auténtico sentido de solidaridad" - Hebert Gutiérrez Morales

lunes, 4 de agosto de 2014

Amor y belleza

“Lo que percibimos como belleza es lo que genera el amor. Nunca podremos amar algo que percibimos como feo” – Hebert Gutiérrez Morales.