viernes, 28 de febrero de 2014

Hecho en el Cielo (Made in Heaven)

            Tendría unos 11 ó 12 años cuando la vi por primera vez. No lo sabía entonces pero me dio la pauta de lo que serían mis filmes favoritos: un argumento sencillo, mas nunca simple, lleno de elegancia y momentos significativos, historias que te muestran lo maravilloso que puede ser vivir sin la necesidad de presionar algo extraordinario.

            “Made in Heaven” (Hecho en el cielo) es una película de 1987 protagonizada por Timothy Hutton y Kelly McGillis. Me parece increíble que esta obra sea prácticamente desconocida, al grado que es imposible conseguirla en DVD original (ya no digamos en Blu-Ray). Lo mismo pasa con su maravillosa banda sonora, que tampoco fue editada en CD. De hecho, el VHS que tengo me lo compró una amiga en una venta de liquidación en un Blockbuster de Monterrey, de ahí pague para que me la pasaran a DVD, el cual se ha vuelto en una de mis más preciados tesoros. ¿Por qué? Tal vez por volver a sentir esos sueños y anhelos de juventud que experimente la primera vez que la vi (y que sigo recordando cada vez que la veo).

            Durante más de una década esta obra fue indiscutiblemente mi favorita, aunque después vinieron otras tres que la destronaron: “Love Letter” en el primer lugar, “Lost in Traslation” y “El Castillo Vagabundo” que comparten el segundo y el tercero. De la animación de Miyazaki escribiré pronto, y a las otras dos ya les dediqué extensos ensayos.

Aunque ya no esté en mi Top-3, “Made in Heaven” es especial para mí, creo que es un tesoro de mi inocencia, de mis sueños, de mis anhelos y de mis ilusiones. Cada vez que la veo, todo lo malo que hay en mí desaparece por poco más de 95 minutos y me permito disfrutar de esta maravillosa historia con una pureza de corazón que me reconforta profundamente.

            Fiel a mi costumbre, cuando comento películas, la voy a destirpar toditita, así que si tienen la ligera intención (o esperanza) de verla, mejor no sigan leyendo aunque, honestamente, dudo que la puedan ver porque no hay muchas copias disponibles. Sin embargo, pueden verla en este enlace en Youtube.

            Empezamos con la escena en la que Mikey está en el cine junto con su novia y sus padres. Después, durante la cena, nos enteramos que nuestro protagonista no tiene empleo así que, tanto su novia como su mamá, la incitan a que le pida ayuda a Orrin (un compañero de escuela). Lo que me encantó de esa escena es el apoyo que recibe de su papá, cuando su hijo se niega a pedir ayuda de un pelmazo.

            Orrin resulta ser un verdadero imbécil, pavoneándose ante Mikey y negándole el trabajo, así que nuestro protagonista no se guarda su opinión y le hace saber a Orrin que siempre será un idiota. Acto seguido, Mikey platica con su novia, contándole sus sueños de tomar el auto y llevarla a California para iniciar una nueva vida, cuando ella le informa que ya ha iniciado esa nueva etapa: se acaba de comprometer con su jefe para casarse.
Mikey momentos antes de morir

            Uno piensa “Fuckin’ Bitch” cuando ve esa situación pero, con el tiempo, uno entiende que fue lo mejor que le pudo pasar a Mike, porque se liberó de alguien que no estaba a su altura (que le dio preferencia al aspecto económico que a los sentimientos) y así fue libre para ir en busca de sus sueños.

            Cabe mencionar que estos primeros minutos del filme están a blanco y negro, algo que resulta muy padre, que le da un toque de personalidad y que nos sirve para diferenciar épocas. Claro que, al inicio uno no lo sabe pero más adelante, cuando se vea la diferencia, lo agradecerá como espectador y cinéfilo.

            Mikey deja atrás a sus padres, a su pueblo, y a todos los que formaron parte de él hasta ese momento, una existencia en la que no encajaba. No sabía que jamás iba a regresar, que había visto su último amanecer. Creía que estaba dejando su pasado atrás, sin saber que estaba dejando la vida en sí detrás.
Los Papás de Mikey despidiéndole

            Resulta igualmente dramática y heroica la escena en la que Mike, haciendo una parada en su camino, se avienta al agua a rescatar a una señora con sus dos hijos, mismos que habían caído en una laguna. Mikey se queda dentro del auto y muere ahogado, en una escena en que no sabes si sentirte conmovido o aterrorizado, ya que resulta cruel pero, al mismo tiempo, está muy bien realizada, y es que la música que la acompaña no te indica algo trágico, sino algo lleno de esperanza por lo que trae el destino. Recuerdo que la primera vez que la vi, estaba más preocupado por el perro que había dejado abandonado que por la muerte del protagonista.

            En la siguiente escena, dándole seguimiento a la hermosa música, ya vemos el mundo a colores, Mike está parado en una sala completamente desnudo. Seguramente, para la época, esta toma resultó algo escandalosa (y eso que sólo mostró el trasero), pero al no haber morbo alguno en el ambiente, lo vives con toda naturalidad.

            Primero se siente confundido “¿Dónde estoy?” es la primera reacción pero, cuando lo recibe su tía Lisa su confusión pasa a un sentimiento de incredulidad “Pero tú estás muerta” a lo que la tía le responde “Así como tú”. Y ahí empieza el miedo, la furia, la frustración, la ira “¡No! ¡No puede ser! ¡No estoy muerto! ¡Soy un excelente nadador!” Esa negación humana al cambio, sobre todo uno tan grande como el que representa morirse, esa transmutación que sólo podemos imaginar y que nadie sabe en realidad cómo es . . . . hasta que se muere.
Mikey llega al cielo

            Pasado el trauma inicial, la tía Lisa le explica a Mikey cómo un día empezó a pintar, tal cual, sin previo aviso, sólo siguiendo su instinto al tomar un pincel que una tarde apareció sin más. Ese utópico cielo en donde todos somos especiales, donde somos reconocidos por nuestras características únicas, donde nos sentimos a gusto con lo que hacemos y con quienes somos, libres de envidias, en donde podemos explotar nuestras capacidades sin miedos, todo con el fin de ser plenos. Ése sería el verdadero cielo.

            Mikey busca a un amigo que murió antes que él, Larry Pulsky, así que aprende a teletransportarse; llega accidentalmente a la casa de Annie, en donde resulta reconfortante cómo lo reciben cálidamente a pesar de ser un extraño, sin recelos, sin sospechas, sólo con buena vibra. La primera vez que se ve con Annie resulta obvio que se gustan, así que ella se ofrece a guiarlo para encontrar a su amigo, y empiezan a caminar juntos, como si estuviesen en una cita y, al despedirse, Mike le quiere decir algo pero Annie responde antes que él continúe con un “Lo sé, tú también me gustas”.

            Cuando Mike se entera que su amigo Larry Pulsky ha vuelto a la tierra, a través de Guy, se emociona mucho, se siente muy feliz, se siente conmovido, se siente pleno y es tanta su alegría que sólo piensa estar con Annie. Todo esto remarcado por una música de fondo que le da el toque exacto de ternura, intimidad y elegancia al momento.
Guy y Mikey

            En su primera cita oficial, Mickey le pregunta a Annie “¿Eres Dios?” lo entiendo a la perfección, porque no te puedes imaginar que un ser que hace que tu vida sea tan perfecta no sea algo menos que una Diosa, porque no entiendes por qué nadie más te hizo sentir así antes, y es que ella era tan maravillosa que tal vez era Dios :’-(

            Dentro de esas lindas citas, Mike le pregunta a Annie “¿Qué pasa si pienso algo malo?” a lo que ella le responde “No puedes, estás en el cielo”, no lo interprete como una prohibición, sino como una imposibilidad, ¿Qué necesidad tendrías de imaginar algo malo si tu vida es perfecta? Así que Mike se va caminando con eso en la mente, a través de una calle oscura, llena de melancolía, y es cuando se encuentra con Emmett, el administrador del cielo, mismo que le ofrece respuestas por si aún le queda alguna duda. La voz de Emmett me parecía en exceso ronca, después me entere que era interpretado por una mujer (la entonces pareja del protagonista en la realidad), pero esa personificación me pareció magistral a lo largo de la historia, en donde tuvo pocas intervenciones, pero muy valiosas y en el tiempo exacto.

            Continuando su camino, Mike se encuentra con su antiguo cartero, y se saludan de forma familiar y muy cálida, así que platicaron de su funeral y cómo lo extrañaban. Al regresar a casa de tía Lisa, Mike encuentra una pala en su cuarto. Le pregunta a su tía, pero ella no sabe nada, aunque le dice que tal vez sea su camino a seguir. Y así Mikey empieza su vida de granjero y, mientras tanto, le pregunta a Annie de dónde es, y ella le dice “De aquí, yo nací en el cielo” (o sea, su alma es nueva) y, por eso, cuando nos enamoramos perdidamente, decimos que es un ángel caído del cielo, por tanta perfección que hay en su ser.
Annie y Mikey en su primera cita

            Como Annie aún no conoce el mundo, le pregunta a Mikey si conoce California, él está tan embobado por ella que simplemente la besa “¿Acaso te dije que podías hacer eso?” pregunta sin malicia alguna Annie, a lo que Mikey contesta negativamente, mientras la vuelve a besar.

            Él la lleva a visitar su casa de la infancia, en donde le empieza a mostrar diversas cosas significativas de esa época tan importante. Un momento tan bello que todos anhelamos compartir con la persona amada: mostrarle nuestros orígenes, cuando éramos pequeños, cuando estábamos llenos de sueños y éramos más inocentes, esa época en la que (probablemente) soñamos con esa persona que nos acompaña en esos momentos. Sólo se lo mostramos a quien sentimos que merece ver nuestra alma desnuda.

            La banda sonora de esta película es simplemente perfecta, está ad hoc a cada escena, el toque exacto entre la honestidad, belleza, pureza, intimidad, sentimiento y todo el elemento necesario que te sobresalta cada momento de manera sublime.
Annie en su cama telepateando con Mikey

            Cada cual, desde su cama, platican de manera telepática “¿Sabes?” le dice Mikey “Estoy pensando en ti. Intento pensar en otras cosas, pero no puedo: sólo quiero pensar en ti” y, ante la sonrisa de Annie, Mikey le dice sin más “Te amo”. Y así empiezan a hacer el amor en una escena muy bonita, de muy buen gusto a lo que ella le dice “Me alegra que hayas muerto” y Mikey, de manera muy honesta le dice “A mí también”.

            Mikey le dice a la tía Elisa “Creo que me voy a mi propio lugar”, a lo que la señora le responde de manera natural “Ok”, sin problemas, sin apegos, sin dramas, sabiendo que el día iba a llegar y tomándolo con toda calma y naturalidad, como siempre debería ser. Se vuelve un granjero de tiempo completo, con toda la dignidad que cualquier actividad debería tener.

Diseña su casita a través de su imaginación, misma que está junto a sus sembradíos, en medio de un bosque, una vida tranquila e ideal que muchos anhelan pero que, en el mundo capitalista en que habitamos, no muchos se atreven a perseguir su sueño y prefieren sacrificarlo por una vida citadina llena de dinero, pero con poca paz.
El Ángel que va a casarlos

            Mientras está diseñando la casa y alistándola para su vida en pareja, le dice a Annie, de manera telepática, que la extraña, y ella le corresponde en sentimiento. “Me quiero casar contigo” le dice Mikey a lo que su amada le responde “De acuerdo al cielo ya lo estamos”. Mikey lo acepta con gusto pero, de cualquier manera, quiere una ceremonia, algo que sea indicativo de que declara su amor de manera pública. Annie accede porque entiende que es algo importante para él.

            Todos participan en la organización de la boda, se arma todo un escándalo pero uno muy lindo, muy padre, muy agradable, porque todos están emocionados, todos quieren contribuir, todos quieren ser partícipes del evento, una ceremonia que debería ser puro gozo y no el stress que significa para muchos en la actualidad, todo por la necesidad de que salga perfecta, aún si no pueden divertirse durante el proceso.

            El coro de niños, en donde sus voces son trompetas celestiales, es una escena magnifica e impresionante, dando una música preciosa, simplemente una delicia. Una melodía literalmente angelical que te enamora y hace que sientas algo cálido en el pecho, mismo sentimiento que te hace anhelar que en verdad existiera un cielo.
Felicidad en el campo

            En el marco de las trompetas, Mikey ve a Annie en su vestido de novia mientras ella le dice “Te amo”, todo mientras él la contempla como la mujer más hermosa que jamás haya existido, queda embelesado por tanta magnificencia, experimentando más amor de que su cuerpo puede contener. Y, al maravillarse con ese momento de catarsis con su amada, la ve desaparecer.

            “Así son las cosas Mikey. Debes aceptarlo” le dice Emmett, mientras el novio descorazonado se ve acompañado en su dolor por una melancólica melodía de Saxofón. Mikey está triste, está destrozado, va a perder a Annie que se va a ir a la tierra, así que tiene que decírselo y despedirse de ella.

            Sentados frente a su casa, Annie le dice “¿Sabes? Nunca hemos bailado” y al ver la cara de dolor de su amado de inmediato lo adivina y le dice “Me tengo que ir, ¿verdad?”. Mikey le pregunta “¿Por qué tienes que ser tú?” y ella trata de reconfortarlo al decirle “No te pongas triste, voy a ser la bebé de alguien”
Mikey le dice a Annie que se va a la Tierra

            Mikey no lo entiende, y no lo culpo, ha experimentado la muerte por segunda vez en poco tiempo, lo malo es que ahora no va a estar Annie para confortarlo, a pesar de estar en el cielo, se siente vacío, sin esperanza alguna, la tristeza es apabullante, todo mientras se despiden con un beso al mismo tiempo que ella parte hacia la tierra y desaparece en sus brazos.

            Él despierta en una hermosa mañana, o por lo menos debería serlo si Annie aún estuviera a su lado. Está en el cielo y todo ha dejado de importarle a Mikey, así que se pone en búsqueda de Emmett: La vida, así sea en el cielo, carece de sentido sin Annie, por lo que debe ir tras ella.

            Pero, por más que lo busca Mikey, Emmett no aparece por ningún lado, pero no se detiene y sigue buscando por cada rincón del cielo, gritando el nombre con desesperación “Emmett, ¡Sé que puedes escucharme! ¡EMMETT!”, hasta que Mikey lo encuentra en una clase de Ballet.
Emmett

Como paréntesis, dicha clase de ballet es uno de tantos detalles elegantes o de buen gusto con el cual está hecho este filme, sin tener que ser una ñoñez, tiene la dosis exacta de inteligencia para que no sea una película boba o snob. Es un filme bello y hermoso, lleno de ternura, sin tener que ser soso o empalagoso.

Volviendo con Emmett y Mikey, el primero ya sabe lo que le va a pedir “La respuesta es no” es lo que le contesta a una pregunta no realizada. Emmett se pregunta cómo demonios lo encontró Mikey “Eres el único que fuma por aquí” le dice.

“Te enamoraste en el cielo, así que van a estar enamorados para siempre” le dice Emmett a Mikey en un intento por consolarlo “Se volverán a encontrar, te lo aseguro” a lo que viene la pregunta lógica de Mikey “¿Cuándo?” a lo que Emmett responde “No lo sé, tal vez una vida o pueden ser 700, no sé cuándo se vuelvan a encontrar, pero se van a encontrar otra vez, te lo prometo”. Pero esa promesa no es suficiente para Mikey, quien no quiere esperar ni una sola vida por encontrar a su amada y quiere que lo manden de vuelta a la tierra.
Momentos felices en el cielo

“Yo también estuve enamorado Mikey” le empieza a contar Emmett “Nos prometimos estar juntos para siempre, nos casamos. Ella quería que viviéramos juntos y, al final, no pudimos” gracias a ese recuerdo, Emmett se torna más empático.

“Ok, te voy a complacer. Vas a ir de vuelta a la tierra, pero no te puedo asegurar que la vayas a encontrar. Te voy a dar 20 años de gracia. Si a los 25 aún no se encuentran, se van a empezar a casar con otras personas, pero no podrán ser felices, de hecho van a ser muy desdichados. Pero, si no la encuentras a los 30 años, nunca más la volverás a encontrar ¿entendido?”. Mikey no pondera el riesgo, sólo quiere estar junto al amor de su vida, así que acepta sin titubear, de hecho está muy feliz, no le importa que las probabilidades sean pocas, él está seguro que la va a encontrar.

“La encontraré” dice Mikey con certeza y esperanza “Te lo prometo Emmett”, a lo que éste sólo sonríe y le dice “Te deseo mucha suerte muchacho”. Mikey está rebosante de felicidad, esa tonta y estúpida felicidad que nos invade cuando tenemos esperanza, dónde sólo vives de sueños, de ilusiones, de promesas, de anhelos pero de ninguna certeza. Mientras se aleja, Emmett voltea a verlo y sonríe al ver esa alegría infantil que invade el rostro de Mikey, todo por la posibilidad de regresar a la tierra . . . y así desaparece Mikey para renacer como Elmo.
Recuerdos de un amor celestial

A diferencia de Mikey, Elmo no tiene propiamente una infancia feliz o plena, de hecho el “amigo” de su mamá tiene un arranque de ira y le tira su piano de juguete “porque era demasiado ruidoso”. Elmo está triste, porque el piano era importante para él, aunque no recuerda que lo es porque Annie tocaba dicho instrumento en el cielo. Muy temprano en su niñez, Elmo se empieza a dar cuenta que la vida no es tan bonita como debería creer a su edad. Mientras tanto Ally (en la cual nació el alma de Annie), asiste al funeral de su mamá, mientras le dice su abuela “Ahora tienes que cuidar a tu papá”, a lo que la hermosa niña asiente con algo de tristeza y ternura.

El papá de Ally la arropa para dormir, pero la niña le dice que quiere dormir con su “amigo secreto”, él cree que se refiere a un muñeco, pero Ally le dice “No papá, mi amigo se llama Mikey”, y su papá pretende ver a Mikey y a platicar con él. Ciertamente de niños estamos muy “limpios” de prejuicios y programaciones, y por eso me encanta esta hipótesis de los amigos imaginarios, esos seres importantes que traemos de etapas pasadas, y que aún los recordamos gracias a que nuestra esencia está limpia, antes de que empiece a ser dañada por este mundo imperfecto.

Mientras tanto, al carecer de una familia estable, ya no digamos una madre responsable, vemos como Elmo crece cual hierba silvestre, sin más guía que sus instintos y las influencias alrededor, y va aprendiendo y avanzando a su ritmo. Hasta que un día deja el nido materno mientras los vecinos le desean buena suerte en su nuevo camino por la vida.

Allison (cuyo diminutivo es Ally) ya está en la Universidad y es una activista política en busca de la igualdad de derechos. Durante uno de sus eventos, alguien pregunta por la clase de Larry Pulsky, a ella le suena el nombre de algún lado (era el amigo al que Mikey buscaba cuando se conocieron), no sabe por qué, pero eso es importante, y se ofrece a guiar al desconocido. Ally escuchó su voz interna, su instinto y, aunque la pista era correcta para encontrar a su verdadero amor, la persona era la equivocada.

Volvamos con Elmo, mismo que empieza a pedir aventones en busca de su camino, en busca de hacer algo con su vida, sabe que necesita encontrar algo (aunque no recuerda que es un “alguien”), así que simplemente se embarca a la aventura y, con algo de fortuna, llegar a su destino. En uno de esos aventones se encuentra con uno de sus amigos del cielo (aunque ninguno de los dos lo saben, sólo sienten esa empatía natural y se caen bien) “¿A dónde vas?” le dice el camionero “No lo sé” responde Elmo; “Bueno, en ese caso cualquier camino es bueno, ¡súbete!”. A veces, sin explicación, a lo largo de nuestro camino encontramos a individuos que nos caen bien “sólo porque sí”, ¿será que resonamos de alguna etapa anterior?

Por cierto, cada vez que Elmo o Ally tienen algún recuerdo del cielo, hay un tono musical muy lindo y muy especial en el filme, algo muy breve pero bello que complementa a la perfección la escena tan especial que uno está contemplando en esos momentos.
Su amigo del cielo le da aventón

Han pasado ya 25 años y, como aún no encuentra a Elmo (sin saber que lo está buscando), Ally termina por casarse, justamente con Tom, aquel estudiante al cual guio a la clase de Larry Pulsky. Recalco, pista correcta, persona equivocada, pero Ally no lo sabe en ese momento, y es que nadie se casa con la idea de ser infeliz o miserable, es factible que el destino tenga maneras extrañas de manifestarse.

¿Alguna vez se han preguntado cuántas veces estuvieron por cruzarse con el amor de su vida y, por alguna razón, no sucedió? Exactamente un momento así pasa en la siguiente escena. Elmo está en el ejército y está a punto de encontrarse con Ally de frente, en su lugar se topa con Tom (el esposo de su amada) y, cuando está a punto de reencontrarse con ella, los amigos de Elmo lo “secuestran” y se lo llevan a tomar unos tragos, justo en dirección contraria que Ally. Tan cerca y tan lejos.

Tiempo después, Ally empezó a escribir sobre su amigo “imaginario” de la infancia (Mikey), y empieza a recopilar sus memorias a son de cuentos infantiles. Este libro resulta un éxito, tanto que llega a manos de Elmo, mismo que se ha vuelto un vagabundo que viaja a solas por Estados Unidos y, a pesar de ser un tipo rudo, se siente atraído por un libro infantil.
Elmo y Ally, tan cerca y tan lejos

En este punto de la historia, vemos como Elmo está echando a perder su vida al no saber qué hacer, mientras que Ally parece que lleva una existencia perfecta, llena de éxito en todos los aspectos. Elmo es un salvaje, mientras que Ally es toda una dama. Elmo está perdido en el mundo, mientras que Ally tiene la vida resuelta. Esta diferencia nos la muestran en las canciones que cada cual está escuchando por su lado, mientras vemos cómo se desarrollan sus caminos. Esta escena conjunta es una maravilla porque, sin dialogo de por medio, nos demuestran la dirección que cada cual va tomando, cada vez alejándose más, una escena magníficamente lograda por parte del Director. Pero nada es para siempre, hablando de la situación de ambos.

Elmo conoce a Lucille, quien le va a ayudar a tocar fondo, esas malas influencias que son necesarias para que reaccionemos. Mientras Elmo sigue echando su vida a la basura, Ally empieza a notar que su mundo perfecto se está desmoronando, sobre todo cuando percibe que Tom empieza a distanciarse.


Mientras Lucille utiliza a Elmo y lo embauca de manera violenta y desleal, pasamos a la escena en donde Tom empieza a despegar en su carrera profesional, apoyado por la incondicional Ally, misma que ha pasado a segundo término para su esposo, aunque ella cree que esto es un nuevo comienzo. “Estoy muy feliz de estar a tu lado” le dice a lo que él, más por compromiso que por honestidad, le responde de manera forzada y tardada “Yo también” (no hay peor ciego que el que no quiere ver).
Elmo cae en las garras de Lucille

Elmo ha tocado fondo, está más extraviado de lo que nunca ha estado, ha perdido todo y eso que no tenía mucho. “Felicidades Elmo, gracias a ti ya sólo puedo fumar acá abajo” le dice un Emmett que se le aparece a medio camino, mismo en el que sólo se encuentran ellos dos. “Nos conocimos en el cielo. Crees que la estás buscando, pero vas por el camino equivocado” le suelta sin más a un Elmo que no entiende ni jota de lo que le están diciendo. “Pareces un mendigo, ¿recuerdas el paraíso?” Elmo tira a loco a su interlocutor, y más con esa actitud de regaño que está recibiendo, así que pretende dejarlo atrás “¡Ven aquí Elmo!” y lo hace regresar para que siga escuchando.

“Has cumplido 28 años ¡y mírate! Sólo te quedan dos años ¡Debes apresurarte! Recuerda quién eres, piensa en tu persona. Me preocupo por ti Elmo, quiero que la encuentres, quiero que encuentres a la chica” le suelta Emmett a un Elmo que sigue sin entender pero, de alguna manera, siente que le están diciendo algo importante. Aunque no entiende nada, Elmo sabe que la está regando, y se queda tirado en la carretera, mientras empieza a hundirse en la confusión y dándose cuenta que se ha convertido en una auténtica basura, todo esto mientras grita de frustración y confusión.

Mientras tanto, en un intento desesperado, Ally va a la oficina de Tom, y le ofrece cambiar, va a hacer lo que sea por “salvar” su matrimonio, pero Tom toma una decisión difícil y honesta cuando le dice “No quiero que cambies, es que ya no puedo estar contigo. Se acabó”
Tom se despide de Ally

“Tienes mucha imaginación, piensas que todo es posible, y para todos no es lo mismo” le dice Tom a Ally “La vida no es fácil” es lo que le dice la mezquina alma de Tom mientras deja el corazón de Ally destrozado. Él no entiende la grandeza de su alma, y ella no entiende qué ha hecho para merecer su desprecio, sin embargo, fue honesto y leal con ella al decirle sus razones por lo que ella, con elegancia y dignidad, le desea suerte a su todavía esposo.

Vemos cómo Ally se siente confusa, abandonada y sola, justo es cuando tiene una visión del cielo, durante una fiesta rodeada de sus amigos, y ve pasar a Mikey, pero no se detiene y ella es la única que no está bailando. En ese mismo instante, Elmo está teniendo las mismas visiones celestiales de Ally, y sufre por ello. Ambos se anhelan sin saber de su existencia, o tal vez sepan que existen, pero no saben si están compartiendo el mismo plano, el mismo tiempo y, sin conocerse, se extrañan y se necesitan. Todo esto pasa mientras suena la canción “We never danced”, y es cuando ambos comparten la misma visión en donde Mikey (Elmo) saca a Annie (Ally) a bailar.


En su depresión, Ally arma un escándalo estando borracha y acaba en la cárcel, así que su padre va a recogerla. Es cuando se presenta una de las escenas más conmovedoras: se abandona a los brazos paternos sollozando inconsolablemente “Papá, papá, ¡perdóname! Papá ¿Por qué él no me quiere?” Su padre no tiene ninguna respuesta, mientras soporta el dolor de ver a su hija con el corazón destrozado, sólo puede contener a esa pequeñuela como cuando lo hacía años atrás, pero ahora con un dolor terrible en su pecho.

Mientras el sueño conjunto que tuvieron deprimió más a Ally, a Elmo le hizo recapacitar, sin entender lo que pasaba por fin comprende, se ve al espejo y hace un acto de consciencia y se promete enderezar el camino, se jura silenciosamente aprovechar esta oportunidad que ha despilfarrado hasta el momento. Por su lado, el papá de Ally la invita a que se muden a California, lo cual le hace mucho sentido a Ally (ahí se dirigía Mikey cuando murió). Ally no lo sabe, pero entiende que debe ir a California, como presintiendo que lo encontrará ahí (aunque no lo sepa conscientemente).

Elmo relee el cuento de Ally, el que habla sobre él, repasando sus diálogos en el cielo, es cuando se aproxima un auto. Por enésima vez Elmo pide un aventón pero, en esta ocasión, el coche se detiene sin saber que cuando se suba al mismo, su rumbo va a dar un cambio radical.

Elmo se encuentra con sus padres de la vida pasada: los papás de Mikey. Anne y Steve Shea se quedan estupefactos al contemplar que Elmo es la réplica exacta de su difunto hijo, de hecho no lo pueden creer “Elmo Barnett” se presenta ante la amable pareja. “Normalmente no recogemos a extraños en el camino pero te pareces a . . . . bueno . . . .parece que necesitas ayuda” mientras se ríe su mamá. No quiso decirle que se parece a su Mikey, mismo que perdió hace tres décadas.
Ally y el tipo de la regadera

Se paran en un comedor a media carretera, junto a su antigua casa “Los espero acá afuera” les dice Elmo “En realidad no tengo mucha hambre” así que la desconcertada pareja entra de manera vacilante, pero su papá regresa y le dice “No tienes dinero ¿cierto? No te preocupes, nosotros te invitamos, queremos que comas con nosotros” Elmo acepta ante la mirada amorosa y agradecida de su madre. Ella revive esos sentimientos por su hijo difunto en Elmo. En el aparador de su antigua casa, Elmo se le queda viendo a la que fue su trompeta o, mejor dicho, la que fue de Mikey “Hijo, ¿Sabes tocar la trompeta?” le pregunta su papá “Sí” responde Elmo pero rectifica con un “No, perdón, no sé por qué dije eso”

Volvamos con Ally, misma que está visitando casas en California, en una de ellas se encuentra a un tipo desnudo tomándose una ducha (para comprobar la calidad de la regadera). De manera fortuita Ally concreta una cita con sujeto tan sui géneris.

Elmo va manejando el coche al lado de su mamá, mientras su papá toma una siesta en la parte de atrás. “Me estoy muriendo Elmo” le confiesa su mamá, admitiendo un alivio de poder desahogarlo. Esto sirvió para que su madre le contara la historia de Mikey y su muerte, así que Elmo trata de consolarla al darle la mano. “Una vez puse la mesa y coloque tres platos en lugar de dos, al darme cuenta que había considerado a Mikey, me puse a llorar”. Elmo trata de animarla al decirle que su hijo está bien y ella le da las gracias por su amabilidad y empatía. Mientras, en la parte de atrás, un Steve que se finge dormido, empieza a llorar de manera silente, por el dolor del hijo perdido y de saber que su esposa está por abandonarlo. Un buen hombre que está por quedarse solo en el mundo, porque su familia se le habrá adelantado al más allá.
"Según el cielo, ya lo estamos"

Se presenta el segundo momento en que Elmo está a punto de toparse con Ally. El fin del camino compartido por Elmo y sus padres ha llegado, se paran en una gasolinera y empiezan a despedirse, mientras que Ally y su cita están cargando combustible.

Sus padres le regalan la trompeta de Mikey (su trompeta), y aunque Elmo trata de rechazarla, ellos insisten en que se la quede, que la toque o que la venda, pero que se ayude con ella. Así que, mientras se despiden con lágrimas en sus ojos, su madre le dice “Adiós Elmo, eres un buen muchacho” mientras su papá le dice “Adiós hijo”, una escena muy sencilla pero magistral y llena de sentimiento, la cual me conmueve invariablemente hasta las lágrimas. Sin saber que están ayudando al alma de su hijo, los Shea saben que están haciendo lo correcto y se sienten felices de que su camino se haya cruzado con el de su hijo, sin que nadie lo sepa.

De manera fortuita, con su primer trompetazo, Elmo impide que Ally se bese con su pretendiente. Tal vez no se vieron pero, sin querer, Elmo evita que Ally se vuelva a alejar sentimentalmente de él.
Ally / Annie (Kelly McGillis)

Paulatinamente Elmo empieza a educarse en la trompeta, empieza a practicar en sus ratos libres de los trabajitos que toma, cada vez lo hace menos mal, aunque eso no quiere decir que lo haga bien, de hecho es bastante malo. Las aspiraciones musicales de Elmo reciben su primer revés, él se emborracha de la frustración y casi choca.

Pero Elmo no se da por vencido, tiene la melodía en su cabeza, y es cuando empieza a visualizar uno de los cuadros de la tía Lisa que vio en su estadía en el cielo. Elmo ha vuelto a caer pero, a diferencia de antes, ahora no se va a rendir, ahora tiene más clara su visión. Por cierto, la música que acompaña a esta escena es sublime, como todo el soundtrack de esta maravillosa película.

Ally está viviendo uno de sus momentos más tristes: su papá está muriendo ante sus ojos “La gente es maravillosa” son las últimas palabras de su padre justo antes de fenecer. Ally llora la muerte de alguien que no sólo le dio amor a ella, sino que hizo felices a millones de niños para los cuales diseño juguetes a lo largo de su vida.
Ally y su abogado

El Abogado de Ally le expone las ventajas de vender la compañía que heredó, a lo que ella sólo responde “Nunca le dije cuánto lo amaba” y su abogado, en un acto de compasión, le responde “Nunca lo hacemos”.

Elmo sigue en su búsqueda de dar a conocer su música, así que se convierte en artista callejero, compitiendo con otros que tiene cerca, aunque ambos son muy ruidosos y se opacan mutuamente. Elmo les propone unir esfuerzos en lugar de ser competencia: así inicia la banda de nuestro protagonista. Poco a poco se empiezan a abrir camino, contactan a la gente adecuada y el proyecto de Elmo empieza a tomar forma.

Vemos cómo va naciendo “We never Danced” la canción principal de este filme. Durante el proceso de creación nos deleitamos con el saxofón, la trompeta y demás interpretaciones elegantes y de tan buen gusto (Que superan a  la canción en sí), como toda la música instrumental de esta obra de arte.
Elmo y Martha Davis, la que canta "We never danced"

El pretendiente de Ally intenta besarla frente a su departamento, pero ella le retira la cara, es un gran sujeto, pero sabe que no es para ella “Es bueno que sepas lo que quieres, porque así lo vas a conseguir” fueron la palabras del pretendiente, mismo que entiende la situación y se retira con mucha educación y mucha clase, respetando la decisión de Ally y siendo muy leal.

A pocos días del cumpleaños 30 de Ally empieza a tener recuerdos de su boda en el cielo, no entiende bien, pero sabe que son reales esos sentimientos y anhelos que se anidan en su pecho. Mientras tanto Elmo logra el apoyo de su representante para que logre su meta. Parte importante de eso es su productor que, casualmente, es la reencarnación de su amigo Guy, que conoció en el cielo, cuya compañía se llama “Halo” ¬_¬U

¿De dónde viene la motivación de Elmo con esta melodía? Inconscientemente sabe que es un mensaje para encontrar a Ally, y Elmo lo sabe a un nivel, con dicho sentimiento la escribió y con la misma pasión la está grabando y cuidando. Este anhelo de Elmo se refleja en una entrevista televisiva que le hacen “¿Hay alguna mujer especial en tu vida?” a lo que responde con toda honestidad y limpieza “Sí la hay . . . .pero todavía no la conozco”
Un amor más allá de la vida y la muerte

Llega el cumpleaños 30 de Elmo, la última oportunidad que tienen él y Ally de encontrarse. Elmo no sabe qué día tan importante está viviendo, independientemente de la treintena, a veces nos levantamos de la cama sin saber que un día de esos va a ser trascendental. “Muchas felicidades Elmo” le dice Emmett en su inconsciente “El tiempo se ha acabado” continua en un tono triste y melancólico. Después de festejar con sus amigos, no sólo su cumpleaños sino el éxito de su disco, Elmo tiene unas repentinas ganas de caminar por la calle, misma por la cual va Ally.

Elmo deambula sin rumbo, buscando algo o alguien que desconoce, ni siquiera sabe que la está buscando desde hace 30 años. En ese momento Ally está viendo aparadores en una tienda cuando se encuentra a Tom, su exesposo, mismo que le presenta a Pam, su actual esposa. Un momento incómodo pero que sabe soportar muy bien Ally, lo suficiente para salir de la tienda y desahogar su frustración y tristeza. Ciertamente tiene dinero y una vida cómoda, pero en ese momento se siente chinche, se siente abandonada, se siente sola y sin rumbo, se siente desamparada y vacía. Justo como lo había predicho Emmett: su vida se tornó miserable.

Está tan destrozada Ally, que empieza a caminar a través de los rostros desconocidos, llorando sin pudor, sin importarle quién la vea, está tan triste que no le interesan las máscaras sociales. Ally ya perdió las esperanzas, pero Elmo la sigue buscando. De pronto, se encuentran en la misma esquina, pero con tres personas en medio de ambos, en lo que ella ríe confundida, triste, desconcertada y hasta con ironía, ríe de confusión, no de alegría, ríe por encontrar ridícula su existencia, por no encontrarle sentido.

Ella empieza a caminar cuando se pone el siga, pero Elmo se queda estático en su lugar, teniendo cada vez más recuerdos y más nítidos de su tiempo en el cielo con Ally, y ahí invade un sentimiento de desesperación a Elmo, no sabe por qué ni qué, pero debe hacer algo y debe hacerlo rápido. Se da cuenta que debe actuar sin dudar, aunque aún no tiene clara la razón, sólo ese presentimiento e intuición que lo motivan a encontrarla.

Ally también empieza a recordar ¡y voltea! Pero Elmo ha cambiado de dirección y se está alejando de ella, así que corre hacía donde está él, sin saber su identidad, pero sabe que debe ir tras de él.

Ally va corriendo a su alcance, de pronto, Elmo se detiene y sigue con las visiones de su tiempo con Annie en el cielo, ahí es cuando se da vuelta y (por fin) encuentra al amor de su vida.
Se encontraron

Justo en ese momento, y por un breve instante, Elmo regresa al cielo para verse con Emmett, el cual le dice “Está bien Elmo, muchas felicidades, ella te encontró”, así que de inmediato regresa a la tierra junto con su amada y le dice de manera telepática “Estaba esperando verte” a lo que Ally le contesta de la misma forma “Aquí estoy”, dando fin a una espera que se prolongó treinta años, pero el tiempo es corto cuando al fin te encuentras al lado de tu amada.

Mientras bailan, Elmo le pregunta “¿Qué te gustaría hacer?” a lo que Ally le responde “Todo”. “Me gustaría casarme contigo” le suelta Elmo y Ally responde con toda naturalidad “De acuerdo al cielo, ya lo estamos”, todo esto mientras (por fin) están bailando al ritmo de la melodía que Elmo le compuso a su amada desde su más tierna infancia, desde su llegada a la tierra, su himno al amor para encontrar a la razón que tuvo para renunciar al paraíso, y es que no hay cielo que valga si no te acompaña el amor de tu vida en él.

Aunque era un niño la primera vez que ve esta maravillosa obra de arte, me quede impactado, sentimiento de fascinación que experimento cada vez que la veo, tal vez por ese anhelo de que me pasara algo así. De hecho, al inicio de la película, hay una leyenda que reza “La historia que está por ver puede ser verdadera. Puede que incluso usted conozca a algunas de las personas”, creo que ese mensaje siempre se me quedó grabado.
Ally y Elmo

Mi amiga Cris, quien me trajo el VHS de Monterrey en su momento, me pidió verlo. “Es muy idealizada ¿no crees?” fue su comentario, y es verdad. Siendo objetivos, no ha de ser tan buena película como la estoy describiendo, tal vez sea para gente muy soñadora y, por alguna razón que no alcanzó a entender, creo que sigo siendo un soñador, a pesar del dolor acumulado, creo que nunca dejaré de ser un soñador.


Hebert Gutiérrez Morales.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sueños no cumplidos

"El dolor de los sueños no cumplidos es inversamente proporcional a la ilusión con la cual los concebiste" - Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 23 de febrero de 2014

Tormenta de Espadas (Canción de Hielo y Fuego III)

            Continuo con este repaso por la Saga de Juego de Tronos, cuyo nombre oficial es “Canciónde Fuego y Hielo”. Así que voy a destripar por completo los momentos que me resonaron de esta tercera entrega. Así que si aún no ha leído este tomo, no siga leyendo.

            Para empezar, quiero mencionar que a partir de este tomo empecé a ralentizar mi velocidad de lectura, aunque me está costando trabajo. Y es que George R. R. Martin tiene esa cualidad extraordinaria que aprecio en los grandes escritores: no puedes dejar de leerlo ni hacerlo de manera lenta.

            Cuando encuentro un libro con el que no me puedo contener y me digo “un capítulo más y ya”, aunque sé que van a ser dos o tres más, esas publicaciones son extremadamente valiosas, ya no digamos una serie de las mismas que son simplemente enviciantes.

            La razón de querer detenerme es que, además de los dos libros que me faltan, aún faltan otros dos por publicar para llegar a los siete prometidos, pero me he dado cuenta que no puedo atrasarlo para siempre. Así que decidí que cuando salga el libro 6, me volveré a chutar los otros cinco y haré la misma acción cuando salga el libro siete (un sexenio después). En fin, entremos en materia.

            Sé que no tengo hijos, por lo que es insensible y hasta irresponsable opinar al respecto pero, realmente, no comparto la actitud de Catelyn al liberar al Matarreyes, como decía mi abuelita “Estás viendo la procesión ¿y no te hincas?” Viendo cómo está la situación de la guerra, no le importó anteponer sus egoístas intereses sobre los de los demás.

            Es factible que si tuviera hijos, encontraría algo de lógica en su proceder pero, al carecer de ellos, repruebo tajantemente su acción tan insensata, irracional, sentimental y egoísta. Ahora veo de quién sacó lo Sonsa Sansa ¬_¬U.

            Y ahí es donde también corroboro la valía del autor, hay personajes como Catelyn, Jaime y Sansa que me ocasionaban sentimientos totalmente contrarios al inicio del primer libro a los que tenía al final del tercero. Jaime me parecía detestable pero, con el paso de los capítulos de esta tercera entrega, lo aprendí a comprender, respetar e incluso querer y admirar. Catelyn al inicio me parecía una reina a la altura de Eddard Stark pero, con el correr de sus acciones, me demostró ser una mujer irracional e impulsiva que normalmente tomaba decisiones contraproducentes. Sansa al inicio me purgaba por lo mensa y estúpida que podía resultar pero, con el paso del argumento, empezó a cambiar y me empezó a gustar.

            Pasando a otros dos personajes que me encantan, a pesar de que Bronn trabaje para Tyrion por oro, siento de manera auténtica la lealtad del mercenario con el enano, y hasta cariño lo podría calificar, y siento que el Gnomo también se ha encariñado con su guardaespaldas. De hecho no creo que esté con Tyrion sólo por el dinero, me parece que desde el Nido de Águilas le agarró cierta simpatía y admiración al enano, cosa que Tyrion percibe y le retribuye de igual manera. Tal vez ambos, a su manera, se sienten identificados entre sí, relación que va más allá de la relación comercial.

“Hay mercenarios viejos y mercenarios valerosos, pero no hay mercenarios viejos y valerosos” - Bronn

            Lady Olenna, la abuela de Ser Loras y de Margaery, también conocida como la Reina de las espinas, es una auténtica maravilla para el argumento. Me encanta como el autor tiene esa virtud de ingresar personajes brillantes a pesar de que no figuraban al inicio de la historia. La señora es tan sabia, mordaz y honesta que acabas amándola desde su primera línea. En el capítulo en el cual debuta, cuando conoce a Sansa, toda su honestidad te abruma y llegas a pensar “¡Wow! ¿Qué pex con esta señora?”

            Resulta magistral el diálogo de Lady Olenna, cuando le propone a Sansa casarla con Ser Willas (hermano de Loras y Margaery), se adaptara tan bien a la canción que le pidieron al bufón (“El Oso y la Doncella”). No sé qué esperar en un futuro de Lady Olenna y de Margaery, pero el capítulo de su introducción fue muy entretenido.

            La muestra de amor de Ser Jorah a Daenerys me dejo helado, al igual que a la última heredera del clan Targaryen. A pesar de la consternación, obtuve muchas respuestas a su comportamiento. Aunque, capítulos más adelante, ese atrevimiento le acabó costando más caro de lo que se imaginó.

            Creo que Jaime me empezó a agradar desde el capítulo en el que explica cómo se volvió una espada del rey, cómo inicio su relación con Cersei y cómo mató al rey Aerys, pasaje muy revelador. Sin embargo, lo que me encantó de dicho capítulo fue su interacción con Brienne. Hubo un punto en donde Jaime equiparó la desgracia de Tyrion con la Princesa Caballero de Tarth, a pesar de que ambos son muy distintos.
El Lobo Huargo contra el Leon

            Con ese sentimiento a flor de piel, se dio cuenta que había lastimado a Brienne, Jaime le ofreció una disculpa sincera. Eso me llegó a lo más profundo de mi ser, porque alguien tan ególatra, frío y cínico como Jaime no ha de ofrecer muchas disculpas y mucho menos sinceras, pero demostró tener sentimientos gracias a un personaje admirable, como lo es Brienne. Jaime ha aprendido a valorar y admirar a la Moza de Tarth, y eso es algo que el mellizo Lannister tampoco hace mucho: apreciar y admirar a alguien más además de él.

            Cuando Shae se reencuentra con Tyrion, y hacen el amor, ella le besa y chulea la cicatriz de la nariz, no pude contener las lágrimas, sobre todo por el sentimiento de Tyrion porque, además de enano, ahora era más feo de lo que era antes.

“Es tan maravilloso abrazarla y que me abrace – pensó Tyrion. ¿Cómo puede ser esto un crimen que merezca que la ahorquen?”

            El mismo gnomo se lo dice “Esta cicatriz me hace más feo” a lo que ella replica “Nunca serás feo” y eso me sacó más lágrimas. De los sentimientos de Tyrion estoy convencido, pero los de Shae me eran enigmáticos: no sabía si el sentir de la prostituta era auténtico o estaba actuando para conseguir diversas dádivas del enano. Fingido o no, me pareció un gesto muy bonito por parte de Shae, lo cual enamoró más al pobre Tyrion.

            De no ser un hijo de la fregada, admiraría profundamente a Lord Tywin Lannister. En verdad es un zorro astuto, sobre todo por los movimientos de casar a Cersei y a Tyrion para lograr alianzas futuras, resulto una decisión bastante maquiavélica y, sobre todo, un movimiento brillante. De alguna manera, Catelyn Stark, tenía una visión parecida y, en su momento supuse, que ella misma se iba a ofrecer en matrimonio con Lord Frey.

            La verdad es que aunque el argumento sea ficción, muestra mucha de la naturaleza humana, donde hay muchas relaciones que ignoran los sentimientos humanos y privilegian el poder y los beneficios que uno puede sacar de dichas uniones.

El ejército de Inmaculados de Daenerys
            Cuando Robb tuvo que ejecutar a Lord Karstark, percibí lo difícil y comprometido de la situación, el tener que matar a alguien de su linaje, además de perder a un importante vasallo y sus hombres. Pero también comprendí la lógica en sus motivos, sin duda no eran convenientes pero eran justos, por lo mismo aprobé la decisión del joven Rey Lobo, aunque ésta le trajera más problemas que soluciones.

            El capítulo en el cual pelean Jaime y Brienne resulta bastante entretenido hasta que los encuentran los mercenarios de Roose Bolton. Estos dos hace un equipo poco probable pero bastante eficiente a la hora de la acción.

            Los dos capítulos en donde Daenerys consigue a su ejército fueron en verdad remarcables. La bofetada que le dio a Ser Jorah, tras haber conocido a los Inmaculados, tiene una carga grande de sentimientos incluidos. Al ser abofeteado, Ser Jorah le sugiere que se vayan, pero Dany responde “No, no nos vamos”. Esa bofetada fue como cobro de los sentimientos, inocencia, principios y valores a los que la última heredera del clan Targaryen tuvo que renunciar para seguir adelante en su camino a ser Reina.

            Dany sabía que, tarde o temprano, tendría que iniciar ese camino hacia un mundo cruel pero, aun así, tenía que desahogar su frustración, su tristeza y su sacrificio. Así que el reclamo fue hacia Ser Jorah pero, al mismo tiempo, también le agradeció de manera silente, porque era un paso necesario.

Sansa y Tyrion
Cuando ofreció a Drogón para comprar a sus esclavos, ahí tuve una sospecha de cómo iba a acabar todo. “No va a soltar a uno de sus hijos” fue lo que pensé de inmediato, pero ella tuvo que llevar el teatrito hasta el final para hacerlo convincente.

            Tal vez pareciera que se robó a su ejército, pero me pareció un final justo al liberar a los esclavos. La verdad sentí mucho respeto por la Khaalesi y, al mismo tiempo, me sentí algo cimbrado por su acción. Al final hizo lo que tenía que hacer, más allá de lo moral. En esta vida hay ocasiones en donde se tiene que superar los valores para avanzar. A veces hay que hacer lo necesario en vez de lo correcto porque, al final eso se convertirá en lo correcto (aunque no lo haya sido en su momento). “¡Dracarys! ¡Dracarys!” Es un grito que me estremeció, tanto cuando se le dijo a Drogón como cuando lo repitió el nuevo ejército de la última heredera del clan Targaryen.

            El capítulo de la boda de Tyrion y Sansa, sin duda alguna, ha sido en el cual he llorado más en lo que llevo de la serie. Me descorazonó la desgracia de Tyrion al recordar su ficticia boda con Tysha, por el hándicap físico y moral del gnomo. Por la desgracia de Sansa y toda la mala fortuna que se ha llevado a lo largo de la historia. Y, tal vez, por mi propia desgracia al casarme con alguien que no debía aunque, en teoría, nadie me obligó. Por la amabilidad que ambos se demostraron, la civilidad y hasta el respeto que tiene cada uno por la desgracia del otro. La decencia de Sansa hacia el enano, a pesar de toda la repugnancia que podía sentir hacia él, pero también recordó lo leal que se había comportado con ella anteriormente. Y, finalmente, por la decencia y caballerosidad del menor de los Lannister, que ha demostrado ser uno de los personajes con más lealtad, más corazón, más honor de toda la serie.

            El Capítulo en el que La Guardia de La Noche matan a Craster y a Lord Mormont resulta tan grotesco como entendible. Después de pasar tantos problemas, tanta hambre y de haber enfrentado a la muerte, es fácil darle rienda suelta a los instintos y olvidar la hospitalidad de alguien. Entre tanta brutalidad nos encontramos a Sam, mismo que está pasmado. No debe haber animal más salvaje y sangriento que el ser humano, y sólo hace falta un poco para perder esa fingida civilidad. Junta el hambre, el frío, la desesperación y el maltrato y cualquier hombre se volverá en una bestia. Un capítulo que refleja fiel y crudamente lo que puede ser la naturaleza humana.

            Otra cosa que me gustó de este capítulo es que Lord Mormont le haya dicho a Sam, a través del Cuervo, que le dijera a su hijo (Ser Jorah) que lo perdonaba. Todo esto a pesar de la distancia y del tiempo, no sé si haya sido un hecho tierno, pero sin duda fue humano.

Daenerys
            El Capítulo en que Tyrion recibe a Oberyn es una auténtica delicia, sobre todo por la fantochería y provocación que se plasman en los geniales diálogos. Ambos son tan ególatras como brillantes, y eso lo reflejaban en los mensajes escondidos en las palabras, mismos que confirmaban con sus pensamientos. Aunque no era un diálogo como los que sostenían Tyrion y Varys pero lo disfrute de igual manera.

            El capítulo en el que Daenerys toma Yunkai, me sorprendió por tres cosas: en primer lugar la historia de su hermano mayor, Rhaegar, y la sombra de melancolía que lo perseguía y lo triste que terminó su vida. En segundo lugar, por la seguridad y fuerza que ha alcanzado Dany para tratar con generales enemigos tan altaneros, y ella manteniendo su postura digna de Reina, pero defendiéndose de los ataques verbales al mismo nivel.

            Lo tercero, y lo que más me conmovió, al concluir el capítulo, cuando libera a los esclavos de Yunkai, todos, miles de voces, la empiezan a aclamar como “¡Madre!”. Justo en el mismo capítulo en que Dany recuerda que no va a poder engendrar ningún hijo, por lo que ve a los Dragones como sus vástagos. Entonces ella disfruta ese momento de gloria, aún con más fuerza por la desgracia de ser una adolescente que sabe que no va a engendrar y que con ella va a morir el clan Targaryen. Ella toma esas muestras de amor, cuando les dicen madre, embriagándose del éxtasis del momento. Todos debemos aprender a disfrutar esa extrema felicidad, permitirnos ahogarnos en sus dulces aguas porque, al final, no duran para siempre.

            Mi primera impresión cuando el Perro secuestró a Arya, de las manos de Lord Beric, fue decir “¡Madres!” pero, cuando lo pensé con calma, creo que fue lo mejor que le pudo pasar a la chica Stark, esto sin saber cómo iba a continuar la historia. Con el paso de los capítulos, creo que el Perro demostró tener más afinidad y lealtad hacia los Stark que hacia los Lannister porque, en su manera bruta y salvaje, demostró tener más civilidad y humanidad con las chicas Stark que otros personajes más refinados tuvieron hacia ellas.

            Desde que llegan los norteños a las tierras de los Frey, el stress estaba en el aire (y la reacción de Viento Gris lo demostraba). Mientras leía sobre la fiesta, me sentía muy tenso con un solo sentimiento a flor de piel que se reflejaba en el pensamiento “Que ya se acabe esta fiesta”, porque no tenía buena espina al respecto, y había razones para mi sentir.

            La Boda Roja de Lord Frey es una abominación, desde el ambiente tan feo, la comida tan corriente, la música de tan mal gusto. Todo planificado con un sentimiento de venganza, algo negativo. El hecho de que atacaran a traición durante la fiesta fue un acto despreciable, muy bajo y ruin. Sin lugar a dudas Lord Frey es, hasta este momento, el personaje más asqueroso que he conocido a lo largo de la serie y espero, de todo corazón, tenga un final acorde a sus acciones.

Dany y Jon
            Me quede frio e impactado, ¿cómo el estúpido orgullo y “honor” de una persona es razón suficiente para traicionar y tomar la vida de otro? Catelyn y Robb nunca fueron mis personajes favoritos, pero debo reconocer que se guiaron conforme a sus principios y creencias. Ciertamente Catelyn lo echó a perder en muchas ocasiones, pero siempre buscaba lo mejor para sus seres queridos, para ella e inclusive el reino (en ese estricto orden). Por su parte Robb, sólo era un adolescente jugando a la guerra y pretendiendo ser Rey pero, a pesar de ello, hizo un papel muy digno. Descansen en Paz Catelyn y Robb . . . no merecían morir así.

            Cuando Arya y el Perro llegan al castillo Frey, justo en el fragor de la batalla, es impresionante como Sandor Clegane se enfrasca en combate con tres caballeros Frey. Resulta muy significativa la reacción de Arya, misma que había deseado la muerte del Perro . . . hasta ese momento. Y es obvio, ¿Cómo puedes desear la muerte de la persona que está peleando por tu vida? Es difícil mantener los odios o los orgullos cuando te tienes que aferrar al mundo. El mismo Sandor, con sus modales bruscos, le dice “¡Vámonos! Tu familia está muerta” Pero es cuando Arya deja de ser una guerrera y se vuelve una niña que sólo quiere ir a los brazos de su madre, así que corre a una muerte segura, misma de la cual la salvó el Perro al dejarla inconsciente.

Sabio consejo de Tyrion a Jon Nieve
            Regresando a Desembarco del Rey, aunque es un desgraciado, hay que reconocer la brillantez y genialidad de Tywin Lannister, y uno ve de dónde la sacó Tyrion. Cuando explica cómo traicionó a Aerys o cómo planteo la trampa con Lord Frey contra los Stark, con toda la crueldad inmisericorde de los Lannister. Moral aparte, uno debe reconocer la brillantez de los planes. Tyrion, a pesar de respetar a su padre, tiene una manera tan inteligente de expresarse y rebatirle a su progenitor, lo hará con respeto y cautela, pero siempre encuentra la forma de expresar su sentir. Es este mismo capítulo queda claro que Walder Frey es una persona que carga con todas y cada una de la afrentas que le han hecho, por lo mismo tiene una existencia tan agría. A pesar de ser un personaje ficticio, creo que pululan los Walder Frey de verdad en el mundo.

            Hay un capítulo que tal vez no sea muy relevante, pero a mí me gustó mucho. Cuando Davos aprende a leer con el maestro Pylos, me encanta la consciencia, la humildad y esa hambre de conocimiento del caballero de la cebolla. Además, el compartir dicho proceso con su hijo Devan lo hace aún más especial, además de Edric Tormenta y la hija de Stannis. A pesar de que en este pasaje se hablaba del posible sacrificio de Edric Tormenta, me pareció un capítulo tierno por la interacción de Davos con el maestre y con los niños, sobretodo porque admite que esta convivencia lo hace sentirse más niño que sus compañeros de clase. Y también está el hecho de que la solitaria hija de Stannis ya tiene más amiguitos en un castillo lleno de adultos.

            El capítulo en el que Jon comanda la heroica defensa del Muro contra los Thaenitas, y es que la desventaja era evidente, la derrota casi segura y, al final (con algo de estrategia), logran salir adelante. Me emocioné en dicho pasaje, sobre todo cuando Jon se reencuentra con Ygriette, con la esperanza que los hermanos negros le permitieran quedarse con la mujer salvaje y anular sus votos. Al final simples ilusiones y anhelos.

            Comprendo la frustración y sentimiento de traición que experimentó Daenerys cuando se enteró que Ser Jorah y Barristan Selmy se le acercaron con mentiras, al grado del sentimiento impregnado en la pregunta “¿Acaso ya no puedo confiar en alguien?” y ahí le vino a la mente el asalto a la fortaleza que estaban asediando, poniéndolos (adrede) en riesgo. Aunque Tyrion y Jon son mis personajes favoritos (en ese orden), Dany ocupa, sin lugar a dudas, un sólido tercer lugar.
            Aunque me dio mucho gusto, me impactó la muerte de Joffrey. Fue un capítulo magistral por muchos motivos: la escapatoria de Sansa, la narrativa de Tyrion, la desesperación de Joffrey y todo lo que significaba la muerte del niño rey. Honestamente nadie se esperaba dicho deceso aunque (casi puedo asegurar) todos los lectores lo agradecimos, por lo hijo de Puta que resultaba.


Otro momento impactante de dicho capítulo es ver que Meñique estaba detrás del escape de Sansa y te hace preguntarte “¿Ahora qué trama este maldito Petyr Baelish?” y, como él mismo le dijo a la heredera Stark “Para descontrolarlos hay que hacer movimientos que no esperen” y vaya que no esperaba que el consejero de la moneda estuviera detrás de todo esto.

Desde que vendió a Eddard Stark, Meñique me había parecido despreciable pero ahora que tiene a Sansa en su poder, me sentí confundido del por qué ayudarla. Sin duda alguna me sentí más seguro por Arya en compañía de Sandor Clegane que Sansa en compañía de Petyr Baelish, y es que el Perro tiene su código de honor, mientras que Meñique desconoce el significado de esa palabra y hará lo que sea necesario para lograr sus maquiavélicos planes.

Jaime y Brienne
La descripción que Jaime hace de Brienne, al enterarse de la muerte de Catelyn, me llego al fondo del corazón, tanto por la descripción tan auténtica de Jaime como por el dolor de la princesa de Tarth. Una chica que no tenía muchas razones para seguir en esta vida, perdía una más, así que me compadecí de Brienne y, al mismo, tiempo, me compadecí a mí por entender su sentir.

Viendo el inicio de la relación de Jaime y Brienne, resultaría inverosímil ver el cariño con que el Comandante de la Guardia Real trata a la heredera de Tarth, con un cuidado y cariño que resultan extraños en Jaime, todo por el aprecio y admiración que le ha ocasionado la Moza de Tarth.

Me asustó un poco cuando Jaime encaró a su padre, subió tanto el volumen de la discusión que hasta pensé que le iba a confesar a Lord Tywin su paternidad sobre los hijos de Cersei. Creo que nadie le había hablado tan fuerte al patriarca de la Casa Lannister y sólo lo permitió por ser su hijo predilecto.

La Defensa del Muro
Ante el miedo por la inferioridad numérica tan grosera, Jon da un discurso a sus hombres del muro que resulta muy inspirador, me sentí tan tocado que poco me faltaba para tomar el arco con su carcaj y unírmeles en la defensa del mismo. Bajo el mando de Lord Nieve, el Muro es protegido de manera exitosa, sientes tan alta la adrenalina que te hace olvidar la pena experimentada por el entierro de Ygriette. Al final, cuando Jon es elegido como jefe de la defensa del Muro, me sentí muy feliz por él, hasta las lágrimas de hecho, sobre todo por la grandeza que Jon trae consigo, a pesar de ser tratado como paria por ser un bastardo.

‘Todos los hombres mueren – casi podía oírla –. Y las mujeres también, y todo animal que vuela, nada o corre. Lo que importa no es cuándo se muere, sino cómo, Jon Nieve’” - Ygriette

Algo que me pasó frecuentemente en la lectura de este tercer tomo era que, al terminar un capítulo de Daenerys me decía “Me voy a adelantar para ver qué pasa”, pero cuando leí la boda de Tyrion y Sansa dije “Voy a saltarme capítulos para ver qué pasa” y lo mismo pasaba al leer los capítulos de Jon Nieve. Al final me aguantaba, recordando que, aunque sean historias individuales, en realidad lleva una lógica su secuencia y es mejor leerlos en orden. Pero es padre que tengas intercaladas historias que te pican y te hacen enviciarte con la lectura.

Tyrion y Bronn
Me costó asimilar el asesinato de Viento Gris, Robb y Catelyn (en ese orden). Conforme pasaban los capítulos, y se develaban más macabros detalles de la boda roja, me decía “No, no puede ser, seguramente se salvaron de alguna manera”. Me parecía imposible e impensable la muerte de dichos personajes pero, con el avance del argumento y la ausencia de dichos personajes, me fui resignando a su muerte. Eso también hay que reconocerle al Sr. Martín: puede prescindir de cualquier personaje y mantener interesante su historia sólo espero, de todo corazón, que no mate a Tyrion, Jon o Daenerys, porque eso me rompería el corazón.

Fue un momento muy triste cuando el Perro le ofreció a Arya llevarla a ver a su madre y, la pequeña Stark, le responde “¡No! Ya sé que está muerta, lo vi en sueños”. Un momento muy triste y enternecedor cómo Arya se resigna y tiene que lidiar con su tristeza ante un ser que no está acostumbrado a lidiar con sentimientos de ternura como lo es Sandor Clegane.

La relación de Bronn y Tyrion inició por conveniencia mutua pero, cuando se despidieron, aunque no en el mejor de los términos, me entristeció mucho la parte que dice “Bronn salió de la celda, del Castillo y de su vida”. No sabemos cuándo será la última vez que vayamos a ver a alguien importante para nosotros. Y eso puede resultar muy triste, sobre todo si no tienes la oportunidad de despedirte.

Arya abandonando a Sandor Clegane
El Juicio de Tyrion resultó tan indignante que, parafraseándolo, lo único bueno del mismo es que su muerte resultaría todo un alivio en lugar de tanta calumnia. Pero todo cambia cuando Oberyn de Dorne, la víbora roja, le ofrece ser su campeón en la lucha, no puedes evitar emocionarte y decir “¡Esto se va a poner bueno!”

Mientras la Víbora Roja iba ganando la batalla contra Gregor Clegane, empecé a cuestionarme sobre el futuro de Tyrion “¿Se irá a Dorne? ¿Regresará a Roca Casterly a gobernar? ¿Se irá a Invernalia?”. De pronto, cuando la Montaña mata a Oberyn, me estremecí y me asuste, no por la muerte del Príncipe de Dorne (que me caía muy bien), sino porque no quería que mataran a Tyrion. Y, con este autor, no es garantía que el carisma de Tyrion le salve la vida, así que en verdad temí por su cabeza.

Cuando muere Mance Ryder, mientras Jon estaba en el campamento de los Salvajes, resulto un pasaje muy entretenido y lleno de adrenalina, todo mientras nacía el hijo de Mance. Todo resultaba confuso y, al mismo tiempo, muy intenso. Uno se pregunta de dónde sacó Stannis tantos hombres, por dónde llego y demás interrogantes que te toman por sorpresa, así como el rescate heroico del Muro por parte del heredero Baratheon.

Cuando Arya y el Perro matan al Cosquillas, a Pulliver y a su escudero, sentí una satisfacción y dije “¡Wow! ¡Qué buen equipo hacen!”, llegue a fantasear que este dueto seguiría junto mucho tiempo, pero no fue así. Más adelante, cuando Sandor está herido y con fiebre, llorando le suplica a Arya que acabe con su vida, me cimbró la vulnerabilidad del Perro y no supe si alegrarme o entristecerme cuando Arya lo abandonó en lugar de matarlo.

Tyrion
El capítulo del escape de Tyrion fue muy revelador, muy intenso e inclusive cruel, pero muy necesario. El Gnomo tiene la posibilidad de desahogar toda esa furia acumulada, no sólo desde el Juicio, sino a lo largo de sus días. En primer lugar se desahogó con el pobre Jaime, se podría decir que de manera injusta pero, con la revelación que le hizo su hermano mayor sobre Tysha, se la tenía bien ganada, sin importar que fuera su salvador; también le tocó su dosis de amargura a Varys.

Cuando llegó el momento de vengarse de Shae fue un momento agridulce. No es que la prostituta no lo tuviera merecido pero, a fin de cuentas, fingido o no, el placer que sintió Tyrion fue real, y no hablo únicamente del sexo, sino de lo querido y aceptado que se percibió en su momento.

Cuando mató a su padre, no puedo decir que estuve feliz, y vaya que se lo merecía Lord Tywin (sobre todo por el incidente con Tysha, la primera esposa de Tyrion), sino por el dolor que debió experimentar el Gnomo, sin importar el placer que también recibió al hacerse justicia con su propia mano y de manera tan poética. Recalco, no fue un capítulo bonito, de hecho fue algo cruel pero ¿alguien puede culpar a Tyrion después de todo lo que experimentó?

El reencuentro entre Jon y Fantasma me conmovió bastante, sobre todo cuando Lord Nieve le dijo “pensé que estabas muerto”, lo cual devela la necesidad y el afecto que Jon siente hacia su huargo. Más adelante, cuando Jon se da cuenta que todos tienen planes para él, ignorando sus propios sueños, es algo muy relevante y revelador para el bastardo Stark.

Sansa y su castillo de nieve
Tal vez Jon hubiera hecho otra elección pero, después vino su nombramiento como Comandante del Muro. Estaba tan incrédulo como el propio Jon, pero resultó oportuno para él porque tenía el argumento perfecto para rechazar la (jugosa) oferta de Stannis.

En lo que llevo leído hasta el momento, creo que no hay personaje más malévolo y maquiavélico que Meñique, más que cualquier Lannister, cualquier Frey o Greyjoy. Todo empezó con una escena muy tierna en la que Sansa recuerda su infancia en Invernalia al hacer castillos de nieve, el sentimiento cálido en el pecho casi era inevitable al compartir este bonito momento de la heredera Stark, misma que no ha gozado de muchos a lo largo de la historia.

Cuando llega Petyr Baelish a ayudarla, hasta pensé “¡Qué buena onda del Meñique!” Hasta que la besó, esta escena me impactó al tomarla como traición artera de este sujeto, pero todo era con el fin de provocar a Lysa Arryn.

Cuando su tía amagó con tirar a Sansa por el desfiladero, no me preocupe por la pequeña Stark, al contrario, sabía que iba a morir Lysa, pero nunca me imaginé que el propio Meñique iba a ser el causante de su muerte, sobre todo con la crueldad de romperle el corazón antes de empujarla, al admitir que nunca la había amado y seguía enamorada de su difunta hermana.
La escena final del libro

Pero su maldad me impresiono aún más cuando inculpó al Bardo Marillion, y sólo me quedo decir “¡Qué cabrón, hijo de la chingada es este pinche Meñique! Hay que tener cuidado con él”

Pues, como aconteció con los dos tomos anteriores, el tercero fue aún mejor que el anterior, de hecho ya he empezado el cuarto y me sigo llevando sorpresas, pero escribiré de eso cuando lo termine.


Hebert Gutiérrez Morales.