domingo, 24 de junio de 2012

Las programaciones sociales


            Hasta el día de hoy no he conocido a una mexicana que no quiera una gran boda, en una Iglesia esplendorosa, con el vestido más caro posible al igual que los anillos (tanto de compromiso como de matrimonio) y una suntuosa fiesta. Como la mayoría no somos ricos, esto se realiza en contra del sentido común que dictaría “Oye, ¿podríamos hacer una celebración más pequeña e íntima? Con ese dinero podríamos dar el deposito de una casa o arreglar la que tenemos”. Al contrario, porque las personas más limitadas económicamente son las que más se endeudan para tener su fiestota, la cual va a durar un día, pero las deudas los pueden llevar a una prolongada precariedad económica.

Muchos me dicen que así es la zona centro del país (en la cual vivo), en donde el ambiente es más denso, estresante y falso a comparación del norte o del sur. Y es que aquí se les educa a las mujeres que el día de su boda es el más importante de su vida, como si a partir de ese momento estuvieran habilitadas para ser felices.

Esto viene de otra programación social, como lo es el tener pareja, si careces de una eres una especie de bicho raro. He sido tachado de gay, asocial, cobarde y tantas cosas por no tener una mujer a mi lado; ciertamente tengo miedo de relacionarme, pero no hay nada de malo al estar solo. Aunque exprese que la soledad me acomoda bien, la gente no entiende e insiste en el tema, porque DEBO tener una relación. Ahora la presión que recibo es nada a comparación de la que sufren las féminas en este país.

A partir de la adolescencia de las chicas, si no tienen novio, son presionadas y criticadas. Si pasados los 25 años no hay un esbozo de matrimonio futuro, son censuradas y agobiadas con preguntas. Aún estando casadas, si no tienen hijos, los cuestionamientos son incesantes y, peor aún, no pueden decidir quedarse con sólo un engendro, porque la sociedad les exige tener, al menos, otro más.

Esto no se acaba con los hijos, continúa con la educación de los mismos, la forma de vestir de la familia, los lugares y amistades que frecuentan, la manera de pasar su tiempo libre y demás. Pareciera que sólo hay una manera única y correcta de hacer las cosas, la cual es universal y sin posibilidad de buscar las alternativas que a uno mejor le acomoden. Inconscientemente la gran mayoría trata de adaptarse a estas reglas.

Es factible que uno esté mal en su accionar, no lo niego, pero ¿dónde queda el respeto al libre albedrío, a la personalidad y a la individualidad? Creo que, mientras no se dañe a terceros, uno es libre de proceder como mejor le parezca. Todos hacen como que respetan, porque es la postura correcta ante la sociedad, en realidad casi nadie respeta al prójimo en su proceder.

Perpetuamos comportamientos sociales que nos fastidiaron a nosotros y ahora fastidiamos a los de atrás. “¿Cuándo te vas a casar?” “¿Por qué no tienen hijos?” “¿Por qué sólo uno?” “¿Acaso hay algo mal contigo?” “¿Quién va a ver por ti en tu vejez?” y demás estupideces de sobra conocidas. No podemos tener un comportamiento leal, tal vez a nosotros nos aplicaron este “terrorismo moral”, pero no hay necesidad de mantenerlo y, sin embargo, lo seguimos haciendo.

Hace tiempo, platicando con mi madre, se puso a criticar a una chica de nuestra familia, argumentando que tenía una relación con un hombre diez años mayor, y ahí empezó la discusión. Ese prejuicio materno heredado lo he desterrado desde hace tiempo, pero hubo una época en la que me sentí culpable por tener una novia cuatro años menor. Hoy en día he salido con mujeres trece años más jóvenes sin ningún problema, cuando antes ni lo hubiera considerado. Es obvio que mi madre, como gran parte de su generación, ve con malos ojos tanta diferencia de edad, ya que considera que las divergencias son muchas e insalvables, para mí es muy práctico que la mujer sea menor que yo, ya que ellas tienden a madurar antes que el varón.

Hay programaciones para lo que debes pensar, decir, sentir, hacer, expresar, vestir y demás. Si dices algo contrario a esto, que se considera políticamente incorrecto, serás tachado de escoria social. Si no compartes sus creencias también eres tachado de ignorante y hereje. Si no tienes costumbres parecidas a lo común, hay algo mal contigo. Si no te gusta lo que a la mayoría sí, entonces vives en el error automáticamente. Si te sales del libreto, hay algo mal en tu cabeza.

La sociedad nos asigna roles como que el hombre siempre debe abordar a la mujer porque, si ella se atreve a hacerlo, será tachada de mujer fácil, ya que no se está dando a respetar. Al final la mayoría somos cuadrados y simplemente desempeñamos el rol asignado, así que renunciamos a ser lo que queremos o a expresar lo que sentimos.

Un ejemplo del inconsciente colectivo: cuando comemos fuera de la empresa, generalmente las mujeres en automático se van a la parte de atrás del auto y los hombres al frente, sin ninguna negociación previa. Este insignificante hecho aún es muestra del machismo presente en la sociedad actual y, como ya escribí en otra ocasión, las mujeres mismas son las principales promotoras.

El catorce de Febrero es un ejemplo clásico de las obligaciones sociales asignadas. Muchos “tienen” que comprar algún regalo, además de llevar a cenar (a un buen lugar, no los taquitos de la esquina) a su pareja el famoso día de San Valentín ya que, de no hacerlo, quiere decir que no la aman. Es factible que sea un amargado, y no lo refuto, o tal vez el resto están perfectamente adoctrinados porque esa fecha es una más de todas esas conmemoraciones creadas por la mercadotecnia y el consumismo.

Si las personas fueran conscientes de que aproximándose esa fecha todo se encarece y los restaurantes están a reventar, en lugar de pasarse un buen rato, se estresan por los tumultos y los precios exorbitantes, perfectamente podrían hablar con su pareja y decirle: “Mi amor, ¡Te quiero mucho! Pero, para centrarme en ti y no en las molestias, ¿Qué te parece que te invite a cenar el 15 de Febrero?” y esa cena especial también puede ser el 20 de Marzo, 17 de Abril o cualquier otra fecha, porque cada día es bueno para honrar el amor, a la madre, al maestro, a la patria y demás celebraciones que se han fijado en el inconsciente colectivo con que sólo hay una ocasión única para festejar.

Creo que somos capaces de razonar, ojalá alguien se detuviera a analizar lo ridículo del comportamiento masivo debido a una fecha impuesta por el mundo comercial. A pesar de que no festejo la Navidad, sí le compro ropa a mi madre y hermana, pero esperamos hasta Enero; entonces andamos tranquilamente en la tienda, ellas compran más prendas (ya que están de rebaja) y nos la pasamos muy bien, y la diferencia son un par de semanas.

En el caso de las Bodas, primera comunión, bautizos, XV años o cualquier otro evento, no me opongo que la gente celebre lo que considera importante. Pero ¿Por qué los involucrados no razonan el motivo de dicha celebración? ¿Qué tiene de malo reunirse con la gente realmente importante? Aquellos que en verdad se alegran de nuestro acontecimiento, ¿Por qué es necesario “inflar” las fiestas con una cantidad ingente de invitados? Esos mismos con los que compartimos un sentimiento mutuo de importancia relativa.

En el caso específico del matrimonio, ¿Qué impide hacer una ceremonia pequeña e íntima? Así el resto del dinero puede ser usado para arrancar la vida en pareja, con tanto por invertir para el futuro. ¿Por qué esa necesidad de apantallar a los que no nos importan con los recursos que no tenemos? Si quieren gastar, mejor hacerlo en una Luna de Miel inolvidable en donde se invierte en los dos durante unos días, en vez de con un montón de gente sin importancia en una fiesta.

Si las celebraciones fuesen más pequeñas, se disfrutarían más. Cuando me case, a pesar de ser menos de 100 invitados, no disfrutamos plenamente la fiesta: nos preocupaba la gente que no llegaba, la música, la comida, quién se sentó con quién, el programa del evento y demás tonterías que eran simples accesorios del festejo principal. Una reunión pequeña es mejor, porque tienes la oportunidad de convivir con los que realmente quieres, en un mejor ambiente, con un gasto menor y tener lo suficiente para iniciar la vida marital. Se imponen intereses que no son los propios en vez de privilegiar el sentido común y lo que realmente quieren, o pueden pagar, los individuos.

            Tocando temas climáticos, tal vez porque me bañe con agua fría, o probablemente porque intento alejarme de la opinión generalizada, pero si verifican la información histórica, queda demostrado que la temperatura global ha ido aumentando en los últimos años, por lo que los inviernos ya no son tan fríos como solían serlo.

            A pesar de esta información, de acuerdo a la generalidad, siempre que llega el invierno salen con el clásico comentario “¡Este invierno hace más frío que el anterior!”. Recuerdo que en mi niñez y adolescencia el frío era mayor al de la actualidad, tanto que tiene bastante años que no uso una chamarra. Es factible que mi observación también sea subjetiva pero al bañarme con agua fría durante todo el año, les aseguro que, cada invierno me resulta más fácil que el anterior. Puede ser la costumbre de dos décadas o que en realidad la temperatura se está incrementando año con año. A fin de cuentas, como todo el mundo repite que el presente año hace más frío que el anterior, todos se lo acaban creyendo, aunque no sea cierto

            "62400 repeticiones hacen una verdad" - Aldous Huxley (Un Mundo Feliz)

            A pesar de que me encantan las cosas dulces, en mi niñez nunca acostumbramos postre después de los alimentos, es más la sopa era una aberración que algún depravado creó sin sentido alguno (Mafalda hubiese sido feliz en mi familia). De hecho optábamos por doble o triple guisado. La sopa y el postre entraron a mi vida al mismo tiempo que VW, ya que en los comedores nos dan sopa, guisado, guarniciones y postre; fue cuando aprendí a ingerir algo más que plato fuerte; comer sopa no me agradaba, pero nunca me ha gustado desperdiciar la comida.

            Sin embargo, en mi viaje a Alemania, hubo un punto en el cual anhelaba la sopa, y hasta me extrañe “¿En qué momento se volvió importante para mí?” y lo mismo pasa con el postre, en la actualidad necesito algo dulce para cerrar mi comida, lo cual sirve de señal a mi organismo de que ya acabé. Para ser alguien que vivió más de dos décadas sin postre ni sopa, sólo bastaron unos cuantos años para reprogramarme (aunque sospecho que ya lo estaba desde el primero). No cabe duda que los humanos somos animales altamente amaestrables.

            Como lo mencionado en ”Mis Vecinos”, en las culturas latinas recibimos una fuerte educación que nos inculca que sólo existe una deseable meta que se nos obliga a perseguir: casarse, tener hijos, poseer una bonita casa, coches, jardín, perro, un buen y respetable trabajo que te dé un existencia estable y/o digna (estos son los requisitos mínimos). Como es el único camino a una vida perfecta, todo lo demás es descalificado. Tampoco lo son las opciones “incompletas” de esa versión de felicidad: es necesario el matrimonio, la pareja heterosexual, los hijos (en plural), la casa o el trabajo.

            Obviamente hay muchas personas que han conseguido esa vida “perfecta” y no cuestiono su potencial felicidad, sólo digo que es estúpido establecer, dogmáticamente, que sólo hay una sola felicidad. Y a pesar de todo, sin importar que me indigna esa postura social, por mi propia programación, también anhelo ese tipo de vida, lo cual me enfurece.

            Hace un par de meses pase nueve días continuos sin trabajar, durante los cuales el contacto con otros homínidos fue casi nulo. Me levantaba sin tener noción de la fecha o el día que era, al no tener mi rutina establecida me resultaba difícil recordar el día en qué vivía, esto aunado a que todo lo que hice (leer, escribir, nadar, correr, ir al cine o bailar) eran actividades lúdicas que no me representan ningún estrés. Es más, un día hasta me asuste porque pensé que se me había pasado la fecha de regreso al trabajo.

            La experiencia fue maravillosa, estaba feliz de cada día vivido, y no porque fuera Miércoles, Domingo o Viernes. Simplemente amanecía y estaba feliz de no estar programado a reaccionar de tal o cual manera sólo porque es Lunes o es Sábado. Hasta en eso tenemos programaciones, estoy seguro que la mayoría odia los Lunes, por tener que ir a la escuela o al trabajo y, al mismo tiempo, aman los Sábados, por no tener que ir. Y eso nos limita ¿Por qué no podemos ser felices en Lunes? ¿Por qué debemos serlo en fines de semana forzosamente? ¿Por qué deprimirnos si el día está nublado? ¿Un día soleado nos garantiza la felicidad? ¿Por qué no disfrutar el día por lo que es, no por cómo se llama? Es maravilloso vivir un día más, algo que no todos pueden decir.

            ¿Por qué necesitamos una bandera, un signo zodiacal, un logotipo, un escudo, un rol, una religión, una ideología política, un adjetivo y demás límites que nos definan? Tal vez, el humano actual, enloquecería sin ellos. Son tantas las posibilidades que perderíamos la cordura o, tal vez, viviríamos en ese mundo anhelado en el que podemos ser nosotros mismos y dejar a los demás serlo.

Los círculos de poder (religiones, corporaciones, gobiernos, medios de comunicación  y demás) nos han impuesto ese cuadradito en el cual podemos movernos “y no más de eso”. ¿Por qué? Supongo que todo esto nació con la propiedad  privada y se fortaleció con el capitalismo. Me parece que esos paradigmas fueron establecidos hace tanto tiempo que ya nadie los cuestiona y, sin embargo, continuamos perpetuándolos sin importar lo miserable que haga nuestra existencia.

            Hemos nacido dentro de esas limitaciones y programaciones. Creo que somos capaces de desprogramarnos y vivir como queramos pero, al mismo tiempo, creo que nadie se atrevería a hacerlo para no ser el “inadaptado social”, sin importar que eso signifique una auténtica felicidad.

            Hebert Gutiérrez Morales

jueves, 14 de junio de 2012

El Juego del Ángel

              “Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela, su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio” – primer párrafo de la obra

                Honestamente pensé que no iba a escribir nuevamente sobre ningún otro libro de Carlos Ruiz Zafón (CRZ a partir de este momento), y no porque deje de ser uno de los mejores escritores que he leído, sino porque “La Sombra del Viento” puso un standard muy alto como para que alguna otra obra suya me volviera a impresionar, esto mismo lo comprobé al leer “El Prisionero del Cielo”, tercera entrega de la serie “El Cementerio de los Libros Olvidados”, el cual se quedó muy por debajo de lo esperado (sin dejar de ser un buen libro). Afortunadamente CRZ me demostró que yo estaba en un craso error.

                Admito que leí “El Juego del Ángel” con pocas expectativas, tanto por lo corto que se quedó “El Prisionero del Cielo” como por el comentario de alguien que lo había leído y me dijo que no le llegaba a “La Sombra del Viento”, ya que era una historia de un escritor atormentado y que le parecía que CRZ se había valido del mismo ambiente para crear otra historia y aprovechar el éxito de su obra cumbre. El gusto se rompe en géneros.

                Debido a estos antecedentes poco halagadores, empecé a leer “El Juego del Ángel” sin esperar nada (la mejor forma de conocer algo) y, conforme avanzaba la lectura, me empecé a obsesionar con la historia de David Martin (DM a partir de este momento). Es más, lo leí en tres días, sólo interrumpiendo mi lectura cuando la fisiología me hacía evidente el hambre o tener que ir al baño. Al igual que mi reseña de “La Sombra del Viento”, no voy a destripar nada de esta maravillosa obra, ya que también merecen descubrirla y paladearla como hice yo.

               “La vida sólo da segundas oportunidades a aquellos no les dio una primera. En realidad son oportunidades de segunda mano que alguien no ha sabido aprovechar, pero son mejores que nada” – David Martín a Cristina Sagnier

                Esta lectura descubrió algo de mi ser que me da algo de pavor admitir: Cuando encuentro a alguien excepcionalmente brillante, lo admiro sin miramientos, más allá de su calidad moral y/o espiritual. Esto me lo revelaron los excelsos diálogos entre DM y Andreas Cornelli, y es que era una delicia empaparse con la profunda sabiduría antropológica que estos dos compartían generosamente en sus encuentros. La verdad es que había puntos en donde el Señor Cornelli inspiraba un profundo terror por su amoralidad, pero siempre fue mayor mi admiración por un ser tan increíblemente inteligente y perspicaz. CRZ debe ser alguien muy inteligente, ocurrente, virtuoso y con el impresionante don para plasmarlo todo en una obra.

                Sin embargo, ésos no eran los únicos diálogos que merecen la pena de la obra, DM también sostiene unas tertulias súper interesantes con Pedro Vidal, mismo que resultó ser vital para el protagonista. La relación de estos dos personajes deja en claro que a veces lo que crees bueno termina destrozándote el alma y, viceversa, hechos que pensabas que te fastidiaron la existencia, acaban dándote las mejores recompensas de tu vida. La existencia de DM nunca hubiera sido lo mismo sin Pedro Vidal, aunque hubo un gran pasaje que dejo de ser una persona  grata para nuestro protagonista, pero la verdadera amistad al final se constata.

                Otra interacción que es una delicia es la de DM con Isabella Gispert, su asistente y aprendiz. La verdad es que esta mujer me fue enamorando con toda esa personalidad, sarcasmo, gracia, inteligencia, carácter y desfachatez que hace imposible que no la adores. Para mí es uno de los mejores personajes que ha creado CRZ (a la altura de Fermín Romero de Torres).

               “Descubrí que las muchachas de diecisiete años poseen una capacidad verbal de tal magnitud que su cerebro las impulsa a ejercitarla cada veinte segundos” – David Martín sobre Isabella Gispert

                No lo voy a negar, conocer a algunos de los personajes (y sus respectivos destinos) de los libros pasados, me hicieron la experiencia doblemente gratificante. Fue como conocer el pasado de viejas amistades: conocer la vida de la mamá de Daniel Sempere (“La Sombra del viento”), la juventud de su padre, la vida de su abuelo, así como el pasado del Sr. Barceló o la historia de aquel viejo amigo de Fermín que tanto le ayudó y lo encaminó hacia Daniel. Un viaje en una máquina del tiempo que te hace leer con sentimiento de añoranza y/o melancolía esta gran obra

                Me eché esta magnifica obra relativamente rápido, hecho que me ponía simultáneamente feliz y triste, porque no quería que se acabara; debo de admitir que me tardé de más al tener que transcribir tantas frases brillantes que me regalaron estos personajes tan exquisitos. Pensé que nunca iba a encontrar otro libro con frases tan profundas y brillantes como el primero que leí de CRZ pero, felizmente, esté me dio más tela de dónde cortar.

                ¿Qué me encantó de este libro? Sobre cualquier otra cosa, el conjunto de sensaciones y sentimientos que experimente al adentrarme en él. Lo bueno de vivir solo es que pude reír, aterrorizarme, conmoverme, preocuparme, angustiarme, emocionarme y demás expresiones sin ningún recato, el texto me sacó desde carcajadas hasta lágrimas, desde expresiones de júbilo hasta caras de preocupación, la versatilidad de CRZ es una virtud impresionante que tiene y que agradeces plenamente como lector.

                “Las personas vivimos tanto de grandes y pequeñas mentiras como del aire. Si fuésemos capaces de ver sin tapujos la realidad del mundo y nosotros mismos durante un solo día, del amanecer al atardecer, nos quitaríamos la vida o perderíamos la razón” – La Bruja del Somorrostro

                Reconozco que tal vez no esté siendo del todo objetivo con este escrito (si es que alguna vez lo he sido con alguno de los anteriores). Le comentaba a Les (mi querida amiga y respetada Gurú literaria) que hubo dos puntos en la historia en que ya no quería seguir leyendo, sin embargo, tampoco podía detenerme (el segundo lo comento más tarde). La razón de la primera encrucijada, fue que me sentí muy identificado con el protagonista. Por alguna razón comprendía sus sentimientos, su soledad, su aislamiento y su asco por la humanidad pero, al mismo tiempo, también comprendía su bondadosa alma tras un férreo exterior, sus principios y sus motivaciones. En verdad es algo muy nutritivo encontrarse con un personaje que te refleja tanto y que te hace vivir sensaciones tan intensamente.

                Honestamente, cuando leo libros tan excelsos me llego a recriminar por todo el tiempo “perdido” en libros que no tienen esta calidad. Y no es que sean buenos, pero cuando uno se encuentra con una obra tan completa y amena, palidecen las demás, por más calidad que tengan, y es que algunas son muy fluidas pero el contenido no es tan profundo o, viceversa, tienen una profundidad impresionante, pero la lectura es tan pesada que cuesta trabajo apreciar lo valioso de las ideas. Ésa es otra virtud del autor, ya que tiene un don inigualable al expresar amenamente ideas tan trascendentales.

                Hay personajes son invaluables a pesar de ser efímeros, éste es el caso de Eulalia, la bibliotecaria con la cual DM tiene una breve interacción, y es que sostuvieron uno de los mejores diálogos que haya leído, no sólo en el libro, sino en mi vida; a pesar de ser un breve momento, fue bastante profundo, de igual forma fue muy casual sin dejar de ser íntimo. No es necesario desarrollar a un personaje durante páginas y páginas, sólo bastaron unas cuantas líneas de descripción para definir y amar a la bibliotecaria. En estos detalles queda constatado el gran talento de CRZ, ya que se valió de pocas palabras para delinear a un gran personaje con el efecto deseado. Esa brevedad efectiva espero lograrla algún día en mi estilo.

               “Salí del piso sin molestarme en cerrar la puerta a mi espalda. Llegué a la calle y me enfrenté a un mundo de fachadas y rostros extraños y lejanos. Eché a andar sin rumbo, ajeno al frío y a aquel viento prendido de lluvia que empezaba a azotar la ciudad con el aliento de una maldición” – David Martín

                Terror, suspenso, intriga. Mientras vas avanzando en la relación indirecta del protagonista con el Sr. Merlasca y el Sr. Corelli, te vas inquietando, sobre todo los encuentros con este último, ya que vas deshebrando su verdadera identidad con el paso de las páginas. Las películas de terror y/o suspenso actuales, son muy dadas a escenas impactantes y argumentos cargados de sustos todo el tiempo. En mi opinión, lo que logra CRZ es lo ideal para inculcar pánico o angustia: en pequeñas dosis, una información por aquí, otro detalle por allá, un asesinato inesperado más adelante hasta que, poco a poco, se van conectando los puntos y empieza a vislumbrarse un panorama aterrador.

                Lo maravilloso de este autor es que te va hilvanando distintas historias sobre un eje principal: La historia de DM con Cornelli, la de éste con Merlasca, la de DM con Cristina, con Isabella, la de ésta con los Sempere, la de éstos con DM y demás historias entrelazadas en un solo relato. En un momento estás temblando de terror, páginas después estás deshaciéndote en carcajadas o, al siguiente capítulo, acabas conmovido hasta las lágrimas. Esta colección de diversos sentimientos las agradezco profundamente como lector, porque no me desgastó con un tenor único; esta mezcolanza tan extrema de emociones es deliciosa y te despabila, ya que te hace sentir vivo la simple lectura de un gran libro.

                Cuando reingresó Cristina a la trama,  no pude evitar llorar por la angustia y desesperanza tan intensas que experimente. Todo esto al no saber qué iba a pasar, al saber que había tantos factores en contra y no se vislumbraba una salida “limpia” de todo el embrollo. Si DM hubiese estado sin nada que perder, seguramente la situación no nos hubiera importado (ni a él ni a mí); el miedo vino de haber encontrado la anhelada felicidad, misma que pendía de un hilo y que en cualquier momento podía colapsar. El miedo y tristeza que sentía fue por haber leído “El Prisionero del Cielo”, ya que sabía que esa felicidad iba a ser efímera (como todas en la vida).

                “Sólo con mirarla se me hacía menos difícil creer que tal vez quedaba algo bueno y decente en este perro mundo y, con suerte, en mí mismo” – David Martín sobre Isabella Gispert

                Después de lo que experimente en el párrafo anterior, me dolía seguir avanzando, no quería ver cómo terminaba esto. Obviamente DM iba a seguir vivo (mas no ileso), pero empecé a comprender la razón de su deplorable estado en “El Prisionero del Cielo”, ahora me resultaba obvio su desapego a la vida, su desmoralizada existencia y su alma vacía. Después de lo que le toco superar, fue un logro que siguiera vivo y, sobre todo, el mantener parte de su esencia después de que sus sueños, sus proyectos y su destino fueran destruidos por relacionarse con quién no debía. Por eso no quería seguir leyendo, no quería llegar al fondo del abismo al que se encaminaba la vida de DM; quería detenerme en ese momento en donde su vida vislumbraba una felicidad factible, sin embargo tenía que continuar con la aventura.

                Y pasó lo que tenía que pasar: la vida de DM se empezó a desmoronar con dos partidas trascendentales. No me dolieron tanto las partidas en sí, sino el efecto demoledor que tuvieron sobre él, podía sentir en mis venas su frustración, su tristeza, su abandono, su ira y el sentimiento de ya no seguir viviendo. Todo esto siempre nos afectará como humanos, PERO en la situación de DM, donde estaba en una situación tan peligrosa, no pudo más que despertarme una empatía impresionante con su dolor, por lo cual me deshice en lágrimas.

                En ese punto continuaba con el difícil avance en la lectura, y no por falta de calidad, al contrario, por lo bien que te transmite toda esa problemática tan desoladora; es cuando uno se hace consciente de lo frágil que es nuestra felicidad y estabilidad, mismas que están sostenidas por hilos muy débiles. Nos encanta engañarnos que esa bonanza puede ser eterna, al igual que mantenemos esa ilusión inconsciente que somos (junto con nuestros seres queridos) inmortales e invulnerables. Creemos que tendremos salud y riqueza sin fin, tendemos a olvidar que TODO y TODOS tenemos fecha de caducidad, sin importar que sea “bueno” o “malo”, todo va a acabar. Por eso mismo ya no quería avanzar, porque ya presentía cómo iba a ser ese final sin embargo, la lealtad que me despertó DM, me hizo seguir y acompañarlo en su viaje tan tortuoso.

                “Empecé a caminar sin rumbo, recorriendo las calles que me parecían más vacías que nunca, creyendo que si no me detenía, si seguía caminando, no me daría cuenta de que el mundo que creía conocer ya no estaba allí” – David Martín

                Afortunadamente, justo pasando ese pasaje de la historia tan desalentador, el argumento toma una velocidad vertiginosa, pero no sientes que el autor haya apresurado el final, más bien así estaba planeada la historia, ya que no hay momento de descanso en el trajín de DM.  Momentos afortunados, profundos, angustiantes, desoladores, tiernos, peligrosos, chuscos, irónicos, crueles y demás forman parte de una recta final que dan un cierre perfecto a la obra, no precisamente un final feliz, pero tampoco el desenlace tan trágico que se preveía, tal vez para DM la muerte hubiese sido más deseable y, no lo voy a negar, hubo puntos de la historia en donde yo también quería que así fuera, pero me alegró que sobreviviera.

                Mención especial merece el encuentro que DM tuvo con la Bruja del Somorrostro, una delicia en un argumento excelso. Independientemente de lo importante que resultaba para desenmarañar algunas dudas, el diálogo entre ambos fue genial, lleno de una impresionante sabiduría, diferente que los que sostuvo con Cornelli, pero también desnudaron la naturaleza humana de manera soberbia. La verdad es que ese sólo pasaje valdría el libro entero y, felizmente, no es el único de ese calibre en toda la obra. Después de eso, vas descubriendo que el Inspector Grandes, Pedro Vidal o Ricardo Salvador no son lo que en algún momento piensa uno que eran, ya que dan vuelcos de 180 grados a lo mostrado anteriormente en algunos puntos clave.

                La Carta de despedida de Isabella me destrozó el corazón. Después de leerla tuve que tomarme un momento para tranquilizarme, a pesar de que sólo faltaban unas cuantas páginas, no podía continuar hasta parar de llorar. Y esto dio paso al final que como bien se mencionó, fue una bendición y una maldición simultánea, te quedas con ese sentimiento dual de estar feliz y triste al mismo tiempo.

                “Mil veces he huido de mi propia sombra, siempre mirando a mi espalda, siempre esperando a encontrarla al doblar la esquina, al otro lado de la calle o al pie de mi lecho en la horas interminables que precedían al alba” – David Martín

                Desconozco de qué planeta sea CRZ, ya que tiene un talento desbordante que impresiona. Me da curiosidad qué experiencias y educación tuvo para desarrollar esa magnífica creatividad de la cual hace gala. Me siento muy afortunado que su obra haya cruzado por mi camino, ya que me inspira mucho, tanto como escritor como ser humano. Sé que soy amateur pero, emulándolo, me gustaría algún día escribir, no un libro, ni un ensayo, ni siquiera un párrafo; me conformo con escribir una simple línea que le cambie la vida a alguien o, por lo menos, que lo haga cuestionarse sobre la misma. Aunque sea una vez, quiero alcanzar ese nivel de genialidad, sin importar que sea un solo instante.

                Platicando con Lesly, me hizo notar ahora hay muchas historias que te llevan, te emocionan y te atrapan pero que NO son propiamente literatura (como “Harry Potter” o “LosJuegos del Hambre”), ya que carecen de las herramientas básicas que solían tener los libros de antaño, ahora se basan en un argumento muy atractivo y un lenguaje más cinematográfico que literario.

Tanto “El Juego del Ángel” como “La Sombra del Viento” son lo que un libro debería ser: entrañables, épicos, magistrales, artísticos, sin dejar de ser populares, al alcance intelectual de cualquiera, porque están tan bien estructurados y contados que es imposible perder el hilo (y dudo que alguien quiera perderlo), todo esto con una forma de llevar la historia de manera elegante e íntima.

            “A veces vuelvo a aquel muelle en que le vi partir para siempre y me siento un rato, sola, a esperar, como si creyese que fuese usted a volver” – Isabella Gispert (Sempere) a David Martin.

Estas obras te ayudan a retomar ideales de la humanidad y estás dispuesto a creer que aún existen cosas buenas en este mundo de porquería, estás dispuesto a soñar, pero también te encuentras con las atrocidades que caracterizan a la humanidad e, irónicamente, gracias a ellas también se descubren las grandes virtudes que poseemos.

Hebert Gutierrez Morales

domingo, 10 de junio de 2012

La elección del menos malo (Elecciones 2012 Parte 3 de 3)


                Ya se está haciendo costumbre que, cada seis años, los mexicanos tengamos que pasar por un terrorismo moral y psicológico al conocer las desgracias que podríamos vivir si gana tal o cual candidato, lo cual resulta muy desgastante. Me encantaría, algún día, vivir en un país avanzado (ojalá fuese México) en dónde tuviéramos que elegir al mejor candidato sin estrés alguno pero, nos lo hemos ganado, tenemos que rompernos la cabeza para elegir al menos dañino (sin contar el daño que nosotros mismos le infligimos a diario a la patria).

                Honestamente, ya quiero que sea primero de Julio, porque estoy muy cansado de la misma dinámica de tener que discutir y rebatir puntos de vista con tantas amistades. Ya estoy asqueado de tanta manipulación, tanta desinformación, tanta intolerancia, tantos mails, tantos post y demás. Yo mismo estoy asqueado de mí por tanta información política y politiquera que he enviado pero, no lo voy a negar, a veces me llega algo MUY interesante y/o convincente, por lo que pienso “Lo voy a compartir, tal vez esto ayude a ganar a alguno de los indecisos para mi causa”. Esto es motivado por mi necesidad de que no gane ni AMLO ni EPN, ignorando el hecho de que la mayoría de mis contactos ya tienen definido su voto y seguramente ya están tan hartos como yo de todo este circo electoral.

                Estamos alcanzado límites ridículos en la información que circula en el Internet sobre la elección, ya es tan grande el afán de desprestigiar a los candidatos que sólo hace falta decir que el Peje es pedófilo, que Peña es impotente (que ya hay imágenes así) o que Chepina tuvo experiencias lésbicas en la Universidad. La desesperación para que gane o no gane tal o cual candidato nos hace enviar lo que sea y sentir que aportamos nuestro granito de arena.

                Una observación para los que no distinguen entre el mundo real y el virtual, producto por tanta manipulación electorera (mas nunca electoral) a la que hemos sido expuestos en los últimos meses. No sólo votamos aquellos que tenemos acceso a Internet (redes sociales, chats, mails o correo electrónico), los votos valen igual sin diferenciar el acceso a la red, la clase social o las preferencias políticas. De los más de 70 millones que conformamos el padrón electoral ¿Cuántos tenemos acceso a Internet? He escuchado que hasta 15 millones (y muchos de ellos son menores de edad), ¿Qué les hace pensar que somos mayoría?

                Así que aunque denunciemos la manipulación artera y descarada que hace el PRI a través de los medios, ciertamente hay muchos más millones de mexicanos cuya única fuente de información es la TV abierta o lo que alcanza a leer en las portadas de los periódicos, aunque en realidad dudo que les interese informarse (como me dijo mi amiga Les: “Cuando acaba la novela, apagan la TV ¿o en verdad crees que se quedan viendo a López Dóriga?”).

                Esa misma gente “ignorante” y “manipulada” (lo entrecomillo porque TODOS lo somos y lo estamos a cierto nivel), son los que el PRI va a acarrear a las casillas y cuyo voto tienen asegurado gracias a un billetito, una despensa, una gorra o una amenaza. No les pidan sentido común, a ellos le da igual quién gane, porque su miseria seguirá igual, así que si les dan algo a cambio de su voto, y ni conocen a los candidatos, ¿Creen que van razonar su elección?

                Es indignante y/o penoso que, por ser un pueblo tan estúpido e ignorante,  los tendenciosos medios van a determinar en gran medida al próximo presidente; las propuestas, el candidato, las posturas e historiales políticos son lo de menos, sino quién ataca más y quién se defiende mejor. Por ejemplo Fox, con una creativa campaña publicitaria nunca antes vista le ganó a “La Vestida” y sacó al PRI de los Pinos. En el 2006, la guerra publicitaria fue intensa y desgastante, con acusaciones y descalificaciones que dieron un cierre muy parejo con un factible fraude (jamás comprobado pero jamás desmentido).Esta elección, al igual que la de hace un sexenio, se está definiendo más por el miedo de unos y la publicidad de otros en lugar de las plataformas; tenemos una sobreexposición de campaña de EPN por un lado y una cantidad impresionante de información en su contra en Internet.

                Si fuésemos un país civilizado, maduro o desarrollado sin duda mi opción sería anular mi voto en lugar de darlo a alguna de las cuatro tristes opciones que tenemos. Sin embargo, al vivir en uno tan programado, ignorante, inculto e infradesarrollado, el anular el sufragio en automático representa uno para el puntero (que se dice es EPN), ya que sólo quién tiene cierto nivel intelectual entiende la utilidad de anular el sufragio. Esas mismas personas capaces de anularlo son las mismas que no votarían por el PRI, los que van por el tricolor no llegan a tanto como para anularlo, ya que su condicionamiento o dogmatización no les permite dicha decisión. Así que, POR FAVOR, no anulen su voto, ya que sería como uno por el PRI, si quieren voten hasta por Quadri (o regálenme su voto para Chepina), pero no lo anulen ni se abstengan.

                Debido a la insatisfacción endémica del mexicano es muy fácil decir “Las cosas están cada vez peor” y la gente, que le encanta hacerse la víctima, lo compra de inmediato. Pero si checamos los datos de manera objetiva, nos daremos cuenta de la gran brecha que se ha abierto entre las épocas del PRIgobierno y la actualidad. Les recomiendo este interesante vídeo con números fríos, no sobre percepciones calientes.

Las esperanzas de la gente no hacen a un buen gobernante. Otra vez estamos cayendo en esa actitud clásica o endémica del mexicano de esperar a un héroe que venga a resolver mágicamente nuestros problemas, dejándonos exentos de nuestra responsabilidad por el tercermundismo y subdesarrollo en el cual estamos inmersos, que es un reflejo claro en la calidad o, mejor dicho, calaña de candidatos que tenemos.

“El secreto del demagogo es parecer tan tonto como su audiencia para que esta gente se piense a si misma tan inteligente como el demagogo” - Karl Krauss


En cuanto a AMLO, sería ingenuo de mi parte negar que hay intereses muy fuertes para que no sea el presidente de México (aunque según él ya lo es desde hace seis años ¿verdad?). Reconozco que son las Mafias que manejan al país. Normalmente estoy en contra de todas las mafias y toda la manipulación que ejercen sobre nosotros, PERO en esta ocasión estoy a favor de esa postura, porque no quiero que ese individuo sea presidente.


                Hablando de manera abierta, me extraña que los Estados Unidos aún no inmiscuyan su cuchara en el proceso, tal vez porque consideran que EPN va a ganar limpiamente o con fraude (de ser necesario) y, como el títere que es, va obedecer cabalmente sus órdenes, como lo hace cada presidente. Tal vez los gabachos están enfocados en su propio proceso y les importa muy poco lo que pase en la República Banana que tienen como patio trasero. Aunque AMLO ganase, EUA va a indicarle los “Do” y los “Don’t” para perpetuar nuestra prostitución nacional; y dudo que pueda ponerse al brinco como Hugo Chávez, Evo Morales o Fidel Castro ya que el país en que más inmiscuidos están los Estados Unidos es el nuestro y no creo que vayan a dejar que en  “su territorio”, como nos consideran, alguien se atreva a subírseles a las barbas.

                Seguimos con el Peje, un ejemplo claro de la polarización política del país fue su reciente visita al programa “Tercer Grado” de Telerisa. Al siguiente día recibí versiones encontradas de dicho programa: por un lado, los perredistas decían que AMLO había puesto en su lugar a los tendenciosos “periodistas” y por el otro, los anti-pejistas decían que el Peje fue destrozado y se evidenció su intolerancia y necedad. Fue el mismo programa, pero cada cual quiso ver o escuchar lo que más le convenía. Con tanta información de segunda, tercera y cuarta mano que uno recibe, ya no se sabe qué tan verídico es lo que uno está captando.

                Todo el mundo está convencido de su versión, los del PRI creen que todavía le llevan 20 puntos al PRD, los del PRD creen que AMLO ya ganó y los del PAN creen que el 25% de indecisos se van a decantar por Chepina para una voltereta espectacular, hay quienes están convencidos que votar no tiene caso y demás posturas. Todo es producto de la manipulación excesiva que recibimos y ejercemos, la cual nos ofrece una realidad distinta según los intereses de cada fuente. Tristemente casi todos estamos influenciados por ello, de hecho los que están totalmente seguros de su voto, sin cuestionamiento alguno, son los más manipulados.

                Estas desinformaciones tienen lecturas dobles y triples, por ejemplo, a Chepina se le coloca muy abajo adrede, para que mucho de sus votantes se rindan y le den su voto al PRI, sabiendo de la aversión por el Peje. También tratan de poner a EPN tan al frente para que se abstengan, al fin que la elección” ya está perdida”. Independientemente de lo que nos hagan creer con tanta manipulación mediática, lo importante es salir a votar por quién nos convenza o, por lo menos, el que menos nos desagrade, sería muy triste cambiar nuestras preferencias por los tendencias que nos hacen creer, porque ése es el objetivo de tanto bombardeo de información electorera: guiar nuestra voluntad hacia donde los manipuladores quieren.

Y esto ya está empezando a surtir efecto. Hace seis años el PAN le ganó al PRD por los votantes del PRI que entendieron que Madrazo no podía ganar. Seis años después parece que el PAN podría devolverle el favor al PRI: después de tanto tiempo, por fin he encontrado a personas que van a votar por EPN. Ellos normalmente lo harían por Chepina pero, al tener la percepción que no tiene oportunidad, prefieren hacerlo por el PRI, pero se mantienen con el PAN para diputados y senadores. Tal vez EPN acabe ganando después de todo (cosa que no me hace feliz).

                Resulta grotesca la prostitución de la información al mejor postor, esa modificación de la verdad que, por el hecho de salir en una pantalla o una hoja impresa, se toma como cierta y, honestamente, nadie sabe la realidad sobre la elección. Personalmente no he modificado mi preferencia desde el inicio de la elección, tal vez por necio o tal vez por sensato, tal vez por ignorante o tal vez por inteligente, pero he visto a muchos que han cambiado la intención de su voto una o dos veces en lo que llevamos de campaña. Voy a votar por JVM simplemente por tranquilidad espiritual y emocional porque, si votara por el PRI o el PRD, sentiría complicidad cuando algún imbécil le esté dando en la torre al país.

                A parte del estrés que trae cada proceso electoral presidencial, también hay que admitir que trae mucho humor político, con miles de chistes, imágenes, bromas, ironías y demás. Pero todo este humor, todas las manifestaciones, todas las marchas, todas las discusiones, todos los escritos, todos los desacuerdos, todos los argumentos, todos los reportajes, todos los razonamientos y demás son inútiles si no salen a votar, es necesario que ¡VOTEN! México no se caracteriza por ser participativo, de hecho se da a notar por ser muy apático pero, por una vez en su vida, ¡VOTEN!

                Cuando uno depende de esperanzas quiere decir que la situación ya está de la chingada pero, mi última esperanza es que hayamos muchos simpatizantes de JVM y salgamos a votar, sin escándalos pero con decisión. O que, simultáneamente, a todo México le dé un ataque de sentido común y vean las realidades de EPN y AMLO, cosa que no va a suceder, ya que el sentido común es casi nulo en estas tierras. Al final tendremos exactamente el gobierno que merecemos por ser tan ignorantes y manipulados. No sólo los votantes de EPN han sido mangoneados, TODOS estamos condicionados o influenciados, esta elección la ganará quién manipule mejor al votante.

Por la pasión desbordada pareciera que en esta elección se definiera definitivamente el desarrollo o retroceso del país para el resto de nuestra historia. Esto pasa cada seis años y cada sexenio no pasa nada trascendental, simplemente seguimos siendo el mismo pueblo subdesarrollado con muchas esperanzas pero ningún compromiso, con muchas promesas y pocos avances. Cada seis años creemos que “ahora sí” nos van a cumplir pero se nos olvidan dos cosas: el dividido poder legislativo paraliza al ejecutivo, lo que garantiza que el país avance muy lento y, al igual que nosotros, los políticos son mexicanos que sólo ven por sus intereses, no por el bien del pueblo (como lo haría la mayoría en este país)

                Un cambio de presidente, sin importar nombre o partido, no va a mejorar la situación, tal vez empeorarla (con EPN o AMLO), ojalá que todo ese empeño e interés que ponemos en las campañas lo dedicáramos a mejorarnos a nosotros mismos. No importa si ponemos a Lula Da Silva, Bill Clinton o a Frau Merkel al frente de nuestro gobierno, al final el destino de este país no radica en una persona, sino en la totalidad de sus habitantes, en esas mañas que perpetúan nuestra apatía, gandayez y corrupción.  No sé con qué cara nos atrevemos a señalar a los políticos que no quieren a este país cuando nuestra conducta evidencia el mismo desprecio hacia nuestra tierra.

                Hebert Gutierrez Morales

miércoles, 6 de junio de 2012

Chepina y el Peje (Elecciones 2012 Parte 2 de 3)


                Después de los dos primeros, continuo mi análisis de los candidatos presidenciales.

AMLO a.k.a. El Peje (PRD + partiditos parásitos)

Una de las razones para partir el ensayo original en tres fue para dejar descansar mi hígado, ya que era insoportable analizar a EPN y al Peje espalda con espalda. México necesita una dosis generalizada de Sukrol, porque es preocupante la escasa memoria que tenemos. Supuse que en el 2006 AMLO se suicidó políticamente y ya no íbamos a saber de él.

Sin embargo, el PRD ha demostrado ser un perfecto vástago del PRI (recordemos que la mayoría de sus integrantes provienen de dicho partido, incluido el propio AMLO), además de no tienen imaginación al elegir nuevos candidatos: por eso lanzan al Peje por segunda vez tras tres candidaturas consecutivas de Cuauhtémoc Cárdenas (a ése sí le robaron flagrantemente la elección del ’88, obra de Manuel Bartlett que ahora es candidato a senador por parte de la coalición de AMLO). De ser menos ególatra, AMLO hubiera aprendido un poco de Cárdenas, que mostro algo de educación e inteligencia política. Claro que se manifestó en todos los medios que pudo, pero siempre dentro de la legalidad, y es que entendió que si quería ser presidente debía darle su lugar a las instituciones.

Si AMLO hubiese sido un poquito más inteligente (lo cual no es), hubiera hecho unas marchitas por acá, unos reclamos por allá, apariciones en medios alternativos y punto. Hubiera esperado pacientemente, sabiendo que en este país de inconformes iba a estar en excelente posición para ganar este año, ya que en México nos gusta creer en los héroes que nos van a salvar mágicamente de nuestros problemas. Es más, si no hubiera hecho esos desfiguros de hace seis años, tal vez ahora estaría ahora de su lado y tendría mi voto asegurado, ¡pero no! El Peje mostro sus verdaderos colores en el 2006: un expriista frustrado con hambre de poder, un megalómano que no le importa cómo, pero debe ser presidente.

Independientemente de que si le robaron o no la elección de hace seis años (admito que es factible) ¿Acaso nadie se acuerda del pancho en Reforma y el show del presidente legítimo? Mucho menos van a recordar cuando tomo pozos de Pemex en Tabasco ocasionando grandes pérdidas y estragos en el surtimiento del crudo. AMLO no respeta nada que vaya en su contra y es capaz de afectar a terceros sin miramientos con tal de obtener su objetivo (legal o ilegalmente). Lo grave es que tanto él como sus seguidores justifican abiertamente sus desmanes: “Es que si le robaron, tenía derecho a hacer lo que hizo y más”. Sabemos que las autoridades de nuestro país son todo menos justas pero, nos guste o no, es la Ley.

Cómo ciudadanos podemos manifestarnos inteligentemente (como el movimiento estudiantil actual) con el compromiso de respetar a las instituciones. No se vale la postura del PRD “si la ley me favorece, la respeto. Si no, la desconozco”, si el fraude hubiese sido a favor del Peje, ya lo veo atacando y criticando  fieramente a los manifestantes por no respetar el estado de derecho; ni  tampoco hubiera permitido el conteo “casilla por casilla”. AMLO es un delincuente marrullero que no le importa llevarse al país en las espuelas, él sólo quiere poder.

AMLO es incapaz de gobernar al país con esa actitud, es bueno para pelear, para prender a la población con sus discursos, para cuestionar a las instituciones y a cualquiera que no esté de acuerdo con él. Independientemente de lo malo que fue Fox en su mandato, AMLO le debía respeto por ser el presidente y no llamarlo “Chachalaca”. Si como candidato tiene esos ataques de patanería, ¿Qué será como presidente cuando nadie le ponga un freno? Nadie lo va a poder criticar porque se las verá negras. Un dirigente debe ser político, capaz de negociar, capaz de lidiar con diferencias y llegar a acuerdos con la oposición. ¿Cómo sacamos al PRI de Puebla? Con una alianza entre el PRD y el PAN, misma a la que el Peje se opuso y sin la cual es probable que tuviéramos al “Gober Precioso 2” en el poder estatal ahora mismo.

¿Así pretende gobernar? ¿Unilateralmente? ¿Dogmáticamente? ¿Insultando? Muchos se enamoraron de él en el debate pero ¿desde cuándo el más marrullero es el mejor estratega? Tengo algunos conocidos que son maestros en el arte de alburear e insultar y, en esos menesteres, nunca los derrotaré, pero no quiere decir que sean más capaces que yo laboralmente. Sin embargo al mexicano le enamora el ignorante salvajemente peleonero que tienen en el inconsciente colectivo: como su amado Pedro Infante.

Gran parte de su derrota de hace seis años se basó en el miedo que se nos inculcó (y que luego él mismo confirmó con sus muestras de salvajismo político). Irónicamente, lo mejor que le pudo pasar al Peje fue que el PRI postulara a EPN, ya que es tan inepto e incapaz, que enfocamos toda nuestra atención (y también miedo) hacia el monigote del tricolor. Si el PRI hubiera ido con Beltrones, no hubiera recibido tantos ataques y el Peje no iba a pasar el 20% de preferencias. Pusimos tanta atención en EPN que, sin darnos cuenta, AMLO creció y ya no queda mucho tiempo para desinflarlo. En el 2006 nos enfocábamos en un solo mal, esta vez nos tuvimos que preocupar por algo peor (EPN), aunado a que el PRD nos hizo el favor de volvernos a enjaretar a su caudillo y nos dieron en la torre (¿Quién dice que en México no podemos superarnos? Lo malo es que siempre es en perjuicio propio).

Lo voy a decir abiertamente, el Peje no me da miedo, ¡Me da pánico! Es como viajar en el tiempo, ya que está vislumbrando utilizar las políticas demagógicas que el PRI uso en los 70’s y en los 80’s. Dice que va a bajar el precio de la gasolina, en respuesta al reclamo de una sociedad harta de los famosos “gasolinazos”. Pero analicemos la factibilidad de la idea, digamos que baja el precio y ¿de dónde va a suplir esa fuente de ingresos? ¿De los impuestos que TODOS deberíamos pagar pero que sólo cumplimos un tercio de la población? ¿Acaso va a gravar los alimentos y medicinas con el IVA? ¡Claro que no! Porque eso sería “antipopular y antipatriótico” dicen los pseudopolíticos del PRD y PRI.

Sin embargo el elector mexicano se está dejando enamorar por el llamado AMLOVE y sus irresponsables promesas. ¿Cómo va a generar millones de empleos? Fácil, vamos a regresar a las monstruosas empresas paraestatales que empleaban a más de la mitad de la población, un gran aparato burocrático que torna lenta la economía nacional. Dice que va a restablecer Luz y Fuerza, medida populista que ni siquiera ha analizado, está ignorando que no era rentable: una fuga de capital importante por lo ineficiente que era, ¿Qué sigue? ¿Mexicana de Aviación? Los que trabajaban ahí son los menos culpables, pero no se podían mantener con pérdidas así que, como cualquier otro negocio en el mundo, si no hay ganancias, se cierra.

Las empleadoras van a tener que ser en su mayoría paraestatales, ¿Por qué? No nos engañemos. Las empresas extranjeras que se instalan acá no lo hacen por el clima, porque les caigamos bien o por nuestra rica comida; lo hacen por los beneficios gubernamentales otorgados. AMLO dice que les va a cobrar a esas empresas como al resto, OK, es lo justo. ¿Saben cuántas se van a quedar? Ninguna. Claro que no se van a ir de un día para otro, lo cual hará resplandecer el modelo del Peje en los primeros años. Pero se empiezan a detener inversiones, reubicar líneas productivas y, paulatinamente, abandonan un país que ya no les es rentable. ¿Saben cuántas otras repúblicas Banana como la nuestra hay en el mundo?

Los inversionistas no son tontos, saben que si gana el PRI o el PAN van a continuar las condiciones positivas para los empresarios, no les va a gustar que gane el PRD. Y no exagero, recién la semana pasada el dólar se disparó de $13  a $14.50 cuando se dio a conocer que el Peje se había acercado a cuatro puntos porcentuales de EPN. Llámenlo coincidencia, pero los mercados financieros externos no tienen por qué quedar bien con nadie, bien dicen que lo visto no es juzgado: con AMLO en la presidencia resultamos menos atractivos para la inversión extranjera directa e indirecta, ya que no encuentran productivas sus propuestas.

 Obvio es nuestro país y hay que ver por el bien de los mexicanos ¿Cierto? pero ¿en dónde vamos a trabajar? ¿De dónde vendrán las divisas? ¿De trabajar en el gobierno? ¿Vamos a exportar productos de alta calidad? Normalmente exportamos materia prima, ya que no hemos desarrollado la infraestructura para transformarla. Tal vez no sea popular lo que digo pero, recalco ¿Dónde vamos a trabajar Sr. Peje?

Es triste que tengamos que convencer a empresas mercenarias con ventajas desiguales, pero ellos nos son los culpables, los somos nosotros, con una cultura viciada por años de despilfarro, de apatía, de mediocridad, de faltas de respeto y nula disciplina de parte nuestra y nuestros gobernantes, lo cual nos obliga a prostituirnos.

Muchos ya me han de estar tachando de cínico (y tendrán razón) pero ¿Quién es el dueño del balón en este mundo? Los emporios financieros mundiales. La inversión extranjera viene a esta tierra corrupta y poca infraestructura por los beneficios que les damos. ¿Quién nos va a emplear? Dicen que hay pocos empleos, pues ahora va a haber menos. ¿Creen que exagero? Volteen a ver a Venezuela, ¿creen que alguna empresa extranjera va a invertir allá? Con el historial de expropiaciones de Hugo Chávez, las multinacionales han huido de ahí para nunca regresar (por lo menos mientras siga él en el poder).

OK, va a haber muchos trabajos de gobierno. ¿De dónde saldrán las pensiones a la tercera edad, el bajar la gasolina, aumentar el salario mínimo y demás? Tal vez de gravar más impuestos a los pocos que pagamos, endeudarnos con el FMI y, ¿por qué no?, a la usanza del PRI, imprimir más billetes, o sea vayan diciéndole adiós a la inflación abajo de 5% anual y denle la bienvenida a las escaladas de precios propiciadas por devaluaciones e inflaciones.

La pobreza no se va a resolver en un sexenio, tal vez en unos cuatro MUY buenos. Las soluciones mágicas del Peje van a salir contraproducentes. Sé que no se ven los resultados esperados en 12 años de panismo, pero primero había que limpiar el desmadre que dejó el PRI y poner bases sólidas para el desarrollo, pero como no tenemos paciencia (ni memoria), queremos echar todo a la basura e iniciar de nuevo.

Al igual que los buenos padres, los buenos políticos (de los cuales carecemos) saben que hay acciones que no son populares, pero que son necesarias para el desarrollo sano de un país. A un niño no le gusta las vacunas, comer verduras, ir al doctor, hacer la tarea, limpiar su cuarto o levantarse temprano para ir a clase, pero los padres saben que debe hacerlo para un mejor futuro, un papá que cede a todos los caprichos de su hijo no es uno bueno  (al contrario); el niño a veces les dirá “¡papás malos!” ya que no comprende por qué lo martirizan tanto, “no me quieren” piensa él

 Algo así pasa con el gobierno, el “gasolinazo” es impopular, pero con lo poco que se recauda en impuestos (y con lo subsidiada que está la gasolina) es necesario, así como lo son las reformas fiscal, laboral y tantas cosas por cambiar que los “buenos” partidos (como el PRI y PRD) no quieren aceptar porque “van contra el pueblo de México”. Si no se toman esas medidas pronto lo lamentaremos o, peor aún, las generaciones de abajo nos lo recriminaran. El mexicano no se caracteriza por ser maduro, letrado o consciente, simplemente están inconformes con todo y quieren respuestas fáciles y mágicas (como las que promete AMLO).

Muchos me dicen “Pero mira cómo dejo el DF y todo lo bueno que hizo ahí” pero ¿A qué costo? Al terminar su mandato la Ciudad de México era la entidad más endeudada del país, si el Peje no es mago, de algún lado tenían que salir todas esas dádivas que dio. Nos gusta escuchar que vamos a pagar menos, que vamos a obtener más beneficios, que nos darán conciertos gratis de Paul McCartney (al fin que él ni los cobra ¿verdad?), PERO no nos gusta cumplir con nuestras obligaciones para ayudar al desarrollo del país, eso temas nos enojan e indignan. Por eso AMLO es bueno, sólo promete cosas buenas. Es mejor que nos den el pescado gratis a que nos den la caña para pescar (un trabajo estable para ahorrar y pagar mi boleto para ver a Sir Paul en el Foro Sol, por ejemplo). Omiten que la deuda pública nos pertenece a todos, así que sólo les están dando atole con el dedo.

Los seguidores de AMLO tienen todo el derecho de atacar a EPN, JVM, Telerisa y todo lo que quieran, lo malo es que (al igual que su candidato) no te permiten críticas hacia su Mesías porque se indignan, te tachan de injusto y se van sobre ti. De hecho los Peje-seguidores se ven contagiados por esa violencia que él emana y son los más escandalosos tanto en la campaña como en las redes sociales: confrontando y atacando. De hecho ya se están preparando inconscientemente para hacer su desmadre, ya que desde ahora están diciendo que les van a hacer fraude, y ya se están preparando. ¿Ahora qué van a hacer? ¿Tomar carreteras? ¿Empresas? ¿Casas? ¿Rehenes?

Un líder alcanza acuerdos, con la suficiente visión para identificar lo que funciona y lo que no. AMLO tiene carisma que arrastra a mucha gente, pero no es posible que descalifique TODO lo que han hecho los gobiernos hasta ahora (incluso el PRI tuvo logros significativos). Fox no descalifico todo, dejó lo que funcionaba y trato (porque no lo dejaron) de mejorar lo que fallaba. Calderón también dio continuidad a lo que funcionaba. La postura de AMLO es totalmente radical: ¡TODO está mal! No podemos tirar todo e iniciar de cero; tampoco puede prescindir de todos, debe trabajar con gente de los otros partidos para llegar a acuerdos. Este país es de todos por lo que todos deberíamos estar involucrados en sus decisiones.

Para los seguidores del Peje “NO SE APASIONEN” es una simple elección, se vota y se acabó, no se van a ir a vivir con él, no va a ser su “brother” ni su jefe ni le va a dar de comer. Apóyenlo, infórmense y voten pero, por favor, no se fanaticen, porque la radicalización no le hace bien a México y es la raíz de muchos males de la humanidad.

El Peje desapareció para mí hace seis años, lo malo es que resurgió y con una fuerza inusitada, gracias a que EPN despertó más miedo que él. Honestamente, me da igual si gana AMLO o EPN ya que ambos, cada cual a su manera, le van a dar en la torre al país y eso me ha sumido en una depresión a últimas fechas. Como diría el buen Alex Flores, si uno de estos dos monigotes es presidente “¡Ya nos cargó el payaso!”.

JVM a.k.a. Chepina (PAN)

OK, ya he expuesto mis razones para no votar por los tres candidatos varones, lo cual deja mi voto decido por descalificación de las opciones restantes, más que convencimiento de Chepina. Esta parte va a ser breve ya que encuentro en Josefina Vázquez Mota la opción menos mala a disposición. Para empezar, y admito que es un simple prejuicio, las mujeres tienden a ser menos corruptas que los hombres (con sus excepciones como la maestra Elba Esther Gordillo), tal vez por ese instinto de madres que las haces más responsables.

Independientemente de esto, tengo la impresión que Chepina está más limpia que EPN y AMLO, claro que no está tampoco inmaculada, le salen los trapitos de no sé qué bolsas carísimas compró, sus constantes faltas al congreso y todo lo que los medios tergiversen para usarlo en su contra. Son escasos los políticos honestos en el mundo, ya que la política es de los inventos más despreciables de la humanidad (sólo después de la religión), PERO hay que votar y creo que ella es la “fruta menos podrida”.

Ya que mencione lo de la religión, aquí sale lo del “Yunque” al cual representa el PAN y no voy a defender lo indefendible porque soy el primero en atacar a los fanáticos que se guían por dogmas religiosos. Si de algo les sirve, Chepina ha sido abandonada por el presidente y por su partido, y eso es excelente porque (en caso de ganar), tendrá menos lealtades e intereses a los cuales responder, así tendría un poco más de libertad para maniobrar.

¿Por qué Calderón y el PAN han abandonado a Chepina? Muchos dicen que porque le falta fuerza, que hasta una vendedora de memelas se le pone al brinco. Pero no por ser un gamberro se tiene que ser excelente líder, y la civilidad es algo que ahora resulta ser un defecto en este mundo.

Es factible que Calderón la abandonó porque no era su candidata, ya que el primero fue el fallecido secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, el cual murió en un accidente (Hipótesis: Los responsables fueron los Narcos y/o el PRI; si fueron los segundos fue para que el “niño bonito” del PAN no opacara al del PRI en estas elecciones).  El otro candidato de Calderón, Ernesto Cordero, perdió en la elección interna del PAN, lo cual legitima a Chepina, ya que no la impuso el presidente de la república (como hacía el PRI).

Quiero aclarar que NO estoy casado con el PAN, si el PRD hubiese lanzado a Ebrard admito que me hubiese puesto en un aprieto al momento de decidir mi voto. Sé que es el mismo PRD pero, por lo menos, Ebrard merece el beneficio de la duda, a diferencia del Peje, el cual ya mostró sus verdaderas intenciones y traumas.

En sólo doce años los gobiernos panistas han puesto las bases para resolver muchos de los problemas que 70 años de PRIgobierno agravaron en México, esto a pesar de un congreso que ha obstaculizado todas las reformas necesarias para el desarrollo nacional. Estoy convencido que de haberse dado dichas reformas hoy en día estaríamos mucho mejor de lo que ya logramos respecto al siglo pasado (y lo que aún falta por arreglar).

Muchos se dicen decepcionados del PAN pero, créanme, no vamos a ser país desarrollado ni en tres ni en cuatro ni en veinte sexenios mientras sigamos con la actitud nefasta que caracteriza al mexicano: apáticos, vividores, holgazanes, gandayas, inmaduros y dependientes. El día que crezcamos, seamos productivos y responsables de nuestro destino, será cuando integraremos el primer mundo, no culpemos al PAN de las altas esperanzas que siempre tenemos y no nos cumplen, cuando el culpable está en cada uno de nosotros.

En la tercera entrega de esta serie comento aspectos diversos de la elección que resultarán primordiales.

Hebert Gutiérrez Morales