viernes, 24 de febrero de 2012

Sobrepoblación

            Durante un Jueves que tenía libre, estaba en una esquina comiendo cemitas, mientras veía a la gente pasar a lo largo de la calle, tanto caminando como manejando; me dí cuenta de la cantidad monstruosa de personas que habitamos en este planeta, y lo peor es que cada día somos más, y no nos damos cuenta de a dónde nos dirigimos.

            Nos estamos acabando al mundo y, a pesar de que lo sabemos, somos inconscientes, porque tenemos más hijos, lo cual representa un horrendo escenario de irresponsabilidad y cinismo que hemos fomentado.

            El año pasado la población humana llego a la friolera de 7000000000 individuos. Esa noticia me entristeció, y aún más considerando que hace algunos años atestigüe cuando llegamos a 6000000000. En una simple vida promedio (y aún soy joven), vi un salto monumental y, a menos que se acabe el mundo el 21 de Diciembre (ojalá), es factible que aún viva cuando lleguemos a los 8000000000 en un par de décadas.

            Durante mi primaria, ingenua e ignorantemente, calificaba a los países de acuerdo a su territorio o a su población, así que los países más grandes y con más habitantes eran mejores que los más pequeños y con menos ciudadanos. Tal vez esto se debió a que mi país es de los más grandes y de los más habitados, así que éramos “muy buenos”.

            Al ir creciendo, uno va entendiendo que la cantidad no es igual a la calidad. En mi opinión, todos los problemas que tenemos, se originan a la gran cantidad, pero poca calidad de habitantes, población con la cual agredimos a este mundo. Con tanta gente, los recursos que podamos tener en educación, valores, seguridad social, alimento, ámbito laboral y demás se van diluyendo de manera grosera. La dedicación que se le puede poner a estos y demás aspectos siempre será insuficiente debido a la cantidad obscena de necesitados ya que, sin importar el esfuerzo, siempre habrá alguien que se quede fuera de esos beneficios.

            También en mi niñez conocí la teoría Malthusiana, ahí empezaban mis pininos en la misantropía, misma que se consolidaría algunos años después, ya que dicha teoría me pareció congruentemente brillante. Obviamente ningún gobierno lo va a permitir, y muchos menos con la dinámica existencial actual. Sin embargo, no entiendo por qué no privilegian la educación esos mismos gobiernos.

Ha quedado demostrado que entre más letrado es un pueblo, su calidad de vida crece casi en la misma tasa que disminuye su natalidad. Aunque suena lógico, la realidad es otra, los círculos de poder mundiales ganan mucha mano de obra barata y muchos electores ignorantes, al permitir que se reproduzca la miseria. Así se perpetúan en el poder muchos gobiernos corruptos, que sólo están interesados en su bienestar personal y nunca en el de su país; para muestra hay que ver la historia al respecto en Latinoamérica.

            Pero los gobiernos no son los únicos culpables, la ignorancia de esas mismas personas, al no razonar su modus vivendi es igual de dañino. No sé cómo sea en el resto de los países, pero en México hay una razón muy poderosa para tener hijos, tal vez no los 8 ó 10 que antes se tenían, pero sí engendrar por lo menos un par. “¿Quién va a ver por ti cuando seas viejo?” es la clásica pregunta que he escuchado infinidad de veces cuando la gente me “motiva” a relacionarme.

            Y ahí está el meollo del asunto, muchos sólo tienen hijos por el miedo de verse viejos y desamparados. Desde mi muy particular punto de vista, ese concepto está muy subdesarrollado (por no decir que es totalmente estúpido) así que, lo que contesto a esos “buenos samaritanos” que se “preocupan” por mi futuro es: “Si llego a tenerlos, algo que ya no me quita el sueño, tampoco van a ver por mí, por eso mismo estoy poniendo las bases para asegurar mi vejez futura, si es que llega”.

            Me parece muy miserable, desleal e injusto tener hijos como seguro del retiro. Obvio a mí me educaron así, por lo que debo ver por mi madre hasta el día de su muerte pero, si a mí me toca, tengo la plena intención de educar a engendros que vean por ellos y, si vienen a visitarme, será por gusto y no por la obligación de ver por mi bienestar. Creo que una vejez digna es responsabilidad de cada cual, lo malo es que la imagen que se tiene de los “viejitos” en México son de seres prácticamente inútiles por los que hay que ver, a diferencia de países desarrollados (Japón, Alemania, Estados Unidos, etc.) en dónde siguen siendo ciudadanos de primera clase con independencia, ocupaciones y recursos ahorrados concienzudamente.

            Pero ahí no termina la responsabilidad de nuestra sociedad ¿Cuántas mujeres latinas tienen hijos “porque deben tenerlos”? ¿Cuántas ceden ante las presiones sociales “para validarse como mujeres”? Sé que no es políticamente correcto el contestar a estas preguntas abiertamente, y casi ninguna tendría el valor de hacerlo, pero las evidencias son contundentes. Sólo basta ver el cuidado, o atención, que les ponen a sus hijos, ¿cuántas de ellas los escuchan? ¿Cuántas le dejan su educación a la niñera electrónica conocida como TV? ¿Cuántas prefieren chantajearlos con un premio material, con tal de no desperdiciar su valioso tiempo? No soy (tan) misógino, sólo pregunto por las madres porque los padres, generalmente, suelen brillar por su ausencia.

            He tenido platicas con algunas que expresan abiertamente su envidia por mi estado de soltería: “Cuando era soltera también hacia eso” “Antes de tener a mis hijos, me rendía más mi tiempo y mi dinero” “Cuando estábamos solos, dormía hasta la hora que quería” “Antes nos podíamos ir de fin de semana sin tener otros compromisos”. Al escuchar todas esas expresiones de frustración, les pregunto “¿Te arrepientes de haber tenido a tus hijos?” y, más por el terror de ser juzgadas antes que ser honestas, me responden “¡Claro que no!” (Entonces ¿por qué se quejan?).

            La falta de educación y madurez contribuyen grandemente a la sobrepoblación, en nuestro país muchos tienen hijos por el requisito social de validarse, para que no te critiquen y no digan que hay algo mal con tu familia o contigo. En otros países, en dónde hay pocos hijos con una calidad de vida alta, los engendros son planeados y ya superaron el “qué dirán” desde hace tiempo. Las pocas parejas que procrean, casi todos después de los treinta, ya saben a lo que le tiran y la gran responsabilidad (en tiempo, dinero y esfuerzo) que implica tener y criar a un nuevo vástago. No es lo mismo tener hijos deseados y planeados, sabedores de todas las consecuencias, que tenerlos por presión social y para cumplir el requisito (¿Acaso la sociedad les va a dar los recursos para educarlos, vestirlos y alimentarlos?).

            Actualmente hay campañas para esterilizar a los perros, esto por los problemas que representan los canes callejeros, como la rabia o las cantidades obscenas de animales atropellados. Esta medida me parece muy congruente, ya que el problema no es el atropellar a los caninos, lo que se debe hacer es evitar que esos animalitos, sin dueño, vengan a sufrir a este planeta. Tendríamos que aplicar algo de esa consciencia ecológica humanista con nuestra propia raza.

En alguna ocasión, mientras esperaba el cambio de luces en un semáforo, observaba a una chica de unos 14 años, disfrazada como payasito para sacar unos pesos por sus malabares, ésta escuchaba con una cara de ilusión enternecedora  lo que otra chica le contaba en la esquina. Ahí mismo me pregunte ¿Acaso ella no tiene derecho a soñar con su príncipe azul? ¿Formar una familia buena con hijos amorosos y pareja cariñosa? ¿Por qué no tiene esa oportunidad? ¿Quién se la quitó? Tristemente no tenía solución a su problema ni respuesta a estas preguntas; así que me quede con esa sensación de pena ajena por haber vislumbrado ilusión en un ser que ha sido descalificado y degradado en las reglas de nuestra “intachable” sociedad.

            ¿Qué necesidad tiene la gente de venir a sufrir? Al ser 7000000000, resulta imposible que todos disfrutemos de una calidad de vida decente, tal vez si fuéramos sólo 1000000000, que sigue siendo un número espantoso, pudiéramos tener una existencia aceptable, pero en la actualidad es imposible.

            La inmensa cantidad de personas que habitamos este pobre planeta es indecente y, lo peor, es que no es de alta calidad. Con el aumento de la población se incrementan los vicios y perversiones, se agudizan muchas prácticas que hace algunas generaciones eran impensables. En verdad me sorprende que el límite inferior para el homínido no ha sido alcanzado, y es que cada vez me entero de más atrocidades que me hacen preguntarme ¿En qué demonios estamos pensando? La respuesta es que, precisamente, no pensamos. Al estar tan hacinados es fácil perder la pseudocordura que tenemos como sociedad y dejar que nuestros instintos más retorcidos salgan a la luz y, lo que es peor, se sigan degenerando.

Aunque la China no es mi cultura favorita, debo admitir que algunas de sus ideas de control natal me parecen buenas, así que las he adaptado en las siguientes ideas:

            Creo que cada persona sólo debería tener la oportunidad de tener dos hijos en total, y no que se divorcien y anden teniendo dos hijos con cada pareja. O también uno puede tener un hijo de su primer matrimonio y luego otro de su segundo matrimonio.

            Estos dos hijos serían “gratis”, ¿a qué me refiero? Que las personas serían libres de tener más hijos, con la condicionante de que pagarían impuestos “de lujo” por cada hijo adicional a esos dos que, por ley, tendrían derecho. Y el impuesto sería cada vez más alto por cada engendro adicional.

            De tal manera, las personas que quieran llenarse de hijos, podrían hacerlo, pero tendrían que poseer los recursos suficientes para costearlos. Obviamente cuando hablamos de embarazos múltiples, no se podría hacer mucho si de golpe nacen tres chamacos, pues ya no se cobraría el impuesto de lujo, esto por ser un evento fortuito; al igual que si ya tenían uno y les nacieron gemelos, pues sería el mismo caso.

            Ya somos tantos que ¿Para qué seguir llenándonos de niños en un mundo con un futuro, cada vez más, incierto? De igual manera, si uno apenas y tiene para comer y tiene la inconsciencia de tener un tercer vástago, pues tendría que pagar lo que le corresponde y que le duela porque, cuando se habla de dinero, la gente se vuelve muy consciente.

            Me parece que una familia de cuatro es muy decente para estas épocas, no hay hijos únicos y/o egoístas, hay una familia mediana y se convive bien con cuatro. Ahora, que si están los padres necios con el niño después de dos niñas o viceversa, pues que paguen su impuesto para satisfacer el capricho.

            Admito que es difícil que estas ideas sean implementadas en el mundo occidental, pero hay una que ha comprobado su eficacia: la educación.

En alguna ocasión, no recuerdo si en Discovery o en Nat Geo, vi un documental sobre una población de India (segundo país más poblado del mundo) en dónde lograron la menor cantidad de infantes por pareja y la mayor edad para casarse de ese país. ¿Cuál era el secreto de dicho lugar? Que la tasa de educación, tanto en hombres como en mujeres, era la más alta del país.

            Esto se puede ver en Europa, en donde no tardarán en ver a los Bebés como especie en peligro de extinción. Los Europeos, al estar más educados, son conscientes de la problemática que implica traer a un hijo y, por eso mismo, son muy pocos los infantes engendrados por esos lares pero, los que nacen, gozan de una calidad de vida envidiable, con una alta educación y, lo mejor de todo, son deseados, por no decir anhelados.

            No cualquiera debería ser padre y no cualquiera puede serlo de manera óptima. Todos hemos sido educados, en mayor o menos medida, por las carencias o traumas de nuestros progenitores pero, hay casos, en que el daño hecho es bastante grave al ser formados más por las falencias de los tutores que por las pocas cualidades que puedan tener. Uno debería engendrar sólo cuando tiene la suficiente madurez, esto para identificar el tamaño del compromiso adquirido como adulto responsable, el cual va a formar a un pequeño ser indefenso y neófito.

            Tristemente, por cada hijo deseado en el primer mundo, han de nacer 100 en el tercer mundo (no todos planeados), así que la tendencia no se ve favorecedora para nuestro futuro como raza y ¿saben qué? Lo tendremos bien merecido.

            Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 18 de febrero de 2012

Mejorando el Fútbol Soccer

            Como ya escribí en otra ocasión, abandone mi afición por el fútbol Soccer debido a que ya no me resultaba atractivo o emocionante. Sin embargo, a lo largo de mis años como aficionado, fui recopilando y formulando ideas que podrían hacerlo un deporte más espectacular.

Me parece que hay muchas reglas de otros deportes que se pueden adaptar perfectamente al Soccer para hacerlo más dinámico, esto al librarse de muchos vicios que se han perpetuado a lo largo de su historia.

Propuesta 1: Empate a cero no da puntos.

No importan todas las otras ideas, creo que si implementaran ésta, el nivel de emoción de cada partido aumentaría considerablemente. Los equipos especuladores tendrían que buscar, forzosa y mínimamente, un gol. Si de por sí no tienes nada ganado, pues nada pierdes con irte al ataque aunque te anoten antes porque, de todas formas, te llevarías cero puntos.

Sé que habrá muchos puristas que argumentaran que hay partidos sin anotaciones que son muy buenos pero, siendo honestos, como espectador encuentras más entretenido un partido que acaba 3-2 (aunque sea malo) que uno muy bueno que acaba a ceros (sé que peco de ignorante y poco conocedor pero hagan una encuesta y prevalecerá esta opinión).

Propuesta 2: Pasando el medio campo no hay regreso

            Esta la tome del Básquetbol, y sería muy útil. ¿Cuántas veces se retorna el balón a la defensa? ¿Cuántos equipos se hacen mensos paseando la pelota? Me parece una actitud poco deportiva hacer tiempo mientras se cuida una ventaja, los auténticos ganadores no se conforman al vencer por una anotación, van por más para que sea una victoria contundente y no timorata.


Por eso mismo, creo que una vez pasado el balón del medio campo, el equipo ya no podría regresarlo a su terreno (Si lo hace se le otorgaría al bola al contrario en media cancha), así que se vería forzado a atacar el arco contrario.

Propuesta 3: Tiempo límite para disparar al arco.

            Otra idea basquetbolera, creo que un minuto es tiempo perfecto para armar una jugada de gol, así esos equipos defensivos no tendrían opción más que disparar obligadamente en vez de cuidar el esférico, hecho que no sólo aletarga a sus rivales, sino al abnegado público que se tiene que tragar esa farsa llamada “estrategia”.

            Sé que hay equipos (como el fútbol italiano) que son auténticos maestros en el “Catenaccio” y que también es bello el fútbol defensivo pero ¿A quién no le gusta un partido que acaba 7-3? ¿A quién no le gustan los goles? Creo que casi nadie puede decir que prefiere el juego defensivo al juego ofensivo.

Propuesta 4: Tiempo efectivo de juego.

            Otra actitud tremendamente antideportiva que se da en el Soccer, son los equipos “cancheros” que se dedican a perder el tiempo. Sé que es legal, pero no es correcto. Si un equipo se basa más en sus artimañas para ganar que en sus cualidades ¿merece ser vitoreado? A mí me daría mucha pena que mi equipo tuviera una actitud mezquina con tal de rescatar el resultado, creo que es parte del respeto y amor propio.

            Por eso mismo, deberían de haber dos tiempos de 30 minutos, pero de tiempo efectivo, así que cada vez que salga el balón, cuando entren las asistencias médicas, cuando haya una falta, una expulsión y, para resumir, cada vez que la pelota no esté en juego, el reloj se debería parar y reanudarse hasta que el esférico vuelva a ser disputado.


            Con esta simple regla se acabarían tantos espectáculos fingidos por jugadores, técnicos y equipos marrulleros o tramposos, por lo que tendrían que ganar sobre la base de su juego y no de sus artimañas. Espero que con esto renazca algo del espíritu deportivo de competir limpiamente y darle su lugar al contrincante, a la institución a la que pertenecen y al público, que constantemente se ve timado, cuando quiere ver un buen espectáculo y acaba recibiendo basura de los protagonistas en la cancha.


Propuesta 5: Número de faltas.

            Sigamos con la influencia de otros deportes. Si un jugador comete cinco faltas (independientemente de su magnitud) debe salir expulsado en automático y suspendido el siguiente partido. Esto con la posibilidad de que puede ser sustituido en el campo y seguiría el juego once contra once.

            Sé que no se da en todos lados, pero los juegos de la liga mexicana se ven cortados incesantemente por faltas, lo cual favorece a los equipos menos dotados y va en contra del juego bonito, así que más equipos optan por esa estrategia.

            Siguiendo con el tema de las faltas, cada 10 faltas acumuladas por equipo le darían derecho a un tiro penal al equipo contrario. Así se dedicarían más a jugar en vez de tijeretear tanto el juego, lo que daría partidos más fluidos, limpios y divertidos, por lo que los jugadores virtuosos serían los protagonistas en vez de los gamberros que se acaban a los anteriores a patadas.

Propuesta 6: Repetición instantánea.

            Sólo para jugadas polémicas, como expulsiones o goles. Obviamente no se va a detener el juego a cada rato, por lo que cada entrenador sólo tendría derecho a dos repeticiones por partido.

Propuesta 7: Más árbitros

            Ha quedado demostrado que la cancha es demasiado grande y que tres referís son insuficientes para evitar fallos al momento de calificar jugadas. Si duplicamos el número de los mismos (dos centrales y cuatro de línea) ciertamente el factor de error humano disminuiría bastante, ya que se repartirían mejor la cancha.

Propuesta 8: ¿Fuera de lugar?

            Igual y soy ignorante, pero voy a hacer mi octava propuesta. Aunque entiendo el funcionamiento y reglas del fuera de lugar, nunca he entendido su utilidad. Es un lineamiento que sólo inhibe que se marquen goles. Si por mí fuera, ya la hubiera anulado desde el inicio del deporte mismo, ya que sólo priva a aficionados de cientos de goles por campaña.

            En esta actividad lo más importante es marcar goles y no evitarlos, por eso creo que esta regla debe ser anulada ipso facto.

Propuesta 9: La cantidad de Goles

            Hay que promover que los equipos sigan buscando la meta contraria, sin importar que el partido ya esté resuelto.

            Adicionalmente a los tres puntos que te da la victoria o el punto del empate, creo que se debería dar un punto adicional por cada tres goles que logre cada equipo (sin importar que ganen, pierdan o empaten). Así que si ganaste 6-3, te llevas cinco puntos, pero el perdedor también se llevó uno por haber anotado tres goles (que es meritorio).
 
            Los equipos siempre deben buscar anotaciones ¿Qué tiene de malo anotarlas? El gol es la esencia y la razón de ser de este deporte, aunque para muchos lo es el dinero que genera. Pareciera que en vez de buscar más, cada vez se buscan menos tantos. Porque anotas uno y de inmediato pones hasta el camión en la portería para que no te anoten otro.


La Realidad


            Ahora, no soy iluso, sé que estás ideas no se van a llevar a acabo, y no porque todas sean inconcebibles (creo que por lo menos un par son bastante factibles), sino por las Mafias que controlan este planeta.

Me parece que la FIFA está en el top 3 de las organizaciones mundiales con mayores intereses políticos y económicos tienen en el planeta. Por esos intereses, hay mucha oposición para que este deporte evolucione. Voy a omitir a la NFL (la liga más poderosa del planeta) porque evoluciona año con año y sus ganancias y seguidores también crecen al mismo ritmo; pero tomemos como ejemplo la Natación, el Baseball, el Basketball, el Volleyball y demás que han evolucionado en los últimos 20 años.

Aunque muchos me salgan con el argumento anticuado de que “La esencia del fútbol debe ser protegida”, la realidad es que el Soccer es prácticamente el mismo juego que se jugaba en sus inicios. Personalmente no entiendo a estos individuos, así como no entiendo que este deporte sea el más importante a nivel mundial. ¿Por qué no evolucionar? ¿Por qué no permitir crecer? ¿Por qué no tener un juego más abierto, más espectacular, más limpio y más noble?

No soy un genio, todos estos vicios que he señalado del Soccer son plenamente conocidos por la totalidad de sus aficionados, parece que los únicos que no quieren darse cuenta son los dirigentes del mismo, “Los dueños de la pelota”. ¿Por qué nadie hace nada? Porque es lo mismo cuando se pide que cambie la Iglesia o que cambie la Política, y es que así de fuertes son los intereses involucrados en el Fútbol Soccer.

            El caso es que el Soccer nunca va a cambiar, en primer lugar porque a sus dirigentes les sigue dejando mucho dinero un producto que, en muy pocas ligas, es de calidad. Además la gente se conforma con las migajas que reciben, las cuales les saben a gloria. Si los fanáticos tuvieran un poco de amor propio y, mediante su desinterés, se dejaran escuchar por lo aburrido que resulta el juego, entonces ahí se haría algo por cambiar el deporte. Sin embargo, reza un dicho urbano, “¿Para qué componerlo si no está roto?”, a fin de cuentas este producto mediocre genera muchas ganancias por lo que, estando en el lugar de los dirigentes, yo tampoco lo cambiaría. Al final la responsabilidad es de los mismos aficionados que los siguen apoyando.

            Hebert Gutiérrez Morales.

jueves, 9 de febrero de 2012

Gracias por todo Disposición

“No se puede vivir siempre igual, como si el tiempo no pudiera hacernos daño, como si la vida no cambiara por si sola, como si el mundo no se nos fuera a venir encima de un momento a otro” - Atlas de Geografía humana (Almudena Grandes)

            ¿Es posible estar feliz y triste al mismo tiempo? Las últimas semanas he comprobado que sí se puede, algo extraño y desgastante de experimentar. La situación es más intensa si la razón de ambos sentimientos es la misma. Es muy raro estar de fiesta por un lado y de luto por el otro, todo porque haces lo necesario para crecer como individuo aunque dejes atrás algo que también te hace feliz. Creo que todos aspiramos a madurar, pero irremediablemente hay un precio alto a pagar. Sé que estoy haciendo lo correcto pero no por ello la nostalgia de dejar tu casa atrás debe desaparecer.

            El Seis de Junio del año 2000 siempre será una parteaguas en mi existencia, entonces inicie un viaje que nunca creí que iba a ser tan largo ni tan trascendental, y estoy muy agradecido por ello. Mi llegada a la Disposición Logística de Volkswagen fue meramente circunstancial, porque nunca había sido mi sueño trabajar aquí, sin embargo dudo haber sido más feliz de haber acabado en otro lugar, por lo maravilloso que ha sido para mí laborar en este departamento.

Tras once años y ocho meses, hoy llega a su final esta etapa de mi viaje y, al mismo tiempo inicio otra, del cual desconozco su duración o intensidad, pero sé que voy a seguir dando lo mejor que tenga, tanto por mí como por mi primera casa en VW: La Disposición. Sin importar en donde estuviese, mi prerrogativa es dar mi mejor esfuerzo, ya que honro la educación que recibí y mi propia esencia. A partir de hoy no sólo voy a honrar la formación que me brindó mi familia sanguínea, sino que ahora voy a respetar, honrar o preservar el profesionalismo que aprendí de mi familia laboral, con todo lo que ahí viví (siempre en el mejor de los ambientes).

            La vida funciona de forma peculiar, durante cuatro años intente cambiarme a mi nueva área, pero nunca se pudo por distintas circunstancias. Hace unos meses, cuando deje de ser disponente, cese de buscar algún cambio ya que, suponía, iba a pasar un par de años en mis nuevas funciones. Dicen que cuando dejas de buscar las cosas llegan por sí solas. Me levante un Lunes cualquiera y visualizaba una semana común y corriente pero, tres días después, mi traspaso ya estaba acordado, todo fue resultado de pequeñas coincidencias que se fueron conjuntando y desembocaron en el cambio que ahora vivo.

“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida” – de la Canción “Pedro Navaja” de Rubén Blades.

            No creo caracterizarme por ser alguien egoísta, sin embargo, así fue como me comporte con este cambio, lo cual me causó malestar con mi ahora exjefe, sobretodo por el compromiso que recibí de su parte y, tras sólo cinco meses, me iba a otra área. Mi educación y valores me hicieron pasar un mal rato, ya que se me enseñó a ser reciproco con la gente y sabía que no lo estaba siendo con él. A pesar de todo, fue muy comprensivo y generoso conmigo, ya que me permitió seguir adelante, lo cual constata su estatus de gran ser humano y de un muy buen amigo, ya que perfectamente pudo haber bloqueado mi cambio y no lo hizo.

Ya había aceptado la idea, pero la premura del cambio, me resultó impactante. Aunque iba a seguir viendo a mis amigos, me entristeció el saber que ya no íbamos a estar en el mismo lugar físico; en ese momento, me quede observando a las Lorenzas que se sientan frente a mí, a las mujeres con las que más convivo y quiero mucho. Estaban platicando alegremente, de esas cosas que califico como tonterías, aunque ellas también me dicen mis verdades y, por lo mismo, nos queremos mucho. Al verlas tan entretenidas, se me escapó una lágrima, porque no quería decirles que me iba.

De ser posible, me hubiera gustado guardar el secreto y dejarme de presentar un día de forma natural, como si me hubiera ido de vacaciones, y no escuchar lo que tuvieran que decir, simplemente dejando la vida fluir, sin palabras, sin despedidas ni procesos de adaptación, pero las aperturas y cierres de ciclos son partes inseparables de la vida. Cuando les dije a mis amigas, reaccionaron muy tranquilas, lo cual fue muy reconfortante para mí pero, conforme pasaron los días me fueron dando muestras vedadas de afecto, de manera particular, algún comentario, alguna señal, algún mensaje, cada cual me fue regalando muestras de cariño con sus propios estilos y, por ser de manera dosificada, pude resistirlos y no sentirme melancólico de golpe.

Debo reconocer la especial paciencia de mi amiga Lesly, ya que debió alucinarme las últimas semanas, mismas en las que estuve insoportablemente nostálgico (por no decir “chipil”) debido al apego hacia la Dispo que estaba experimentado y que no quería soltar. Quería seguir vigente en el departamento, seguir siendo parte de sus vidas y que fueran parte de la mía. Me negaba a aceptar mi baja en mi amada Disposición, quería mantener mi Status Quo y, al mismo tiempo, iniciar mi proceso de adaptación a Central de Pedidos.

“La costumbre es el enemigo del hombre, renovarse es el secreto de una vida plena” – Wilhelm Stekel

No es posible estar en dos lugares simultáneamente, puedes visitar uno con frecuencia pero, a fin de cuentas, todos necesitamos una base sobre la cual movernos. Ese apego fue disminuyendo cuando empecé a intercalar medios días entre ambas Gerencias, con un poco de resignación pero también de alivio, mi angustia bajó al ir conociendo mis nuevas funciones, lo cual me ayudó a dar este paso y aceptar mi partida de la Disposición, ya que era necesario aniquilar el sufrimiento de la resistencia y abrir los brazos al cambio.

            Hubo un par de féminas que me dijeron “Es que ya no nos vamos a saludar a diario”, esos rituales cotidianos te dan identidad: entrar por la misma puerta, recorrer el mismo pasillo y saludar a las mismas personas para iniciar la acostumbrada rutina de trabajo. Esas mismas vivencias que compartes con otros en un mismo punto, ya sea laboral, de juego o de amistad. Todos esas dinámicas que uno fomenta durante años y que, ahora se van a ir diluyendo con el tiempo, mientras que empiezo a crear otros lazos en mi nueva área.

            Partir de la Disposición me da miedo pero, por otro lado, también tengo altas expectativas de mi nuevo departamento y funciones. Estoy feliz por mi cambio, pero no se pueden negar los sentimientos que uno tiene por un lugar tan importante en su vida. No se puede apagar el corazón a voluntad, almacenar recuerdos y experiencias, para irme tan campante. Aunque tardé, asimile la idea y así ha crecido mi alegría por llegar a un lugar que, espero pronto, llamar mi nuevo hogar en VW.

Deje de ser Trabajópata hace unos años, pero sigo reconociendo este lugar como mi hogar: aquel en donde uno es feliz por lo que hace y por las personas con las cuales convive, mismas con las que se crean recuerdos profundos e inolvidables, a pesar de no tener una relación sanguínea, se crea un vínculo más poderoso que el laboral que originalmente los relacionó, debido a los lazos emotivos forjados en el proceso.

“Cuando aprendas a aceptar en vez de esperar, te llevarás menos decepciones” – Robert Fisher (“El Caballero de la Armadura oxidada”).

Cuando experimentas una partida tan trascendental, del mismo calibre que mudarse del hogar familiar, sabes que estás dejando un lugar especial. El día que partí del lecho materno me sentí muy feliz, porque iba a ser la primera vez que iba a vivir solo. Supongo que tenía algo de miedo, después de 25 años viviendo en familia, pero ni cuenta me dí por la egoísta emoción que me invadía al “ser grande”. Más que asustado, en esa ocasión, estaba rebosante de felicidad.

            Mi clase de japonés la disfrute cabalmente durante ocho años, ahí me rodee de una familia muy importante para mí. Sin embargo, el día que partí, no tenía ningún remordimiento porque abandonaba el idioma nipón para dedicarme a la Salsa como mi principal pasatiempo, así que tampoco mire atrás mientras iba felizmente hacia ese baile tan rico, mismo en el cual acabo de cumplir cinco años el pasado fin de semana.

            Cuando deje mi primer trabajo no me sentí mal, porque ése era mi plan: conseguir un año de experiencia y después irme (sin planearlo) a VW. Sólo experimente algo de nostálgica melancolía cuando salía de mis respectivas escuelas, al igual que la experimente al mudarme de casas, pero nada comparado a lo de esta ocasión.

            Una querida amiga me ayudó a clarificar mi sentir, además del sentido de pertenencia que tengo en la Dispo, hay algo más que dejo atrás: autenticidad. Al pasar tantos años en ese lugar, las máscaras o poses que utilizo son las mínimas, ya que me he ganado el respeto y/o tolerancia a mis formas de expresión, ya sean ridículas, cómicas, grotescas, ególatras, groseras, cursis y demás partes de mi personalidad que ya no era necesario cuidar, por toda la confianza que priva en el ambiente que hoy dejo. Eso no quiere decir que vaya a ser falso en mi nueva área, pero no voy a aullar de buenas a primeras como estaba acostumbrado en la Disposición.

“Nadie puede ser esclavo de su identidad: si surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar” – Elliot Gould

            Como nunca he tenido hijos, ciertamente ignoro el dolor de ver partir a uno (aunque sentí algo parecido cuando mis perras se apartaron de mi lado). Cuando veía partir a amistades queridas al extranjero, los notaba tristes pero convencidos de lo que debían hacer. Hoy entiendo un poco más a todas esas madres que lloran cuando sus hijos dejan la casa o la tristeza de mis amigos que parten a forjarse un futuro mejor. Ambas situaciones pueden ser tristes, pero son positivas y necesarias en el ciclo de vida.

Cada año muchos se van del departamento, incluso de la empresa. Dentro de esas personas, he visto partir a cinco queridas amistades. Aún recuerdo los respectivos momentos en que me informaron que se iban, con solemnidad y algo de tristeza. En mi infinito egoísmo no alcanzaba a comprender su sentir y les decía con una facilidad pasmosa “¡Vamos! ¡Qué no se acaba el mundo!”, no veía que su existencia en el camino en que nos conocimos sí acababa., pero no lo entendía porque seguía en este lugar que ellos abandonaban, con mi misma vida, con mi mundo casi intacto. Ahora, que soy el que se va, comprendo cabalmente el sentimiento con el cual me informaron su decisión, porque era como morir (por lo menos en la Disposición). Felizmente sigo en estrecho contacto con cada uno de ellos, sin importarme que sean olvidados paulatinamente por aquellos con los cuales convivieron en este lugar.

            Sé que es tonto de mi parte, ya que sólo me mudo al departamento de al lado pero uno no puede dejar atrás doce años de su vida (sólo me faltaron cuatro meses para completarlos) y no sentirse triste por dicho suceso. Es chistoso como 30 metros pueden ser tan largos como un océano, pero resulta un sentimiento natural cuando dejas a tantas personas importantes al otro lado. Voy a seguir viendo a mis amigos todos los días, pero no es la distancia física la que me preocupa, sino la emocional, ya que ellos van a seguir creando recuerdos positivos y no positivos, pero ya no estaré ahí para compartirlos.

             Aunque nos vamos a seguir queriendo, cuando alguien deja un departamento, todos sabemos que ya no es igual que antes. Obviamente me voy a seguir llevando excelentemente con mis mejores amigos y amigas, pero el resto de la Gerencia ira pasando a otro plano, a uno más cordial y de menos confianza, pero es el ciclo de la vida que nadie puede evitar. De ahí mi proceso de luto por mi tiempo en la Dispo y por mí mismo que muero en ese lugar para renacer en otro. Es necesario un proceso de “muerte” en la Dispo para poder iniciar limpio de apegos en Central de Pedidos (mi nuevo hogar laboral), pero seguiré visitando mi antigua casa.

“Todo fluye, todo cambia, nada permanece. No podemos bañarnos dos veces en el mismo río” – Heráclito de Efeso.

A pesar de todo lo escrito, estoy feliz con mi decisión, porque voy a otro gran departamento, diferente y conocido, ya que tengo la fortuna de llevarme bien con la mayoría y es un muy buen lugar para trabajar. Ahora voy a formar parte de otra familia. Crecer se trata de tomar las decisiones correctas para tu vida, para actuar como adulto al elegir lo mejor para uno.

Había ocasiones en la que afrontaba los problemas típicos de la Dispo y expresaba abiertamente “¡Ya no quiero lidiar con esto!” o “¡Ya me tienen harto estas tonterías!” o un honesto “¡Aaarrrggghhh!!!” o un “¡Aaaaauuuúúúúú´!”. Ahora sí, ya no voy a lidiar con eso que me estresaba en mayor o menor medida. Lo irónico del asunto es que hasta cierto afecto les tengo a esas problemáticas que dejo atrás, aunque no por mucho tiempo, porque ahora enfrentaré situaciones nuevas y sé que también aprenderé a lidiar con ellas.

Vivir es un cambio constante, de retos nuevos, lo cual nos hace encontrar nuevas soluciones y mejorar como humanos. Si se tratara de permanecer en lugares en donde te sientes cómodo y feliz, nadie saldría de la casa de sus padres, de su país y ni siquiera cambiaríamos de trabajo, no nos casaríamos, ni tendríamos hijos y mantendríamos una vida estable y redundante. El tener nuevo retos y aprender nuevas actividades es parte del crecimiento. Hoy mismo me sentí feliz ya que, tras una junta en mi nueva área, empecé a vislumbrar algunas ideas que tengo para desarrollar y la ganas de iniciar cuanto antes ya que quiero seguir siendo productivo para esta gran empresa que amo.

Este escrito es meramente catártico, sirve para desahogar todo eso que tengo por decir y que se lo debo a una gran Gerencia. Me quiero ir “limpio” mediante un homenaje a lo que vivimos juntos, porque también es humano tener miedo e incertidumbre ante las nuevas etapas de la vida. Ahora sólo me queda ir hacia delante, lo cual no significa que vaya a olvidar todos los gratos y bellos recuerdos que experimente en mi primer hogar en VW y, por lo mismo, reconozco toda la felicidad que ahí experimente tras casi doce años.

“Agua que no fluye, se estanca” - Confucio

Muchas gracias por todo Disposición. Gracias por las risas, por las lágrimas, por los viajes, por los abrazos, por las fiestas, por las bromas, por los aullidos, por el escándalo, por el aprendizaje, gracias por su compañerismo y por su gran amistad. Estoy muy agradecido por todas esas horas de diversión que hicieron mi trabajo una auténtica delicia. Con los dedos de una mano cuento las veces que no fui feliz de venir a trabajar, rodeado de todos ustedes.

Fui muy afortunado de trabajar tantos años al lado de tanta gente valiosa, con un grupo impresionante y sui géneris, con sus respectivos defectos pero con cualidades o virtudes que los sobrepasaron por mucho los aspectos no positivos. Muchas gracias por todos los recuerdos, por hacerme madurar, por todas esas experiencias inolvidables y que han ayudado a forjar mi carácter, me hicieron crecer al aprender tanto de la vida.

Debido a todo lo que experimente fui capaz de librarme de muchas cargas que traía, y es que cada uno de ustedes habrá aportado algo de lo que soy en la actualidad. No me imagino quién sería hoy de no haber trabajado en este maravillosa Gerencia. Estas líneas son una pequeña muestra de todo lo que han significado para mí y, a pesar de ello, creo que nunca podré pagar todo lo que recibí de este gran lugar, y es que aprendí, crecí y madure como nunca antes. En verdad estoy muy orgulloso por haber trabajado con cada uno de ustedes y haber intercambiado sonrisas, bromas, albures, comida, apoyo y demás muestras de camaradería.
 
            Ahora sigo mi camino, este punto en el cual separo mi andar del de ustedes, un día que nunca pensé que llegaría pero nada es para siempre. El hecho de que los siga viendo es un bálsamo para mi alma y corazón, seguiré de cerca su evolución, a pesar de ya no formar parte de su maravilloso departamento.

“No deberíamos intentar frenar la piedra que ha empezado a rodar cuesta abajo; lo mejor es empujarla aún más” – Friedrich Wilhelm Nietzsche

Aquel mes de Junio del 2000 entro un joven inmaduro e inexperto de 23 años, a un departamento que, de primera impresión, le pareció muy agresivo y, por lo mismo, intimidante. Muchas personas han cambiado a lo largo de los años pero la esencia divertida y sarcástica del lugar sigue vigente, debido a la naturaleza de las funciones. Hoy que salgo como un hombre de 35 años, y un poco menos inmaduro, tengo que reconocer que estos doce años de mi existencia han sido los más importantes que he vivido hasta el momento y me alegro que así haya sido.

Gracias por todo Disposición, ¡jamás los olvidaré!.

Hebert Gutiérrez Morales.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Adoctrinados

“La religión tiene la misma función que la TV: adoctrinar a las masas para que no piensen y sea más fácil dominarlas” – Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 4 de febrero de 2012

Las distancias de la amistad

            Hay una canción de Carole King llamada “Will you still love me Tomorrow?” en donde habla sobre la incertidumbre de una pareja que actualmente es feliz pero que no sabe si así se mantendrán en el futuro. Como en esta ocasión no estoy hablando del amor de pareja, lo voy a enfocar en otro tipo de amor: La amistad. La autenticidad de la misma normalmente se refleja en su duración y, sobre todo, en la distancia que separa a los involucrados.

Una relación amigable es relativamente fácil de mantener con el diario convivir, porque tienes mucho tiempo para compartir y también para aclarar malos entendidos. Durante los últimos años, con lo poco o mucho que haya madurado, he aprendido que la amistad no requiere de un contacto diario. Esto lo compruebo con mi amiga más querida, a la cual veo pocas veces en el año, de hecho pasan meses (alguna vez pasaron años) sin vernos, pero siempre estamos en contacto por teléfono, mail o hasta en el mentado Facebook.
           
            En la oficina he observado un fenómeno que, en un inicio, me deprimía y con el paso del tiempo he aprendido a aceptar: Muchos confunden amigos con compañeros de trabajo ya que, por el contacto cotidiano, se forjan “amistades” sobre la base de la costumbre, uno tiene nuevos confidentes basados en la confianza generada en un diario convivir. Cuando alguna de esas personas cambia de Departamento o de Empresa, el vínculo se va debilitando hasta que, eventualmente, desaparece. Al tener contacto con otros de manera cotidiana, es fácil el confundir camaradería con la amistad.

            Por otro lado, se dice que los verdaderos amigos son la familia que uno escoge, y lo compruebo con esas amistades que resultan más cercanas e importantes que la gran mayoría de mis familiares. Recuerdo a unos padrinos tan queridos que los llamaba tíos, y lo decía con un sentimiento más auténtico que a los que en realidad lo eran. Dichos compadres de mis padres deje de verlos desde hace 20 años pero, recientemente, me enteré sobre la muerte de mi padrino. Si este deceso hubiera acontecido hace dos décadas, me hubiese dolido en el alma y le hubiera llorado inconsolablemente por mucho tiempo.

“A veces vuelvo a aquel muelle en que le vi partir para siempre y me siento un rato, sola, a esperar, como si creyese que fuese usted a volver” – Carlos Ruiz Zafón (“El Juego del Ángel”)

            Obviamente me entristeció un poco su deceso, pero el sentimiento actual no le hace honor a lo importante y querido que fue para mí, pero al estar fuera de mi vida por tanto tiempo, por más que lo quisiera, su muerte paso a ser más anecdótica que relevante para mi existencia actual. De alguna manera me sentí un poco mal, no tanto por la partida sino por el dolor tan débil que me causó la misma.

Afortunadamente he ido cambiando esa tendencia, anteriormente no solía tener relación con las etapas pasadas de mi vida; muestra de ello es el nulo contacto con mis compañeros de estudios (apenas re-encontré a algunos de Universidad, y eso en conocida red Social), y es que antes no tenía el tiempo ni el interés de mantener amistades añejas.

Hoy en día tengo algunas amistades valiosas (muy escasas) y ahora sí me interesa mantener el contacto, al reunirme periódicamente con las mismas, ya que he aprendido a valorarlas. Personalmente, se podría decir que tengo decenas de “amigos” en el trabajo pero sé que, cuando se interponga la distancia entre nosotros, sólo quedarán algunos como verdaderas amistades.

Tengo un amigo que salió de VW para estudiar una maestría en el extranjero, antes de irse tuvo bastantes despedidas pero, cuando volvió de vacaciones, fuimos pocos con los que se reunió. Él se enojo mucho con algunas personas, que lo habían despedido con tan profundo sentimiento, y ahora ni lo pelaban, pero es algo a lo que se debe acostumbrar. Muchos se dicen tus amigos o amigas mientras te ven a diario, pero sabes con quienes cuentas cuando hay distancia física que los separa.

“No camines delante de mí, porque tal vez no pueda seguirte. No camines detrás de mí, porque tal vez no sepa guiarte. Camina a mi lado y seremos amigos” – Albert Camus

            A veces no es necesario salir de una empresa, de una escuela, de una ciudad o hasta de un país para comprobar la validez de una amistad, a veces sólo falta un cambio en el estilo de vida de alguno de los involucrados. Aunque quiero mucho a mis amigas del trabajo, siendo honesto, de no ser porque nos vemos a diario en la oficina, sería difícil entablar una amistad, ya que los círculos que frecuentamos fuera de la oficina son totalmente opuestos. Ellas tienen mucho contacto en el mundo externo ya que, al tener hijos, tienen muchos lugares a dónde ir e interactuar alejadas del ámbito laboral y entiendo que yo no embone en sus reuniones.

Por mi parte tengo un círculo de amigos, mismos que nos reunimos a comer mensualmente, aunque somos distintos, tenemos en común el estilo de vida independiente (solteros o con hijos adultos), y nos nombramos “El Club de Toby”. Sin embargo hay algunos que nos gustaría que fueran con nosotros pero, al no poder deslindarse de sus actividades familiares, simplemente claudican y se empieza a abrir la brecha, aunque los seguimos respetando y queriendo.

            Tengo una amiga de varios años que, a pesar de que está casada, al no tener niños mantenemos una amistad como si siguiera soltera. Hace unas semanas me dijo que estaba embarazada y, aunque compartí su dicha, no voy a negar que una parte mía se tornó triste, ya que eso indicaba que nuestra amistad ya no iba a ser lo que había sido hasta entonces. Sólo conozco un par de personas suficientemente astutas para equilibrar sus vínculos antes y después de la paternidad, producto de una inteligencia emocional y cognitiva. Sé que no voy a perder el lazo con mi amiga, porque nos caemos muy bien y nos queremos mucho, pero ya no va a ser lo que solía, porque entiendo que sus intereses y prioridades cambiaran radicalmente.

            Muchos podrán decirme, más por una respuesta condicionada que por una experiencia propia: “¡No! ¡No se puede debilitar la amistad por esos cambios! Al contrario, se enriquece la relación y bla bla bla”. En realidad se requiere un amor y conocimiento propio bastante desarrollado, una inteligencia cognitiva y emocional muy alta, una independencia establecida y una naturaleza muy fina para poder equilibrar la vida antes y después de los hijos. Eso casi nadie lo tiene (desconozco si yo lo poseo)

             Lo que pasa con una gran mayoría es que se dejan absorber por la vida familiar. Ciertamente no soy nadie para criticarlos porque, cuando estuve casado, igualmente mis actividades de soltero valieron pepino, ya que carecí de la sabiduría para defenderlas o adaptarlas. “Sabiduría” es la palabra clave para mantener una vida en equilibrio (sin importar tu estado civil). Obviamente los solteros tienden a criticar a los casados por dejarse someter, y estos se quejan de la poca comprensión y entendimiento de los primeros. De los que yo conozco, son pocos los que han sabido equilibrar su vida y no renuncian a sus actividades y amistades de soltería sin descuidar su vida familiar.

           Creo que las amistades y el matrimonio son similares en cuanto al compromiso que se necesita para su éxito. Muchas parejas fracasan cuando se formaliza la unión, ya que antes el compromiso de cada cual radicaba en la otra persona, sin nada que los vinculara más que la propia decisión de estar juntos. Cuando la relación se oficializa con un papelito, muchas parejas dejan de sentir ese compromiso hacia la otra persona, y es que ahora existe un papelito que (legalmente) indica que están vinculados. La atadura legal de nada sirve si no hay compromiso moral, y por lo mismo hay tantos divorcios (esta idea la desarrolle más a fondo en este otro ensayo).

            Hay un bolero que reza “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón. Porque yo seguiré siendo el cautivo, de los latidos de tu corazón”. ¿Qué pasa con la amistad? El diario convivir con una persona nos brinda ese espejismo de amistad y es que, a fuerza de convivir a diario, uno acaba conociendo muchos aspectos de los que lo rodean. Cuando una de las personas de ese núcleo debe cambiar de lugar físico, es cuando se devela si hay una verdadera amistad o era un simple placebo. Para que la relación sobreviva a la distancia habrá que invertir, por ambos lados, tiempo y esfuerzo para mantener el contacto, lo que sería el vínculo moral que mencione en el párrafo anterior.

"Sí, el amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera" – Oscar Wilde

            Hubo alguien que me dijo alguna vez: “Yo tengo cincuenta amigos, amigos de verdad”, ignoro qué tan cierto sea eso, para mí sería difícil tener 50 amigos verdaderos, tal vez pase de diez pero no creo llegar a veinte, y es que somos muy dados a engañarnos viendo oasis en donde no los hay. Creo que la prueba de fuego para cualquier amistad es la distancia que se interponga en la relación, ya sea de orden social, física, laboral o hasta de ideologías.

            Tal vez soy muy pobre personalmente para tener tan pocas amistades, o tal vez soy demasiado perspicaz para darme cuenta que no se pueden tener tantos amigos de calidad. “Cada cual cuenta de la feria como le fue en ella” reza un dicho, aunque también hay otro que dice “El que mucho abarca, poco aprieta”. El caso es que he aprendido a identificar a mis verdaderas amistades y cultivarlas para cuando no haya un contacto diario. Por eso ya no me preocupa alejarme de ellos, porque la auténtica amistad es inmune a la distancia.

            Hebert Gutiérrez Morales.