sábado, 13 de enero de 2018

La Huasteca Potosina, Mi segundo Hogar (Día 3: Micos y Minas Viejas)

Saltando de 8 metros (y todavía cierro los ojos por miedo)
            Sin importar cuánto disfrute el Rafting, definitivamente mi día de actividades favorito en la Huasteca Potosina son los Saltos de Cascadas en Micos y el Rappel en Minas Viejas, es un día que siempre me llena de alegría y satisfacción.

            Los Guías

            Me sentí feliz que ChaaK estuviera en esta actividad porque, además de ser uno de los “viejos”, me cae muy bien. Y también conviví bien con los chicos nuevos (nuevos para mí, obvio): Abi, Medley, Memo, Lucho, Gato y Juanpi (que ya lo conocía).

            La noche anterior, en el camino de regreso a la Aldea, Migue “El Tío” me comentaba de un guía, amigo suyo, que es de Zacatecas y que me podría dar algunos tips sobre mi siguiente destino después de la Huasteca Potosina.
 
Los integrantes de esta aventura
            Casualmente Memo fue uno de mis guías el siguiente día, así que nos pusimos a hablar de su tierra natal: Zacatecas, así que me dio algunas recomendaciones de su ciudad. Además, al verlo con el amor y orgullo con el cual hablaba de su ciudad, más ganas me dieron de conocerla. Lo cual haría dos días después.

            Saltos en Micos

            Definitivamente el conocimiento es poder, ya que al conocer los Saltos, me aventé con mucha más confianza, incluso con facilidad,  tanto que hasta me avente unos saltitos chiquitos (de uno y dos metros) de clavado, uno fue medio panzaso pero con el chaleco salvavidas ni se sintió. Tal vez suene a poco pero para mí fue un gran avance en cuestión de miedos.
 
Antes de empezar los saltos
            El día estaba precioso, lo cual incrementó mi extrañeza al sentir el agua estaba muy fría, incluso había tramos en los que estaba tiritando. Pero no fue lo único que cambio del río ya que, debido a deslaves, se modificó la posición de un par de saltos, incluido el final de 8 metros.

            Aunque disfruto mucho los saltos, mis partes favoritas de Micos son otras dos: primero el pequeño rapidito que nos echamos después de un salto de un metro y, al final del tour, cuando nos pasan debajo de la Cascada, justo la del salto final, ya que las plantas detrás de la caída de agua dan unas postales muy bellas.

            Algo que me gusta de estas actividades es la excelente oportunidad de analizar comportamientos humanos durante las mismas. En esta ocasión hubo dos casos (un hombre y una mujer) que me llamaron la atención.
 
Mi panzaso
El Rol ante la sociedad.

La ventaja de que “La Prueba” (el primer salto) tenga 6 metros, es que es un buen filtro para los que se animan a hacerlo y los que no. A pesar de ello, el último salto (8 metros) siempre impone.

Justo en ese último brinco, nos aventamos todos con excepción de un hombre. Y tal vez no sea un gran problema, porque he visto a mucha gente que no se anima a hacerlo; el problema es que su esposa sí lo hizo (y muy bien) antes que él. Lo peor es que la presión aumentó porque todo el grupo le estuvimos echando porras desde abajo durante largo tiempo y menos se animaba, de hecho nunca lo hizo.
 
Uno de los saltos pequeños
Acabada la actividad la actitud en torno a él fue de mucha empatía, cosa que se veía que le incomodaba bastante (y no lo culpo). Aunque vivimos en una sociedad machista (o tal vez debido a ello), los hombres también tenemos algunas presiones sociales (no tantas como las mujeres, pero sí algunas), y una de ellas es ser valientes y poderosos en cada oportunidad, sobre todo si estás con tu pareja.

Justamente su esposa trató de levantarle el ánimo pero, desde ahí hasta el rappel, se notaba que el tipo estaba apagado. Y no lo critico, de hecho entiendo ese miedo que te paraliza y, probablemente, por esa misma razón sigo haciendo este tipo de actividades: para que no se me olvide que tengo el valor de hacerlas aunque en el fondo me siga asustando. Aunque debo de reconocer que, con el paso del tiempo y actividades, el miedo es cada vez menor y eso me hace feliz.
 
La belleza de Micos
La Chica del maquillaje perfecto.

            Tras tres día seguidos conviviendo con ellos, a estas alturas ya estaba adaptado a los jóvenes judíos fresas, incluso ya me caían bien, hasta compartíamos una que otra broma, pero eso no quiere decir que comprendiera al 100% su manera de ver la vida.

            Íbamos como a la mitad de los Saltos cuando alguien me lo hizo notar: a pesar de que nos habíamos sumergido una y otra vez, y de que nadamos por pozas entre cascada y cascada, la chica guapa del grupo tenía el maquillaje impecable. Por eso se ganó el mote de “La chica del maquillaje perfecto”.
 
Debajo de la Cascada
            Primero me impactó que su maquillaje se mantuviera inmaculado a pesar de toda el agua, después me enteré que ya hay cosméticos muy caros que son contra el agua y, seguramente, escuchando sus pláticas, se intuía que tenía mucho dinero.

            Una vez asimilado el hecho de que su maquillaje se mantuviera intacto, empecé a reflexionar que eso era reflejo de lo que le daba valor. Por un lado, estás de vacaciones, lo que entiendo como un momento de relajarte y soltarte, en donde no te debería importar tanto tu aspecto ni quien te vea.

            Por otro lado, estamos en una actividad acuática, en la que se supone que te debes mojar y nadie espera que tu maquillaje esté intacto, es más, creo que nadie espera que te maquilles en absoluto porque el agua va a imponerse.
 
Las plantas que crecen debajo de la Cascada
            ¿En verdad es necesario mantener tu maquillaje perfecto ante una serie de desconocidos que nunca vas a volver a ver? Obviamente nosotros le valíamos madre, así que cambio la pregunta ¿En verdad no puedes mostrarte sin maquillaje ante tu esposo, tu mejor amiga y su pareja? Personas con las que, en teoría, deberías tener toda la confianza del mundo, ¿En verdad pesa tanto tu apariencia?

            Ya para terminar de sacar mi veneno, la chica es guapa y es joven (le calculo unos 26), así que en realidad podría estar perfectamente con la cara limpia y aun así verse bella, por lo que no me imagino su grado de inseguridad (que todos la tenemos en mayor o menor medida) para no aceptarse tal cual, ya no digamos frente a desconocidos, sino con sus íntimos o frente a ella misma.
 
Esa maldita costumbre que tengo de cerrar los ojos
            En fin, a pesar de ello, me da gusto que gente tan distinta como esta chica superficial, como el tipo que no brincó, ñeros como el Rafting del día anterior o criticones mamones como yo, visiten la Huasteca y nos dé la oportunidad de conocernos, interactuar y aprender unos de otros o, por lo menos, yo sí tomo esa oportunidad de observar a los demás en estas actividades.

            Después de Micos nos fuimos al Naranjo.

            Rappel en Minas viejas

            Ya no soy tan novato en esto del Rappel porque, si la memoria no me falla, es como la séptima u octava vez que lo he hecho sin embargo, a diferencia del Rafting, sigo teniendo mis resbalones, literalmente.
 
La Clásica foto del Rappel en Minas Viejas
            Menciono esto porque emulé mi primera vez en Minas Viejas, en aquella ocasión caí en una de las cuevas que hay en el trayecto, ya que pise mal y me di un santo madrazo en la espalda que me dolió por algunos días.

            La segunda vez lo hice tan bien que me fui sin daño alguno así que, con la confianza de las veces anteriores, dado que no me había golpeado en mis últimas cuatro ocasiones, empecé el Rappel con confianza.

            Todo iba muy bien, iba bajando a gusto, superé las cuevitas iniciales con mucho cuidado, ya después hasta saltos daba. Sin embargo, ya para terminar, hay una sección irregular en la cual resbale y me di un muy buen madrazo en la cara lateral de la pantorrilla. La ventaja de ser el primero es que no hay nadie abajo que te viboree, a excepción claro de Medley, Juanpi y Memo que eran los guías de seguridad abajo ¬_¬U.
 
Bellas Postales antes de bajar al Rappel
            El golpe hizo un chichón bastante grande, mismo que tuve dentro del agua fría para que se redujera, ya después Juanpi me dio una pomada para tratarla. El resto de días me estuve tratando con pomadas que traigo cada vez que hago estas actividades porque soy (involuntariamente) adicto a darme madrazos en este tipo de cosas -_-.

            Juventud aventada

            En nuestro grupo había gente muy joven, incluidos niños y pubertos. El más pequeño de ellos tenía 8 años: Álex, el mismo niño que hizo Rappel en Xilitla, así que en esta ocasión hasta bajo solito. También bajaron otros dos chicos judíos: Andrea de 14 años y su hermano de 12, mismos que hicieron el Rappel bastante fácil y con saltos prolongados en el descenso. También había otro par de hermanos de 16 y 18 años, de Guadalajara, que eran bien aventados desde los saltos de Cascadas.
 
Esperando mientras que bajara el resto
            De hecho, en el propio Minas Viejas, los dos pares de hermanos (los de 12 y 14 con los de 16 y 18) se estaban echando clavados de Back Flip en una cascada de cuatro metros que hay en el lugar, misma que fue nueva para mí

Cuando ves la facilidad de dichos niños, de pronto te sientes un poco menos orgulloso de tus saltos de soldadito. Además me puse a pensar qué sería de mí si hubiera hecho estas actividades a edades más tempranas, pero ni siquiera pude imaginármelo porque Doña Marina jamás lo hubiera permitido. Pero no estuvo mal porque, como decía Jean-Paul Sartré: “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”.

Al final empecé tarde en estas actividades pero lo importante es que me atreví a hacerlas, aunque haya sido grande. Lo cual no quiere decir que ya no sienta miedo.
 
La Cascada de Minas Viejas con 50m de caída
Miedo disfrazado de sentido común.

            Debo admitir que, de vez en cuando, me dan unos ataques de cobardía, disfrazados de sentido común sobre todo antes de empezar un descenso en Rappel, saltar una cascada mayor a 8 metros o atacar algún Rápido fuerte, y me pregunto “Hebert ¿Acaso estás pendejo? ¿En qué estás pensando para hacer todas estas actividades?” y, ciertamente, para el Hebert de otros tiempos esto sería impensable. Pero, la respuesta la descubrí justamente en el trabajo, unas semanas antes del viaje.

            Cuando le comentaba a una conocida que iba a venir por tercera ocasión a la Huasteca su respuesta automática fue “¿Otra vez? Ya te encantó ese lugar ¿no? ¿Acaso no te aburres de hacer lo mismo?”.
 
Así nos veíamos desde arriba del Rappel
            Pensando en su pregunta, la respuesta que me di a mí mismo fue: “Voy con gusto porque los de Ruta Huasteca saca lo mejor de mí. Soy más generoso, valiente, auténtico y hasta sociable. Me encuentro con todo tipo de gente y algo aprendo de ellos, en especial de los Guías que me inspiran con su valentía y me enseñan otras lecciones valiosas”. Puedo darme el lujo de ser yo, dejar máscaras y personajes atrás durante algunos días, y una plática con Juanpi, el día de Xilitla, me lo corroboró.

            Íbamos de regreso a Ciudad Valles cuando el chico me dijo “Me recuerdas a una maestra de la Prepa, por la manera de expresarse, por las ideas y la forma de ver la vida”, al oír esto (y acostumbrado al personaje malvado que necesito en Puebla) le pregunte a Juanpi “¿O sea que tu maestra es una culera?” y el chico me vio extrañado y dijo “¡No! ¡Todo lo contrario! Es muy positiva, solidaria y agradable” ¡Ups! Ante esa respuesta sólo me quedó quedarme callado y sentirme bien por el halago pero, al mismo tiempo, sentirme un poco apenado por hacer de ese personaje, que uso en el trabajo, parte de mi Modus Vivendi.
 
Mis Saltos sencillitos de Bailarina
Excelencia en el Servicio

            Debido al nivel del agua, no nos dejaron ir a la piedra principal de la cascada, pero ahí se demostró que los de Ruta Huasteca siempre están innovando y buscando nuevas oportunidades de consentirte.

Así que nos compensaron de manera excelente, por eso nos llevaron la cascadita que mencioné arriba, cuyo salto estaba divertido, aunque el agua estaba fría como la chingada.

            Pero no sólo es la innovación, sino esa actitud de complacernos, por ejemplo a Andrea y a su hermano los dejaron kayakear el patito dentro de la poza, al igual que al niño Álex, algo que no está incluido en el paquete, pero que con gusto los guías lo hacen para tenernos contentos.
 
"La Prueba" en Micos es de 6 metros
            Incluso había gente externa que vio lo bien que nos la estábamos pasando y preguntaron a Chaa-K si podían hacer el Rappel. Así que como ya estaba montado el equipo, dos descensos más no afectaban nuestro itinerario, permitieron que esas personas hicieran el descenso.

            Dar ese servicio a gente externa, también habla bien de ellos, porque había el tiempo y la oportunidad, no afectaban nuestros tiempos, y así se dan a conocer junto con su actitud de servicio.

            La Comida y el cierre.

            El día de Xilitla, Juanpi me había preguntado cual era mi comida preferida de todas las actividades en la Huasteca Potosina, le contesté que la que tenemos al terminar el Rafting, por el ambiente y el hambre que tienes después de remar tanto. Él me dijo que su preferida era la de Minas Viejas, lo cual me llamó la atención porque, aunque la recordaba rica, nunca la puse encima de la de los demás sitios.
 
La Felicidad en mi cara es innegable
            Así que llegué con la expectativa por el comentario de Juanpi y, curiosamente, coincidí con él. La comida era excelsa, un auténtico manjar, todo (absolutamente TODO) era una delicia desde los limones naranja hasta las tortillas, la salsa, la sopa de verduras, el picadillo, el arroz, los frijoles, las quesadillas, los taquitos de papa, la costilla en salsa verde, el agua de limón, el bistec a la mexicana, en fin, todos repetimos dos y tres veces porque la cocinera tenía las manos de una Diosa, decía alguien del grupo “me voy a robar a una de estas señoras para que me haga de comer”. Pero no sólo es su excelente sazón, sino los ingredientes tan naturales y sin (tanto) conservador con el que cocinan en esta zona.

            Normalmente platico bien con el resto de visitantes a la hora de la comida pero, eventualmente, siempre termino comiendo con los guías, y es algo que no puedo (ni quiero evitar) porque me nace del fondo del corazón.
 
La Cascada de Minas Viejas sin contaminación visual (o sea yo)
            Ya de regreso en la Aldea me despedí de ChaaK y los muchachos, a los cuales era probable que no los volviera a ver hasta el otro año o, a veces, ni eso. Ahí recordé a Nilo, un guía que conocí en el último día de mi primera visita (y de la cual penosamente aún no he publicado) y entendí porque ahora me despido con tanta facilidad y sin tanto apego: al final todos estamos de paso en la vida de los demás y cuando agradeces el tiempo que pasas en la de cada uno, es cuando aprendes a aprovecharlos al máximo y no dejar pasar la oportunidad de un abrazo, que es como me despedí de ellos.

            Como mencioné al inicio, el día de Micos y Minas Viejas siempre resulta muy especial y me llena de mucha alegría por venir a la hermosa Huasteca Potosina con el increíble equipo de Ruta Huasteca.

            Ya sólo me quedaba un día de actividades, que era algo totalmente nuevo para mí, así que me fui a la cama con más ilusión que tristeza, pero de ese último día comentaré en el escrito de cierre.


            Hebert Gutiérrez Morales.

martes, 9 de enero de 2018

La Huasteca Potosina, Mi segundo Hogar (Día 2: Rafting en Tampaón)

   
Emoción al superar "La Ruleta"
        Después de un buen día en Xilitla, aunque en su momento no lo vi así, estaba muy feliz porque venía una de mis actividades favoritas en la Huasteca: El Rafting en el bello río Tampaón, mismo que nunca defrauda.

            Atrapado en dos polos

            Durante el desayuno me di cuenta que convivía entre dos polos: por un lado estaban los fresitas que todo lo tenían, todo lo podían y todo lo merecían, liderados por el cuarteto de jóvenes judíos del día anterior, además de otro par de parejas con los cuales hicieron migas. Por otro lado, tenía a banda pesada y “ñera”, gente que no puede negar su origen de barrio bravo, mismo que se ve en sus modales y manera de expresarse.

            Ninguno de los polos me atraía ya que, aunque puedo ser bastante mamón y tener mis momentos fresas, también me gusta ser un albañil de vez en cuando por lo que, casi siempre, prefiero estar en mi tranquila soledad o, en cuanto tenía oportunidad, me iba a platicar con los guías.
 
El equipo que conformamos la Balsa

            Pero justamente esta diferencia de personalidades te deja en claro que la Huasteca Potosina es muy “democrática”, ya que puede ser disfrutada por todos, siendo un destino extremadamente bello y a un precio bastante accesible, si la comparamos con lugares más populares del país.

            Guías del pasado y del presente

            Al llegar al punto de arranque me encontré con una cara conocida que saludé con mucho gusto: el buen Pony (Alexis), mi paisano de Xalapa, al cual no había visto y me dio mucha alegría darle un abrazo.

También salude con gusto a Mickey, nuestro kayakista con el cual había coincidido en el Amacuzac un par de años atrás; así como con Kedin, mismo con el que ya había platicado la vez pasada y que es de Jalcomulco.
 
El hermoso río Tampaón

Me alegra encontrar gente de lugares como Jalco y Amacuzac en la Huasteca y viceversa. De hecho este año, en la visita al Amacuzac, platicamos muy chido con un chico de Ciudad Valles, pero por desgracia se me olvidó el nombre. Gente que vas conociendo en las andadas y que te da gusto volverte a cruzar con ella.

Ya con esas caras conocidas extrañaba un poquito menos a “mis” guías, como Borre, Marco, Amayrany, Peña, Femat, Chicú, entre otros. Obviamente había otros con los que sí había convivido como Iván, Chaa-K, Villalobos o Charly, así como los chavos que iba conociendo como Martín, León, el Tío, JuanPi y demás.
 
Toda la actitud con la lengua de fuera

Esto es producto de que Ruta Huasteca está creciendo, los guías de confianza están tomando otras responsabilidades, así como el movimiento generacional normal, ya que esta actividad tan intensa normalmente es de chavos porque, llegada cierta edad, buscas algo más estable que te permita tener un ritmo de vida más relajado.

Por otro lado me recordé que de eso se trata la vida: de avanzar, de crecer y de seguir tu propio camino. A pesar de ello sentí una nostalgia devastadora de los días en que “mis” guías nos llevaban de viaje.

Y de pronto me sentí un poco viejo, pero no sólo por eso.
 
Un lugar irreal

El tiempo no perdona.

Previo al inicio del Rafting, Kedin me decía “Ya deberías venir a hacer prácticas con nosotros” pero ahí le comenté que ya no estaba en edad, lo cual tomó como broma y se rio, pero no estaba bromeando del todo.

Recordaba que hace dos años, en la Aldea Huasteca, me levantaba muy temprano a hacer ejercicio, después bañarme, desayunar y salir para la actividad. En esta ocasión, sólo me alcanzaba para despertarme a tiempo antes del desayuno. ¿Y el ejercicio? ¡Ja! Con la actividad de cada día tenía más que suficiente. Antes me agobiaba no hacer ejercicio, ahora me he vuelto más sensato, cínico o huevón para decir “Estás de vacaciones, disfruta y sólo no te excedas con la comida”.
 
Esa maldita manía mía de cerrar los ojos

¿Por qué menciono esto? Porque los guías se levantan de madrugada, preparan su equipamento, medio desayunan, pasan por los clientes, los cuidan, montan y desmontan el equipo, sacan fotos, se encargan de toda la logística antes durante y después de la actividad. Después de eso llegan, entregan fotos, cuentas, facturas, además de que tienen que limpiar el transporte y dejar las cosas para el siguiente día.

Así que el ritmo de vida de un guía es física y emocionalmente desgastante, además de que sólo pueden permitirse unas cinco horas de sueño diarias. Eso sin contar las fiestas que se arman en su casa.
 
Poniendo cara de galán de novela a medio río

En resumen, tal vez, en mi siguiente vida, me gustaría intentar ser guía porque siento que lo llevo en mi esencia pero ya no soy tan joven y, por ende, tampoco tan resistente para aguantar ese ritmo de vida.

Nunca hay que decir nunca y tal vez alguna semana me entre la locura de intentarlo pero, siendo honestos, creo que la posibilidad es poca.

            La invasión judía.

            Aunque me había tocado desde el primer año que vine, hasta esta ocasión me hice consciente de la enorme cantidad de judíos que vienen a la Huasteca Potosina, en especial con Ruta Huasteca, ya que no es raro que soliciten un guía personalizado que los acompañe en todas sus actividades.
 
La Ruleta no nos venció

            Y es que justamente en la Balsa con Kedin me tocó la familia de Judíos de los que era responsable Pony. Ahí recordé que hace tres años me tocaron algunas actividades con otra familia semita, y me la pase de perlas, porque, a diferencia de los chicos más jóvenes, estos ya estaban más maduros y ubicados, obviamente seguían siendo fresas, pero ya más centrados.

Felizmente esta otra familia también era más sensata que los judíos jóvenes de la aldea. Así que la convivencia en la balsa fue muy padre. Y no eran los únicos, porque había fácilmente unas 20 personas judías en nuestro tour de 40 personas del Rafting.

            Ahí me pregunté ¿por qué vendrán tantos a la Huasteca Potosina? De entrada no sabía la respuesta, aunque me daba gusto que vinieran a dejar sus recursos a la zona, y ahí se me prendió el foco “¡Dinero!”.
 
Creyéndome Tritón saliendo del agua

            Me tocó charlar con muchos de ellos a la hora de la comida y, las leyendas son ciertas: cuidan mucho sus negocios o inversiones, y a algunos se les nota lo tacaño. Entonces ¿Por qué hacen un hueco en su agenda de vacaciones alrededor del mundo para visitar la “humilde” Huasteca Potosina? Por la relación calidad-precio.

            Honestamente, cuando ves todo lo que disfrutas en cuanto a paisajes, actividades, transporte, seguridad, atención y buen ambiente, te das cuenta que la inversión es muy ventajosa, porque lo que recibes es mucho más de lo que pagas.

            Ya de por sí me siento bien de regresar cada año a este hermoso lugar con el cálido equipo de Ruta Huasteca pero, al darme cuenta de esta aprobación financiera judía, me doy cuenta que mi inversión es inmejorable.
 
Remando como Vikingos

            El Rafting

            Sin importar que sea la tercera vez que lo vea, siempre me impresiona la belleza del río Tampaón, ese hermoso paisaje que te sirve de marco para navegar unos rápidos bien chidos. No en balde está en el Top Ten mundial de los ríos más hermosos para hacer Rafting.

            Un par de noches después, mientras cenaba en la aldea con Martin (que también fue guía de otra balsa mi mismo día) me platicaba de todos los recovecos, socavones y olas que hay en el Tampaón, y es que ese río encañonado es tan estrecho que no te da muchas líneas para pasar, lo cual hace la aventura más emocionante.
Un árbol dentro de una cueva en la barranca

            Martín me compartió cuando cayó en una de las “trampas” del Río y lo impactado que quedó. Así que si no lo conoces bien puedes pasar un mal momento. Por fortuna nadie ha muerto en el Tampaón y en gran parte se debe al excelente trabajo que hacen los guías para conocerlo y navegarlo de manera divertida pero segura.

            Por fortuna nunca he caído en este río y espero mantenerme así. Aunque no tiene rápidos muy fuertes (clase 3) sí hay que tenerles respeto, como lo es la Ruleta. Y es que ahora pasó algo muy curioso porque, justamente en dicho rápido habrán caído unas doce personas entre las seis balsas. Nuestra balsa fue la primera en pasar y no cayó ninguno, así que básicamente nos la pasamos rescatando a los caídos de las balsas detrás nuestro.
En una cueva después de los Rápidos

            Debido a tantas caídas, y el tiempo utilizado en el rescate, ya no pudimos echarnos el salto de 10 metros a mitad de los Rápidos. Y, aunque me entristeció un poco, tampoco me quitó el sueño porque: A) Ya lo había hecho en las dos ocasiones pasadas y B) honestamente me sigue dando miedo, así que no me molestó en absoluto no hacerlo.

            Kedin no será tan relajiento o prendido como otros guías, así que no echamos tanto desmadre en nuestra balsa. Sin embargo, a pesar de su personalidad tan tranquila, tiene un humor bastante suavecito y agradable, con el cual platicas a gusto. Eso sí, de que sabe su negocio no cabe duda, además de que le tengo especial afecto al ser de mi querido Jalcomulco.

Por ello sorteamos cada rápido de manera limpia, sólo nos volcó en el último rapidito para divertirnos un poco, así como pasamos uno de los primeros rápidos de pie. Después de los saltos  del Sidral, nos llevó a un par de nacimientos de agua calientita, mismos a los que nadie me había llevado las veces anteriores. Un guía muy acomedido el buen Kedin.
Saltar con los ojos cerrados tiene  su dificultad ¬_¬U

            Puente de Dios en el Sidral.

            No fue si fue adrede o en verdad pasó pero, mientras iban pasando las balsas, me coloqué detrás de Charly y dije algo, éste volteo y se sorprendió diciéndome “Pensé que eras Kedin, ha de ser por el acento jarocho”. Fue algo breve y, en teoría sin importancia, pero me hizo muy feliz.

Tengo tanto tiempo viviendo en Puebla que ya sé que hablo como poblano (cosa que no me hace feliz, pero qué le vamos a hacer). Sólo se me pega el acento cuando convivo mucho con alguien que lo trae y, tal vez, Kedin me lo pasó tras algunas horas en la balsa. Supongo que aún queda ese acento costeño, que me corresponde de nacimiento, en algún lado de mi esencia.
 
Después de Saltar en el Puente de Dios

            Hice el salto de 5 metros y resultó demasiado fácil y sin miedo alguno, lo cual me dio muchos ánimos porque sabía que al siguiente día venían los saltos de Cascadas en Micos.

            El final del día
           
            Sé que toda la comida en la Huasteca Potosina es deliciosa pero, sin duda alguna, la que más disfruto es la que nos dan a la orilla del río justo después de terminar los rápidos. Y es que el hambre es voraz después de remar algunas horas. Además la plática se pone buena entre todos los que participamos en dicha aventura.
Cansados pero felices

            Durante la comida, me dio mucho gusto como Mickey (con el Amacuzac) y Kedin (con el Pescados) presumían sus respectivos ríos de origen, e invitaban a la gente a que los visitara. Y es que cuando alguien habla con tanto orgullo de su tierra es algo que comprendo a la perfección, porque también me pasa (y más cuando estás lejos de ella).

            Ya de regreso a Valles pasamos a la oficina, y siempre me bajo a saludar y a chismear a mis anchas.  De camino a la aldea platique muy a gusto con “El Tío” (Miguel) sobre su vida y sus planes futuros, sobre cómo se la pasó bien en la Riviera Maya, cómo llego a la Huasteca Potosina, los cursos que había tomado para ser guía, su estancia en Sudamérica y sus próximos viajes a Costa Rica e Italia.
Nos volveremos a ver Tampaón :'-)

            Eso es parte de mi gusto por este viaje anual a la Huasteca: empaparme de la esencia y manera de ver la vida de los guías, a quienes admiro bastante.

            Tras un día en Xilitla en el cual no arranque con todo, el día del Rafting me sirvió  para recuperar la alegría y esperanza, además de que recupere el gusto por estar en la hermosa Huasteca Potosina con mis amigos de Ruta Huasteca.


            Hebert Gutiérrez Morales.

domingo, 7 de enero de 2018

La Huasteca Potosina, Mi segundo Hogar (Día 1: Xilitla)

Mi amiga la mariposa monarca en Xilitla
            ¡Qué alegría me da llegar a Ciudad Valles! Es especial a las Oficinas de Ruta Huasteca, porque seguro encuentro a alguien conocido a quien saludar. Esa tarde de Sábado, tras haber recorrido la Sierra Gorda Queretana, tuve la fortuna de saludar a ChaaK, JJ y Charly, con los cuales estuve platicando un buen rato antes de partir a la Aldea.

            Ahí me enteré que no iba a ver a Borre (que estaba en Europa), Marco (que no vino esta temporada), Amayrany (que estaba lejos con un grupo), Chicú (que ahora era encargado del Transporte), Pony (que andaba guiando a una familia) y demás que me fui enterando con el paso de los días.

            Bienvenido a la Aldea
 
Le tengo un cariño especial a Ciudad Valles
            Ya en la Aldea Huasteca, al asignarme mi Bohío, me dieron uno bastante amplio y fresa (hasta baño tenía), de hecho les pregunté si no había un error, porque me conformaba con el bohío pequeño que me dieron las dos visitas anteriores, pero no, me dijeron que era correcto que me tocara uno tan grande.

Incluso, una vez instalado, hasta me habló Brenda de la oficina para ver si todo estaba en orden. Por detalles así es que me encanta este lugar: el interés de la gente para que te la pases bien.

Aquella noche me recibió efusivamente el buen Villalobos (que andaba con un grupo grande) y me presentó a su paisano Martín, un chavo con una esencia tan serena que te contagia, por lo cual platicas muy a gusto. También saludé al buen Ivanovich, que era el que amenizaba las noches de fogata.
 
El grupo que fuimos a Xilitla
En la cena Villalobos le decía a Martín de mí: “Su trabajo es bien afortunado, porque le da para viajar y conocer varios lugares”. Es verdad, tengo mucha fortuna de estar en donde estoy. También reflexioné que hay algo mal en el mundo cuando la actividad de un guía es más cansada, más demandante y no reciben la misma paga que yo, cuando ellos se dedican a darle felicidad al mundo con su trabajo. Por eso la propina la doy con gusto, porque es mi manera de hacer este mundo un poco menos injusto.

Después de saludar y cenar me fui a la cama feliz por dormir en mi querida Aldea Huasteca. También me informaron que mi primer día iba a ser en Xilitla.
 
Los Jeroglíficos detrás del cuarto de Edward James
¿Hebert, acaso eres tú el problema? (Parte 1)

La realidad no es otra más que nuestra percepción de ella.

Al final de este primer día recordé por qué mi necesidad de venir a desintoxicarme: porque hay cosas en mi vida laboral que debo cambiar, lo cual me ha estado afectando y no me he sentido pleno.

A pesar de la plática tan padre con Villalobos y con Martín, no disfrute del todo la primera cena y el primer desayuno porque, aunque la comida seguía siendo deliciosa, no la gozaba con la misma pasión de veces pasadas. Ya desde ahí iba con una pequeña nubecita en mi cabeza que me afectó el primer día.
 
Conociendo otros rincones de Xilitla
Creo que esa nubecita se incrementó un poco cuando vi que no me toco algún guía que hubiera conocido previamente, y eso no demerita el trabajo de León y Juanpi, porque manejan esa buena vibra de Ruta Huasteca, en realidad era yo el problema porque a fuerzas quería a alguien conocido para Xilitla.

Pero sí tuve mi cara conocida ya que, en una parada rápida en Ciudad Valles, tuve la oportunidad de abrazar al buen Peña, lo cual me dio mucho gusto. Dijimos “Luego nos vemos”, cosa que no volvió a pasar en esta estancia, pero aun así fui feliz de saludar al buen Peñatron.
 
Las pocitas para nadar
Xilitla a solas.

Durante el camino, mientras León nos daba la plática previa al Jardín, noté que ahora la explicación era más realista, hablando abiertamente del homosexualismo de Edward James, cuando en ocasiones anteriores, no se trataba tanto y se centraban en su vida familiar y la bailarina que se aprovechó de él.

El Jardín surrealista me encanta pero, tras haberlo visitado un par de veces, ya no quería ver lo mismo que las veces anteriores. Así que los de Ruta Huasteca me permitieron recorrerlo por mi cuenta, así que tenía dos horas de libertad para ir a donde quisiera, en lo que llevaban al resto del grupo al tour establecido.
 
El Sarcofago
Mi primera parada fueron las pozas en las que se puede nadar, algo que no iba a hacer porque estaba fresco el ambiente y porque tenía el tiempo contado. Las pocitas están padres y, a pesar del clima, había gente nadando, tal vez porque el marco era inigualable con las estructuras detrás.

Y con los tips que me dieron los de Ruta Huasteca y el Staff del jardín, encontré muchos lugares padres. Por ejemplo, detrás del cuartito de Edward James, hay una sección en la cual hay jeroglíficos estilo egipcio, más adelante encontré el sarcófago del dueño, y ahí me di cuenta que el inglés era chaparrito (media como 1.65mts.), también vi expuesta una foto de James en sus últimos años, disfrutando el clima de Xilitla.

Lo único que no pude visitar fue la parte alta de la cascada del Coronel porque hubo deslaves y estaba cerrado el paso. Ciertamente me entristecí un poco pero, al final, disfruté mucho yendo por mi cuenta, ya que me di cuenta que la zona principal no es tan grande.
 
La mariposa en mi cuello
Llegué a escuchar algunas explicaciones de distintos tours que me parecieron interesantes, como por ejemplo que Edward James no era el genio, sino su carpintero, mismo que hacía los moldes de sus figuras con las visiones del inglés, pero el que al final los ejecutaba era el empleado, no el patrón.

De todo lo nuevo que vi, lo que más disfruté fue la pared de bambú, no porque tuviera espectacular, sino porque ahí tuve un par de mariposas monarca que estuvieron revoloteando alrededor mío y hasta se me posaron encima. Me sentía tan feliz y tan en paz que con gusto que me quedé inmóvil cuando estaban sobre mí.

            El crecimiento de Ruta Huasteca

            Durante la comida, en “La Huastequita” (restaurante de contrato exclusivo con Ruta Huasteca), me enteré con gusto que la empresa ha ido creciendo, por eso mis guías de ocasiones anteriores ya tomaron otras responsabilidades: Chicú en la división Transporte; Anahí, Peewee y Borre en el departamento de Fotografía; Alice en el departamento de Finanzas; ChaaK de por sí era el director operativo.
 
La única foto que Ruta Huasteca me alcanzó a tomar en el Jardín
            Pero esto no era lo único, otros de mis guías consentidos ya eran responsables de grupos grandes, como fue el caso de Amayrany, Pony o Villalobos. Por lo mismo que ha crecido la cantidad de visitantes, abrieron bases adicionales en Tamasopo y en Xilitla, lo cual me da mucho gusto, porque empresas tan honestas, profesionales y generosas, merecen seguir creciendo.

            Después de la deliciosa comida, nos dieron unos 15 minutos en el tianguis dominical en el Zócalo de Xilitla para después partir a hacer Rappel.

            Rappel en Xilitla
 
La hermosa vista desde donde hacíamos el Rappel
            Ésta fue de las nuevas actividades que vine a hacer a la Huasteca. El Rappel de 50 metros en Xilitla está padre, la pared está uniforme y el paisaje muy bonito, incluso te da para saltar mientras bajas.

            Algo que siempre confirmo, en este tipo de actividades, es la fuerza que me da contemplar el miedo ajeno. En esta ocasión hubo una chava que se vio aterrorizada por la altura y, a duras penas, logró bajar. Cuando veo a esa gente que se deja dominar por el miedo recuerdo por qué sigo haciendo esto: para mantenerme consciente que soy más fuerte que mis temores.

            La chica era parte de un cuarteto de judíos jóvenes BASTANTE mamones, dolorosamente pesados y creídos. Así que sus compañeros le daban ánimo para tampoco eran tan empáticos. La chica fue la última en bajar, con muchas dificultades y coacheada por un guía.
 
Los que hicimos el Rappel
            Para colmo de males, el mismo descenso lo hizo un niño de unos 8 años e incluso su mamá (nada atlética por cierto) de unos 40. Y lo hicieron bastante bien y sin dificultades, lo cual demuestra que la actividad no es cuestión física sino mental.

             “Es que entre más grande eres más miedo tienes”, justificaba uno de los judíos mamones, y es que los otros tres han hecho estas actividades desde pequeños. De hecho, mientras bajaba su amiga, la “Chica del maquillaje perfecto” (hablaré más de ella en el día de Micos), decía que ha hecho tantas actividades extremas que ya es difícil que algo le cause emoción.
       
Entrando a la cueva
    
            Mientras estábamos en la Cueva, al terminar el Rappel, me quedé pensando en la chica del maquillaje perfecto, y no sólo porque estuviera buena y se me antojara . . . .  ejem . . . como iba diciendo, tal vez ella fue afortunada y por los recursos familiares tuvo chance de viajar y hacer muchas cosas desde pequeña.

            Sin embargo la comprendía.

¿Hebert, acaso eres tú el problema? (Parte 2)

Aunque ya habían pasado varias semanas, seguía preocupado por mi falta de emoción tras haber terminado Barranca Grande. Por un lado Paco y yo coincidimos que el nivel del Río estaba muy bajo, por eso resultó tan fácil. Pero no me era indiferente que mis dos intentos fallidos me dieron más emoción que la ocasión exitosa.
 
Saludos desde la cueva
Y eso me preocupaba, porque creía que ya no iba a encontrar la misma magia de las primeras veces. Creo que eso pasó en Barranca Grande y, tras el primer día, parecía que eso me estaba pasando en la Huasteca Potosina, esto a pesar que hice cosas nuevas el primer día.

Aunque platiqué chido con León y Juanpi, mi mal humor me impidió conectar a los niveles chingones que había logrado con otros guías, y todo gracias a esa pésima actitud que llevaba.

Por un momento pensé que en la cena de Navidad todo se iba a arreglar, ya que iba a ver a todo el staff de Ruta Huasteca y me iba a recargar con toda su energía. Pero resulta que sólo me puse de peor genio.

La sorpresa desagradable que me lleve es que, a diferencia de mis dos primeros años, no había vino el Staff de la empresa a la cena navideña de la Aldea: puro huésped y los guías de guardia, así que el ambiente era nulo. Y extrañé más a mis amigos de Ruta Huasteca, porque no me inspiraba convivir con el resto de extraños.
 
Graffiti en el pueblo de Xilitla
Seguramente la edad tiene algo que ver porque, quieras o no, te vas amargando de a poco con los años (y más con los daños), vas perdiendo ilusión e inocencia o tal vez, como la sabrosa de párrafos arriba, ya no estoy sintiendo la misma emoción, ni la misma adrenalina ni la misma novedad.

Debido a esa pésima actitud que acarreaba, preferí cenar rápido e irme a dormir de inmediato, en lugar de forzar la convivencia con gente que no me inspiraba. Estaba tan desmotivado por mi actitud que, al checar el vídeo de la GoPro, no se grabó mi Rappel en Xilitla ¿y saben algo? No me importó en absoluto, para comprobar que la energía que emite uno determina su destino.
A punto de descender

Siendo objetivos, analizando los hechos con unas semanas de por medio, en verdad no hubo nada malo aquel día, de hecho, fue uno memorable con muchas cosas buenas y, a pesar de ello, en el momento lo percibí como el peor que tuve en la Huasteca Potosina, pero no por lo que viví, sino por la manera en que lo percibí. Me fui a dormir con la esperanza que el siguiente día sería mejor cosa que, por fortuna, así fue.

De ese segundo día pueden leer en esta liga.


Hebert Gutiérrez Morales.