domingo, 22 de abril de 2018

Golden Circle (Islandia, Parte 8 de 8)

La Cascada de Gullfoss

            Para leer del día de las aguas termales, pueden dar click en esta liga.

            El último día de actividades en Islandia fue, al igual que el resto, muy entretenido, y es que íbamos a uno de las rutas más populares de la isla: el Golden Circle, en donde se ven tres de sus atracciones más importantes, como lo son la cascada de Gullfoss, El original Geysir y el parque nacional de Thingvellir (en donde ya habíamos estado para Silfra).

            Sin embargo, como esa actividad está diseñada para medio día, fuimos a otro lado antes de conocer dichos lugares, algo que a José no le hacía mucha gracia dadas las experiencias previas.
 
Un Rafting muy encillo
            Rafting en el Río Hvítá

            Por nosotros pasó Svenni, un tipo enorme (unos dos metros) que, al igual que Tätur un día antes, traía a su hijo para acompañarlo en el tour, el chamaco se llamaba Antón y tenía 9 años. Esto de que los guías trajeran a sus hijos me pareció un gran detalle, además de que habla que las relaciones entre padres e hijos son bastante cálidas en el país nórdico.

            También lo traía porque, por tercera vez, íbamos a tener un tour para nosotros solos, lo cual llamo una auténtica suerte porque tuvimos una atención personalizada y fuimos a nuestro propio ritmo sin esperar a otras personas.
 
De haber sabido que me iba a mejor, mejor saltaba ¬_¬
            Después de la experiencia en The Beast of the East, a José no le causaba emoción volver a meterse al río (y era completamente entendible), sin embargo Svenni le aclaró que este descenso era más bien para novatos, un río muy tranquilo con rápidos leves. Es más, no sólo era un río tranquilo, la temperatura del agua estaba más soportable a diferencia de Akureyri.

            Y, efectivamente, los Rápidos eran clase 2, nada del otro mundo, de hecho se podría decir que fue un río relativamente aburrido, lo único rescatable eran las rocas volcánicas que flanqueaban la rivera. Había un salto de unos cinco metros pero, aunque le he ido agarrando mucho gusto a los saltos gracias a mis amigos de Ruta Huasteca, opté por no hacerlo.
 
Nada que ver con los bellos ríos en México
            ¿La razón? Al otro día volábamos temprano y, por experiencia propia, sabía que la ropa no se iba a secar, y definitivamente no quería llevarla empapada en mi equipaje. Aun así, nuestro guía tenía otros planes y nos volcó durante un juego, así que tuve que llevar ropa húmeda en mi maleta ¬_¬.

            De alguna manera me agradó que José pudiera constatar que no todos los Rafting son tan extremos (aunque los chidos sí lo son) y con ello aminorar un poco el mal sabor de boca que le generó The Beast of the East.

            Mientras navegábamos por el río fui consciente que no sabes lo que tienes hasta que lo comparas con otras cosas. En México estoy acostumbrado a Raftings muy bellos (como Barranca Grande o Tampaón), así que cuando veo estos ríos pelones y sin chiste, es que me doy cuenta de lo afortunado que soy por tener tan cerca ríos tan bellos y complejos para hacer rafting. Al final, no lo sabría, pero ése iba a ser mi último descenso en río de ese año, y pase 14 meses sin volver a subirme a una balsa, todo debido al Herpes Zóster -_-.
 
José y yo en Gullfoss
            Después del Rafting, Svenni nos llevó río arriba, para visitar la cascada que da origen al río que acabábamos de navegar.

            La Cascada de Gullfoss.

            Gullfoss (que significa “Cascada dorada”) es la caída de agua más famosa de la isla y, sin duda alguna, una belleza natural impresionante. Ciertamente Islandia es un país excesivamente caro pero, para compensar, el acceso a sus tesoros naturales es gratuito, y eso lo agradeces.
 
Una belleza de cascada
            La cascada es espectacular, la caída es de 32 metros en tres niveles, además de ser bastante ancha. El volumen de agua es brutal y no dudo que ha de lucir más bella cuando la vegetación de verano está en todo su esplendor. Al ver la majestuosidad del sitio, no te quedan dudas de por qué es la cascada más famosa y espectacular de Islandia.

            Además de las obligadas fotos en cada punto de observación, no hay mucho más que hacer en este sitio, así que Svenni nos llevó al siguiente destino.
 
A pesar de mi sonrisa fingida, estaba feliz de estar ahí
            El original Geysir (Geiser)

La palabra geiser proviene de la islandesa “Geysir” que significa “Agua que emana”, y el que inspiró este término se encuentra en el Golden Circle. Un geiser es una fuente de agua termal que periódicamente emite una columna de vapor y agua caliente.

El Geiser original estaba acordonado por razones de seguridad, dado el gran volumen de agua que expulsa, sin embargo, habían pasado años desde la última emanación que hizo. Esto se debe a dos factores: por un lado los minerales en su interior se van desgastando, así que las emanaciones se van haciendo más espaciadas.
 
El Geysir original (el papá de todos)
Por otro lado, la ignorancia de los visitantes aporta para “dormir” a Geysir, ya que le echaban piedras y monedas por lo que la acumulación de dichos objetos, ha ido sofocando el chorro de agua. De hecho en el Parque hay seis Geiseres y, a pesar de los letreros que indican que no les avientes objetos, la gente lo sigue haciendo ¬_¬.

Aunque el Geysir estaba dormido, por fortuna, su hijo estaba activo: Strokkur es el nombre de otro Geiser activo, mismo que hace erupción cada 14 minutos y que llega a alcanzar alturas de 25 metros. Nada que ver con su “papá” que alcanza alturas de hasta 122 metros pero, como turista, aprecias el espectáculo aunque sea en menor medida.

Strokkur saliendo

Thingvellir

Ya habíamos tenido una probadita de este hermoso parque nacional el día de Silfra pero, por fortuna, Svenni no desperdició nuestro tiempo en los otros dos lugares que, aunque bellos, no había mucho que hacer además de contemplar el paisaje.

Además de Silfra, Thingvellir no tiene un atractivo tan espectacular como Gullfoss o Geysir PERO, en conjunto, es un lugar mucho más bello y espectacular que los otros dos sitios que visitamos de manera previa.

El paisaje en Thingvellir es único, no en vano es un patrimonio de la humanidad para la Unesco. Primero porque estás rodeado de montañas y volcanes que hacen del paisaje una maravilla (aquí también se grabaron escenas de “Juego de Tronos”), esto aunado a los ríos, cascadas y hermosos valles que te transportan a otras épocas.

Hablando de otras épocas, te vas al año 930, en donde se estableció el primer parlamento en Europa, justamente por los Vikingos en dicho lugar, cuyo nombre es Althingi.
 
La Belleza de Thingvellir
Como ya mencioné, en este sitio se encuentra la fisura entre las placas tectónicas de Norteamérica y Europa, pero no es la única maravilla geológica, ya que puedes recorrer avenidas en donde pasas por paredes de lava que son brutales.

A primera vista Thingvellir no tendrá mucho que ofrecer pero, conforme lo vas recorriendo, quedas enamorado por su gran belleza natural.

Caro como la chingada
 
Caminos creados por la lava seca
            En el 2016 visité tres islas: Japón, Reino Unido e Islandia, de las cuales pensé que esta última iba a ser el destino más barato, sin embargo la realidad fue totalmente distinta: Japón me pareció muy barato (esto gracias a la deflación de las últimas décadas), Londres no me pareció tan caro como me habían comentado, incluso me esperaba costos más exorbitantes, pero Islandia fue una auténtica mamada en cuanto a precios.
 
Paisajes fríos pero hermosos
            Por ejemplo, nuestra comida más barata fue en “Chuck Norris Grill” de Reikiavik, en donde el combo de una hamburguesa, con papas y refresco, nos salió en 500 pesos. Una botella de agua costaba alrededor de 100 pesos. Las playeras de recuerdo que normalmente compro en unos 20 USD, aquí estaban en 50USD (las baratas).

            Es más, cada tour nos costó una media de 6000 pesos, cuando el Tour de Stone Henge saliendo de Londres nos salió la tercera parte de ello. Por fortuna las reservaciones las hicimos con meses de anticipación, por lo que conseguimos descuentos y pudimos pagar de forma paulatina.
 
Con la vegetación de verano debe ser aún más bello
            Esto no es raro, ya que las economías nórdicas tienen un costo de vida muy elevado, pero en el caso de Islandia la situación es peor ya que, a excepción de la pesca y la energía geotérmica, carecen de recursos naturales, así que deben importar mucho de lo que consumen, lo cual encarece las cosas.

            En fin, que Islandia es un país muy bello pero, debido a la lejanía y los precios, no era casualidad que sólo viéramos gente de países ricos en su turismo, y nadie de nuestros países latinos.
 
Parque nacional de Thingvellir
Clima, flora y fauna

En Islandia casi no hay árboles, de hecho son una rareza. Y eso no fue natural sino obra del hombre, en particular de los vikingos, mismos que arrasaron con los bosques de esta pequeña isla para construir sus embarcaciones de guerra, casas y fuertes.

El problema es que, con la tierra de origen volcánico, es difícil que dicho árboles crezcan con facilidad, así que ha tomado (y tomará) cientos de años ir plantando y cuidando árboles para que la isla vuelva a ser verde.
 
Silfra a mis espaldas
Por fortuna para ellos, al ser un sitio tan pequeño, los vientos del mar se llevan cualquier potencial contaminación, lo cual mantiene bastante limpio el aire. Además hay muy poca polución al ser un país con mucha consciencia ecológica.

Ya que hable del tipo de tierra, en Islandia no hay hormigas, serpientes ni mosquitos. En realidad  los mosquitos no se dan por el clima frío aunque, para su ubicación, esta pequeña isla tiene un clima bastante benevolente.
 
Seljalandsfoss 
Obvio cuando vienes de un clima cálido, las únicas variaciones que notábamos eran cuando pasábamos de tener frío, a cuando teníamos menos frío, a cuando teníamos MUCHO frío, todo eso en un lapso de cinco minutos, porque el clima en la isla es muy caprichoso.

Sin embargo, el frío en Islandia es soportable a comparación a otros países en su misma latitud o más abajo. Y es que gracias a la corriente del Golfo, el frío en la isla no es tan extremo, de hecho los inviernos en Europa continental suelen ser más crudos que en este pequeño país, en donde se alcanzan mínimas de -10º C, cuando en un Alemania alcanzan los -25º C.

Las temperaturas máximas islandesas alcanzan los 20ºC, lo cual es una temperatura normal y agradable en México pero, para ellos, es un calor bochornoso (y pensar que en Yucatán a esa temperatura ya sienten frío).

Hasta luego Islandia
 
Blue Lagoon
Y con esto cierro esta saga por un país bello, enigmático e interesante. Un sitio que tiene mucho que ofrecer, aunque el costo por visitarlo es bastante elevado, sin duda es una inversión que vale la pena. No sólo por los paisajes diferentes, sino por su gente tan cálida.

Aunque no era un viaje que anhelaba, me alegro haber seguido la corazonada que me indico visitar este pequeño país nórdico. Fue una grata sorpresa encontrarme con paisajes tan diferentes, con gente que tiene una visión tan sabia y, al mismo tiempo, tan sencilla de la vida.
 
Gracias a mi hermano por compartir este viaje conmigo
Como en cada viaje, me sirve también para valorar lo mucho que tenemos en México y que no siempre aprovechamos como deberíamos. Eso me encanta de viajar, porque puedo espejear distintas realidades contra la nuestra e intentar sacar cosas buenas para aplicarlas en mi país.

Me fui agradecido de Islandia y con mucho gusto volvería a dicho país, ya veremos si las condiciones se presentan en el futuro para regresar a esta pequeña isla que tanto tiene que ofrecer.

Hebert Gutiérrez Morales.

Blue Lagoon y Reykjadalur (Islandia, Parte 7 de 8)

En la Blue Lagoon

            Después de un día intenso en Thórsmörk, del cual pueden leer en esta liga, nos quedaba de lujo que la jornada siguiente fuese para consentirnos.

            Las aguas termales

            Otra oportunidad en que nos pudimos levantar relativamente tarde, ya que nuestro tour empezaba a las 9AM, además estábamos emocionados ya que, después de la chinga que nos llevamos un día antes, en esta ocasión iba a ser pura relajación, ya que nos tocaba visitar aguas termales.

            También fue nuestro segundo tour privado, no porque así lo hayamos contratado, sino que tuvimos fortuna y así se dio. En esta ocasión nuestro guía fue un hombre de negocios que dejó el mundo financiero para ser feliz: Tätur, pero no venía solo, ya que trajo a su hijo Gabriel (18 años) con nosotros.
 
El Valle de la Montaña Hellisheidi
            Nuestro destino era el valle de las aguas termales llamado Reykjadalur, el cual está a 45 minutos de Reikiavik que se encuentra en el hermoso valle de la montaña Hellisheidi. Así que fuimos descendiendo por unos caminitos que, después de Thórsmörk eran pan comido, de hecho Tätur nos felicitó por haber tomado dicho tour, y más aún por tomar un día de relax después de tan intenso día.

            Llegamos a un rio de aguas termales, lugar en donde mientras más subes, más caliente se pone el agua. Como Tätur, Gabriel y nosotros teníamos buena tolerancia a las altas temperaturas, nos fuimos a una parte alta con poca gente.
 
En el Río de allá abajo nos bañamos
            Y menciono lo de poca gente porque, aunque eran las 10 de la mañana de un Viernes, había bastantes bañistas en el lugar, y es que este bello paraje natural es libre y gratuito. Junto a la orilla están instalados una especie de biombos en donde te puedes cambiar y dejar tus cosas, a la intemperie, sin el miedo de que alguien te las vaya a robar.

            Nos metimos al agua y empezamos a platicar con Tätur sobre su país y el nuestro. Cuando le comentábamos que en Islandia hace mucho frío, el buen islandés nos la mató diciéndonos que “en Islandia no hay mal clima, simplemente hay gente mal vestida”. Aunque su argumento fue bueno, me sigo quedando con el clima de mi país ;-)
 
También hay rutas de senderismo que pasan por acá
            Nos preguntó sobre el clima de México, y le compartimos la gran variedad que tenemos en un país tan grande, pero cuando le comentamos de temperaturas extremas de más de cuarenta grados, él nos decía que para el islandés más de 25 ya es sofocante y sienten que se les quema el cerebro.

            También platicamos de la libertad de los islandeses, que pueden tener tanta como quieran y que pueden ser lo que quieran ser. Por ejemplo Tätur renunció a un gran trabajo, en Estados Unidos con mucho dinero, por hacer lo que le gusta, además de que ocasionalmente da tours, porque es amigo del dueño de Arctic Adventures. O Svenni, nuestro guía del siguiente día, le hace a lo de la guiada de manera Freelance porque es una actividad que le da tiempo de trabajar en sus filmes.
 
Riachuelo pequeño pero rico
            Aunque es muy cómodo estar en agua caliente, y más en un clima tan frío, la verdad es que uno termina por cansarse, así que después de dos horas nos fuimos del lugar y Tätur nos pasó a dejar a la casa de Huéspedes. Sabía que nuestro destino de la noche era la Blue Lagoon y, aunque es un “must” en Islandia, nos decía que no había comparación con las que recién habíamos disfrutado.

            Leyes extrañas (pero “cool”)

            Dentro de lo mucho que platicamos con Tätur, nos compartió algunos hechos curiosos de su cultura. Y es que los islandeses pueden parecer un pueblo bastante cándido y hasta inocente, sin embargo tienen sus raíces en el pueblo vikingo, así que sobran ejemplos de esos origines guerreros y hasta salvajes.

            En una ocasión los otomanos (los turcos) llegaron a la isla y se robaron a 10000 mujeres. Los nórdicos quedaron tan encabronados que promulgaron una ley en la cual podías matar a un turco sin castigo alguno, y esa ley siguió vigente hasta hace poco más de 20 años en la cual fue anulada (supongo que alguien mató a un turco y se quedó sin castigo).
 
¿El Guason cornudo?
            Otra ley dictaba que la mayoría de edad eran los 14 años, por lo cual ya podías consumir alcohol o casarte desde entonces. Cabe recordar que el concepto de adolescencia es relativamente nuevo, ya que antes se pasaba de la niñez a la adultez, y esto rondaba entre los 12 y 15 años. Así que con las leyes vikingas, a los 14 años ya eras adulto.

            Esta ley tuvo que ser actualizada ya que muchos islandeses, considerados adultos en su país, iban al extranjero y se metían en problemas legales o, simplemente, no eran admitidos sin la compañía de un adulto de verdad. En fin, que con un pueblo tan civilizado, escuchar de esas leyes tan extremas suena como algo de ciencia ficción, pero existieron y son buenas anécdotas para ellos.

            Recorriendo Reikiavik (Segunda parte)

            Aunque nuestra base en Islandia (además de los dos días en Akureyri) fue Reikiavik, en realidad sólo pudimos conocerla algunas horas en días salteados, y es que siempre íbamos de un tour a otro.
 
Gran estilo
            Antes de partir a la Blue Lagoon, teníamos unas tres horas para comer y recorrer un poco más de la capital, así como comprar algunos recuerditos. Por tal motivo recorrimos a pie buena parte del centro, disfrutando muchos de los graffittis tan creativos que adornan las paredes, y seguimos fascinados por esa extraña dicotomía entre pueblo y ciudad que es parte del encanto de este lugar.

            La personalidad de sus negocios es totalmente hippie, esta esencia se debe en gran parte a la ausencia de las tiendas enormes de las grandes marcas que siempre encuentras alrededor del mundo, a excepción de Reikiavik.

            Creía que iba a ser difícil encontrar un ejemplo más equilibrado entre socialismo y capitalismo que Alemania, pero Islandia es otro boleto, porque se respira un ambiente en donde el capitalismo casi no se nota y eso es refrescante. Obvio en Cuba también respiras un ambiente sin capitalismo, pero tampoco hay la libertad que sí tienes en este pequeño país nórdico.

            De haber tenido más tiempo hubiéramos conocido alguno de sus museos pero preferimos dedicar esas pocas horas a empaparnos de su ciudad que encerrarnos en un único edificio por algunas horas. En esta ocasión no era el tipo de viaje que nos permitió museos, como sí lo fue Londres.
 
Desde pequeños expresan su arte
            Blue Lagoon

            Creo que el principal atractivo turístico de Islandia, además de las auroras boreales, es el Blue Lagoon, tanto así que es necesario reservar con anticipación por lo concurrido que se encuentra el lugar, y eso que fuimos en temporada baja.

            El Blue Lagoon, más que unas aguas termales es considerado un spa y, debido a su cercanía con el aeropuerto internacional de Keflavík, es muy popular visitarlo antes o después de un vuelo, para relajar las tensiones del viaje. Con mucho gusto habríamos tomado esa opción, por desgracia los tiempos de nuestros vuelos de llegada y salida no se acoplaban a los del lugar.
 
José y yo con nuestras mascaras de arcilla
            El Blue Lagoon no es propiamente una creación de la naturaleza, ya que intervino la mano del hombre. Al lado del lugar hay una planta Geotérmica, de hecho las aguas termales pasan por dicha planta y, una vez utilizada, se hizo una laguna al lado (que justamente es la Laguna Azul).

            En 1976, uno de los empleados de dicha planta alguna vez pidió permiso para meterse en dichas aguas, ya que sufría de psoriasis y no quería meterse a sitios públicos. Con los baños que se dio en dicho lugar se vio aliviado rápidamente de su problema, de ahí se expandió la noticia y se empezó a explotar dicho lugar.
 
José (ya sin la máscara de arcilla)
            Y es que, además del agua caliente (40º C), la arcilla de dicho lugar es rica en silicio, azufre y otros minerales que se dice que es buena para la piel. De ahí pusieron una cascada artificial, construyeron instalaciones alrededor de la laguna y se ha armado toda una infraestructura para que los miles de visitantes diarios pasen un buen rato. Todo esto aunado al paisaje lunar que te da una vista irreal del lugar.

            Lugar comercial

            Cuando subimos al camión que nos llevó al lugar, subieron unas gringas borrachas, bastante sabrosas (para qué negarlo), pero bastante imprudentes. Ahí nos dimos cuenta que estas aguas termales no atraían al mismo tipo de personas que las que experimentamos más temprano o en el lago Mývatn.
 
Pues sí, me veía más guapo después de la mascarilla
            El lugar tiene MUCHA producción, fue el único lugar 100% capitalista que vi en nuestra estancia en Islandia (además del aeropuerto de Keflavík, obviamente). Lo bueno que los de Arctic Adventures nos advirtieron que lleváramos nuestras chanclas, trajes de baño y toallas, porque allá todo te cobran, además de que fuésemos comidos, ya que la comida de ahí es cara, y conste que ya estamos hablando de un país MUY caro (el más caro en el que he estado).

            Por ley islandesa, te debes bañar antes (por la mugre) y después (por los minerales) de ingresar al lugar. Ya dentro hay una variedad enorme de servicios: masajes, sauna, baño de vapor, servicio de bar y restaurante (éste no está dentro de la laguna), además de toda una serie de cosméticos basados en la arcilla del lugar, y mucha mercadería del sitio (toallas, peluches, imanes, ropa, bebidas y demás).
 
Había sitios más profundos
            Nosotros no consumimos nada (ya habíamos comprado los souvenirs en Reikiavik, en donde también habíamos comido). Así que sólo disfrutamos de este lugar fresa, bonito y sus muchos detalles (además de que había muchas chicas bastante guapas y/o sabrosas H_H).

¿Nos la pasamos bien? Sin duda, estuvimos payaseando, nos pusimos nuestras mascarillas de arcilla, entramos al sauna y nos dimos un hidromasaje con las cascaditas que hay ahí dentro. Es sofisticado, fresa y bien producido, ¿quién no quisiera visitar un lugar tan cómodo y popular?

Me alegro de haberlo visitado pero, si regreso a Islandia algún día, preferiría repetir las aguas termales de Mývatn, en donde hay un gran paisaje, no tanta gente y se siente más natural, o como en el río de aguas termales de Reykjadalur, en la que uno se la pasa tan bien mientras la corriente natural te masajea.
 
Un poco de masajito en la espalda
Creo que esos lugares son más reales y auténticos que este enorme spa diseñado para los turistas y, precisamente por ese motivo, es que el islandés no va al Blue Lagoon, porque tiene tantas aguas termales, naturales, gratuitas y hasta alejadas, que no va a pagar un dineral por ir a algo artificial y concurrido de turistas superficiales.

El siguiente será el último escrito, el último día de actividades en este bello país y, como todos los anteriores, visitamos lugares inolvidables. Esa última entrega la pueden leer en esta liga.

Hebert Gutiérrez Morales.

sábado, 21 de abril de 2018

Thórsmörk (Islandia, Parte 6 de 8)

En el frío valle de Thórsmörk

            Para leer sobre la fisura de Silfra, nuestro quinto día en Islandia, pueden darle click a esta liga.

            Es curioso, aunque en Islandia estuvimos en exteriores todo el tiempo, en realidad la semana en Londres fue más física. Esto porque en la capital inglesa anduvimos por nuestra cuenta, mientras que en país nórdico nos llevaban de un lado a otro.

            Por tal motivo caminábamos relativamente poco. Así que recupere el peso que perdí en Londres (bueno, por eso y por la comida chatarra en Reikiavik). Con estos antecedentes me sentía feliz de volver a tener un día de intensidad física.
 
Los caminos a subir
            Thórsmörk

            Thórsmörk es un valle montañoso que fue nombrado en honor al Dios vikingo Thor, el sitio muy bello rodeado de Glaciares, Volcanes y montañas. Dicho lugar se encuentra situado entre los glaciares de Tindfjallajökull y Eyjafjallajökull. Este tour, además de ser el más bello desde mi perspectiva, también fue el más demandante y, en consecuencia, fue mi favorito de todo el viaje.

            Paulmi, nuestro guía, tenía todo el tipo vikingo: alto, barbón, fuerte y de pocas palabras. Pasó por nosotros en un Jeep ENORME como la chingada, con llantas casi tan grandes como las de un camión, lo cual le dio un toque especial al día porque uno no se sube a un monstruo así muy seguido.

Cuando salimos de la carretera y empezamos a cruzar el terreno agreste, comprobamos que llevar este vehículo todo terreno no era una exageración, y es que un auto normal no pasaría por esas piedras, zanjas, riachuelos y demás obstáculos que superamos para llegar a nuestro destino.

Un tour intenso
 
Visión a medio camino
Este día íbamos a recorrer unos 16 kilómetros y a ascender unos 800 metros, lo cual suena relativamente fácil, sin embargo, el hacerlo por caminos nevados, fangosos e irregulares incrementa el nivel de dificultad a de forma exponencial.

Aunque esto te lo avisan en la página de Arctic Adventures, hay que recordar que el sentido común es el menos común de los sentidos, menciono esto porque entre el resto de integrantes del tour había un par de gringos obesos que, literalmente, no supieron ni por dónde les pegó, ¿Acaso no leían que era nivel 4 de 5 de dificultad? ¿O como interpretan la palabra “Challenging” en Estados Unidos?
 
Banquita para que los turistas nos saquemos fotos
Para mi beneplácito, Paulmí no se apiadó de ellos y nos trajo en chinga, como él mismo me comentó después “No iba a sacrificar todo el tour para mimar a un par de gringos inconscientes, porque la advertencia de la dificultad está avisada y todos tienen el mismo derecho de terminar el tour”.

Así que con esa visión tan respetuosa, estricta y justa, el buen Paulmí me cayó mejor al final, ya que al inicio me dio la impresión de ser huraño y poco amigable pero,  conformé avanzó el día, se fue relajando y hasta sonreía al final. Pero el guía nórdico no fue el único que me recordó que no hay que dejarse llevar por las primeras apariencias.
 
Estaba feliz de estar en Thórsmörk
Cuando subimos al camión en Reikiavik, una pareja de checos le comentaron a Pualmí que procurara terminar el tour a tiempo, ya que tenían su vuelo de regreso ese mismo día. Cuando contemplé dicha escena pensé “¿Por qué demonios planean este tour en un día en que vuelas?” Pero después recordé que el mismo sólo se ofrecía en Jueves (y me lo recordaron cuando platiqué con ellos más tarde).

Y aunque, en un inicio, me cayeron mal por ser “egoístas” y ajustarnos a sus necesidades, al final fueron con lo que más conviví y los que nos “jalaron” para dejar atrás a todos los huevones.
 
José dando los pasos con precuación
Paulmí nos trajo a un excelente ritmo, lo cual agradecí, de hecho sólo los checos y nosotros le seguíamos el paso, el resto del grupo se tuvo que amoldar y ni tiempo les dimos de quejarse. Obviamente sí había tiempos y lugares establecidos de descanso pero, de no haber sido estricto el islandés, y tener cuatro personas de su lado, el tour se hubiera tardado bastante.

El nórdico nos comentaba, cuando estábamos solo los cinco (él, los checos y nosotros) esperando al resto del grupo, que en ocasiones le toca pura gente floja, y no da tiempo de terminar todo el trayecto, o que lo acababan muy tarde, pero que agradecía tener personas en buena condición, porque así jalan al resto.
 
En pleno ascenso
Aunque hacía frío y al inicio vas tapado, por el esfuerzo, empezamos a sudar un buen, así que no te importa el clima y te quitas la chamarra, para aliviar un poco el bochorno.

La aventura sobre nieve

Caminar en nieve es muy divertido aunque, cuando íbamos subiendo la montaña, por un momentos sentía que podía caer hacía el acantilado. Porque nuestros caminitos eran muy estrechos y cualquier paso en falso podría significar una caída bastante peligrosa, incluso mortal.
 
Mi hermano
Aun así, al ver los paisajes del valle, los ríos, los volcanes, los glaciares y demás cosas bellas que íbamos viendo, hacían que el esfuerzo valiera mucho la pena, y es que Thórsmörk es un lugar tan hermoso que sacas fotos al por mayor.

            Llegamos a un pequeño valle en donde tomamos un lunch ligero y así reponer fuerzas para el último ascenso, mismo que era el más inclinado y que era totalmente nevado. La pareja de gringos gorditos tuvo la sensatez de quedarse a esperarnos, así que el resto empezamos a ascender.

            Esa sección estuvo dura y más peligrosa, porque íbamos subiendo de ladito, así que debíamos tener cuidado de dónde plantar los pies. De hecho, por andar posando para la foto, casi me resbalo.
 
Viendo el valle desde la cima
            Ya en la cima vimos los volcanes de Fimmvörðuháls y Eyjafjallajökull, el mismo que hizo erupción en el 2010 causando un caos aéreo en Europa. Esa misma erupción creó dos nuevos cráteres llamados Magni y Móði, y que fueron nombrados como los hijos de Thor, en honor a este valle. Debido a esa misma erupción, y a la capa de ceniza, la vegetación en Thórsmörk se vio afectada pero, con el paso del tiempo, se ha ido recuperando.

            De vuelta al Jeep, en el camino de regreso, pasamos nuevamente a la cascada de Seljalandsfoss, misma que habíamos conocido el día de la playa negra, pero en la ocasión pasada nos tocó un cielo despejado, así que no íbamos a superar las fotos de dicho día, por lo que me quedé platicando con los checos y, ya en el camino, con un señor canadiense muy amable e inteligente y que me recordaba mucho a Robin Williams, así que platicamos de largo y tendido, lo cual me lleva al siguiente tema.
 
"Tómame una foto así como que no me doy cuenta"
            Embajadores de México en el extranjero.

            En un país tan lejano y tan caro, con lo es Islandia, es difícil encontrarte con otro latino, casi siempre veíamos pura gente caucásica. De hecho nunca nos encontramos con alguien más de Latinoamérica (de ahí que llamara tanto la atención nuestro color de piel).

            Creo que las dos nacionalidades más afines con las cuales convivimos fueron los españoles, que de hecho ni turistas eran, sino los que habían ido a la isla a trabajar, incluyendo el chofer que mencioné en el escrito anterior que, cuando supo que éramos mexicanos, empezó a imitar nuestro acento y nos dijo “¡Ándele, ándele! ¡Súbanse al camión!”.
 
En el ascenso
            La otra nacionalidad más ad hoc con los cuales convivimos fue, triste y naturalmente, los gringos; es más, hasta gusto les daba a los desgraciados encontrarse con sus vecinos del sur.

            Mi naturaleza es ñoña, por lo que suelo comportarme bien en mi país y, con mayor razón, cuando voy a uno ajeno. A pesar de ello, en esta ocasión, estuve más estricto con nuestro comportamiento, y mi hermano de seguro me odió por andarlo jorobando todo el tiempo con sus modales.
 
En el descenso
            Cuando lo vi muy fastidiado le decía que cada vez que voy al extranjero me considero un representante de mi país, una especie de embajador. Así que si me ven haciendo algo malo no van a decir “Mira, Hebert es un naco”, van a decir “Mira, ¡pinches mexicanos! Son unos maleducados”. Así mismo el prejuicio contra nosotros es más marcado, porque si hacemos algo mal, ellos van a decir “No me extraña ¡Son mexicanos!”.

            Esto de viajar a otro país es como ir de invitado a otra casa: adoptas las reglas y te comportas con propiedad, algo que también deberías hacer en tu propia casa pero, si no lo haces ahí, por lo menos hazlo fuera.

            Tal vez por ese mismo motivo me gusta platicar con personas de distintas nacionalidades (y de preferencia no en mi idioma), para que vean que México no sólo es drogas, corrupción, violencia y demás hechos negativos que difunden las noticias, sino que conozcan que hay todo un país maravilloso detrás de esa mala publicidad.

            Aunque nunca llamamos la atención por nuestro comportamiento, sí lo hacíamos por el físico.
 
Imponentes paisajes al fondo
            Fisonomía del islandés

            Ya tenía rato que no captaba tantas miradas, la última vez fue en Berlín, de igual forma en Islandia no acostumbran ver mucha gente morena y con pelo chino, así que se me quedaban viendo insistentemente.

            La gente en dicha isla es blanca, algunos transparentes. A pesar de ser de origen vikingo, no son excesivamente altos, obviamente sí son más altos que el mexicano promedio, por lo que mi estatura era normal por allá.

            Las mujeres en Reikiavik son muy guapas, aunque había tanta turista que no podría decir cuáles eran locales y cuales foráneas. Menciono esto porque en Akureyri vimos algunas féminas bellas pero, en realidad, había más mujeres toronas, tipo vikingas y poco femeninas.
 
Con paisajes tan bellos hasta te olvidas del frío
En cambio en Reikiavik, entre muchas otras, veíamos a chicas en trabajos comunes, algunas impresionantemente bellas, mismas que en México serían modelos y en Islandia eran meseras o vendedoras (sin demeritar dichos oficios obviamente). Sin embargo, aunque puedan ser bonitas, hay mucha gente con sobrepeso en la isla, tanto hombres como mujeres, y eso no es de gratis.

            Gusto por la cultura gabacha.

            A pesar de que Islandia tiene una dieta basada en pescado, tienen un gran gusto por la comida chatarra, además de que toman bastante Coca-Cola. Tal vez por las bajas temperaturas, pero su comida es muy alta en calorías, es por ello que los cinco kilos que perdí en Londres, los recuperé rápidamente en el país nórdico. De hecho tienen un gusto especial por lo dulce (que se entiende para tener grasa corporal que combate el frío).
 
Pose vikinga aufórica

            Lo chistoso es que, a pesar de que les gusta la comida chatarra, no hay franquicias gringas como McDonald’s, Burger King, 7-11 o Starbucks. Y es que el islandés es mucho de apoyar a sus comercios locales así que esas empresas, aunque lo han intentado, no han tenido éxito contra el sentimiento de solidaridad de los nórdicos.

            Pero no sólo es la comida, los islandeses tienen una relación muy sana con la cultura gabacha, en donde consumen gran parte de su cultura pop sin tener que comprar su ideología, así que adoptan con gusto sus películas, música, series, modas y hasta deportes, sin descuidar o hacer menos sus propias expresiones culturales.
 
Un gran tour
            Hasta aquí el sexto día, el más intenso que tuvimos, por lo que para el séptimo nos programamos un relax profundo en distintas aguas termales, incluidas las más famosas de la isla. Ese escrito lo pueden leer en este enlace.

            Hebert Gutiérrez Morales.